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miércoles, 18 de marzo de 2026

¿Hay evolución en el sujeto?

 Hoy asistimos a una proliferación de transformaciones que inciden sobre el campo de la subjetividad, muchas veces bajo un ritmo vertiginoso. En este contexto, ciertos discursos tienden a justificar estos cambios apelando a la idea de una supuesta “evolución”.

Sin embargo, más allá de las cuestiones vinculadas a derechos e igualdades —que no son el foco aquí—, interesa interrogar el estatuto mismo de ese término. La noción de evolución supone un saber que progresa hacia alguna forma de completud, es decir, que avanza en dirección a una totalidad posible. Se trata de una concepción del saber solidaria de la idea de desarrollo lineal y acumulativo.

De un modo distinto, pero no del todo ajeno, la ciencia también sostiene una relación con el saber que tiende a su completamiento. En ese movimiento, el sujeto queda excluido, y es precisamente allí donde el psicoanálisis sitúa su punto de divergencia fundamental.

Desde la perspectiva psicoanalítica, el sujeto no se define por un saber que progresa, sino que queda estructuralmente determinado por su relación con el campo del Otro. El término que permite dar cuenta de este vínculo es el de heteronomía: el sujeto se constituye en relación a un orden que le es ajeno, sin que esto implique reducir dicha relación a una lógica de dominación.

En este sentido, las transformaciones que afectan al campo del Otro —en su dimensión simbólica, histórica y cultural— producen necesariamente efectos en la subjetividad. Para pensar esta articulación, Jacques Lacan introduce el concepto de semblante.

El sujeto adviene en tanto asume un semblante que toma del Otro. Dicho semblante no es individual ni autónomo, sino que es tributario de las configuraciones del Otro en un momento histórico determinado. Por lo tanto, cuando se modifican los semblantes disponibles en ese campo, se producen correlativamente variaciones en los modos de subjetivación.

Ahora bien, ¿estas transformaciones habilitan a hablar de una evolución del sujeto?

Desde el psicoanálisis, la respuesta tiende a ser negativa. No hay evolución en el sentido de un progreso hacia una forma más plena o más completa del sujeto. Lo que hay son reconfiguraciones en los modos de lazo, en los semblantes disponibles y en las formas de inscripción del sujeto en el campo del Otro.

El sujeto no evoluciona: se rearticula en función de las mutaciones del Otro. Y en esa rearticulación, lo que permanece invariable no es un contenido, sino una estructura: la falta, la no complementariedad, el imposible que habita el corazón mismo del lazo.

En este punto, la pregunta por la evolución cede su lugar a otra más precisa:

¿qué tipo de sujeto se hace posible —y qué tipo de imposibles se reconfiguran— en cada transformación del campo del Otro?

viernes, 13 de marzo de 2026

Psicoanálisis y ciencia: diferencias y articulaciones

Las relaciones, diferencias y puntos de contacto entre el psicoanálisis y la ciencia fueron abordados de maneras distintas por Sigmund Freud y Jacques Lacan. El concepto de ciencia del que se sirve Freud se encuentra más próximo a una perspectiva mecanicista, característica del pensamiento científico de los siglos XVIII y XIX. En cambio, Lacan se apoya en los desarrollos de Alexandre Koyré y en lo que denomina el galileanismo, perspectiva que subraya el carácter formal y matemático de la ciencia moderna.

Por esta razón, en la enseñanza de Lacan es frecuente encontrar elaboraciones sobre el vínculo entre psicoanálisis y ciencia pensadas en términos de un campo simbólico, incluso matematizado. Se trata de un campo que, en su formalización, aparece vaciado de sentido y de sustancia, privilegiando la estructura y la escritura por sobre la experiencia inmediata.

