martes, 20 de abril de 2021

Punteo de la conferencia 34 de Freud


  • Critica a la Psicología individual de Adler.

  • “la pulsión de autoafirmación intentará sacar partido de cada situación, el yo querrá sacar ventaja de su condición de enfermo”. En psicoanálisis se llama ganancia secundaria de la enfermedad.

  • Critica a Breuer:  1er propósito fue comprender las perturbaciones de la vida anímica, de los seres humanos, porque una asombrosa experiencia nos había mostrado que en ella comprensión y curación andan muy cerca, que una vía transitable lleva de la una a la otra.

  • Luego discernimos entre los procesos patológicos y normales.

  • Aplicación en la pedagogía, educación de la generación futura. Su hija, Anna Freud, fue la misión de su vida.

  • Cuando en el tto de un neurótico adulto pesquisamos el determinismo de sus síntomas, por regla gral, éramos conducidos hacia atrás, a su primer infancia.

  • Peculiaridades psíquicas de la infancia: discernimos que en los primeros años de vida (hasta 5 años)


  1. Contienen el florecimiento temprano de la sexualidad que deja como secuela incitaciones decisivas para la vida sexual de la madures.

  2. Las impresiones de este periodo afectan al ser inacabado en que producen el efecto de trauma. El yo no puede defenderse sino  es por vía de represión y así adquiere en la infancia todas sus predisposiciones a contraer luego neurosis y perturbaciones funcionales.

  •  La dificultad de la infancia reside en que el niño debe apropiarse en breve lapso de los resultados de un desarrollo cultural que se extendió a lo largo de milenios: el dominio sobre las pulsiones y la adaptación social. Mediante su propio desarrollo solo puede lograr una parte de ese cambio. mucho debe serlo impuesto por la educación. No cabe asombrarse de que el niño a menudo domine esta tarea de manera incompleta. Muchos niños atraviesan por estados que es lícito equiparar a las neurosis, y ello vale sin duda para todos lo que luego contraen una enfermedad manifiesta.

  • En numerosos niños  la contracción de una neurosis no aguarda hasta la madurez, estalla allá en la infancia y ocasiona cuidados a padres y médicos. Se aplicó la terapia analítica a estos niños que mostraban inequívocos síntomas neuróticos o bien estaban en camino de un desfavorable desarrollo del carácter. Nuestra ganancia fue la de poder comprobar que el objeto viviente lo que en el adulto habíamos dilucidado, partiendo de documentos históricos. Pero también para los niños fue muy rica la ganancia. Se demostró que el niño es un objeto favorable para la terapia analítica, los éxitos son radicales y duraderos.

  • Es preciso modificar en gran medida la técnica de tratamiento elaborada para adultos.

  • Psicológicamente el niño es un objeto diverso del adulto, todavía no posee un superyó, no tolera mucho  los métodos de la asociación libre, y la transferencia desempeña otro papel, puesto que sus progenitores están aun presentes.  

  • Las resistencias internas que combatimos en el adulto, están sustituidas en el niño, por dificultades externas. Cuando los padres se instituyen en portadores de la resistencia, a menudo peligra la meta del análisis o este mismo, y por este suele ser necesario sumar al análisis del niño algún influjo analítico sobre sus progenitores.

  • Existe un dominio de analista mujeres y sin duda lo seguirá siendo.

  • Sería oportuno acudir en auxilio del niño con un análisis aunque no muestre indicios de perturbación, y como una medida preventiva para el cuidado de su salud (tal como se hace con las vacunas)

  • Ideas acerca de la tarea inmediata de la educación:

  1. El niño debe aprender el gobierno sobre lo pulsional, es imposible darle la libertad de seguir todos sus impulsos sin limitación alguna. Seria un experimento muy instructivo para los psicólogos de niños, pero le sería la vida intolerable a los padres, y los niños sufrirían grandes perjuicios, como se demostrará enseguida en parte, y en parte en años posteriores.

