martes, 1 de junio de 2021

La importancia de la transferencia

Haber advertido que la salida de los padecimientos anímicos que Freud denominaba neurosis implicaba operaciones discursivas en transferencia resume el salto que da el psicoanálisis en el hacer de los hombres con los hombres. En efecto, el tratamiento analítico requiere, sine qua non, el entendimiento de la transferencia, que es la vía insoslayable para lo que llamamos atravesamiento del fantasma. No son dos procesos paralelos entre los cuales uno da cuenta del otro sino dos dimensiones que integran una misma materia.

La transferencia no se reduce fenomenológicamente al cerrado de la boca. Cuando el analizante se topa con la llamada “presencia del analista” puede también callar hablando. El silencio no es sólo mudez sino palabras que silencian otras. Esto significa, por ejemplo, que al avanzar en la cura dirá cosas molestas para el oído del analista. El “quedarse en blanco” del paciente no es lo más incómodo para aquél porque todavía no pone a prueba sus dificultades para cargar con el significante cualquiera que la transferencia le adjudica.

Que la cura no pueda realizarse sino en transferencia implica que no habrá manera de que el analista no se encuentre embretado en las fantasmagorías del analizante y que deba, por lo tanto, salir de ahí no solo sino con ese otro que aquí viene a ser un partenaire. De este modo, el analista tiene que vérselas con problemas que le depara el Otro sin saber del todo en qué ni cómo lo involucran. No lo sabe porque está en juego la índole radicalmente inconsciente del deseo. Este concepto medular está implicado en la fundamental observación de Lacan de que mientras la transferencia lleva la demanda hacia la identificación el deseo del analista ha de llevarla a la pulsión .*
Raúl Courel (2020) "Importancia de la transferencia"
Nota:
*. Cf. Lacan, Seminario 11, Paidós, p.281.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario