domingo, 10 de mayo de 2020

El rechazo de algunos pacientes a la atención on-line

Con el COVID-19, la discusión de si un tratamiento vía telefónico o plataformas on-line era o no eficaz dio un vuelco inesperado: con el confinamiento, esta fue la única modalidad aceptada. ¿Qué fue lo que vimos? Que algunos pacientes adoptaron el cambio; otros, decidieron suspender los trartamientos con más o menos explicaciones.

Según una encuesta que realizaron en Psicólogas y Psicólogos de Argentina, que contó con una nutrida cantidad de votos, entre el 60 y el 70% de los Pacientes no aceptan la atención on line. Patricio Leone, moderador de ese grupo, explicita las que para él son las 5 razones para esa negativa:

1) LA CULTURA DE LO PRESENCIAL
En Argentina, "ir al Psicólogo" es una especie de ritual.
Es reservarse el espacio, tomarse un rato antes y un rato después de la sesión, en muchos casos caminata o bar mediante, es movilizarse hasta el Consultorio mientras se piensa "de qué voy a hablar", y compartir un espacio físico.
La corporeidad del Terapeuta, para muchos Pacientes, es la garantía de la eficacia y la profundidad de la sesión.
Les permite conectarse emocionalmente desde el minuto cero, desde el saludo, y esa corporeidad también los sostiene cuando sobreviene un alud de angustia.
Para esos Pacientes, el celular o la PC son "fríos, superficiales, impersonales".
Al mejor estilo de Alejandro Sanz, su explicación de cabecera es "No es lo mismo".
2) ECONOMÍA
En sentido estricto, no es que se nieguen a la atención on line, sino que la Pandemia y su malévola socia, la Cuarentena, los han destrozado económicamente, y no pueden solventar su tratamiento.
Queda la incógnita de que sucedería si se les ofreciera atención presencial.
En unos días lo sabremos.
A prepararse.
3) TECNOLOGÍA
Muchos somos hábiles en el manejo de las nuevas tecnologías, pero hay millones, literalmente, que no logran apropiarse de ellas, y las rechazan o les temen.
Les cuesta pensar en una videollamada, y ni que hablar si deben descargarse una App.
La respuesta es una negativa tajante.
Tampoco manejan las vías electrónicas para transferir dinero, no tienen home banking, y no quieren incumplir con el pago de las sesiones.
4) PRIVACIDAD
Muchos pasan la Cuarentena con sus familias, parejas o amigos, en departamentos pequeños o que tienen paredes de papel.
Al inicio de la Cuarentena, un Paciente mío fue tajante.
"Vivo en un monoambiente con mi novia, y quiero hablar de ella, pero la tengo a dos metros. Cómo hago?"
Antes de que me pregunten, el baño no era opción.
"La escucho pasarse el cepillo de dientes. Imposible".
No, tampoco tiene auto.
5) CONECTIVIDAD
Aunque parezca una pavada, muchas personas tienen una calidad de conexión muy pobre.
La imagen se pixela, se congela, el a-u -dio sa -le to do en tre c- -tado, y uno se siente un egiptólogo intentando descifrar lo que dice el Paciente.
Un "estuve con dolor de muelas" puede ser confundido con un "quería avisarte que termino esta sesión y me suicido".
Y disparar un protocolo de urgencia.
El pasaje de la atención presencial a virtual no es mecánico ni lineal.
Y también incluye resistencias del lado del Terapeuta que serán motivo de otro post.

¿Qué podemos agregarle a esta clara observación? Por empezar, que no hay respuestas polares ni universales a la tan trabajada pregunta sobre la modalidad presencial o digital. La crisis del COVID-19 demostró que no puede decirse "para todos sí, para todos no"; hay que ver el caso por caso. De hecho, una solución al extenso debate podría ser considerar a la terapia on-line como una pauta del encuadre, que el profesional podría determinar de acuerdo a las características fundamentales del caso.

Otra cuestión a tener en cuenta, más allá de las acertadas observaciones del profesional sobre la terapia on-line, es cómo el confinamiento incide en la vida psíquica en cada caso. Es cierto que antiguos pacientes dados de alta han vuelto a sus espacios analíticos, pero no todos parecen estar sufriéndolo con la misma intensidad. Por ejemplo, ciertos pacientes fóbicos podrían beneficiarse de no tener que salir de su casa. Si la realidad tironeara al yo en el mismo sentido que su superyó, ¿podría hablarse de la misma economía sintomática? Algunos pacientes han obtenido un alivio sintomático de todo esto, cosa que no es nueva y ya se ha documentado en otros momentos de crisis. Por supuesto, el encanto de recluírse en la cueva del oso no durará por siempre y la primavera del mundo que viene requerirá de respuestas distintas a quedarse en casa o hacer videos de Tik Tok.

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