  2. La educación tiene que inhibir, prohibir, sofocar. Por el análisis hemos sabido que esa misma sofocación de lo pulsional conlleva el peligro de contraer neurosis.

  3. La educación debe buscar el equilibrio entre permisión y frustración. Si esa tarea no es del todo insoluble será preciso descubrir para la educación un punto en que consiga lo más posible y perjudica lo menos. por eso se tratará de decidir cuánto se tiene que prohibir, en qué épocas y con qué medios.

  4. Los objetos del influjo pedagógico traen consigo las muy diversas  disposiciones constitucionales, un procedimiento idéntico del pedagogo no puede resultar benéfico para todos los niños. Hasta ahora la pedagogía ha desempeñado muy mal su tarea e infringido graves perjuicios a los niños. 

  5. Si la educación hallará el punto óptimo y resuelva su misión de manera ideal, puede que extirpara uno de los factores que intervienen en la etiología de la contracción de la neurosis: el influjo de los traumas infantiles accidentales.


  • Las difíciles tareas planteadas al educador:

  1. Discernir la peculiaridad constitucional del niño.

  2. Colegir lo que se juega en su inacabada vida anímica.

  3. Dispensarle la medida correcta de amor y al mismo tiempo mantener una cuota eficaz de autoridad. Por lo tanto, la única preparación adecuada para el oficio de pedagogo es una formación psicoanalítica profunda. Y lo mejor sería que el mismo sea analizado. Sin una experiencia en la propia persona no es posible adueñarse del análisis. El análisis del maestro parece ser una medida profiláctica más eficaz  que el de los niños mismos.

  • Un beneficio indirecto de la educación infantil mediante el análisis es que los padres que hayan experimentado ellos mismos análisis y le deban mucho, entre otras cosas, la intelección de los defectos de sus propia educación trataran a sus hijos con mayor inteligencia y les ahorrará buena parte de lo que ellos sufrieron.

  • Toda educación tiene un sesgo partidista, aspira a que el niño se subordine al régimen social existente sin atender a lo valioso o defendible que este pueda ser en sí mismo.


  • El psicoanálisis como terapia

  1. El psicoanálisis nació como terapia y llegó a ser mucho más que eso, sin abandonar nunca el trato con enfermos. Es una terapia como las demás, tiene sus triunfos y derrotas, sus dificultades, limitación e indicaciones.

  2. Como procedimiento psicoterapéutico el análisis no está en oposición con los otros métodos de esta disciplina médica, no los desvaloriza, no los excluye. Pero en realidad, es la técnica la que impone especialización de la actividad médica. La actividad psicoanalítica es difícil y exigente, reclama la dedicación exclusiva del médico, o no ocupa para nada.

  3. Es sin duda, el más potente (el psicoanálisis), pero también el más trabajoso y más tiempo demanda, no se lo aplicará en casos leves. Por medio de él es posible eliminar perturbaciones y producir cambios con que ni se soñaba en épocas pre analíticas. También tiene sus límites.


  • La eficacia terapéutica del psicoanálisis permanece reducida: 

  1. La psicosis, son en general inaccesibles para la terapia analítica.

  2. En el niño, donde se podría contar con los mayores éxitos, hallamos las dificultades externas de la situación parental, que forman parte de la condición infantil.

  3. En el adulto tropezamos con dos factores: el grado de rigidez psíquica y la forma de enfermedad (el campo de aplicación de la terapia analítica son las neurosis de transferencia, fobias, histerias, neurosis obsesivas y anormalidades del carácter que se han desarrollado en lugar de esas enfermedades)

  4. Es inapropiada en mayor o menor medida, en los estados narcisistas y psicóticos, pero la dificultad que se presenta es que nuestro diagnóstico se obtiene a menudo sólo con posterioridad. Sería legítimo precaverse de fracasos mediante la exclusión de estos casos.


  • El tratamiento analítico demanda un tiempo incomprensiblemente largo. Unas alteraciones psíquicas sólo se consuman de manera lenta, si sobreviene rápida, repentinamente es un mal signo.

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