jueves, 16 de enero de 2020

Melancolía: ¿Qué es la sombra del objeto cayendo sobre el yo?

Freud utilizó dos veces la palabra sombra en la comprensión analítica de un cuadro psicopatológico: una vez en la esquizofrenia y la otra en la melancolía, ambas con distinto sentido. ¿Qué quiere decir Freud con "La sombra del objeto cae sobre el yo" en la melancolía?

La intención de Freud fue mostrar que en la melancolía no hay una verdadera identificación
con el objeto, sólo que se trata a sí mismo como si fuera el objeto. Imaginemos que proyectamos la figura de un enemigo sobre nuestro propio cuerpo y le tiramos un tiro. Nuestro yo no se encuentra alterado por la identificación sólo que nos atacamos como si fuésemos el objeto. O de otro modo: el yo habla del objeto en primera persona. Es extraordinaria la manera simple que tiene Freud para decirlo de modo tan gráfico.

En todo duelo hay algo de odio al objeto perdido, porque lo que produce dolor es odiado. El tipo de identificación del melancólico no modifica al yo. Sólo lo lleva a odiarse como odia al objeto, y por eso no admite que alguien hable bien de él. Rechaza toda desmentida a sus autocríticas. Los autorreproches son, en realidad, reproches al objeto.

En la melancolía lo que parece ser una pérdida de objeto es en realidad una pérdida del ideal, entonces el yo pierde todo valor. El melancólico creía que él y el objeto eran uno, y cuando el objeto se va, o se muere o muestra que es independiente para el melancólico es un verdadero descubrimiento insoportable. Por eso la tiranía con el objeto de parte del melancólico, no porque sea un otro, sino porque es la parte más valorada de él mismo.

En la melancolía, neurosis narcisista, no existe tal reconocimiento del objeto perdido sino que se llora la pérdida de un objeto idealizado por el yo, es decir, que era su ideal. Como el lazo es narcisista, el yo, cuando se reprocha, está reprochando al objeto. No es necesariamente una muerte trágica, o podríamos decir: para el melancólico toda muerte del objeto idealizado es trágica.

Desencadenamiento de la melancolía. La muerte tragica del objeto no necesariamente precipita una melancolía. Da lugar a un duelo que puede ser más o menos doloroso. En general cuando la relación fue mejor, el muerto es menos perseguidor y menos reprochón y el sobreviviente puede elaborarlo mejor al duelo. La melancolía no se desata por una muerte trágica,. La condición para desatarse es perder al objeto valorado narcisisticamente: personas, profesiones, libertad del país, etc.

La melancolía es un duelo pero un duelo por un yo o una parte de un yo que se idealizaba. Un paciente homosexual estaba enamorado de un compañero de trabajo del mismo nombre. El compañero eligió a otro y se fue del trabajo y este paciente hizo un duelo melancólico. A veces esos duelos melancólicos quedan encubiertos cuando el analista es idealizado, y entonces se ve que sustituyeron al objeto idealizado por el analista idealizado. Apenas descubre que su analista no es un ideal entra en crisis otra vez y apenas se enamora de otro hombre idealizado "se cura". Se trata de un caso de la curación por el amor, y adiós al análisis.

"Déjame que llore
como aquel que sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte...
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar....
Pero un frío cruel
que es peor que el odio
-punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor-
maldijo para siempre y me robó...
toda ilusión..."

Discépolo

Clínica de la melancolía y la manía: conceptos e intervenciones del analista (primer encuentro y segundo encuentro)

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