Mostrando las entradas con la etiqueta Domb Benjamin. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Domb Benjamin. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de septiembre de 2022

Intervenciones del analista con pacientes difíciles

El 23 de agosto Conferencia “Intervenciones del analista con pacientes difíciles” y se presentarán casos reales. De la mano del Dr. Benjamín Domb, quien cuenta con enorme trayectoria clínica y académica.

La previa:

Pacientes complejos en la clínica: ¿A qué nos referimos?

En los comienzos, la complejidad clínica estuvo ligada a la estructura psicótica. En la actualidad, nos referimos con este término a aquellas presentaciones clínicas en donde la palabra encuentra severas dificultades para ser expresada, en el marco de la propia estructura neurótica.

¿Cuáles son las presentaciones clínicas complejas en nuestros tiempos?

. Las impulsiones
. Las acciones compulsivas
. Los fenómenos psicosomáticos
. Los ataques de pánico
. Las adicciones
. Los trastornos alimenticios (anorexia, bulimia)

Las problemáticas clínicas mencionadas se caracterizan por un predominio pulsional, que al no unirse al marco simbólico, esquiva la castración (el “todo no se puede”) y la expresión en palabras del sufrimiento psíquico.

La Pulsión de Muerte y su expresión en los mandatos superyoicos, tal como J. Lacan lo refiere: “goza, goza”, dominan al sujeto, quien termina por obedecerlos. El motivo de esta obediencia ciega es carecer de recursos psíquicos para ponerles un freno.

¿En qué posición se sitúa el analista?

Estas presentaciones complejas requieren del analista una posición más activa que en las neurosis representadas por la inhibición, el síntoma y/o la angustia.

¿Cómo intervenir?

. El analista, si es necesario, se hará presente por fuera del horario habitual de las sesiones
. Incrementará el número de sesiones semanales
. Realizará intervenciones en la línea de las construcciones en psicoanálisis
. Trabajará con la familia y/o núcleo de contención cercano (parientes, amigos)
. Acudirá, si es necesario, a la interconsulta psiquiátrica.

Acting out y pasaje al acto: ¿En qué se diferencian?

Te damos algunas nociones fundamentales para distinguir dos conceptos que son muy utilizados actualmente en la clínica psicoanalítica: acting out y pasaje al acto.

ACTING OUT:

Se define acting out como toda acción impulsiva (por fuera -”out”- de lo simbólico).

El sujeto -de manera pulsional e inconsciente- busca en forma desesperada hacerse un lugar en el Otro (los padres, un par, un jefe, el analista) del cual se siente desalojado.

Desde fuera, en el cotidiano, se escucha decir sobre los sujetos con predisposición al acting out:
“Son personas que actúan sin pensar”
“Son muy impulsivos”
“No se les puede hablar”
“No entran en razón”

En el acting out queda conservada la escena del mundo que habita el sujeto, y además se comprueba que este último encuentra alivio y hasta puede frenar su impulsión si registra que el Otro le brinda un alojamiento subjetivo.

PASAJE AL ACTO:

Se trata de actos desenfrenados y en ocasiones violentos que, a diferencia del acting out, no se dirigen a nadie y no esperan ningún reconocimiento.

El sujeto siente que se va empequeñeciendo, ante un Otro absoluto, sin fallas, totalmente idealizado, que lo goza. Para no quedar atrapado en ese Otro omnipotente, realiza acciones tales como autolesiones, agresiones hacia otros y/o hacia ellos mismos.

En el pasaje al acto la acción es tan desenfrenada, que el sujeto rompe la escena del mundo que habita y cae por fuera de la misma. Son actos que, por su modalidad extrema, adquieren el carácter de lo irreversible.

¿Cómo intervenir?

Con preguntas activas sobre la historia infantil del sujeto y sobre las circunstancias que rodean la escena del acting y/o pasaje al acto, en el intento de restablecer la trama simbólica y la transferencia misma, que a causa de estas acciones impulsivas ha sido dañada.

Ahora si, la conferencia...

Todos los pacientes son difíciles, si se tiene en cuenta que es el uno por uno. No existe el paciente "fácil", aunque se ajuste al dispositivo clásico. La estructura de los seres hablantes es complicada. Y el psicoanálisis se trata de deshacer con la palabra lo que se fue hecho por la palabra.

Digamos que los pacientes difíciles a los que nos referimos son los pacientes que no quieren analizarse, sea de la estructura clínica que fueren. Ahora, si piden una entrevista, ¿Por qué no quieren analizarse? Porque muchos pacientes vienen a confirmar sus fantasmas. "Fui 30 años al analista y sigo así". la culpa la tienen los otros, él es víctima de lo que los otros le hacen.

Por ejemplo, hay pacientes que son coleccionistas de injusticias, en donde hacen consistir el "Me rechazan", por ejemplo, como describe Bergler y menciona Lacan en el seminario La lógica del Fantasma. Estos pacientes son rechazados también por el mismo analista, es un fantasma que se pone en juego por todo el mundo. A veces, estos fantasmas son algo que el sujeto logró para poderse separar de la madre. Hay pacientes difíciles que se hacen rechazar, incluso por el propio analista.

Hay una intervención, que es la que hace Freud con Dora, que es implicar al paciente en su sufrimiento: ¿Ud. qué tiene que ver con todo esto?

Los pacientes difíciles, por otro lado, nos hablan de una transferencia difícil. Hay pacientes que en lugar de hablar, actúan: acting-out. Otros aparecen con caracteropatías. Otros son pacientes que son traídos. En todos los casos, no hay que retroceder frente a los pacientes difíciles. El analista debería poder soportar esta situación. El analista trabaja con lo que el paciente traiga, aunque no se asocie a la primera.

En el encuentro con el paciente, como vemos en La dirección de la cura, el analista paga con su persona, en la medida que la misma no entra a sesión. El analista no dice, sino que escucha. Esto no quiere decir que el analista sea mudo, sino que interviene con las palabras que trae el analizante. En el análisis no hay relación intersubjetiva, sino un solo sujeto y los significantes del paciente. El paciente transfiere su saber inconsciente al analista. El analista está como objeto de las elucubraciones del sujeto que habla de su sufrimiento.

Con aquello que lo constituyó, a veces muchas gente decide su vida. El tema es que cada uno tiene su verdad, que no es otra que la del fantasma, que es el modo de mirar la vida. El analista debe conmover ese fantasma, al menos para señalarle que hay un más allá. 

A los pacientes difíciles hay que escucharlos, pero con mucha atención. Si se trata de neuróticos, hay que esperar a que la transferencia se instale, que confíen. Hay pacientes que aún así no creen en nadie, que no se entregan. Las intervenciones con estos pacientes no tienen que ser apresuradas, pero si en el momento justo.

Otro paciente difícil es con el psicótico, que tiene una relación con su inconsciente... a cielo abierto. Son pacientes que no hacen lazo social, no vienen con el discurso habitual. Con estos pacientes, las intervenciones son las de acompañarlos. Y esto se hace desde sus gustos, para ver si pueden hacer algo con eso. Se trata de pacientes que piden ayuda, en general los traen. Con ellos de lo que se trata es de formar una "buena relación". 

A veces aparecen pacientes perversos, aunque no es habitual. ¿Por qué vienen esos pacientes? En general, porque los mandan. Es muy difícil tratar con ellos, porque quieren manejar las situación. El analista puede hacerse el boludo hasta un punto, pero no demasiado. 

Finalmente, un paciente difícil también es aquel que únicamente cuenta lo que hizo en la semana... Ahí el analista tiene que intervenir: ¿Qué es lo que al paciente le interesa investigar de todo eso que dijo? Hacer preguntas al paciente nunca está mal.

Pacientes silenciosos: Uno puede pensar qué está pensando. Uno puede esperar un rato y si sigue sin decir nada, ¿Por qué no hablás? Y si sigue sin decir nada, seguimos la próxima. El análisis es un lugar donde se viene a a hablar. 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Inhibición, síntoma y angustia: causa y tratamiento

Inhibición, síntoma y angustia es un clásico texto de Freud de 1926, donde Freud reformula estos tres conceptos. El psicoanálisis, desde que existe, ha cambiado y se hace día a día. El psicoanálisis implica la palabra y la escucha. 

Angustia
La angustia es un afecto y una señal. La primera angustia de Freud estaba relacionada con la libido sofocada, no descargada. La ligó con el coito interrumpido, que en la época de Freud era más común. Otto Rank habló de la angustia de nacimiento, de la separación con la madre.

En 1926 Freud reformula su teoría de la angustia, para hablar de la angustia señal.

La angustia es angustia de castración y no está en juego el tema de la muerte como en las crisis de pánico. Muchos psicoanalistas no hacen esta distinción, pero lo que se ve en el pánico es que el fantasma está tomado por un temor y el analizante lo liga a una inminente muerte.

La angustia ocurre en la inmicción de lo real sobre lo imaginario y se siente en el cuerpo. Hay algo que uno desconoce (lo real, que no puede pensarse) y atormenta al cuerpo. El Otro, con su opacidad, se puede transformar en un real que angustia (goce del Otro). Cuando ese Otro aparece demasiado completo, sin algo que le falta (el objeto a, que debe estar perdido), aparece la angustia. Cuando el objeto a aparece, uno se angustia. Lo real invadiento lo imaginario.

Inhibición
Freud la toma como una limitación funcional en el yo. Está muy ligada a lo que pasa en el cuerpo. Hay sujetos con distinta consistencia en su cuerpo, que se nota al dar la mano o un abrazo.

