miércoles, 13 de abril de 2022

Las fases de la terapia cognitiva: iniciación, desarrollo y cierre.

 Entiendo la psicoterapia como un proceso de cambio y transformación personal a partir del surgimiento de nuevas posibilidades de acción, como nuevas forma de verse, sentirse y relacionarse en el mundo

Podemos distinguir 3 momentos importantes: iniciación, desarrollo y cierre.

Iniciación: “La entrevista individual inicial”. Considero que en el mismo, terapeuta y consultante tendremos la oportunidad de comenzar a comprender cual es la naturaleza del problema, establecer las bases del vinculo terapéutico así como afianzar el sentimiento de en relación a la posibilidad del cambio.

Pienso la entrevista inicial como un encuentro con lo desconocido del otro (persona que nos llega a la consulta), así como con lo desconocido de uno mismo puesto que consultante y terapeuta nos sentiremos afectados en este primer encuentro. Nos enfrentamos a la diversidad de las narrativas personales y coparticipamos de la historia de cada consultante, quien ha de manifestar su problemática de acuerdo a su estilo cognitivo. afectivo-interpersonal.

La complejidad de ese ser humano se hará presente desde la singularidad de su comportamiento, historia, contexto familiar, cultural, social. Como terapeuta participamos activamente desde nuestra empatía, marco teórico, valores, experiencia personal. El consultante a partir de sus construcciones personales irá tomando forma y sentido la historia del síntoma, problema, conflicto o padecimiento: Nos abrimos a una experiencia nueva que puede o no devenir en tratamiento.


Proceso de comprensión en las entrevistas iniciales.

A la persona no la podemos aislar de su contexto, historia y devenir, es por ello que aspiramos a una visión multimensional.

El cambio epistemológico en la relación observador-observado implica el compromiso directo de la persona del terapeuta. El terapeuta no puede ser considerado un observador externo, imparcial. Su influencia en el proceso de observación esta dada no sólo por la selección, elaboración u conceptualización de los datos observados sino también por la influencia que ejercen sus aspectos emotivos en el curso del encuentro. El terapeuta debe tener en cuenta las propias oscilaciones emotivas que acompañan y modulan su percepción y comprensión de los problemas del consultante. La activación emocional que surge de la interacción dará cuenta del funcionar del terapeuta mismo. 


En el proceso de comprensión de la experiencia humana que llevamos a cabo podemos distinguir 3 fases:

  • Exploración- Evaluación

  • Comprensión- conceptualización

  • Reformulación. Propuesta de tratamiento.

La noción de proceso sugiere una sucesión continua de hechos u operaciones que pueden derivar en otra sucesión de hechos y operaciones. El proceso indica la idea de ruptura de los equilibrios establecidos. El proceso no es estático, los acontecimientos y las relaciones son dinámicas, en constante devenir, cambiantes y continuar. En la interacción cada uno de los componentes influye sobre los demás


Fase de exploración.-evaluación

¿Cuál es su problema? En la mayoría de las consultas la persona que solicita una entrevista se siente perturbada por un problema que no ha podido resolver. Al solicitar ayuda intenta hacer algo para modificar su situación. Está sostenida por el sentimiento de esperanza, la fuerza o tibieza de este sentimiento se pondrá de manifiesto en la expectativa acerca de la psicoterapia. 

La empatía permite la construcción de un espacio de participación intersubjetivo-colaborativo que facilita el despliegue del diálogo terapéutico. “Conmover es empatizar, es sentir, es alcanzar, es conectar. Es mediante esa comunicación significativa entre dos seres humanos que se transmite la energía para el cambio constructivo... trascendiendo a todas las escuelas de pensamiento, este es el principio global. La empatía es el idioma del amor.

Terapeuta y consultante estamos presentes como personas intercambiando permanentemente sensaciones, emociones creencias, valores y por qué no, prejuicios que le darán a la entrevista un ritmo y sintonía particular.


Es un primer momento, las actitud de escucha comprometida-abierta por parte del terapeuta facilitará la modalidad de interacción colaborativa que ha de favorecer el trabajo de el trabajo de exploración de experiencia de padecimiento. Le daremos lugar al consultante para que despliegue su historia y nos dejaremos llevar por las sensaciones, emociones, pensamientos que vayan emergiendo en este primer momento. 

La activación sensorial, emocional, cognitiva nos brinda información importante en la apertura hacia la búsqueda de nuevos niveles de comprensión. Es importante mantener una actitud flexible, espontánea para evitar caer en un interrogatorio rígidoy/o estereotipado.

Desde el enfoque Cognitivo-Constructivista las preguntas adquieren relevancia por varios motivos. Por un lado, nos permiten obtener información acerca de la modalidad de procesamiento y del proceso de construcción de significados del consultante. Por otro lado desde el terapeuta, las preguntas posibilitan ordenar, organizar, rectificar, ratificar la información, con el fin de comprender la construcciones del consultante acerca de su malestar, padecimiento con el cual vamos a trabajar. También tienen una función perturbadora en cuanto desestabilizan la rigidez de las construcciones, generándose un movimiento en las estructuras cognitivo-afectivas. La incertidumbre activada frente a la nueva información debe ser procesada, es decir reorganizada por el sujeto. 

Las preguntas son generadoras de disonancias cognitivo-afectivas e interfieren en el grado de certeza que la persona otorga a sus afirmaciones, evaluaciones, percepciones, por tanto estas tienen que se reevaluadas, asimiladas o reorganizadas. 

Las preguntas nos permiten evaluar cuáles son los temas y eventos críticos para esta persona (separaciones, pérdida de pareja, de figura significativas, de trabajo, etc. ) tipo de síntomas, curso de padecimiento (agudo, crónico) tipo de trastorno psicológico. 

De la descripción del problema y su historia pasamos a las teorías explicativas sobre la experiencia. De esta manera estaremos en condiciones de ayudar a la persona a percatarse de su propio modo de autoreferir la experiencia.

Escuchar y preguntar no sólo configuran la dinámica del encuetro sino que además son las herramientas con la que cuenta el terapeuta para realizar el trabajo de exploración-evaluación.


Fase de comprensión-concptualización

El terapeuta va articulando la teoría con la información que surge en la interacción con el consultante. Generalmente los consultantes reducen la visión del problema centrándose en un aspecto, en este recorte pierden de vista la complejidad. Nuestro traba ha de ser enlazar, ligar, reunir los eslabones que hacen a la trama del padecimiento con la información (sensoria, emotiva, cognitiva) que va surgiendo en el terapeuta momento a momento.

Como terapeuta nuestra tarea no ha de ser develar un significado oculto sino comprender cómo es el proceso de construcción de significados que lleva a esta persona a experiencia la realidad de determinada manera. 

Los esquemas serían unidades organizadoras y de inferencia que guían los procesos de construcción de la experiencia, están relacionados entre sí en forma compleja y supraoranizada.

Estructuras de significado que integran el conocimiento sobre sí mismo y los otros, operan conciente o inconscientemente en la organización de los pensamientos, los complejos estados anímicos, la autoestima y las acciones interpersonales. Estas estructuras poseen un componente, cognitivo y afectivo. La emoción debe ser considerada una forma importantísima de conocimiento, puesto que posee un significado para la persona que la experimenta y expresa, proporcionando la base para el auto concepto, conducta social y resolución de problemas. 

Las teorías motoras de la mente destacan la participación activa, clasificatoria, ordenadora de la persona en los procesos cognitivos.

Los procesos de conocimiento están organizados y estructurados jerárquicamente. El nivel tácito, profundo, inconsciente gobierna y dirige los procesos concientes sin aparecer en ellos. En este nivel encontramos las reglas abstractas profundas que controlan y determinan lo que sucede a niveles superficiales o periféricos de conocimiento. 

No podemos dejar de tener presente que la cualidad del apego a figuras significativas juega un rol central en la estructuración del conocimiento de sí mismo y del mundo. Las tonalidades emocionales derivadas de los procesos ínter subjetivos configuran un aspecto central en la trama de la narrativa personal que dirige el proceso de construcción de significado.

Los esquemas centrales referidos al self son más difíciles de modificar debido a su primacía cronológica. Es decir los síntomas deben ser considerados como procesos de conocimiento que manifiestan intentos de cambio infructuoso, en el ordenamiento y devenir de la experiencia.

Necesitamos reconocer los patrones subyacentes comprometidos con el padecimiento. Para ello será necesario explorar la historia personal, la información acerca de las características del desarrollo evolutivo, así como el contexto familiar, social, cultural que nos permitirá comprender no sólo cómo se fueron desarrollando los patrones de conocimiento de sí mismo y el mundo, sino también cómo fueron los espacios interpersonales en los cuales éstos se desarrollaron. Sólo a través del enlace de los distintos niveles de información estaremos en condiciones de formular hipótesis. 


Reformulación e indicación de tratamiento  

Llega el momento de comunicar nuestras hipótesis: Aquí se hace presente nuestro punto de vista al ordenar y objetivar la información. Es decir, a partir del enlace y reordenamiento de los distintos nivels de información (conceptual, emotiva-experiencial, intersubjetiva) surgirán las construcciones alternativas que ampliarán la comprensión, posibilitando enfrentar la situación crítica de una manera diferente. 

El terapeuta crea hipótesis explicativas acerca de la naturaleza del problema, es decir, acerca una construcción alternativa más integrativa y viable que emerge del proceso de co-exploración, co-construcción llevado a cabo con el consultante, El valor de la construcción alternativa no reside en su veracidad sino en la posibilidad de comenzar a general transformaciones en el significado. Si bien aspiramos a una comprensión de la complejidad reconocemos que todo conocimiento “es un proceso abierto, inacabado e incompleto. La entrevista inicial posibilita que terapeuta construya un mapa a partir del cual decidir la estrategia e indicación de tratamiento. 

La estrategia permite a partir decisión imaginar un cierto número de escenarios para la acción, escenarios que podrán ser modificados según las informaciones que nos lleguen en el curso de la acción y según los elementos aleatorios que sobrevendrán y perturbarán la acción. 

Cada entrevista representa “un desafío”, el ejercicio de comprender y tratar de dialogar con las posibilidades y limitaciones tanto del terapeuta como del consultante, es así que no siempre la entrevista inicial deviene en un tratamiento, a veces nos encontramos frente a situaciones en que comprendemos que no hay motivación suficiente por parte del consultante para iniciar una psicoterapia. Así como ot5ras, comprendemos que como terapeuta no estamos en condiciones de iniciar el tratamiento (por idiología, valores, momento vital, disponibilidad de recursos, tipo de problemática o trastorno y/o “falta de cariño”.

Sin embargo otras veces nos sorprendeos por la reacción del consultante con respecto a las consecuencias positivas de la entrevista inicial. Generalmente la duración de la etapa de comprensión la podemos realizar en dos encuentros. Sin embargo hay situaciones en donde necesitamos más tiempo ya sea por la complejidad de la problemática planteada, la necesidad de realizar un diagnóstico diferencial, estilo o características del consultante, etc. En estas situaciones puede ser necesario recurrir a la administración de test psicológicos, inventario de Beck, así como realizar entrevistas familiares, vinculares o interconsultas psiquiátricas, médicas o a otros profesionales. Estas serían fuentes de recolección de información que permitirían abrirnos a una comprensión más amplia. 

Al recorrer con nuestro consultante los senderos de sus sentimientos y cosmovisión tendremos la posibilidad de empatizar y crear un mapa cuyo trazado marcará el rumbo en el desarrollo del tratamiento. El rumbo serán los objetivos acordados con el paciente que posibilitarán el cambio terapéutico. Para delinear los objetivos tendremos en cuenta: los recursos del paciente y terapeuta, grado de rigidez de las estructuras de significado compronetidos con el malestar-padecimiento, tipo de trastorno, cronicidad del mismo, expectativas de cambio (centradas en la resolución del problema o en el autoconocimiento, motivación, experiencias terapéuticas anteriores.

Nos encontramos en condiciones de determinar la modalidad de abordaje (individual, vincular, familiar, grupal, multidimensional, corto plazo, largo plazo) como así también el encuadre (frecuencia de sesiones, horarios, honorarios) de trabajo.


Conclusiones

La entrevista inicial nos permite comenzar a desarrollar un vinculo empático, afianzar el sentimiento de esperanza con respecto al cambio y construir una “visión alternativa” que serán el andamiaje necesario para el descubrimiento de nuevos sentidos acerca del malestar-padecimiento. La construcción alternativa que surge de la entrevista inicial nos permite cerrar el momento de iniciación, pero a su vez, ha de ser la apertura a nuevas construcciones y descontrucciones del significado en el devenir del tratamiento. 

El proceso de construcción del conocimiento es un proceso abierto a nuevos sentidos y transformaciones, mediatizado por el sentimiento de esperanza y el vínculo terapéutico.


EL PROCESO PSICOTERPÉUTICO

Este capítulo es la síntesis resultante de la co-construcción de un grupo de trabajo. Enel que se conjugan múltiples aportes y visiones diferentes.

De este modo, tanto equipo como consultante somos protagonistas, recreando el proceso psicoterapéutico desde la metáfora de un viaje compartido. Por cognitivo entendemos la adhesión a las premisas teóricas fundamentales del modelo que, como en la mayoría de las corrientes teóricas, posee múltiples vertientes y derivaciones. 

Diseñar objetivos no significa necesariamente alcanzar un cambio específico. Cada proceso-viaje es único e irrepetible y no sabemos a priori por dónde va a transcurrir finalmente, qué nos permitirá descubrir, ni que nos asombrará, frustrará o deleitará. Fijamos un itinerario y definimos una meta, pero esta no es para nosotros ni la “cura alcanzada” ni la normalización adaptativa a un contexto valorativo, puesto que no consideramos ningún valor como privilegiado de antemano. Lo que guía el recorrido es el acuerdo entre paciente y terapeuta acerca de las posibilidades y expectativas del viaje. No obstante, todo proceso terapéutico tiene sentido si puede evidenciarse un cambio a lo largo de su desarrollo.

Entendemos al sujeto humano como un sistema cognitivo viviente en permanente autoconstrucción de sí mismo yde su mundo. Con esto queremos decir: en activa participación histórica de su propio desarrollo cognoscitivo y en natural “disposición al cambio” como tendencia a la “autorregulación”. Nos referimos a la natural disposición al despliegue de sus potencialidades, en dinámico equilibrio con su contexto y en permanente interacción con el núcleo ecológico en el que está inserto. 

A lo largo del proceso, observamos indicadores de cambio que se hacen evidentes a partir de situaciones que el paciente comienza a resolver de modo diferente, dando lugar a una nueva narrativa.

Nuestra mapa de ruta, diferente y original para cada tratamiento, es la representación-guía resultante de una evaluación diagnóstica. Esta evaluación, lejos de significar una etiqwueta que transforme al consultante en un simple caso, permite comprender la complejidad de su situación personal e interpersonal y el estilo que le otorga un sello particular como ser humanos; con una singular construcción sobre sí mismo, los otros, el mundo y el futuro. Apoyándonos en esta evaluación consideramos los recursos disponibles, los riesgos posibles y las alternativas más apropiadas dentro de las vías accesibles para iniciar el trayecto, siendo condición para la partida que haya un acuerdo entre lo que el paciente espera de nosotros y lo que nosotros podemos ofrecerle.

Los síntomas del paciente son sólo una parte de lo que él como persona desplegará a lo largo del proceso. El terapeuta carga en su equipaje no sólo sus conocimi.-entos y experiencia profesional, sino también su experiencia de vida, sus valores y creencias. Entre ambos se establece un vínculo de recíproca influencia de estilos, ideas, emociones y comportamientos, de cuyas vicisitudes depende en buena medida el curso que adopte la psicoterapia, la cual deberá estar sujeta a constantes reevaluaciones de ambas partes.

El primer paso en el camino son las hipótesis que el terapeuta co-construye con el paciente. Estas hipótesis son formuladas explícitamente a modo de explicaciones que ligan problemas enunciados con posibles causas, decisión sobre los aspectos que se empezarán a abordar, definición y acuerdo sobre la modalidad de trabajo elegida y consideración sobre los objetivos hacia donde se orientará el proceso. Al acordar los objetivos con el paciente establecemos un orden de prioridades; es decir, diferenciamos objetivos a corto plazo de otros a largo plazo.

A corto plazo los objetivos se suelen orientar a la producción de algún cambio que provea de alivio al sufrimiento actual del paciente. En un primer momento tendemos a abocarnos al nivel explícito de experiencia de malestar, que se manifiesta a través de autoafirmaciones, distorsiones cognitivas, síntomas conductuales, efectivos, etc. para luego abordar los procesos tácitos. En la primera etapa trabajamos sobre el problema y sus manifestaciones, entendiendo por problemas la discrepancia entre las experiencia.

A través de intervenciones que incluyen ejercicios cognitivo-conductuales tales como escalas de domini-placer, registro diario de pensamientos distorsionados, búsqueda de soluciones alternativas, ejercicios de imaginería, etc., facilitmos el logro de algunos objetivos (alivio sintomático, solución de problemas, regulación de la autoestima).

A largo plazo la tarea se encamina hacia la revisión y modificación de esquemas desde los más superficiales hasta las estructuras constitutivas de la identidad.

En el desarrollo del proceso terapéutico pueden aparecer fenómenos de resistencia al cambio. Entendemos dicha resistencia como un mecanismo de autoprotección y por lo tanto intentmos empatizar con el paciente respetando la resistencia que a veces se expresa en la forma de recaídas, bloqueo, confusión, temor, desgano o interrupciones. Paciente y terapeuta colaboran recíprocamente en el recorrido del viaje transitando juntos distintos caminos, o se enmarañan, se alejan y el viaje se interrumpe. Intentamos acomodarnos a sus preferencias, posibilidades y limitaciones. En algunos viajes, la implementación de múltiples abordajes (vincular, de pareja, familiar) es la vía que permite acceder a nuevos horizontes que amplían la mirada.

El cierre de un abordaje puede representar en el viaje la llegada a destino o simplemente una escala que anticipa un desvío. Estas escalas en ocasiones son programadas y  en otros casos resultan aterrizajes forzosos en función de algunas urgencias del paciente o limitaciones con las que se enfrenta el terapeuta. La premisa central que guía nuestro trabajo es la de utilizar todos los recursos disponibles para que el consultante pueda llegar a “buen puerto”.
Caso:

S tiene 47 años, “estado depresivo severo” , desde cuatro años antes empeorado los últimos seis meses, con ideación suicida y algunas actuaciones. Cae destacar que la madre fallecida varios años antes de la consulta actual, tuvo un diagnóstico de “melancolía”. La derivación es aceptada como un “última esperanza”:Es traída a la consulta por su marido, impactando a la terapeuta su aspecto descuidado y envejecido. Indaga sobre la visión de sí misma y de los otros. S. Se autodefine como un “ser maligno, masoquista y sádico” Durante esta entrevista la psicóloga tiene como Objetivo inmediato lograr cierta alianza terapéutica. 

Esta intervención constituye una manera de que S. Se someta comprendida.  En ese momento se aprecia un impacto en S. Debido al ingreso de una disonancia en la forma en que ella significa los hechos. Al finalizar la entrevista se le explica a S. Que la modalidad 

de trabajo será activa y colaborativa durante las sesiones y que ella tendrá tarea entre una entrevista y otra. Se le pide un registro diario de algunas situaciones acompañado de lo que piensa y siente en esos momentos. Se le aclara que esta tarea tiene como objetivos: A) conocer mejor la relación entre sus emociones, pensamientos y conductas y B) tener un registro en el momento en que ocurre para poder trabajarlo en la sesión siguiente. 