A Lacan le llevó alrededor de veinticuatro años elaborar una respuesta a la pregunta acerca de si el psicoanálisis puede o no considerarse una ciencia. Sin embargo, la cuestión nunca deja de funcionar como referencia en su enseñanza. Más que responder de manera directa, Lacan desplaza el problema hacia otro interrogante: ¿cómo sería una ciencia capaz de incluir al psicoanálisis? Desde esta perspectiva, el psicoanálisis aparece como una consecuencia del surgimiento de la ciencia moderna, entendida —siguiendo el galileanismo— como una ruptura radical con cualquier concepción meramente empírica o positivista.

En este sentido, la ciencia no se define fundamentalmente por la experimentación. Al igual que el psicoanálisis, se apoya en el registro de la escritura, aunque entre ambos existe una diferencia decisiva.

La ciencia se constituye en la medida en que produce un cierto olvido de la verdad: se desentiende de ella y orienta su práctica hacia la producción de saber. Este movimiento implica una unificación del campo de conocimiento que, al mismo tiempo, expulsa al sujeto. La escritura científica testimonia ese progreso del saber que prescinde de la dimensión subjetiva.

El psicoanálisis, en cambio, puede pensarse como el discurso que acoge aquello que la ciencia expulsa: el sujeto. Por ello se ocupa de la verdad, en tanto se ocupa del fantasma. Se trata de una praxis, es decir, de un modo de tratar lo real por medio de lo simbólico, lo cual necesariamente involucra al sujeto.

En consecuencia, el psicoanálisis no puede prescindir de la verdad, porque su práctica consiste precisamente en interrogar el síntoma. En su estatuto, el síntoma se encuentra ligado a la escritura y funciona como un soporte para el sujeto, allí donde su verdad se cifra y se pone en juego.

lunes, 12 de enero de 2026

La división del sujeto y el estatuto del objeto: responsabilidad, causalidad y real

Establecer lo real de la división del sujeto no implica únicamente articular la función del objeto respecto de esa división, sino hacer de ella un rasgo constitutivo del campo mismo del psicoanálisis. De allí la afirmación lacaniana según la cual “de nuestra posición de sujeto somos siempre responsables”. Conviene subrayar el uso del singular: pluralizar al sujeto —como ocurre en no pocas lecturas— es una de las vías por las cuales se lo reifica, devolviéndolo a una consistencia entitativa que el psicoanálisis justamente cuestiona.

Desde Subversión del sujeto…, el sujeto queda situado como dividido entre saber y verdad, es decir, en una “frontera sensible” que funciona como un litoral. Mantener abierto ese borde constituye una exigencia ética propia del psicoanálisis, en clara diferencia con la ciencia, que tiende a clausurarlo. La introducción de este litoral afirma el viraje topológico al que Lacan se ve necesariamente conducido al pensar al sujeto del inconsciente. Basta recordar la noción de “exclusión interna”, retomada en el Seminario 13: una lógica que impide un deslinde nítido entre interior y exterior, o entre derecho y revés.

Esta exclusión interna imposibilita que el sujeto sea causa de sí mismo. La causa queda entonces situada “afuera y perdida”, y ese afuera en Lacan resulta siempre problemático, aun cuando pueda pensarse no como una simple exterioridad empírica, sino en términos de una ex-sistencia. No se trata de un afuera localizable, sino de un borde estructural que sostiene la división.

Este modo de concebir la causalidad en psicoanálisis determina, a su vez, el estatuto del objeto. Tal es la elaboración que se despliega en El objeto del psicoanálisis, donde Lacan logra precisar la lógica del objeto a en tanto real. Pensar al sujeto como dividido exige, correlativamente, una redefinición del objeto, y en ese punto se verifica una consistencia tanto conceptual como clínica entre la subversión del sujeto y el estatuto del objeto a como real.

jueves, 8 de enero de 2026

Del significante a la lógica: el borde real de la división del sujeto

En la medida en que Lacan se orienta a situar lo real implicado en la división del sujeto, se produce en su enseñanza un desplazamiento decisivo: el pasaje de la lingüística a la lógica. Este corrimiento se vuelve explícito en La identificación, aunque sus efectos se prolongan en los seminarios posteriores, como puede constatarse, por ejemplo, en el Seminario 13.

Si más adelante Lacan podrá definir a la lógica como la ciencia de lo real, en este primer momento su función consiste en posibilitar la delimitación del “ombligo” del sujeto. Esta formulación retoma, no sin resonancias precisas, el ombligo del sueño freudiano: aquello que enlaza o empalma con un real irreductible. El ombligo del sujeto designa así un punto opaco y paradojal, que oscila entre la inconsistencia y la incompletud. Intentar definirlo a partir de esta serie conduce a hacer de la lógica el recurso que permite deslindarlo allí donde el nombrar fracasa. De este modo, se establece un vínculo entre el sujeto y un borde, lo que justifica el abandono de la gramática como herramienta suficiente para su aprehensión.

La referencia a la lógica fregeana en particular, y a la ciencia en general —aun cuando Lacan la considere desde el prisma del galileanismo tal como lo piensa Koyré—, se precisa en este punto. La lógica permite circunscribir ese borde concomitante al sujeto, pero no pretende resolverlo; y cabe incluso interrogarse acerca de qué sería lo que habría que resolver allí.

Mantener esa opacidad sin clausura es, justamente, lo que distingue al psicoanálisis de la ciencia. Mientras esta última se ve llevada, casi necesariamente, a la empresa de suturar ese borde, el psicoanálisis se sostiene en no hacerlo. En este sentido, la referencia a la ciencia vale en la medida misma de su fracaso.

¿De qué se trata entonces aquello que no se resuelve? Puede abordarse a partir de la afirmación según la cual “el sujeto está, si puede decirse, en exclusión interna de su objeto”. Esta fórmula indica el cariz topológico que adquiere el sujeto y hace eco de aquel “centro exterior al lenguaje” formulado en Función y campo…. Si este sesgo real de la división no puede decirse, se intentará escribirlo; pero aun así, queda abierta la pregunta: ¿esa escritura lo resuelve?

martes, 16 de diciembre de 2025

Psicoanálisis, ciencia y la acefalía de lo simbólico

La interrogación —o la serie de interrogaciones— acerca de las relaciones entre el psicoanálisis y la ciencia tiene como trasfondo la incidencia de una materialidad acéfala. Es este punto el que autoriza a sostener la distancia entre el Otro en tanto lugar y sus diversas encarnaduras, diferencia que Lacan lleva incluso al nivel del matema: el Otro y A.

Si la ciencia ocupa un lugar de referencia privilegiado, ello se debe a que el psicoanalista es definido como un “practicante de la función simbólica”, precisamente allí donde la ciencia conmueve las bases antropomórficas de lo simbólico. En este sentido, la acefalía señala el lugar vacío dejado por la muerte de Dios.

Lo simbólico es, entonces, aquello que Freud descubre en el inconsciente: un automaton acéfalo, es decir, a-subjetivo, en la medida en que se halla despojado de todo subjetivismo o psicologismo. Este punto permite establecer una distinción que resulta crucial en psicoanálisis y cuya confusión acarrea no pocos problemas clínicos: el sujeto no se confunde con la subjetividad.

Aunque pueda presentarse como paradojal, se trata en realidad de una cuestión de estricta lógica: en psicoanálisis, el sujeto no es subjetivo. De allí que, en los primeros años de su enseñanza, Lacan recurra con frecuencia a la referencia de las llamadas ciencias conjeturales.

Una ciencia conjetural no es ni una ciencia humana ni una ciencia exacta. La conjetura no apunta tanto a un resultado como a una posición, aquella que orienta una lectura. En este sentido, las ciencias conjeturales vienen a relevar a las ciencias del hombre, objeto de una crítica constante por parte de Lacan.

Situar al psicoanálisis entre las ciencias conjeturales implica, en ese momento de su enseñanza, el pasaje de la apoyatura en la antropología estructural hacia la lingüística. De allí que el algoritmo se constituya como condición de posibilidad de una ciencia o, dicho de otro modo: no hay praxis sin estructura.

La heteronomía del sujeto y la palabra del Otro

Más allá de las variaciones terminológicas que puedan producirse a lo largo del tiempo, en la elaboración psicoanalítica del sujeto persiste una constante: la heteronomía que condiciona su modo de existir. Este punto resulta especialmente sensible frente a las ilusiones de un dominio supuesto, ya que implica que el sujeto no es tanto quien habla, sino más bien aquel que es hablado.

Dicha heteronomía constituye, por lo tanto, un rasgo central de la subversión que el sujeto padece a partir de la falta-en-ser introducida por el lenguaje. Sostener que el sujeto es hablado supone una tesis que se deriva de la existencia de una palabra verdadera. Lo tético, en este sentido, introduce la dimensión del supuesto, que alcanza igualmente al propio sujeto.

De la afirmación de que hay palabra verdadera y de que el sujeto es hablado en la medida en que dicha palabra le adviene desde el Otro, se desprende la cuestión de la paradoja que se ha vuelto pertinente interrogar. No se trata únicamente de preguntarse qué es la verdad, sino también de plantear la pregunta por el estatuto mismo del sujeto.

En este punto, el planteo lacaniano adquiere un carácter performativo: ello habla en el lugar del Otro. Esta formulación sitúa allí una sintaxis sin cabeza, una “subjetividad creadora”, es decir, la presencia del Otro en el sujeto, más allá de sus diversas encarnaciones.

Desde esta perspectiva, el sujeto del psicoanálisis se articula solidariamente con la subjetividad moderna, lo cual implica una toma de posición de orden epistémico. En lo que respecta al abordaje de la subjetividad, puede señalarse una inflexión que separa la concepción premoderna, asociada a lo absoluto, de la concepción moderna, ligada a la materialidad.

Se trata de un planteo epistémico porque, siguiendo a Koyré, remite al apoyo cartesiano y a su punto de inflexión, en correlación con el espacio de Desargues. Entendido de este modo, no hay subjetividad moderna sin los efectos producidos por la ciencia.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Saber y verdad: ¿Por qué Lacan las diferencia?

 La diferencia epistemológica entre la ciencia y el psicoanálisis es formulada por Lacan en torno a sus objetos de estudio: el saber y la verdad. Para el psicoanálisis lacaniano, saber y verdad no son equivalentes: el saber se articula en el registro simbólico como sistema de significantes, mientras que la verdad es la verdad del deseo (inseparable del goce), una negatividad que excede al sujeto y constituye un efecto involuntario de su división.

La inscripción no muerde el mismo lado del pergamino, viniendo de la plancha de imprimir de la verdad o de la del saber.” (Lacan, 1966)
El saber se organiza en cadenas significantes, en discursos que buscan certezas y explicaciones; la ciencia, como discurso, produce saber y lo acumula para suturar la falta. La verdad, en cambio, no es un saber oculto, sino la división del sujeto: la hiancia que se manifiesta en el deseo y que nunca puede ser dicha del todo. Lacan se diferencia de Freud al no tomar la ciencia como su ideal, pues la verdad del inconsciente no es un saber escondido que espera ser descubierto, sino el efecto de los significantes sobre el cuerpo viviente que engendra el deseo y el goce.
Así como para Marx el trabajo imprime plusvalía sobre los insumos, el cuerpo imprime sobre el lenguaje un plus de goce. Mientras el saber se organiza en discursos y explicaciones que buscan suturar la falta, la verdad es la división misma, aquello que nunca puede ser dicho completamente porque marca el límite del saber. La verdad se manifiesta como exceso, como resto que no puede ser absorbido por el sistema significante:
El deseo implica no saber qué es lo que se desea. No se sabe qué es lo que se desea en eso que se desea.” (Lacan, 1963)
Típicamente, el sujeto que entra en análisis exigiendo certeza busca desesperadamente conocimiento; pero lo que la experiencia psicoanalítica demuestra una y otra vez es que este mismo sujeto está, al mismo tiempo, desesperado por no saber nada acerca de la verdad de su deseo.

martes, 21 de octubre de 2025

Ciencia, religión y psicoanálisis: tres modos del saber y sus restos

Es sabido el valor que Lacan le atribuye a la ciencia en relación con el surgimiento del psicoanálisis.
Esto no significa transformarlo en una ciencia, sino interrogar las consecuencias que el advenimiento de la ciencia tiene sobre los regímenes de verdad y saber, y cómo esas consecuencias quedan reformuladas a partir de la experiencia analítica.

El surgimiento de la ciencia moderna se define, según Lacan, por dos movimientos solidarios:
por un lado, una “indiferencia” respecto de la religión —lo que no implica la desaparición de lo religioso—, y por otro, un abandono del campo de la verdad.
Indiferencia y abandono: no se trata de un simple cambio de enfoque, sino de una mutación en la estructura del lazo con el saber.

Lacan sitúa esta emergencia como solidaria de la operación de separación, la misma que antes había pensado en la causación del sujeto.
De ahí la equivalencia que es posible trazar entre el “cuerpo de la ciencia” y el objeto a: no como superficie o totalidad, sino como resto.
Ese resto es lo que de la cosa sabida escapa al saber, y justamente por escapar, hace posible el surgimiento del psicoanálisis.
El psicoanálisis no nace de la ciencia, sino del agujero que ella deja.

La ciencia, en su aspiración a borrar los rastros de la división del sujeto, recorta una porción del campo y excluye el goce como dimensión del saber.
Así establece una relación con el conocimiento radicalmente distinta tanto de la religión como del psicoanálisis.
Freud ya lo había anticipado en su conferencia sobre las cosmovisiones: ciencia, religión y psicoanálisis constituyen tres modos de tratamiento del saber y de su límite.

Si del lado de la ciencia se juega la pareja indiferencia / abandono, del lado de la religión lo que opera es el olvido —¿el olvido del asesinato primordial?—, en cuyo lugar se instituye lo sacramental.
Lacan retoma este punto para criticar la sacramentalización del psicoanálisis mismo, crítica que atraviesa su enseñanza y culmina, en un punto, en su propia excomunión.

Del lado del psicoanálisis, en cambio, el vínculo con el resto de la cosa sabida se juega en la operación del deseo del analista, cuya función es habilitar un alojamiento para ese resto.
Ese alojamiento —ni rechazo ni identificación— constituye la condición del desasimiento y, por tanto, de la causación del sujeto.

El psicoanálisis, en este sentido, se distingue tanto de la ciencia como de la religión: no aspira a un saber total ni a un sentido pleno, sino que trabaja con el resto, con lo que el saber deja fuera de sí.
Ese resto, elevado a causa del deseo, es el punto donde el sujeto puede alojarse, no como saber que domina, sino como efecto de su propia división.

lunes, 29 de septiembre de 2025

Ciencia del inconsciente y el problema de lo viviente

El sintagma “ciencia del inconsciente”, presente en Los cuatro conceptos…, no debe entenderse como la inscripción del psicoanálisis en el campo de la ciencia tal como se lo concibe tradicionalmente. Más bien, conviene interrogar qué implica esta expresión. Lacan la articula a una estructura sostenida en una topología, desde la cual ensaya distintas escrituras del inconsciente.

En esa escritura se enlaza el síntoma, que es simultáneamente función del inconsciente y soporte de la posición del sujeto. De este modo, pensar el inconsciente en términos de escritura es también pensar el anclaje del sujeto.

La noción de estructura conecta este planteo con los desarrollos previos, desde La angustia hasta el Seminario 13, donde Lacan formaliza la estructura del fantasma, del deseo, del sujeto, del discurso e incluso de la praxis. La estructura, en tanto campo enmarcado, abre un juego entre dos lugares: el del Otro, donde la palabra se afirma como verdad, y el del sujeto, que no es más que efecto de esa operación.

Sin embargo, en este punto Lacan introduce la cuestión de “lo viviente”. Se trata del margen de aquello que escapa a la mortificación significante. Esto suscita la pregunta: ¿lo viviente coincide con lo que vivifica? En principio, no.

Lo que escapa al significante se sitúa en el registro de la pulsión. Aquí se marca una distancia con el Seminario de La ética, donde la pulsión era definida como lo real afectado por el significante. En cambio, en esta nueva elaboración se resalta la trama significante que constituye su gramática, diferenciándola de aquello del viviente que persiste en el hablante. Quizás sea el Drang, en su constancia repetitiva, lo que testimonia de este resto, de lo que insiste más allá de la inscripción significante.

sábado, 30 de agosto de 2025

La estructura del sujeto en el inicio del Seminario 13

El Seminario 13 se abre con una afirmación contundente: “hay una estructura del sujeto”. Esta declaración marca tanto una dirección en el modo de abordar una noción tan compleja, como una perspectiva epistémica precisa.

Dicha estructura no puede desligarse de lo trabajado en el Seminario 12, dedicado a las posiciones subjetivas del ser. Allí, Lacan elaboró un soporte topológico que le permitió formalizar los anclajes del sujeto desde la topología, retomando lo ya planteado en La identificación respecto del nombre propio como uno de esos anclajes.

La estructura implica la delimitación de la Spaltung, escisión en la cual el sujeto “se aloja”. De ahí el valor de la topología, que permite situar ese alojamiento en la praxis: el sujeto se hace presente en los efectos de división y desvanecimiento que se juegan en la práctica analítica.

Pero esta estructura también es solidaria de la paradoja. Topología y lógica vuelven a entrelazarse para trazar el lugar de aquello a lo que la palabra no logra dar alcance.

La perspectiva epistémica queda reforzada en un punto decisivo: el sujeto no puede pensarse al margen de los efectos de la ciencia. Esto no disminuye el alcance del acto cartesiano, sino que lo relee a la luz de su correlato con el surgimiento mismo de la ciencia.

En este sentido, Lacan retoma a Koyré como un autor clave, ya que este muestra con claridad el vaciamiento inherente al cogito cartesiano, en estricta correlación con la emergencia de la ciencia. De allí que el valor que Lacan atribuye a la ciencia resida en que ella reformula el objeto implicado en la “posición de sujeto” que el psicoanálisis sostiene.

Finalmente, la ciencia es decisiva porque su advenimiento conlleva un abandono: el de la verdad en favor del saber. En ese hiato se inscribe la propuesta de Lacan en L’Étourdit: el psicoanálisis aloja precisamente aquello que la ciencia expulsa.

Psicoanálisis, ciencia, verdad y síntoma

"Que el psicoanálisis nació de la ciencia es cosa manifiesta. Que hubiese podido aparecer desde otro campo es inconcebible.