El cuerpo imaginario no se corresponde exactamente con el cuerpo biológico. Éste se produjo por identificación al cuerpo de nuestros padres, del Otro primordial. 

Las inhibiciones sexuales como la impotencia son un tema de consulta muy común entre los hombres. En la anorexia, hay una inhibición para comer. También hay inhibición para dar exámenes, inhibición para hablar, entre otras. La inhibición tiene que ver con la relación del cuerpo del niño con el Otro.

Lacan definió al inconsciente como el discurso del Otro: nos ha sido instigado según como hemos sido hablados por el Otro. Lo simbólico es lo que hablamos. El sujeto se apropia de lo simbólico, incluso hasta en la forma de hablar. El discurso no puede decirlo todo. Cuando lo imaginario se inmiscuye en lo simbólico, no nos deja pensar ni hablar: eso es la inhibición, la invasión del cuerpo en lo simbólico. Cuando estamos muy ocupados en nuestro cuerpo, no podemos hablar ni pensar. 

Lo simbólico, que es la palabra, tiene cosas que no se pueden decir. Freud decía que no se podía decir sobre el sexo femenino y que la muerte tampoco se podía inscribir en el inconsciente.

Síntoma
El síntoma es una formación de compromiso entre el principio del placer y el ello. Tiene que ver con la represión y el retorno de lo reprimido.

El síntoma es un intento por el cual a partir de la palabra uno intenta capturar lo real. Se trata de la invasión de lo simbólico -de la palabra- sobre lo real. 

El padre, como representante de la ley, separa al niño de la madre para que sea un sujeto y tener un cuerpo. Ni bien el chico empieza a andar y a hablar, ya empieza a pregustar por su cuerpo, por qué tiene pito o no lo tiene. Cada uno trata como puede el hecho de ser seres sexuados, no a la manera animal reproductiva, sino a nivel del goce sexual. Los niños tempranamente empiezan a hablar de la sexualidad porque es de lo que no se puede hablar. El niño de da cuenta que sus padres no son perfectos y tiene que enfrentar la vida y el sexo. 

La inmicción de lo simbólico en lo real provoca síntomas. Si la castración (el pasaje de la madre a la socialización) se produce, el sujeto pasa a enfrentarse con un Otro del que mucho no se sabe. El sujeto se enrieda en el Otro, que en realidad es un Otro real que existe en tanto el sujeto lo hace consistir. La inmicción en lo real de lo simbólico es el intento del sujeto de explicar lo que no sabe del Otro. La adivinación que el sujeto hace sobre el deseo del Otro no solo es imaginaria, sino que responde a su fantasma. Lo simbolico no puede recubrir todo lo real. Los tres registros no son homogéneos, excepto en las psicosis, donde no se distingue el cuerpo, de lo simbólico de lo real. Lo real es la vida misma, un agujero con el que hay que arreglarse. Lo real es lo que no puede pensarse, lo impensable. 

¿De qué habla un paciente? de sus Otros. Como hay relación sexual, vale todo. Freud hablaba sobre los fantasmas perversos polimorfos en las neurosis que no llevan al acto. 

Fuente: Esta entrada se redactó con las notas de la conferencia dictada por Benjamín Domb, el 21 de abril 2020 - Institución Fernando Ulloa.

viernes, 19 de junio de 2020

La voz y la mirada en la clínica psicoanalítica.

Notas de la conferencia dictada por Benjamín Domb, el 23/04/2019

Todas las necesidades del ser humano están contaminadas por otra satisfacción, que es otro goce, que es el goce fálico, el goce de la palabra. Los seres humanos gozamos, no comemos pasto. Comemos comidas que nos gustan porque nos da satisfacción. Esto tiene que ver con que somos seres hablantes.

¿Cuál es la importancia clínica de las pulsiones? Muchas patologías que nos encontramos en la clínica de hoy en día se refieren a las pulsiones. Las pulsiones están mezcladas y articuladas. Hagamos una rápida referencia:

Pulsion oral: El objeto oral es el pecho. bulimia, anorexia, drogadicción. Alcoholismo. Cigarrillo. ¿Qué podemos decir de la oralidad? La gente se droga, come desaforadamente, por la angustia. Son remedios que uno encuentra para mitigar la angustia o la depresión. Todo esto comienza con la teta, que es lo que la madre le da cuando el chico llora. Los padres muchas veces no saben qué hacer con la angustia del niño y le tapan la boca. Los sustitutos de las pulsiones son para tapar la boca. Hay muchas suplencias de la teta, del chupete. 

Pulsión anal: Su objeto son las heces. La constipación, la diarrea. La tacañería. Hay sujetos que no pueden perder absolutamente nada. Retienen, no tienen posibilidad de dar. Hay otros que se hacen cagar. Se tratan de patologías derivadas de la pulsión anal.

Estas pulsiones, la oral y la anal, son “de la vieja época”, las descritas por Freud. Lacan agrega la voz y la mirada.

Pulsión escópica: El objeto de la pulsión escópica es la mirada. No es lo mismo la mirada que la visión. Lacan dice que los ojos están hechos para no ver. Lacan pone el ejemplo de la latita que está en el mar, que te ve. El ejemplo más claro para mi es cuando uno se mancha la camisa: esa mancha lo mira a uno. La mancha es una mirada. Alguien que se arregla y se pasea, también lo mira a uno. La mirada es lo que te convoca a la visión, como los cuadros de las pinturas también tienen que ver con atrapar la mirada. 

Las patologías referidas a lo escópico son las patologías del narcisismo, al cuerpo, a cómo te ves. Tiene que ver con el estadío del espejo. Tiene que ver cómo te miraron. Hay una poetisa, Elvira Sastre, que define la soledad como mirar a alguien que no te mira. Cuando el Otro no te mira, estás sonado. Esto puede ser por la neurosis de los padres, que hacen que el chico tenga problemas en su constitución. 

Pulsión invocante: Es una pulsión que tiene que ver con la voz (objeto), que no tiene que ver con cantar. La patología que tiene que ver con la voz del superyó. El psicótico escucha voces que le hablan, es una voz que no se introyectó.

Todos los objetos de la pulsión son objetos que se pierden. Uno no toma la teta toda la vida, sino que se toma un tiempo. Los objetos perdidos se sustituyen por otros objetos que la sociedad ofrece constantemente para que uno satisfaga las pulsiones, por ejemplo la droga. Las heces también se pierden, así como la mirada y la voz. 

La voz se pierde cuando uno adquiere el lenguaje y comprende. El sujeto se queda con el significante y el sentido y la voz se pierde. Queda tapada por el qué me quisiste decir, qué dijiste. Un analista puede captar el sonido y el sentido. La poesía implica capturar el sonido y el sentido. Borges hacía mucho incapié en que la musicalidad y en el sentido estaba la buena poesía. Lacan, al final de su enseñanza, dijo que el psicoanalista tenía que ser un poco poeta. El buen poeta capta el sonido con el sentido, entonces la misma palabra que puede querer decir en un sentido una cosa, en el sonido puede decir otra. Una buena interpretación hace coincidir el sentido con el sonido. 

El ser viviente está separado por un abismo del ser existente humano, dice Heidegger. Entre el viviente y su voz, entre el viviente y su lenguaje se abre un abismo. Cuando uno adquiere el lenguaje, pierde la voz. Queda capturado por el lenguaje, por eso que me dijiste y la voz se pierde. Sabemos que los pacientes que le gritan a las parejas, justamente se escucha el grito y se pierde un poco el sentido de lo que dicen. El chico no nace con lenguaje, sino con el llanto, el gorgojeo o el laleo, pero no tiene lenguaje. Al adquirirlo, se pierde la voz. 


Heidegger hablaba de La Voz, así con mayúscula, que era la voz de la consciencia, la voz interior. El psicoanálisis habla de superyó, que te habla de manera cruel. Y también tenemos las voces de la psicosis, que siempre son denigrantes y maltratan (insultan, degradan). La voz no ha sido introyectada y la voz te habla desde afuera. El superyó también maltrata, pero una cosa es tenerlo adentro y otra cosa es que te hable de afuera. Al adquirir el lenguaje se abre un abismo con la voz. El perro tiene voz, ladra, pero no tiene lenguaje. El lenguaje marca una diferencia con los animales. El hecho de hablar condiciona al cuerpo. No es lo mismo el cuerpo del que habla del que no habla. Isidoro Vegh dio un ejemplo: a él le gusta la ópera y parece que ahora viene subtitulada. Uno escucha la voz, porque no entiende latín ni italiano, pero cuando le ponen el subtítulo y se pone a leer, se pierde la voz. A uno le puede gustar un tema en francés o en japonés y gustarle la melodía, ahí se escucha la voz. Pero cuando entiendo lo que quiere decir, pierdo la voz.

La patología del superyó que te ordena se ve mucho en la neurosis obsesiva. El superyó no es el ideal del yo, en el grafo del deseo de Las formaciones del inconsciente y en La subversión del sujeto, Lacan pone la voz en relación al Otro completo, al Otro inicial. La voz está en relación a un Otro absoluto. Lacan dice “El Otro no existe”, pero cuando uno nace y se es una cachorro humano prematuro, sin valimiento propio, hay un Otro que lo sostiene. En general es la madre, y Melanie Klein fue quien habló de ese superyó temprano, que es el superyó materno. Si se efectiviza la castración y se introyecta la voz, se conforma la pulsión invocante. La castración se transmite desde el inicio desde el discurso de la madre. La castración está en la estructura y ella la transmite. El niño también atraviesa el complejo de castración, que tiene que ver con la presencia del Nombre del Padre. Este complejo es fundamental para que haya un neurótico y es lo que lo diferencia de la estructura psicótica. En la forclusión del Nombre del Padre no hay castración. ¿Qué quiere decir la castración? Que todo no se puede y que hay pérdida: al hablar, se pierde la cosa. 

