jueves, 13 de agosto de 2026

Los aportes de Ogden a la clínica psicoanalítica

 Thomas H. Ogden es uno de los psicoanalistas contemporáneos más influyentes. Es un autor norteamericano que dialoga con varias tradiciones —Freud, Klein, Bion y Winnicott—, pero que desarrolló conceptos propios muy originales. Si tuviera que resumir su aporte en una frase, diría que intentó pensar el análisis como una experiencia viva que ocurre entre dos subjetividades, más que como la interpretación de un paciente por parte de un analista.

1. El "tercero analítico"

Su concepto más conocido es el de tercero analítico.

La idea parte de que en una sesión no hay simplemente dos personas separadas (paciente y analista), sino que se genera una especie de tercera realidad psíquica compartida. No es la mente del paciente ni la del analista, sino algo que ambos co-crean.

Por ejemplo, un paciente puede sentirse inexplicablemente aburrido durante la sesión. El analista también comienza a sentirse aburrido. Para Ogden, ese aburrimiento no pertenece únicamente a uno de los dos: puede ser una producción del campo analítico, una forma en que algo inconsciente se está expresando entre ambos.

Aquí se nota la influencia de Bion, pero Ogden va más lejos: el inconsciente deja de ser algo que está solamente "dentro" del paciente para convertirse en algo que ocurre en la relación.

2. La reverie como instrumento clínico

Tomando una noción de Bion, Ogden le da mucha importancia a la reverie.

Se refiere a los pensamientos, imágenes, recuerdos o fantasías que aparecen espontáneamente en la mente del analista durante la sesión.

Un analista puede, por ejemplo, comenzar a pensar en una habitación oscura mientras escucha a un paciente. Para Ogden, eso no necesariamente es una distracción; puede ser una vía privilegiada para captar algo de la experiencia emocional inconsciente del paciente.

La contratransferencia deja entonces de ser un "obstáculo" y se transforma en uno de los principales instrumentos de trabajo.

3. Los modos de experiencia

En un trabajo muy conocido, Ogden describe tres formas básicas de organizar la experiencia:

  • Posición autista-contigua.
  • Posición esquizoparanoide.
  • Posición depresiva.

Las dos últimas provienen de Klein, pero la primera es una elaboración propia.

La posición autista-contigua remite a una forma muy primitiva de experiencia donde aún no predominan las representaciones ni las relaciones objetales, sino las sensaciones corporales: ritmos, texturas, superficies, temperaturas, sonidos.

Cuando alguien se frota compulsivamente las manos, se envuelve en mantas o busca determinadas sensaciones físicas para sentirse existente, podríamos pensar que está apelando a este nivel de organización de la experiencia.

Esta formulación tuvo mucha influencia en la clínica de pacientes graves.

4. Leer a Winnicott y a Bion

Ogden es también un extraordinario lector.

Sus trabajos sobre Winnicott son especialmente valiosos porque muestran que el famoso "uso del objeto" no consiste simplemente en relacionarse con alguien real, sino en atravesar la fantasía inconsciente de destruirlo y descubrir que sobrevive.

De Bion rescata la idea de que pensar no es algo dado de entrada, sino una capacidad que se desarrolla para procesar experiencias emocionales que de otro modo serían intolerables.

5. El arte de escuchar

Quizás el aspecto más atractivo de Ogden sea que no presenta el análisis como una técnica.

Sus libros están llenos de viñetas clínicas y de referencias literarias. Para él, el analista debe aprender a escuchar no sólo lo que el paciente dice, sino también:

  • lo que no puede decir;
  • lo que hace sentir;
  • lo que sueña despierto en el analista;
  • lo que emerge en el espacio compartido de la sesión.

En ese sentido, se acerca bastante a Winnicott y a Bion, alejándose de una práctica centrada exclusivamente en la interpretación.

El tercero analítico y la posición lacaniana

Desde una perspectiva más lacaniana, el concepto de tercero analítico suele generar cierta resistencia porque parece introducir una especie de intersubjetividad compartida. Lacan, especialmente a partir de los años sesenta, se orienta más bien por la lógica del significante y del objeto a, evitando pensar el análisis como una "fusión" de subjetividades.

Sin embargo, muchos lectores encuentran que algunas descripciones clínicas de Ogden son extraordinariamente precisas para captar fenómenos transferenciales difíciles de formalizar. A veces da la impresión de que Ogden describe con gran riqueza fenomenológica aquello que Lacan intentará formalizar mediante conceptos como el sujeto supuesto saber, la transferencia y el objeto a.

Por eso, aunque pertenecen a tradiciones muy distintas, no es raro que clínicos lacanianos encuentren en Ogden observaciones clínicas sumamente útiles, especialmente respecto de los afectos que circulan en la sesión y el uso de la contratransferencia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario