sábado, 15 de agosto de 2020

Lo siniestro en el cine: los secretos de las películas de terror

El tema de lo siniestro y la angustia, con su equivalencia en Más allá del principio del placer, tienen que ver con el núcleo del inconsciente y es un concepto que remite a un más allá de él. En 1919 Freud había escrito Lo ominoso, donde aparecen ideas que posteriormente serán volcadas en el texto de 1920: Más allá del principio del Placer. Allí, él quiere diferenciar lo ominoso dentro de lo angustioso. 

Así como Freud se refirió a la literatura (como los cuentos de Hoffmann), hoy nosotros iremos al cine para dar cuenta de qué recursos son los que le dan sus características al género terror dentro el cine. ¿Qué es lo siniestro y cómo se lleva a las pantallas?

Recordemos que los registros real, lo simbólico y lo imaginario son las categorías fundamentales que ordenan la práctica analítica: a partir de ellos se reubican los conceptos de la obra freudiana. Lo real se opone a la realidad: en el seminario III aparece como aquello que vuelve al mismo lugar, como las estrellas y los astros, refiriéndose a las cuestiones de la naturaleza. Eso real nos sigue, repetición mediante, siempre retorna al mismo lugar y al sujeto le crea la impresión de lo demoníaco. La naturaleza rebelada contra el ser humano y las fuerzas demoníacas suelen ser temas habituales en el género terror.

Además, hay una serie de "ingredientes", en donde podremos observar...

#5 La inocencia de la víctima

La gran mayoría de los protagonistas de las películas de terror son mujeres, virtuosas, con una cuota de ingenuidad. Es el caso de Jamie Lee Curtis en Halloween, Ashley Laurence de Hellraiser y Heather Langenkamp de la serie Nightmare on Elm Street. Hay una razón para ello: todos esos atributos (feminidad, virtud, ingenuidad) son básicamente características asociadas a  la inocencia. En definitiva, el horror tiene mucho que ver con la pérdida de la inocencia, con saber y comprender algo que finalmente es horrible. De vez en cuando, simplemente el protagonista puede ser sencillamente un niño. Todos recordamos al niño en The Shining:


La heroína suele entrar en la escena de manera inocente: ella nunca cree lo que está sucediendo al comienzo de la película, pero a medida que los acontecimientos siniestros y la historia avanza, la heroína comienza a comprender y aceptar la situación lentamente. Por lo general, aprende cómo explotar las reglas y, en el proceso, vence al oponente o al menos logra escapar de él. En pocas palabras: comienza siendo inocente, pero al final pierde esta característica.

#4 La muerte y la sexualidad aparecen asociados.

En prácticamente todas las películas de terror existe al menos una escena cargada de sensualidad, ya sea la protagonista corriendo en ropa interior o una escena sexual de la pareja repentinamente interrumpida. Así como funciona la receta de que las protagonistas de terror sean mujeres, se genera un efecto discordante al contraponer una escena romántica a una de terror.

¿Por qué el sexo está tan ligado a la muerte en las películas de terror? Aunque cueste admitirlo, el sexo es un momento estresante. Más allá de la inhibición, el síntoma y la angustia con los que se suele afrontar el acto sexual, existe aquí un punto de vulnerabilidad en donde el amante está sin su ropa protectora, distraído y donde no puede defenderse si algo le atacara. 


Por otro lado, muerte y sexualidad son alguno de los significantes no inscriptos en el inconsciente, puntos donde lo simbólico no termina realmente de cubrir. ¿Cuáles son los mayores desencadenantes de la neurosis? El encuentro con la muerte y la sexualidad.

En Más allá del principio del placer (1920), Freud presenta a la pulsión de muerte como ese más allá, más originaria que la serie placer-displacer de la pulsión de vida. Freud indica que hay un efecto ominoso quien se relaciona con muertos y cadáveres, también ubica lo ominoso en la epilepsia y en la locura. Hay una nota al pie de página donde dice que la compulsión a la repetición depende de la naturaleza de las pulsiones, que tienen suficiente poder como para doblegar al principio del placer. 

#3 La película de terror implica un marco de reglas... que van a romperse.

Tanto el horror como la comedia son géneros populares, en la medida que en ambos se establecen expectativas que luego se desafian. El miedo, como la risa, son afectos producto del proceso de desligamiento por el cual se produce una liberación de energía. De hecho, comedia y terror, a menudo están unidos.

En realidad, el secreto para un buen susto o una buena risa es la temporalidad. La vigencia del marco garantiza la protección frente a lo real. En las películas de terror se establecen reglas que los personajes obedecen en un principio, pero su transgresión será necesaria para que ellos sobrevivan. Nuevamente, esto logra establecer expectativas en el observador, que luego son desafiadas. En los primeros minutos, tenemos a alguien que explica minuciosamente al personaje principal qué es el monstruo, qué hace y cómo funciona. Luego, el terror proviene de tratar de manipular estas reglas y ver cómo puede salirse con la suya.