Hay una última definición de Lacan sobre la pulsión: el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir. Es una definción que está en el seminario del Sinthome (23). Está hablando de 3 instancias:

  • El decir, que es el decir del Otro, de la madre. Lo simbólico.
  • El cuerpo, donde resuena ese decir del Otro. Lo imaginario, porque en el ser humano el cuerpo es imaginario. No es el cuerpo del animal de la biología, sino que se constituye a partir del Estadío del Espejo. 
  • El eco. Lo real, el objeto a, como podría ser la voz. 
Esto Lacan lo dice discutiendo con lo que él llama los filósofos ingleses, porque no son psicoanalistas. Para ellos, todo se reducía a lo pre-edípico, que era lo oral o anal. Ellos dividían las etapas (oral sádica, etc), pero eliminaban absolutamente lo que tenía que ver con el padre y la castración. Se ocupaban de la maduración del yo, como los conductistas y los cognitivistas. Para el psicoanálisis, el hecho de hablar trastoca el cuerpo.

Los psicóticos no tienen pulsión, lo digo así. No está esa otra satisfacción, vemos esa cosa automática en fumar o en comer. Tampoco hay lazo social. En el psicótico la terceridad, que puede ser padre o lenguaje, no se ha inscripto. En el seminario III Lacan habla del inconsciente a cielo abierto en la psicosis, eso quiere decir que todas las figuras de la que habla el psicótico son exteriores a la estructura, no están incorporadas, no se produjo la identificación que se produce en las neurosis. El psicótico queda además aislado, sin lazo social.

El psicótico habita el lenguaje, pero no el discurso. No tienen un yo constituido, así que no se apropian del discurso ni del cuerpo. Por eso en los hospitales se ven cosas terribles, como una chica que se arrancó la nariz o un ojo. El cuerpo de la psicosis es del Otro, no es propio. Cuando Lacan habla de la pulsión como eco del decir, un decir implica que esté ligado a un sujeto. Hablar no es un decir, un decir implica castración, deseo en tanto al sujeto. No hay algo del orden del decir cuando se constituye la psicosis. Por supuesto, hay una amplia gama de psicóticos, es el uno por uno, y hay gente que puede habitar una estructura psicótica estabilizada  y nunca desencadenar. Cuando hablo de un decir, me refiero a que la madre no use a su hijo como un tapón, porque hay madres que aunque amen terriblemente a sus hijos, lo usan de tapón de sus faltas. No es un sujeto ni nadie que quieran ver crecer. No se trata del hijo como objeto de deseo, sino de un tapón y a veces como resto. Entonces, el decir tiene que incluir un deseo y por ende, la castración. 

Las pulsiones se constituyen a partir de la demanda del Otro, que puede ser “tomá la teta” o “hacé caca” para la pulsión oral y anal. La analidad y la oralidad se constituyen a partir de un pedido de la madre de que un niño coma o que haga “un regalito”. Eso tiene que ver con demandas, concretamente. Frente al deseo del Otro, se constituye la pulsión invocante y escópica. Si no hay deseo y demanda del Otro, el sujeto no se constituye. Yo hago esta distinción, pese a que en toda demanda hay un deseo. La mirada y la voz, que son más consecutivas, transmiten algo del orden del deseo. La demanda en cambio es más inmediata. En la topología que Lacan enseña hay toda una vuelta con la demanda que no siempre incluyen un deseo. Antes hablábamos de psicosis, y el psicótico no demanda. Te pueden pedir algo concreto, pero no demandan amor. La demanda es demanda de amor, que no es el “Dame agua, dame un cigarrillo” del psicótico. El deseo implica la falta y eso no tiene que ver con los ideales sociales. El deseo se puede transmitir más por la mirada y la voz.

No hay relación sexual. Significa que la palabra se impone entre uno y el otro y en tanto hay lenguaje no hay relación. En los animales hay relación sexual, porque está regida por el instinto, la biología, como el celo. Solo las tienen en el caso del celo y con fines recreativos. En cambio en el ser humano hay unas apetencias, otra satisfacción. El goce del hombre, por otro lado, no es el mismo que el goce de una mujer. Hay un goce extra en las mujeres que el hombre no tiene por tener un pene. Si una mujer puede entregarse a ese goce, ella puede, desde la posición femenina, gozar con todo su cuerpo. En el ser humano, no hay relación sexual y eso da lugar a la neurosis, que es una manera de suplir esta falta. Se tienen hijos porque no hay relación sexual. Que no haya relación sexual es un real que permite inventar diversas cosas, como vivir una vida. Enfrentar lo real de la vida es ver qué hace uno con eso que le dieron. 

El agujero de la castración depende del Nombre del Padre. Depende de que haya algo que ponga un límite. La sexualidad fálica depende de que haya castración, Nombre del Padre. En cambio, la sexualidad femenina está más allá del padre. Los ideales son una cosa y otra es lo que uno hace con su vida. Cuando Lacan hace el nudo borromeo, Lacan pone muerte n lo simbólico, cuerpo en lo imaginario y vida en lo real. La vida es del ser viviente que no habla y nosotros en nuestra estructura tenemos algo que no habla, no todo se puede decir. La castración es el límite que pone un padre, punto. Sea quien sea, hétero u homosexual, el que separa al niño del Otro, castra. La represión, en cambio, es que no todo puede decirse. La palabra no alcanza y por ese agujero donde la palabra no alcanza, no todo es simbólico. Hay algo que es real, que no se dice porque es absolutamente imposible hacerlo. 

La voz y la mirada son especies del objeto a. Lo real va más allá del objeto a, si bien el objeto a forma parte de él. El objeto a puede ser también un objeto tapón. El cuerpo está agujereado y el narcisismo tiene que ver con la piel, con la unificación de la piel. Por otro lado, los oídos son los únicos agujeros que no se cierran solos. Lacan mismo, durante su enseñanza, separó el objeto a de lo real. El objeto a es el objeto de la pulsión y se constituye cuando se pierde. Un niño que acaba de tomar la teta sigue chupando sus propios labios. El objeto viene a taponar un agujero y hay un sin fin de objetos ofrecidos para tapar el agujero. Si bien parte del objeto a es real, no es lo único real que hay. Lo real es el agujero, sea de la boca, del ano, de los ojos o de los oídos. Y el agujero de la vida también es real. ¿Qué hago con la vida? La vida es un real que hay que habitar. Lo que un analizante dice es un relato de lo real, más allá que el análisis concretamente también lo sea. 

Lacan habló mucho de la pulsión escópica, desde el estadío del espejo a los esquemas ópticos. En cambio, de la pulsión invocante hay menos. Sin embargo, Lacan llega a decir en el seminario de la angustia, que si hubiera un elemento a privilegiar como originario y fundante, sería el sonido de la voz. A partir de que un sujeto aparece en este mundo, escucha la voz: le hablan, le cantan y eso lo tranquiliza. A veces la voz es tranquilizadora, voz que luego se pierde. La voz luego se transforma en la voz del superyó. 

Lacan dijo que luego de hacer un psicoanálisis, venía algo llamado contra-psicoanálisis. Si el psicoanálisis era el análisis de todo lo que había pasado y se había enredado en la vida en relación a su historia por la vía simbólica, se olvidaba que había una vida real. Lacan dice al pasar, cuando habla de los toros y del nudo, que había que hacer un contra-psicoanálisis: después de analizarse había que volver a la realidad. Y hubo muchos, por ejemplo en la EOL, que creyeron que todo era contra-psicoanálisis. Entonces rechazar hablar, los sueños, no hablar del padre, del Edipo, de la transferencia, porque eso es análisis. Creo que hay que tomar que Lacan se daba el lujo de decir lo que se le cantaba. El psicoanálisis es acerca de todo lo que en la vida te dejó atrapado en la relación con los Otros y hay un solo psicoanálisis, que incluye lo simbólico, lo real y lo imaginario. No se trata solo de lo real, no debemos reducir a un párrafo la enseñanza de Lacan. ¿Cómo se va a tratar del contra-psicoanálisis si se pasó 30 años reinventando el psicoanálisis?

lunes, 10 de junio de 2019

Clínica del cuerpo, las pulsiones y el amor.

Notas de la conferencia dictada por Benjamín Domb, el 25/04/2018

Introducción al narcisismo es un texto de más de 100 años. Freud lo escribe tratando de dar cuenta de la clínica de la psicosis, diferenciándola de la clínica de las neurosis. Él estaba descubriendo el psicoanálisis. Él se preguntaba de dónde viene la psicosis y la respuesta que Freud plantea tiene que ver con el narcisismo. Les digo desde ya que no tiene que ver con el narcisismo como hoy se lo entiende. Pero esa es la respuesta que Freud encontró cuando estaba solo. En el texto, se habla de la introversión de la libido. Habla de un narcisismo primario y un narcisismo secundario.

Caso clínico.
Es un caso que me hizo dudar si era una neurosis o una psicosis. Por esto, lo tuve mucho tiempo frente a frente, porque no tenía seguridad en el diagnóstico. En la segunda entrevista me pide ir al diván y le dije que no. 4 o 5 años de entrevista cara a cara después, finalmente acepté que fuera al diván. Es un sujeto muy solo en el mundo, a pesar de que está casado y tiene 2 hijos. está casado de casualidad, porque se casó al dejar a una mujer embarazada. Se trata de un sujeto que tiene muchas dificultades para el lazo social. Él cuenta que viajaba solo, y de repente se preguntaba qué hacía en París sin tener nada para hacer. Entonces se tomaba el city-tour y paseaba solo. A él le gustaba que lo miraran las mujeres. Era un tipo pintón, pero aún así me resultaba desagradable y rechazante. Esto cambió totalmente apenas lo empecé a tratar. En la vida, él no sabe qué hacer. Dice que tiene todo: hijos, mujer y dinero. Las mujeres lo seguían, pero tenían que ir a tocar timbre a su casa. Él nunca se levantaba a ninguna, las mujeres lo levantaban a él. En ese punto, era algo bastante femenino. Él bajaba por las escaleras del club como si bajara una diva para que lo miraran. Él no llama a nadie ni en los deportes. Dice que no puede perder nada, ni un lápiz. De esta manera, hizo una fortuna de una manera casi maníaca. Trabajó forzadamente y como es inteligente y capaz, en eso le fue bien.

La libido. La libido cuesta definirla, pero es algo que cada uno porta. Freud habló de instintos sexuales y libido. La libido puede recaer sobre un objeto o una persona. Cuando recae sobre una persona, es lo que conocemos como lazo social. En el caso que vimos, la libido estaba concentrada en sí mismo, en su propia persona. Freud decía que en el narcisismo uno mismo se toma como objeto sexual. Contempla a su cuerpo, lo acaricia y hasta lo besa.

Freud dice que cuando la libdido cae en un objeto, puede ser que uno se enamore o quiera algo. El asunto, dice Freud, es cuando la libido se retrae y recae sobre el mismo sujeto. ¿Y cuál es la diferencia entre un psicótico y una neurótico narcisista grave?

En el psicótico, la libido se retrae sobre el propio sujeto, pero no crea ninguna fantasía. Yo diría que en el psicótico no hay libido, perdón Freud. El psicótico está constreñido a su propio ser, ni siquiera hay cuerpo. A veces los psicóticos tienen delirios de grandeza, pero eso no es una fantasía. Mientras que la fantasía está en uno, el delirio viene de afuera y es una manera de hacer con las alucinaciones.

En la neurosis, como este hombre del caso que yo estoy transmitiendo, tiene fantasías. La libdio, en este caso, recae sobre fantasías.

El hombre del caso dice estar enfermo de fantasías. Fantasea lo que ya hizo: que gana mucha plata, que trabaja como un burro, que no tiene para comer, que ahorra y ahorra y llega a tener una fortuna. Aunque él ya la tiene, sigue fantaseando con lo mismo. Fantasea que se encuentra un bolso lleno de dinero y tiene que ver cómo hace para hacerlo circular. Él fantasea cómo hacer millones y ya los tiene, pero como se declaró que ya no quiere trabajar más, entonces fantasea. Pero él no puede aprovechar lo que tiene, se termina su historia cuando él termina de construir un edificio monumental. Él solo se alimenta de su fantasía y no puede disfrutar de la vida porque entra en dificultad en el lazo con los otros. Él ama a sus hijos y a su mujer, pero si ella no lo saca a pasear, él no sale. Su vida es vacía y tiene grandes fantasías. Este descubrimiento de la libido recayendo sobre sí mismo o sobre una fantasía, es un descubrimiento muy interesante de Freud.

El cuerpo. Tiene que ver con el narcisismo, diría que cuerpo es exactamente lo mismo que narcisismo. El narcisismo no se constituye de entrada ni nace con él. Por ejemplo, los psicóticos no lo tienen constituido. El narcisismo implica un nuevo acto psíquico. Freud plantea que de entrada está el autoerotismo. Lacan plantea que el bebé nace desvalido y con una necesidad de ser asistido en el momento del nacimiento. Sin esa asistencia, no hay posibilidad de vivir. Se trata de un cuerpo fragmentado, del que el niño no tiene dominio. El bebé necesita imperiosamente del deseo de la madre. Ese deseo de la madre lo aloja y ese niño viene a ocupar el lugar de una falta en la madre. Sin este deseo, hay estragos terribles. El humano se constituye gracias a un deseo que lo aloja. Las experiencias de Spitz y del marasmo infantil lo demuestran: aunque los sujetos estén cuidados por enfermeras, sin la transmisión de algo del orden del deseo y la palabra, el niño puede morir. Sin madre no hay hijo y tiene que haber un lugar en el discurso de la madre para ese hijo. Hay un caso muy típico que Lacan cuenta de un sujeto japonés, que le gustaba la lengua francesa y la aprendió a la perfección, pero es deslizó en la psicosis porque en la lengua francesa no había lugar para él.

El narcisismo primario que Freud descubre no es un narcisismo que viene con uno. Tampoco crece en el sujeto: es cómo te mira tu madre. No voy a hacerles el esquema óptico de Lacan, pero hay algo de la mirada y la voz de la madre, que mira a su hijo y lo ve como a un ideal. Su majestad el bebé, es su rey. Lacan retoma esto y dice que el narcisismo primario está como ideal en la madre. Es como la madre mira al niño. Si realmente vino a ocupar un lugar en su lengua, ese chico va a ocupar el lugar de su ideal. De esta manera, la madre constituye al niño con una imagen ideal. El niño, si todo ocurre más o menos de forma esperable, se mirará en los ojos de la madre e incluso en lo que sería la mirada del padre, se verá en el espejo (el gesto de la madre) como constituído. Esto es lo que Lacan llama el estadío del espejo, que es la constitución del cuerpo. Es decir, se nace desvalido, sin coordinación motora, sin poder controlar nada, por eso es necesario que la madre transmita ese cuerpo al niño por el deseo materno. Esto, según las estadísticas, ocurre al sexto mes hasta el año y medio. Es el tiempo donde ocurre este acto psíquico nuevo, que es el narcisismo y es tener un cuerpo. Tener un cuerpo quiere decir que el niño se reconoce en la mirada de la madre. También, que el niño empieza a reconocer su cuerpo en el espejo.

No hay relación sexual. No solamente no hay relación sexual entre el hombre y la mujer. Tampoco entre la madre y el niño. Por ejemplo, no siempre los bebés se prenden en el pecho de la madre. Nunca hay un ajuste perfecto, eso quiere decir que no hay relación sexual.

Cuerpo imaginario. Tener un cuerpo no es poca cosa. Los niños empiezan que quieren ponerse una ropa, la otra. Los niños cuando tienen un cuerpo empiezan a sentirlo como propio. Y el cuerpo que uno tiene es imaginario. No se trata del cuerpo orgánico, sino el cuerpo que la madre le donó al hijo. Por eso los hijos, incluso los adoptivos, tienen características que toman de los padres y caminan como ellos. Es una identificación lo que lo produce, una identificación imaginaria al Otro que lo constituyó.

Si el niño no es deseado y no hay lugar en este mundo, lo más probable es que ese niño quede como un resto. El niño nace en lo que se llama objeto a causa del deseo. Él nace como un objeto, no como un sujeto. También se tendrá que constituir como un sujeto, pero primero constituye su cuerpo. Hay una observación: primero se aprende a caminar y después se habla.  Uno camina si tiene un cuerpo. Si no lo tiene, pasado un tiempo, uno se arrastra. Si el niño no es suficientemente libidinizado desde la madre, lo que ocurre es la psicosis en el caso extremo, cuestiones de autismo, de esquizofrenia o cuestiones que hacen después a la parafrenia o a la paranoia. Si hubo poca libidinización, poco deseo, o no hubo un lugar claro, puede ser que el sujeto se agarre como pueda de algunos hilos y constituya un cuerpo inconsistente. Una cosa es la melancolía y otra el físico culturismo. Yo me pregunto por qué uno necesitaría tener esos cuerpos tan importantes, remarcados y exhibidos. Creo que es porque en el fondo es una compensación de una debilidad corporal. El narcisismo da para muchas cosas y tiene que ver con esta cuestión de que si tengo un cuerpo y lo amo, es porque fui amado. Y si fui amado, mi cuerpo es consistente.

El cuerpo no viene solo, viene del deseo de la madre que incluye también la ley paterna. La explicación freudiana de por qué una mujer quiere tener un hijo es un poco machista. Freud vivió en una época donde las mujeres no tenían un gran lugar en la vida. Para Freud, la maternidad es una solución a la falta de pito por el famoso complejo de castración. Cuando la nena le pregunta al padre por qué ella no tiene, él le dirá que no se haga problema, porque podrá tener muchos hijos.

Ser madre es una función, no es una naturaleza. Si a mi me gustara, yo podría ser una madre. Cualquier hombre puede ser madre y cualquier mujer puede ser padre, siempre y cuando cumplan determinadas funciones. Otra cosa distinta es ser hombre y mujer, que no es lo mismo que ser padre y madre. El dormitorio que en el mejor de los casos uno llama “de los padres”, es en realidad el dormitorio de hombre y mujer. Para Freud, la cuestión de la mujer es un enigma, pero Lacan lo ubica de otra manera. Dentro de la lógica fálica, del ser y del tener un pene, la universalidad del falo tenía que cumplirse y entonces el destino de una mujer, diría Freud, era la histeria, la frigidez, la homosexualidad o la maternidad.