(...)
Intentamos un álgebra que respondería, en el sitio así definido, a lo que efectúa por su parte la clase de Iógica que llaman simbólica: cuando de la práctica matemática fija los derechos.
No sin el sentimiento de la parte de prudencia y de cuidados que convienen para ello.
(...)
Lo que hemos de subrayar aquí es que pretendemos allanar la posición científica, al analizar bajo qué modo está ya implicada en lo más íntimo del descubrimiento psicoanalítico. Esta reforma del sujeto, que es aquí inaugurante, debe ser referida a la que se produce en el principio de la ciencia, ya que esta última supone cierto aplazamiento tomado respecto de las cuestiones ambiguas que podemos llamar las cuestiones de la verdad.
(...)
Es difícil no ver introducida, desde antes del psicoanálisis, una dimensión que podría denominarse del síntoma, que se articula por el hecho de que representa el retorno de la verdad como tal en la falla de un saber.
No se trata del problema clásico del error, sino de una manifestación concreta que ha de apreciarse 'clínicamente', donde se revela no un defecto de representación, sino una verdad de otra referencia que aquello, representación o no, cuyo bello orden viene a turbar...
En este sentido puede decirse que esa dimensión, incluso no estando explicitada, está altamente diferenciada en la crítica de Marx. Y que una parte del vuelco que opera a partir de Hegel está constituida por el retorno (materialista, precisamente por darle figura y cuerpo) de la cuestión de la verdad.
(...)
A diferencia del signo, del humo que no va sin fuego, fuego que indica con un llamado eventualmente a apagarlo, el síntoma no se interpreta sino en el orden del significante. El significante no tiene sentido sino en su relación con otro significante. Es en esta articulación donde reside la verdad del síntoma. El síntoma conservaba una borrosidad por representar alguna irrupción de verdad. De hecho es verdad, por estar hecho de la misma pasta de que está hecha ella, si asentamos materialistamente que la verdad es lo que se instaura en la cadena significante."
(Lacan: Del sujeto por fin cuestionado)

viernes, 20 de junio de 2025

¿Qué es ser moderno?

 En “Estudios de historia del pensamiento científico”, Alexandre Koyré localiza el surgimiento de la ciencia respecto de una serie de elaboraciones que conllevan una discontinuidad con el pensamiento llamado medieval. La oposición entonces es entre el pensamiento antiguo y el moderno:

La influencia del pensamiento científico y de la visión del mundo que él determina no está solo presente en sistemas –tales como los de Descartes o Leibniz– que abiertamente se apoyan en la ciencia, sino también en doctrinas –tales como las doctrinas místicas– aparentemente ajenas a toda preocupación de este género. El pensamiento, cuando se formula como sistema, implica una imagen o, mejor dicho, una concepción del mundo, y se sitúa con relación a ella…

La primera cuestión que me parece relevante subrayar es que allí Koyré habla de pensamiento científico, o sea, de aquello que en cada época hizo sistema, instituyendo una visión del mundo. Es en este punto donde el autor destaca más las rupturas que las continuidades, lo que le permite interrogar qué es la ciencia en el sentido moderno del término.

De este extracto, de un autor esencial para el planteo que Lacan lleva a cabo a partir de su retorno a Freud, se hace posible desprender dos sentidos del término “moderno”.

En un primer sentido se puede considerar moderno a lo que corresponde a un momento epistémicamente entendido, en el cual un conjunto de ideas son afines al contexto simbólico en el que se ponen en forma y en juego (o sea lo moderno como adjetivo), estableciendo también cierta distancia con los autores precedentes que pudieron oficiar de maestros.

Pero hay otro sentido del término “moderno” que me parece el más potente, y es tomar a la locución “moderno” como sustantivo, entendiendo que este es el hilo del que Koyré tira para poder delimitar esas condiciones requeridas para el surgimiento de la ciencia, sin la cual es impensable el surgimiento del psicoanálisis.

lunes, 24 de marzo de 2025

La estructura del sujeto: división, vaciamiento y sostén topológico

En el Seminario 12, Lacan afirma que "hay una estructura del sujeto", vinculándola con el concepto freudiano de Spaltung (división). Esta división no solo define el lugar donde el sujeto se constituye, sino que también señala un vaciamiento fundante que le es inherente.

A medida que avanza su enseñanza, especialmente en el seminario siguiente, Lacan enfatiza que el sujeto del psicoanálisis no puede ser pensado fuera de los efectos de la ciencia. La emergencia del discurso científico introduce una reformulación del estatuto del objeto en relación con la posición del sujeto.