En una parte de Lo ominoso, Freud concluye que la angustia por lo ojos entra en relación con la muerte del padre. Traslada el lugar del padre temido al Hombre de arena en el cuento de Hoffmann, de quien se espera la castración. Por no haberse constituído ese padre temido (por ejemplo, al tener un padre demasiado bueno como el de Juanito), se traslada ese miedo al hombre de arena, que le tiraba arena a los ojos de los niños. Dice Freud:

la experiencia psicoanalítica nos pone sobre aviso de que dañarse los ojos o perderlos es una angustia que espeluzna a los niños.(...) Además, el estudio de los sueños, de las fantasías y mitos nos ha enseñado cinc la angustia por los ojos, la angustia de quedar ciego, es con harta frecuencia un sustituto de la angustia ante la castración. 

Freud notó el nexo entre ser privado del genital, donde se produce un sentimiento intenso y oscuro, que le presta su eco a perder los otros órganos.

#2 Los siniestro tiene que ver con la manifestación lo oculto

La parte más aterradora de cualquier película de terror es cuando el monstruo/asesino aún no se ve, o al menos nada puede decirse. Así como un niño ubica al mounstro en la oscuridad, los mapas antiguos señalaban mounstros en las partes inexploradas. Por ejemplo, en la película Bird el expectador jamás ve al mounstro.

Lo siniestro en Freud es todo lo que debería haber quedado oculto, secreto, reprimido que se ha manifestado. Se trata lo que es familiar, íntimo y apasible que se torna extraño, inquietante y horroroso. ¿Qué relación tiene lo ominoso con lo reprimido primordial? En la angustia, el núcleo no llega a manifestarse, sino que encuentra un marco que garantiza la protección frente a lo real. Si el marco se desequilibra, surge el riesgo del encuentro con eso que no se puede evitar: la irrupción de lo real, de la pulsión de muerte, del goce.

En la película de terror, en algún momento aparece la historia de origen. Se trata de un momento de alvio y una satisfacción especial de la trama, pues anhelamos una explicación por encima de todas las cosas. Las mejores películas de terror, sin embargo, dejan aspectos ocultos. De nada sirve explicarlo todo, recurso que a veces suele dejarse sino hasta el final. El gran final de una película de terror no se trata solo de la confrontación entre el héroe y el monstruo; se trata de resolver el misterio. El sentido (entre lo simbólico e imaginario) cubriendo ese real.

Psycho: la madre de Norman Bates

Freud recurre a Los elixires del Diablo de Hoffmann, para resaltar el efecto ominoso que tiene en esa novela la presencia de dobles, la presencia de personas idénticas entre sí, comunicaciones telepáticas, identificación con otra persona al punto de perder la referencia sobre el propio yo, o situar el yo ajeno en el lugar del propio, la repetición de los rasgos faciales y hasta de los nombres a lo largo de varias generaciones. Para Freud, lo siniestro se debe a que el doble es una formación de las épocas primordiales de la constitución del yo. Freud ubica al doble como constitutivo en una dimensión de lo ominoso, que queda por fuera de la articulación del complejo de castración, ya que formará parte de la constitución del yo. Se trata del reotrno de lo igual o no deliverado de lo mismo, que vuelve ominoso algo inofensivo.

Una vez desterrado lo desconocido, el enfoque cambia: se pasa del horror a la acción. Ahora ya no se trata de miedo; el final se trata más bien de la tensión. Los psicoanalistas conocen bien esa satisfacción que no se relaciona con la descarga de tensión, por lo que no puede pensarse dentro del placer-displacer. Por lo contrario, se trata de un aumento de tensión más allá del principio del placer, que Lacan llama goce. 

Eso también explica por qué, con raras excepciones, la mejor entrega de una serie de terror es la primera película. Después de que descubrimos lo que Jason realmente era y cómo llegó a ser lo que es, no quedaba ningún lugar más a donde ir con el argumento.

#1 Una película de terror tiene mucho del tener que hacer con lo real de la vida misma.

En el seminario II, Lacan dice que el yo cree guiar su destino, pero es más guiado que conductor. Si dijimos que una película de terror comienza con un inocente que poco a poco aprende todas las reglas y cómo explotarlas, pero pierde esa inocencia justo cuando se explica el gran misterio. Sí: las películas de terror tratan del encuentro con lo real.

La cultura occidental le concede una gran importancia a la pérdida de nuestra virginidad. La mayoría de nosotros ya no tenemos ceremonias de rito de iniciación. La mayoría de edad sigue siendo algo con lo que al adolescente le toca que lidiar. El paso oficial que el adolescente le toca dar en este gran y aterrador mundo es perder su virginidad. Hay mucha presión a su alrededor, ningunoentiende completamente cómo funcionan las reglas, y debido a que es un gran hito con tanto miedo e incertidumbre asociados, les deja cicatrices.

Y no solo ocurre en los púberes: hay adolescencias en diversos momentos de la vida, como en el tercer despertar sexual, propio de la vejez. En la clínica de los neuróticos, aparece lo ominoso de algunos hombres frente a los genitales femeninos. Es el lugar de donde se ha partido el seno materno, lo más familiar. 

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