Hoy sabemos que ser madre no implica ser mujer. Ser madre implica tener un hijo y ser mujer implica una cuestión que tiene que ver con el hombre. Una niña puede querer ser madre para suplir la carencia fálica, según la lógica universal del falo: tener un hijo para que no le falte nada. Esto está muy presente en la cultura, pero muchas veces las mujeres no desean tener hijos, más allá de que hayan resuelto su Edipo. En realidad una mujer no se define por no tener pito, sino que se define por ser no-toda fálica. Esto es una ventaja que los hombres no tenemos, porque la mujer es fálica por un lado, pero también son no-toda fálicas: habitan un espacio que no tiene que ver con la lógica fálica de tener o no tener. No todo es medible en ese cuerpo femenino. Ella habitan lo real mucho mejor que un hombre, que está totalmente subsumido a la lógica fálica.

Del cuerpo se goza y aparte el cuerpo habla. Es un cuerpo que tiene algo referido a la sexualidad. Una vez que tenemos un cuerpo, hemos sido amados, tenemos lenguaje y una sexualidad, tenemos también que ese cuerpo imaginario. Es imaginario y lo sabemos por las parálisis histéricas, que no se producen por las vías neurológicas esperadas. Se produce una parálisis diferente a la de la biología neurológica. Tiene que ver con la imagen, una imagen anudada a la palabra y anudada a lo real. El cuerpo es la piel y ese cuerpo está agujereado. Esto quiere decir que el narcisismo es la superficie corporal. Se trata de una superficie con agujeros: la boca, el ano, la oreja, los ojos y lo que hace diferencia entre el hombre y la mujer.

En la superficie del cuerpo ubicamos el amor. Se dice “tener piel” con una persona. El amor es la constatación de que ese cuerpo no es todo. El paciente del que les conté cree al principio que su cuerpo es todo, pero luego se da cuenta de que no es todo, de que necesitaría de otro.

Hay una definición de Lacan del amor, que es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es. Lo que no se tiene es el falo, que no hay que confundirlo con el pene del hombre. La lógica fálica es la supuesta completud. El niño viene a ocupar el lugar de la falta en la madre. Dar lo que no se tiene -el falo- a alguien que no lo es. El narcisismo del hombre pasa del cuerpo al pene. La mujer es ella todo un falo. Ella no accede a esta lógica, pero puede adornar su cuerpo para presentarse como falo. Pero Lacan dice “...a alguien que no lo es”, porque tampoco ella es un falo. Los hombres aman a a las mujeres, a las que toman por un objeto a causa de su deseo. Y las mujeres ubican a sus hijos como objeto a causa de su deseo. El psicoanálisis dice que un hombre ama a una mujer y una mujer ama a su hijo. En cambio, en los hombres el amor está dirigido a la mujer, que no la pueden capturar y se les escapa. Para un hombre, la mujer es muy real.

Este cuerpo que se constituye alrededor de los 6 meses, y que de alguna manera uno lo ama, después uno puede libidinizar otro cuerpo y eso es el amor. El amor es que la libido que a mi me dio la relación con mi madre pueda donarla a otro. Esa transferencia de libido hace que cuanto más se ama a otro, más se empequeñece uno y más se agranda al ser amado. Se puede amar hasta que uno desaparezca, es el caso de los enamorados que aman tanto que se achican. Se ama a quien se idealiza. Cuando uno se constituye, primer es amado por la madre. Después hay un tiempo en que se ama al padre y si se puede soltar al padre se puede amar a un par.

Este cuerpo que se constituye tempranamente, más o menos desde los 6 meses al año y medio, está agujereado. Esas son las zonas pulsionales: la boca, pulsión oral, que tiene una patología que tiene que ver con la bulimia, la anorexia y las adicciones. Cuando alguien come excesivamente, se droga, se fuma, el problema no es la adicción, sino que es una manera de tratar la angustia. Primariamente el sujeto está angustiado y por eso se droga, se emborracha o come de más. Hay que ver qué vacío quieren tapar.

Las pulsiones anales priman en los obsesivos. Hay una especie de goce anal que puede transformarse en muchas cosas. También puede sublimarse, como vemos en los niños que juegan con la masilla, la pintura en lugar de las heces.

Hay 2 pulsiones muy importantes: la escópica y la invocante. Uno necesita ser mirado para verse, como veíamos antes en la constitución de un cuerpo unificado. La pulsión escópica tiene su patología: el exhibicionismo, el voyeurismo. Pero también se puede sublimar, como los pintores que dan a ver. O uno mismo puede darse a ver, como los físicoculturistas. La pulsión escópica está desde el inicio. La mirada de la madre está desde el inicio. La pulsión invocante, la voz, toma muchas formas: el que grita y la voz del que no habla, la voz que enzordece y la voz muda de cuando uno espera a que diga algo.

Las pulsiones tienen una cuestión, que es su fuente. También tienen un objeto, que es lo que se bordea. Hay amores apasionados, muy pulsionales. Hay un intento de 2 personas en juntarse de tal manera que se fusionen para hacer uno, cosa imposible. Pero cuando uno está enamorado, uno cree en la media naranja. A veces ocurre que cuando uno está apasionado, no importa el mundo exterior, sino el objeto amado. Ahí hay una conjunción de amor con cuerpo. Una vez que lo escuché a Lacan en Caracas, ya viejito y enfermo, dijo “¿Qué pide un cuerpo? Un cuerpo pide ser abrazado”. Y en el abrazo se ve la consistencia del cuerpo.

Pregunta: ¿Cómo se podría pensar el amor de transferencia?
B.D.: La transferencia es la puesta en acto de la realidad del inconsciente. La transferencia es la manifestación del obstáculo para que haya 2 sujetos. El paciente vuelca su estructura psíquica sobre el analista. Si yo me amo a mi mismo, me voy a aguantar que el analista y lo voy a amar como una parte de mí. Los sujetos neuróticos amamos a nuestro inconsciente, que es un saber. Es un residuo del amor al padre, entonces el amor de transferencia es volcar sobre el analista una estructura que es la estructura del inconsciente. Lacan habla del sujeto supuesto saber. El sujeto supuesto saber es la invención de cada analizante. El paciente cree que el analista es un sujeto, pero en realidad es la parte de uno. En un análisis, la estructura psíquica se despliega y el analista forma parte de esa estructura. Lacan dirá en muchos lugares que la presencia del analista es parte del inconsciente del analizante. El amor de transferencia es porque el sujeto se siente escuchado, pero siente escuchada su estructura misma, su objeto aparece presentificado. El analista no existe, no es una relación de 2, sino de uno con uno mismo. Es un autismo de dos, dice Lacan. Quiere decir que uno habla consigo mismo, el analista presta su cuerpo para que uno pueda desplegar su saber inconsciente y su estructura. Quiere decir que despliega el objeto que lo constituye. El analista se pierde como sujeto. Cuando el analista sabe hacer ahí, cuando recibe a un paciente en su consultorio, el analista deja de lado su estructura y se presta a la transferencia. Si uno se presta a la transferencia, el sujeto está constituído por una cuestión amorosa a la neurosis, va a haber transferencia, pero es como amarme a mí mismo. Esto puede tener que ver con el amor al padre, el amor a la madre, pero el analista es un objeto que está ahí puesto para que se haga la transferencia.

No solo hay transferencia en el análisis. La transferencia en el análisis es manejada por el analista y que puede no involucrarse: creérsela, por ejemplo. La transferencia forma parte de la estructura de los neuróticos. Establecemos transferencia porque estamos constituidos de tal manera, a partir del Otro, y nuestra estructura es parte de una identificación con el Otro. Entonces, la transferencia es un fenómeno que se produce porque en la estructura psíquica la castración operó y hay algo que falta. Eso que falta se transfiere en las relaciones cotidianas habituales o en el analista. El analista puede operar en esa transferencia y cuando le toca a su pareja, no opera. Para Lacan, el sujeto habla solo, habla con su inconsciente y cada uno vuelca sobre el otro su fantasma. Es más bien un diálogo de sordos, pero la estructura psíquica está planteada de tal forma que como nos falta algo, buscamos ese algo, nos enamoramos y transferimos. El analista escucha esto, ¡pero en la vida diaria se arma cada despelote!

Pregunta: ¿Cómo es la transferencia en la psicosis?
B.D.: La transferencia en la psicosis es totalmente otra. En el psicótico no hay inconsciente, no se trata de la puesta en acto de la realidad inconsciente. En la psicosis, Lacan habla del inconsciente a cielo abierto, del Otro que habla. De la transferencia en la psicosis, se habla de una transferencia amistosa. En el psicótico, uno lo acompaña, pero no es que el psicótico vuelca, porque si el psicótico llega a volcar algo de su estructura, por ejemplo las voces, el analista se puede transformar en un perseguidor. Esto pasa cuando el analista trata al psicótico como si fuera un neurótico. Esto le pasa al presidente Schreber con Flechsig, cuando él se sintió acorralado. Al psicótico no se lo puede acorralar, al neurótico sí. El neurótico tiene como defenderse cambiando de posición. Al psicótico hay que ayudarlo a que estabilice su psicosis y uno debe ponerse a su par. No hay sujeto supuesto saber, hay que cuidarse de saber con el psicótico. Al psicótico se lo escucha, se lo acompaña, pero no se le interpreta. hay que ayudarlo a que se le estabilice su estructura, cosa que no es fácil. Yo pensé mucho tiempo que era algo que podía conseguirse, Lacan dice que no hay que retroceder ante la psicosis, pero es una tarea ardua. El neurótico a veces da más satisfacciones, en cambio con los psicóticos es muy difícil, pero no hay que retroceder, sino escucharlo sin ponerse en el lugar de sujeto supuesto al saber. Él tampoco te lo va a permitir-

Pregunta: El niño viene a ocupar un lugar en la falta de la madre. Decíamos que si no hay deseo materno, se produce un estrago. ¿Qué pasa cuando este hijo no se corre de ese lugar para esa madre?
B.D.:  Psicosis. La función paterna, que no tiene que ver con el sexo, debe hacer a esa madre causa a de su deseo. Un padre es aquel que le dice que deje al niño en la cuna y que vaya con él a la cama. Es el que hace de una madre, una mujer. Este es un padre ideal, que no siempre ocurre. Muchas veces las madres se transforman en toda madre y hay que ir a buscar a la mujer a algún lado. Es función paterna que un niño se separe de la madre. Y cuando no hay padre, el niño a veces se separa de la madre porque la madre cumple las 2 funciones. Se trata de que para la madre el niño no sea todo en su vida. Si el niño es todo, no hay lugar para el sujeto. El niño queda como un objeto y esa es la posición psicótica.

Pregunta: ¿Cómo se pone en juego la construcción del cuerpo en relación a la identificaciones?
B.D.: Para que haya cuerpo tiene que haber algo que se llama nombre del padre, que tiene que estar en la madre. La madre tiene que haber atravesado la castración. No es una madre completa. Ya ahí hay una primera identificación que es con el nombre del padre, pero no es la específica del narcisismo. Hay otra identificación que es al rasgo. Esa tampoco. Hay una tercera identificación que es la llamada histérica. Esa identificación es imaginaria, a la imagen del otro. Lo que pasa ahí es que el niño se identifica con la imagen de la madre. Y esa identificación imaginaria, que tenga un cuerpo, es el cuerpo que donó una madre y uno se identifica a ese cuerpo imaginario. Esa es la tercera identificación, la identificación a la imagen.

Pregunta: ¿Se puede pensar el amor en la perversión?
D.B.: Yo creo que si, aunque hay que ver qué es lo que se entiende por perversión. Si se trata de la renegación del nombre del padre, por ejemplo, eso no quita que en un masoquista, que se ofrece al Otro como objeto a que produce angustia… Si bien en la perversión no hay mucho lugar para el vacío, para que el otro ocupe un lugar en relación a la estructura, uno no debería ser absoluto en sus definiciones y ver qué papel cumple el otro en la pareja perversa. Es difícil que un perverso se enamore. Si un perverso pide análisis, es porque algo de falta tiene. A veces a mi me han tocado pacientes perversos pero que en algún momento la perversión se fisuró porque han mantenido una pareja durante mucho tiempo y alguno de los 2 cae de la relación y sufre la pérdida. Ahí se da cuenta que amaba al sujeto que perdió. Es un tema que es muy difícil generalizar, hay que escuchar a cada uno.

Pregunta: ¿Cómo se puede pensar la maternidad en la psicosis?
B.D.: Es difícil pensar en el deseo materno o paterno en la psicosis. Pienso que hay casos donde el hijo podría estabilizar a una mujer, pero yo no lo aconsejaría. Hay una película, “Cuerpo y alma” donde la protagonista es una esquizofrénica sin desencadenar. Su pareja es un neurótico que termina enamorándose de ella. La última escena es que tienen relaciones sexuales y ella no goza nada, pero él sí. De ahí a a que tenga un hijo, puede ser. Joyce también tuvo una hija esquizofrénica, pero es complicado. A veces la maternidad o la paternidad desencadena la psicosis. Es el caso del presidente Schreber, que desencadenó la psicosis a los 50 años.

martes, 1 de agosto de 2017

La modalidad fóbica en la adultez.


Apuntes de la conferencia dictada por Benjamín Domb del 06/10/2015

Parto de la pregunta de ¿quién no tiene alguna fobia? Tiene múltiples manifestaciones, hay fobias de todo tipo. Recuerdo que una analizante me dijo que tenía fobia a los tiburones, cosa que cualquiera tiene, pero él tenía miedo a que los tiburones se le aparecieran en la ducha del baño. Hay fobias a las arañas, a los insectos, a las cucarachas, a los ratones, a los murciélagos. Uno puede ubicar allí el objeto fóbico, pero también hay fobia social, fobias a los lugares con mucha gente… No estoy hablando del esquizofrénico que se encierra en su cuarto, pero hay gente que le cuesta mucho salir, que se aísla. Introvertido, lo podríamos llamar. Pero la fobia no es un psicosis, sino una neurosis.

Yo tuve una paciente que le tenía fobia a los aviones, cosa que es común. Ella también le tenía fobia a los ascensores herméticos, que también es común, el miedo a quedarse encerrado. Hay fobias al subte también. Uno puede evitar algunas de estas fobias, aunque otras son más difíciles. Estas fobias pueden ubicarse en lo que se llaman las claustrofobias, que es a estar encerrados. Cuando uno tiene miedo al encierro (como en cines, teatros, museos), busca el cartel de salida para aliviarse.

También está la ágorafobia, a los espacios abiertos. Esta incluye a gente que no quiere salir a la calle y permanecen encerrados, lo contrario a la claustrofobia. Son pacientes que se pasan el fin de semana sin salir de la casa. Hoy en día con la tecnología queda cómodo, pero en realidad hay pacientes que cursan con ágorafobia.

Estas dos fobias tienen que ver con los espacios, ya sean cerrados o abiertos. Pero también existen:

  • Fobias a los rayos, a los truenos.
  • Fobia al cáncer o a estar enfermo.
  • Fobia a la muerte. De esta fobia nadie se escapa, se trata de la necrofobia para algunos.
  • Fobia social

Hay que hacer aquí una diferenciación entre la fobia y el ataque de pánico. El ataque de pánico es esta fobia a la muerte, porque piensa y siente que se va a morir. Le late el corazón, empieza a sudar frío.

Fobia a las mujeres. Esto pasa cuando un hombre entra en la adolescencia. La fobia es a quedar atrapado dentro de una mujer, tiene que ver con la sexualidad y estos síntomas aparecen cuando el hombre penetra a la mujer y practicando eso que Lacan dice que no hay, la relación sexual. De golpe, cuando sienten que la mujer está gozando, el hombre se nubla y se escapa. Esto es muy común, a veces directamente tienen impotencia y no pueden penetrarla. Esto también es una suerte de fobia, o es una fobia que no se transmite como tal.
Hay también mujeres que dicen “no hay hombres”, por más que esté lleno de hombres, pero ella se escapa de ellos. Hace muy poco una analizante aparecía repetidamente con hombres desvalorizados. Ella no tenía miedo a estos hombres desvalorizados, pero cuando aparecía uno que tiene cierto valor para ella, como la buena aparencia, ella se angustiaba y se quería volver con el desvalorizado. Vuelve corriendo al desvalorizado, que la maltrató, que le dijo que no servía para nada, porque tiene una necesidad de este hombre, porque el otro la asusta. Esto también existe.

Estas son algunas de modalidades de la fobia que tienen una teoría que yo voy a tratar de desarrollar. La fobia fue descubierta mucho antes que el psicoanálisis, pero Freud la teorizó y también Lacan. Ambos tienen diferencias.

Freud llamó a la fobia, en algún momento, histeria de angustia, o sea que la emparentó con la histeria, aunque la diferenció. De las estructuras clínicas, en las neurosis también tenemos la histeria y la obsesión. Además, tenemos la perversión y la psicosis. Hay separaciones nítidas de lo que puede ser una psicosis o lo que es del orden de la neurosis. Hay una separación, que tiene que ver con la castración, con el nombre del padre, con la forclusión, que separa un núcleo de estructuras que podemos llamar psicóticas. Dentro de las psicosis tenemos esquizofrenia, paranoia, parafrenia… Lo que el psicoanálisis produce como diferencia fundamental con la medicina es que cada sujeto es singular. Dentro de lo que serían las psicosis, como las esquizofrenias, la psiquiatría tiene muchas clasificaciones. Los analistas decimos que cada sujeto es particular, que cada uno tiene su historia y no hay algo que se pueda generalizar. Eso que la psiquiatría hace tiene que ver con identificaciones.

De un lado tendríamos las psicosis, del otro las neurosis y las perversiones, que también se diferencias. No es lo mismo la renegación de la perversión de lo que es la represión, la castración, que es lo que ocurre en las neurosis.

En las neurosis, el problema sería: ¿Son 3, histeria, obsesión y fobia? ¿Son 2, histeria, obsesión y fobia? Lacan, en un momento propuso a la fobia como plataforma giratoria entre la neurosis y la perversión, porque Lacan en algún momento emparentaba la cuestión de la fobia y el objeto con el fetichismo, que es una perversión que tiene que ver con el objeto y la castración. En el fetiche, el sujeto toma un elemento, un adorno, algo de la vestimenta, que podría ser desde la bombacha hasta el zapato, o una liga, o el pelo, que evita al perverso enfrentarse con la castración de la mujer. En cambio, el fóbico también tiene un problema con el objeto, pero es diferente.

Yo quería decir que hay algunos fóbicos puros, porque la fobia es tan importante que no le deja manifestar ninguna otra manifestación de la neurosis. Pero habitualmente no hay casos puros, es decir: hay histerias con fobia, hay neurosis con fobia, se mezclan. Es difícil encontrar a un obsesivo puro sin un rasgo fóbico o una histeria sin algún rasgo fóbico. Yo no haría una diferencia tajante, porque vamos a un tema, la psicosis. Ustedes saben que el mecanismo es la forclusión del nombre del padre. La neurosis se produce por fallas en el nombre del padre. No existe ningún padre que sea un puro-padre.Todo el mundo sueña con tener un padre ideal. Aunque los hijos hacen al hombre un padre, no es nunca un puro-padre. Un padre es además un hombre con sus defectos. La primera definición de Lacan es que un padre es aquel que la mujer nombra como padre. Esa es la metáfora paterna, una mujer que le dice a su chico que ese es el padre. La última definición de Lacan dice que un padre es aquel que hace de una mujer objeto causa de su deseo. Es padre por su relación con la mujer, no la mujer que dice “éste es tu padre”, sino que el padre hace de la mujer objeto a causa de su deseo. A esto Lacan lo llama la Per-versión, que es la versión al padre.

El padre es fundamental en las fobias y en todas las neurosis. Todos los síntomas neuróticos tienden a suplir fallas en el nombre del padre. Y como no hay padre perfecto, hay neurosis.Si hubiera una castración, un Edipo perfecto, una familia Ingalls, no habrían padres sin falla. El padre siempre tiene en algún lugar una falla y cada hijo la muestra a través del síntoma. Hay una definición de Lacan que el síntoma es lo que uno hace con su saber inconsciente. Es decir, hay un saber inconsciente que a uno le es transmitido por la vía del significante, por la vía de lo que nos han hablado, porque venimos a un mundo de palabras, aunque en algunos desarrollos post-lacanianos la palabra esté devaluada… Y entonces no escuchan a los pacientes, los despachan. El psicoanálisis es una práctica de la palabra, porque el niño viene a un mondo charlatán. Lo que nos diferencia a nosotros de cualquier otro mamífero es esta. Las neurociencias estudian lo que le pasa a cualquier animal y luego lo aplican al hombre, olvidándose de que el hombre es fundamentalmente un parletre, es decir, un ser que habla. Y no solo eso, sino que primer es hablado, recibe la palabra de los otros que lo protegen y lo alojan en la palabra de la madre, la palabra del padre. A partir de ahí construye, si tiene suerte, si la operación de castración se produce, incorporará una estructura y en esa estructura estará el inconsciente, que es un saber. ¿Qué dice Lacan del neurótico? Que no sabe hacer con su inconsciente, con su saber, por lo tanto hace síntomas y lo que se espera del análisis es que al final uno sepa hacer ahí con su inconsciente. No es que desaparece el inconsciente, sino que es para que se sepa ubicar un poco más dónde está respecto a su inconsciente y frente a ese saber, en lugar de hacer síntomas, tiene un saber hacer en la vida. Pero bueno, no me quiero ir de tema y volver a la fobias.

Lacan, entonces, habló de la plataforma giratoria entre las neurosis y la perversión. La fobia está en el origen de la neurosis, si se quiere, en el comienzo de la neurosis, muy pegada a la cuestión de la castración. Si la castración puede avanzar y si la estructura puede anudarse, por ahí habrá menos fobia.

¿Dónde ubicamos las cuestiones de las fobias? reud primer habló de la angustia, porque la fobia tiene que ver con la angustia y es un manejo de ella. Se trata de manejar la angustia, ubicándola en algún lugar. A veces cuando no ubicamos la angustia en ningún lugar, la tenemos en el medio del pecho y la angustia nos invade. En  los comienzos, Freud indicaba que se trataba de la libido retenida producto de la insatisfacción sexual. El coito interruptus. Después Freud habló de algo que se mantiene hoy en día: de que la angustia es de castración. ¿Qué quiere decir castración? Lacan dice al final de su enseñanza que lo único verdadero es la castración, pero que la castración no es real. En cambio, para Lacan los síntomas son reales. Para los que han seguido a Lacan, Lacan dirá que la castración es imaginariamente simbólica. Ahora les voy a decir por qué, pero permítanme decir que hay otro tema que Freud planteó, que habló de la angustia señal. La angustia señal es un tema central en la clínica psicoanalítica. No se contradice la angustia de castración con la angustia señal, son 2 niveles, pero la angustia señal es que hay una señal en el yo, que está en el cuerpo. El superyó lo podemos ubicar en lo que queda de nuestro padre, o los ideales no cumplidos de nuestra madre.
El chico nace y empieza a tener una relación con el deseo materno, que es bueno que lo tenga. El chico viene al mundo por lo que es la lógica fálica paterna. Yo dije que un padre era aquél que hacía de la mujer objeto a causa de su deseo y una madre es aquella que hace de un hijo objeto a causa de su deseo. Y esto es lo que sería la lógica paterna, que es que el padre no sabe lo que es una mujer. Ningún padre lo sabe, la femineidad no se sabe y mejor que no se sepa porque es una vía interesante de salida, pero lo que decía Freud en su momento en relación al Edipo y a la femineidad es que una mujer es una madre. Entonces es verdad que eso existe y que es necesario que exista. No quiere decir que eso sea real, pero la cultura que habitamos hace del hombre el portador del falo y de una mujer la que no tiene falo, pero tendrá hijos como falos. Entonces, hay una relación que es deseo materno con el hijo y esto puede transformarse de una madre amorosa, a una madre descuidada, a una madre devoradora (que Lacan dice que es como la boca de un cocodrilo). Si la madre cierra la boca de cocodrilo, el chico queda devorado. Y el padre, para Lacan, es un palo en la boca del cocodrilo, que no deja que la boca se cierre. Ese palo, en realidad, es la operación de castración, que es imaginariamente simbólica y no es real.

¿Qué quiere decir que la castración es imaginariamente simbólica? Existe algo que Lacan llama -φ. La menos phi minúscula es la imagen de la falta en la mujer si uno considera que la mujer tiene falta. Falta en sentido de que le falta algo, porque está el principio universal del falo, entonces todos tendríamos que tener el falo. Esta definición está equivocada, porque una mujer es otra cosa. El -φ es algo que está en la cultura, pero que no define lo que es una mujer. Lacan habla de esto pero yo no me voy a meter, pero para Freud el -φ es algo que tiene que ver con la imagen, por eso es imaginario. Lacan muy al comienzo, en el seminario de las relaciones de objeto, define la castración como una operación simbólica sobre un objeto imaginario, operada por un agente que es real, que es el padre. El padre es el agente de la castración. El objeto es imaginario, entendido por imaginario lo que es del orden de la imagen. Entonces donde Juanito esperaba encontrar un pito, se encuentra que no tiene pito. Entonces ahí uno tiene miedo que se lo corten. Es la amenaza de castración, es no sólo la prohibición del incesto sino que es la visión del genital femenino. A partir de eso aparece la amenaza de castración.

Este -φ incorporado en el lenguaje, incorporado a lo que es el orden simbólico, se transformará en el Φ (phi mayúscula).

-φ→Φ
Φ es la misma letra, en mayúscula y positivizada. Es el falo simbólico. El falo es un semblante, una apariencia si quieren. El falo simbólico implica que está en la palabra, que está en el lenguaje. Pero hay una apariencia, que es de goce. Todos los seres humanos la colocan en lo que se ve, en lo que se puede notar: el pene erecto. Ustedes van a pompella, a cualquier lugar y todo es falos. Van al obelisco y falo y todo es el falo. Incluso el auto, la ropa, todo es fálico: lo que se tiene. Yo tengo analizantes que dicen “Yo tengo todo, una casa hermosa, hijos hermosos, nada me falta y no sé por qué estoy angustiado”, como si la cosa pasara por lo anterior. Donde Lacan dice, coincidiendo con Freud, que el falo es la apariencia del tener, la apariencia del goce. Pero donde se ubica verdaderamente el goce es en lo que el falo obtura, tapa, vela, que es el agujero. Esa es la falta. Y ahí hay una diferencia en lo que es el goce femenino, de lo que es el goce del varón. Es mucho más interesante que a lo que el hombre le interesa es el goce de la mujer. También le interesa que su pene responda, pero el goce en verdad es lo que está detrás del falo, que es el agujero. Me contaba una paciente que cada vez que tenía un orgasmo, su pareja le daba las gracias. Se lo dedicaba.

El asunto es que ahí tenemos la castración, que es imaginaria acá en el -φ, pongo una “i” y acá es simbólica. ¿Y el real que es? el agujero. O si ustedes quieren, es el objeto a. No es lo mismo, pero permítanme hoy darme el lujo de no explicar todo.

El objeto a se produce cuando la castración opera y un niño sale de la boca del cocodrilo. No queda atrapado por el deseo o por lo que se podría llamar el goce materno cuando un padre funciona, que nunca es del todo bien. Cuando un padre funciona lo que se produce es un sujeto barrado en relación a un objeto perdido. Porque la castración tiene que ver con la pérdida del objeto. Si uno quiere hablar, algo tiene que perder. Hay un cambio: si uno habla, pierde el objeto. En este caso, es la madre. Es a costa de perder una madre que el sujeto habla y constituye su deseo. Su deseo es por ese objeto perdido… Dije la madre como para darle alguna consistencia. El objeto a es una elaboración teórica, en realidad tiene que ver con los objetos perdidos y deseados. Por ejemplo, el primer objeto perdido es el pecho. Otro objeto perdido son las heces. Otro objeto que se pierde es la voz y también la mirada. Uno puede cantar con la voz, y con la mirada sacar fotos. Pero son los prototipos de objetos perdidos y son los objetos que pueden llegar a encantar al otro, por ejemplo el pecho puede transformarse en objeto causa de deseo.

