Si bien existe un agrupamiento de textos freudianos bajo el título Escritos técnicos —título que Lacan retoma para su Seminario 1—, tanto en Freud como en Lacan resulta claro que en el psicoanálisis no hay técnica en el sentido estricto del término.
Conviene, entonces, interrogar qué se entiende por técnica. Una técnica supone un procedimiento estandarizado, válido para todos los casos: una serie de operaciones o pasos protocolizados que se repiten con regularidad para producir un efecto determinado o conducir hacia un fin previamente establecido. Desde esta perspectiva, resulta impropio hablar de una técnica del psicoanálisis, en la medida en que el sujeto es un efecto singular de la palabra, irreductible a cualquier esquema repetible. El sujeto, en tanto efecto del significante, es siempre particular e irrepetible.
Freud lo formulaba con claridad al sostener que el analista debía olvidar todo lo que “sabía” sobre un paciente, porque ese saber no valdría para el siguiente. Aquello que Freud reúne bajo el nombre de escritos técnicos no constituye un manual de procedimientos, sino una serie de consideraciones relativas a la posición del analista, al emplazamiento de la transferencia y a la función de la regla fundamental de la asociación libre.
En esta misma línea, Freud propone la célebre analogía del psicoanálisis con el juego de ajedrez: el inicio y el final están reglados, pero lo que sucede en el medio no. Ese “medio” —el corazón mismo de la experiencia analítica— no responde a técnica alguna, sino a la contingencia, al modo incalculable en que una subjetividad singular atraviesa el trabajo del análisis.
Lacan radicaliza aún más esta imposibilidad, llevándola al plano de la escritura. En este sentido, puede afirmarse que el significante de la falta en el Otro inscribe estructuralmente la imposibilidad de una técnica analítica. El modo en que un sujeto ha faltado al Otro, y la forma en que esa falta se articula en su decir, no es repetible ni generalizable. Allí donde no hay garantía en el Otro, tampoco puede haber un procedimiento técnico que se aplique de manera universal.