A continuación transcribimos algunos segmentos pertenecientes a las primeras semanas “Quiero dormir, estoy cansada, pero tengo ansiedad, me duele el estómago, no sé como calmarme, no quiero tener ansiedad, quiero dormir, dormir, dormir. Siento el cuerpo cansado y el alma agotada. Viene mi nieto y no sé si lo voy a poder atender, pero eso no importa tanto, lo único que no quiero es  sufrir, ojalá pueda, le tengo temor a mi angustia, a mi dolor, a mi tristeza, basta, basta, cuándo saldré de esto, realmente estoy tan enferma ¡OH¡Dios mio es terrible pensar en una enfermedad así. Sentirme impedida de vivir, gozar, qué miedo que siento de esta enfermedad que cruel me parece, que cruel la siento,m no puedo ni quiero aceptar esta situación de “enferma depresiva” qué horrible nombres, ue inhumanos me parecen y crueles. Vuelve la ansiedad, que difícil es aguantarla. Dios mio, espero que se vaya pronto, como me descoloca de toda la realidad, que inútil me siento para vencerla, estos sentimientos que me aruinan la vida y la de mi familia, me siento muy triste y acongojada...” Más adelante escribe: “ a la noche me empecé a sentir mal esperando a J. (marido) descompuesta, intranquila siempre esperándolo como si de ello dependiera mi vida en forma que lo espero... que ponga la llave en la cerradura y entre.  

El terapeuta afina durante la primeras entrevista la impresión diagnóstica: trastorno depresivo mayor recidivante grave combinado con un trastorno de personalidad por dependencia. Se plantea como objetivo inicial y prioritario del viaje: el abordaje del trastorno depresivo con medicación y psicoterapia (Cognitiva-conductal)

Se acuerda con el paciente un Objetivo mínimo: definido por ella misma como: “poder tomar un café con una amiga”, y objetivos mayores. Se contrata con el paciente un período de 6 final de los cuales se evaluaría beneficios del tratamiento. 

Durante este tiempo se establece un vínculo terapéutico, pero manteniendo la posibilidad de pensar la estrategia y técnicas más adecuadas para lograr los objetivos. 

Entre las técnicas utilizadas:

  • Registro de actividades diarias, combinado con otras consignas vinculadas a  los “debo” y a las “ganas de”. Ej: S. Registraba diariamente sus actividades (“me desperté a las 11, me quedé en la cama”). Una consigna que se agregó al registro y que la paciente identifica tiempo después como muy útil para ella fue la de: “no hacer nada que no tenga ganas, pero elegir cada día algo por pequeño que sea que tenga ganas de hacer”.

  • Identificación de pensamientos automáticos negativos y cambio de dial a la manera de cambio de emisora en una radio. Ej: S. Comenzó a identificar estos pensamientos mediante el registro: “realmente estoy tan enferma”, y a utilizar un gesto con la mano a la manera de girar un dial que le permitía acceder a imágenes previamente desarrolladas con la terapeuta (imaginarse cuidando a su nieto, cantando, etc).

  • Técnicas de descentración y autoinstrucción. Ej: S. Identificaba los pensamientos negativos y aprendía a desarrollar la posibilidad de autoinstrucciones para descentrarse de ellos y centrarse en otros focos de interés. Así se decía a sí misma: “estoy angustiada ahora, pero puedo no estarlo dentro de un rato, ¡levantate de la cama y poné el disco que te gusta!”

  • Técnicas de búsqueda de alternativas. Ej: durante el segundo mes de tratamiento S. Realiza la siguiente tarea cuya consigna era escribir: “que estoy sintiendo, que estoy pensando  y que otra alternativa o visión de las cosas puede tener”

En esta tarea se puede visualizar claramente la creencia central de S. “no sirvo”, y como ésta tiñe prácticamente todas las áreas de su vida.

Las distintas técnicas utilizadas permitieron trabajar las creencias vinculadas al eje temático central: la autoestima y su relación con la indefensión, vulnerabilidad y recortada autonomía.

Terapeuta y paciente acuerdan completar un año de tratamiento con el fin de estabilizar lo conseguido y promover nuevos cambios. Al cumplirse este tiempo se evalúa que el trastorno depresivo está en franca remisión.

Una nueva etapa del viaje se inicia cuando S. Que ha logrado un estado de mayor fortaleza yoica comienza a exigir cambios en la relación de pareja y el marido explicita la existencia de otra mujer y un hijo pequeño, y sus dudas respecto a tomar una decisión de separación. 

Este tramo implica un viaje respecto a la meta y estrategia. Se planifica un abordaje combinado de entrevistas de pareja e individuales con los siguientes objetivos acordados:

  1. Incluir al marido a trabajar en la relación de pareja considerando el planteo de separación.-

  2. El apuntalamiento de S. Para sobrellevar esta situación. Este período alcanza un punto crítico cuandoel esposo concreta la decisión de separarse y S. Recae en un estado depresivo importante con ideas de suicidio. Se decide una internación breve con participación del psiquiatra. Después de una semana se plntea que S. Vuelva a la casa agregando acompañamiento terapéutico durante un tiempo. La recuperación de S. Es muy rápida, dado que el trabajo realizado previamente le permite ver esta recaída como un episodio que puede afrontar, con una autoestima fortalecida y un bagaje de técnicas de afrontamientomayor.

Durante esta etapa las temáticas que ocupan el escenario son: separación, situación económica, vínculos sociales, relación con los hijos, apertura a otras parejas. Es de destacar, que el trabajo se basa durante este período en un estrecho vínculo terapéutico.

Como se puede observar S. Presenta una visión de sí misma, el mundo y el futuro muy distinta a la inicial. El esquema de este período ya no es “no sirvo”, sino “tengo que pagar por el amor del otro”.

En determinado momento, la terapeuta se plantea estratégicamente la posibilidad de cambio de profesional puesto que la relación teñida por un intenso vínculo de dependencia

Se elige una terapeuta que por sus características: momento vial parecido. Se trata de una etapa en la que se produce un cambio en lo vincular, no sólo en lo personal sino en lo terapéutico.
El primer objetivo enfatizado fue una revisión de lo vincular. Las creencias centrales fueron “sola no puedo sobrevivir”, necesito un compañero que me sostenga”, “si perdí una pareja, debo llenar ese vacío con otro”, “si construyo una nueva familia es como si nada hubiera ocurrido”.-

Se trabaja con S. Centrándose en lo vincular, sus angustias, sus conflictos en la pareja, sus dificultades para establecer relaciones interpersonales menos amenazantes. Se convienen algunas entrevistas de pareja.La activación de su esquema de sometimiento, y la dificultad para procesar más realistamente lo que estaba ocurriendo, conformó una amenza hacia el desenvolvimiento del proceso e intento de abandonar la terapia.

Se logra que S. Enfrene la crisis de posibilidad de una nueva separación. Recorriendo caminos, transitando momentos de mucha elaboración, es S. Quien decide separarse de su pareja después de un largo período de violencia y deterioro de la relación.

Esta decisión y elección a partir de la toma de conciencia.

A partir de este proceso, ella tiene la posibilidad de fundar nuevas elecciones. S. Aprende a vivir sola, administra, mejor sus ingresos y compromisos, y afrontar la angustia que le provoca la soledad. El que ella haya elegido esta modalidad de vida, alivia la vivencia y marca un sendero distinto, abriendo la posibilidad de la emergencia de un proyecto de vida en una etapa de reorganización de los significados personales.

En este proceso la terapeuta evalúa que ante un yo y una autoestima fortalecida se está en condiciones de bucear más profundamente en los vínculos de su historia. A partir de ello, rescatamos los valores transmitidos por su familia de origen que le permiten ir buscando su identidad, sus recursos personales, su tradiciones, sus habilidades, sus propias limitaciones.Nos orientamos hacia la inserción de S. En determinado momento aparece el proyecto de viajar a un país que tiene que ver con sus raíces familiares y S. Planifica un viaje dentro de este viaje terapéutico, en el cual creemos estamos llegando a la meta final, si es que la hay. Hemos compartido un itinerario de ruta, co-construyendo con nuestra compañera de viaje una instancia tan relevante como es el proceso terapéutico

Promover en el comienzo del mismo un vinculo de empatía que permita albergar esperanzas, trabajar fuerte en forma conjunta para encontrar herramientas que permitan mitigar el sufrimiento, y tratar de lograr un cambio en la visión del sí mismo, de los otros y de la vida que implique como dice S. “recobrar el profundo privilegio de vivir”

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