Para constituirse como sujeto neurótico, tenemos que tener un sujeto barrado, que quiere decir que está barrado por la palabra y que tiene en su ser incluída la falta. Si no hay falta, no hay palabra. La falta es esto, de alguna manera es este objeto fálico. El lenguaje trasmite esa falta. Esa falta ya está en la naturaleza, no hace falta que venga un padre a decir “vos no sos el pito de tu padre”, pero es necesario para entrar a la cultura. Allí es necesario que haya un padre, por ahora. Por ahora es necesario y es bueno que un chico tenga un padre, además de una madre. Entonces se constituye el sujeto a partir de esta operación de castración, que es una operación de pérdida del objeto y constitución de la falta en el sujeto.

$◊a

Esta operación se cumple, pero no del todo: el fóbico no se ubica en el lugar de sujeto, sino cerca de esta identificación al objeto a. Si el fóbico aparece realmente identificado al a, es cuando el fóbico se desmaya, porque no tiene palabras. El sujeto cae, el sujeto se desvanece por quedar identificado al a.

Por suerte, en la constitución subjetiva hay algo que se llama i(a), que es el narcisismo. El narcisismo es la imagen de a, la imagen que se construye con el estadío del espejo, a partir de la mirada de la madre. La madre mira al chico como si fuera su falo, el chico se identifica con esa sonrisa de la madre y a veces con la cara de culo de la madre, pero cuando se identifica con la cara de culo de la madre el chico saldrá medio depresivo. Cuando uno construye un narcisismo, el narcisismo en alguna medida defiende al sujeto de enfrentarse con el objeto. El narcisismo es lo que uno construye como un cuerpo. En la psicosis, el sujeto no tiene un cuerpo. Obviamente tienen un cuerpo físico, pero no un cuerpo imaginario. No se imaginan. El cuerpo del niño psicótico es el cuerpo del Otro, de la madre, es una prolongación del cuerpo materno. Pero cuando uno atraviesa la castración y ha pasado por el estadío del espejo, constituye un cuerpo que uno dice “es mi cuerpo”. Los chicos chiquitos ya dicen “este es mi cuerpo y me pongo la ropa que quiero”. El narcisismo puede ser más o menos sólido, dependiendo el caso.

El fóbico está ubicado a nivel de este narcisismo, le toca el narcisismo. hay una experiencia que Lacan trae que es la experiencia de la mantis religiosa. La mantis religiosa es un insecto que tiene la costumbre de comerse al macho después de aparearse. El fóbico tiene la angustia señal, de que está en posición de objeto frente al Otro. La angustia es una señal que funciona como advertencia de que un peligro te puede agarrar. A veces te agarra desprevenido, como un choque o un terremoto inesperados y lo que se produce es un trauma psíquico, que pasa cuando uno no estaba prevenido. La angustia señal es que uno se previene de que no le pase nada. Se puede prevenir estando alerta, entonces está angustiado todo el día por lo que le pueda pasar: se puede morir, puede venir un bicho, etc.

Yo dije, para redondear, que el nombre del padre fallaba. Cuando el N.D.P.  no logra decir el NO que prohíbe el incesto, cuando no es suficientemente claro (a veces es más débil) y cuando no logra operar la castración de manera satisfactoria, entonces se coloca esa prohibición en algún animal o en alguna situación, que es la que dice no. Entonces, es el perro el que dice que no, no mi papá. El objeto fóbico que se les ocurra reemplaza el nombre del padre. Yo antes les dije que los síntomas eran una sustitución en la falla paterna. En la fobia, es el objeto fobígeno. De más está decir que cuando uno tiene miedo de estar encerrado, tiene miedo, de última a quedar encerrado en el vientre de la madre, en la boca del cocodrilo. Cuando uno tiene miedo a salir, es porque hay algo en la constitución subjetiva. algo de ese narcisismo, que no se puede sostener. Entonces, en algún momento uno queda identificado con el objeto a, que es el objeto a ser perdido, a ser devorado, por el deseo del Otro.

¿Por qué entonces puede un hombre tener eyaculación precoz? Cuando escucha el deseo y el goce de la mujer, se asusta. Y ahí tiene una fobia, se escapa, tiene impotencia porque no quiere saber nada del goce del Otro. Ese hombre no puede, como sujeto barrado, poner a la mujer en el lugar de objeto a y entonces admirar el cuerpo de la mujer. Algunos se asustan porque al sentir ese goce tienen miedo a quedar atrapados por quedar identificados al objeto a. Si en cambio un hombre puede admirar el cuerpo de una mujer, los pechos, la belleza o lo que se les ocurra, entonces puede soportar el goce de la mujer. Por eso se sienten causantes de goce, identificados al objeto causa y ahí aflojan. Ahí desaparece. La cuestión de una fobia es que cuando un padre no logra operar la castración de una manera satisfactoria, el sujeto queda sostenido por un narcisismo precario. El narcisismo precario es el que su imagen especular se desvanece. Y al desvanecerse, uno encuentro que aquello que tendría que faltar, el objeto a, se presentifica. Y al presentificarse no hay falta y no hay sostén del sujeto.

Pregunta: ¿Qué relación hay entre la fobia y el fetichismo con relación al objeto?
B.D.: Yo antes hablé de la fobia como plataforma giratoria entre la neurosis y la perversión. Es otro revestimiento el que tiene en la fobia que el que tiene en la perversión. En la perversión se trata de la negación de la castración, que no hay castración, que la reniega o la desmiente. En cambio, en la fobia (que es una neurosis) la castración está efectiva, pero vascila. Cualquier fóbico puede ponerse en lugar de objeto a, cualquier ser hablante. Cuando al ser hablante le falta la palabra, está angustiado. Cuando a alguien angustiado uno le dice “hablá”, probablemente la angustia ceda. En cambio en la perversión, las palabras no están, de alguna manera, presentes. Son sujetos que habitan la palabra, pero no importa la palabra sino otra cosa: el pasaje al acto. Por lo tanto la castración está desestimada. En cambio en la fobia es un momento de constitución de la neurosis, donde el sujeto se desvanece y queda, en las fobias, identificada al objeto. ¿Qué es una persona que es llevada en un avión? Una persona que tiene miedo a ponerse en las manos de otro. No le puede decir nada, no le puede decir “manejá así o asá”. Estar en las manos del Otro es lo que causa fobia, del mismo modo que estar encerrado en el Otro.

Hay algo que no dije pero que me parece interesante, que en la constitución subjetiva se constituye el objeto como tal, como cuerpo, como inconsciente y también como sujeto agujereado, pero también constituye un espacio. Nosotros habitamos espacios como nuestro hogar, el consultorio. Fíjense que algunos hablan de territorio, palabra que está emparentada con el terror. Habitar el territorio produce terror, por eso muchas veces los fóbicos se encierran. Les da terror habitar ese territorio y pensar que ahí se encuentra el Otro, que lo puede hacer pelota.

Pregunta: ¿Cómo conmover un caso así?
B.D.: Depende cada caso y de lo que habla cada uno. Si uno hace hablar al sujeto, ya lo está sacando de alguna manera del lugar de objeto. Yo tuve casos en donde el analizante estaba angustiado, no asociaba nada pero con hablar ya estaba menos angustiado. En el análisis lo que se produce, aparte de la transferencia del saber al analista, es que el analista se deja tomar por el analizante, el analista mismo por objeto a. En algún lugar del análisis, el analista paga con su cuerpo para que el analizante lo constituya como semblante de a. Que se constituya semblante de a significa que el analista se deje disfrazar de lo que el discurso del analizante lo invista. Así como te inviste del saber que uno escucha, lee e interpreta y no se la cree que es el saber de uno… Porque en el principio el analista se planta y no sabe. El que sabe es el analizante. Ahora, que el analizante crea que el analista sabe es una cuestión de la transferencia, es el sujeto supuesto saber. Pero no solamente ocurre eso, sino lo que Freud llamaba presencia del analista, que Lacan subrayó, que es que el analizante le atribuye al analista una serie de cosas y te pone en el lugar que quiere. esto no tiene que ver con el analista, sino con su fantasma, entonces esta ecuación donde el analista hace de objeto a hace que el analizante no haga de objeto a. Por supuesto que después están las interpretaciones.

Yo creo que la operación del analista que le cede la palabra al analizante, que le transfiera su saber y que el analista lo lea en el discurso del analizante y que además se deje investir por el fantasma del analizante, con eso la cosa anda, los síntomas ceden. Esto no quiere decir que el analista tenga que ocupar el lugar de padre, para nada, por más que el analizante quiera que uno sea su padre. El analista no es un padre, no dirige la vida de los pacientes ni de los analizantes. El analista escucha y no da consejos, ni dirige la vida de nadie. Dirige la cura, y la dirección de la cura es que el sujeto se encuentre con su castración y con sus agujeros y haga con esos agujeros, que su vida misma es un agujero, que haga su propia vida. No se trata de la identificación al analista, ni identificación al inconsciente, sino que se trata de que el sujeto se encuentre con sus agujeros, conozca todos sus fantasmas y conozca también su saber inconsciente, que lo va a seguir teniendo, pero que sepa hacer con eso.