lunes, 2 de noviembre de 2020

El ordenamiento de la psicopatología psicoanalítica: la melancolía

Continuamos con el ordenamiento de los diferentes cuadros de la psicopatología psicoanalítica freudiana. Hoy veremos la melancolía, que tiene un componente patognomónico que la distingue de otras psicosis. 

En Freud melancolía tiene una precisa descripción, aunque él no da los puntos de fijación. Por la descripción que hace, se deduce que podría ser a la primera y segunda oral, como todas las psicosis. Lo que Freud señala como patognomónico, es la elección narcisista de objeto. Hay muchas elecciones narcisistas de objeto, pero en este caso se trata de una elección narcicista "protésica" de objeto (Término propuesto por Isabel Lucioni), donde el melancólico elige un objeto que es prótesis del yo. El yo del melancólico se apoya y se sostiene en el objeto. Un objeto que se elige así, sólo basta una frustración en esta función de complemento y sostén del yo para que suceda la pérdida del objeto, sin pensar que se muera o que lo deje. Esta frustración, para el melancólico, ya es la pérdida del objeto.

El melancólico no puede hacer un duelo normal ante la pérdida de este objeto. En lugar de hacer el duelo, el melancólico ama y odia ferozmente a ese objeto. Por esta ambivalencia feroz podemos adjudicarle a la melancolía un punto de fijación a la segunda oral (la primera es divalente en tanto yo y objeto; la segunda, ambivalente). Al no poder hacer el duelo, el melancólico resuelve su dolor con una identificación narcisista, según Freud y claramente canivalística -agreguemos-: ingiere al objeto. Como se trata de un objeto amado y odiado, el yo del melancólico se divide en dos. Una parte, identificada al objeto odiado, se vuelve sádico y persecutoria del yo. La parte identificada al objeto "amado", se vuelve sometida, masoquista del yo. 

Duelo y melancolía aún no tiene muy elaborada la categoría del superyó. Además, Freud nunca diferenció ideal del yo del yo ideal. Por lo tanto, adjudica a la parte sádica la característica de un ideal del yo, superyó, sádico, que castiga y odia a un yo masoquista, que sufre internamente los embates de ese aspecto sádico de sí mismo, identificado con el objeto le ha hecho tanto daño (según el sujeto).

Este aspecto de la estructura melancólica psicótica lleva a los delirios de culpabilidad. Pueden pensar que son los culpables del calentamiento global, o de cualquier hecatombe que se haya producido y es una de las primeras explicaciones de un suicidio que se haya dado: es la primera metapsicología de un sucidio que Freud dio. Finalmente, esta lucha interna es tan insoportable que lleva al suicidio. No es el único suicidio que hay, pero es paradigmático.

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La melancolía tiene un reverso posible: la negación maníaca. Se trata de una defensa muy enérgica que aparece en algunos casos, que vuelven al cuadro bifásico. La negación maníaca de la culpa niega toda la dependencia de esta estructura y libera libido sin ningún motivo real, por lo tantp esa libido infla a un yo que se vuelve omnipotente. El yo maníaco tiene delirios de omnipotencia, de poderlo todo más allá de la realidad. Esta forma es psicótica, pero las depresiones son un mal muy común y algunas constituyen un conglomerado desde la forma psicótica hasta formas neuróticas. ¿Qué cambia? La elección narcisista proesica de objeto. 

Es decir, en las depresiones no psicóticas no vamos a encontrar algo tan primitivo como una elección oral, pero siempre va a tener ese sesgo de elección narcisista de objeto. Las depresiones siempre implican una afrenta narcisista. En esa pérdida está comprometido el narcisismo. El analista se pregunta ¿Cómo crear una existencia autónoma puede dárseles a estos pacientes, sin que sea el objeto que les dé una existencia?

La próxima vez comenzarmeos con la patología postfreudiana. Más allá de la psicosis, hay patologías donde el yo es frágil, que son las patologías border. 

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