En psicoanálisis, la palabra no cumple una función informativa: no transmite datos ni comunica contenidos cerrados. Su eficacia reside, más bien, en hacer resonar aquello imposible de decir que se anuda a una pregunta crucial en el devenir del sujeto hacia la existencia: ¿qué desea el Otro?
Este interrogante se inscribe en dos coordenadas fundamentales: el espacio y el tiempo. En relación con esta última, se produce una suspensión temporal del sujeto que justifica el recurso a un tiempo verbal esquivo, casi paradójico: el futuro anterior (habrá sido). El sujeto queda así detenido entre el pasado y el presente, definido por una temporalidad que no permite establecer con certeza si la acción ha tenido lugar o no, incluso cuando ya ha pasado.
Tal suspensión temporal constituye uno de los índices del alojamiento del sujeto en el fantasma, en tanto este implica una detención o fijación que funciona como resguardo frente a lo inesperado. Al no poder ser situado en las formas definidas de la conjugación verbal, el sujeto queda en una posición de indeterminación, oscilando incluso entre lo indeterminado y lo indefinido.
Esta indeterminación —cierta falta de definición— es correlativa del fading que lo caracteriza. De allí que el sujeto resulte homologable al efecto mismo del significante, lo que permite entender la afirmación de Lacan en el Seminario 5 cuando sostiene que el sujeto es significado, con todo el equívoco que esta formulación comporta.
Vincular al sujeto con el efecto significante, cuestión que será retomada más adelante en relación con el estatuto del deseo, implica no sólo una desustancialización, sino también una desontologización. El sujeto queda entonces definido como falta en ser, desplazando la interrogación hacia el plano clínico: ¿cómo hace pie?, ¿cuál es su anclaje?
Es en este punto donde la palabra viene en auxilio del sujeto, al mismo tiempo que lo compromete en su división. Es la palabra la que opera como acto —en primer término, como reconocimiento— e instala una trama ficcional, un campo en el que el sujeto podrá advenir.
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