Aquí resulta crucial la referencia a Alexandre Koyré, quien plantea que el vaciamiento cartesiano fue una condición necesaria para el surgimiento de la ciencia. De esta operación cartesiana derivan dos efectos clave: por un lado, un rechazo del saber; por otro, una separación de la verdad como fundamento del conocimiento.

El sujeto, atrapado en esta escisión entre saber y verdad, queda dividido y, en consecuencia, requiere un punto de sostén. Es en el Seminario 12 donde Lacan logra situar dicho sostén en términos topológicos: la banda de Möebius. Esta estructura da cuenta de la subversión del sujeto y elimina cualquier vestigio de un enfoque humanista que lo asocie con una esencia fija o con un sentido preestablecido.

En última instancia, lo que define al sujeto como humano no es una identidad esencial, sino la falta de complemento que lo atraviesa estructuralmente. Separarlo de cualquier sustancia o verdad totalizadora impide la ilusión de que el saber pueda capturarlo completamente.

Este planteo puede entenderse como un rizo, un retorno a una idea de base: el sujeto es ex-céntrico, es decir, ex-siste fuera de sí. En ese desplazamiento, se configura un núcleo opaco e irresoluble, un punto de inconsistencia e incompletitud que escapa a toda captura simbólica.

miércoles, 19 de marzo de 2025

Del pasaje de la gramática a la lógica en lo simbólico

El tránsito de la gramática a la lógica en la enseñanza de Lacan no es un simple ajuste teórico, sino una consecuencia necesaria de la práctica analítica. Este movimiento responde a un problema fundamental: el sujeto no se identifica con lo que dice pensar. La lógica, a diferencia de la gramática, permite delimitar los impasses del discurso, posibilitando que el sujeto sea leído más allá de lo dicho.

¿Qué implica este pasaje en la clínica? La lógica no busca resolver, sino situar; en el marco de la transferencia y el Sujeto Supuesto Saber, el analista debe hacerle lugar al sujeto, más que darle sentido a su discurso. En este punto, surge la cuestión del fracaso: la ciencia fracasa precisamente en su intento de suturar la falla estructural de lo simbólico. Pero este fracaso es clave, ya que orienta la práctica analítica desde “el poder de lo imposible”, en contraste con la impotencia de la verdad frente a lo real.

Esto plantea un desafío: ¿cómo darle lugar al sujeto sin inconsistir la verdad? La única vía es hacer inconsistente la sanción del Otro, interrogándola y desestabilizándola. En este sentido, Lacan introduce en el seminario 13 una idea estructuralista singular, que remite a un modo del sujeto sin índice claro, salvo en términos topológicos.

Aquí entra en juego un estructuralismo con Gödel, en tanto la estructura misma contiene una exclusión interna del sujeto respecto del objeto. Frente a esta paradoja, la topología ofrece un modo operatorio de abordar lo imposible de decir, mediante cortes, empalmes y suturas. Es en este trabajo con la imposibilidad donde se inscribe el sujeto en el análisis.

sábado, 22 de febrero de 2025

¿Dónde situar al objeto a?

El objeto a, según Jacques Lacan, es el objeto causa del deseo. No se trata de un objeto del mundo, sino de algo no representable, identificado solo a través de fragmentos parciales del cuerpo: el seno (succión), las heces (excreción), la voz y la mirada. Su función es sostener la falta en ser que define al sujeto del deseo.

Constitución del Objeto a

Este objeto se genera en el espacio que la demanda abre más allá de la necesidad que la origina. Por ejemplo, ningún alimento puede satisfacer completamente la demanda del seno, pues este adquiere un valor más allá de la necesidad: se convierte en la condición absoluta de existencia del sujeto deseante. Al desprenderse de la imagen del cuerpo, el objeto a ocupa el lugar de una falta, reemplazando la ausencia de una causa para la castración. La castración, entendida como la simbolización de la falta de pene en la madre, no tiene una causa real, sino estructuralmente lógica.

Incidencias del Objeto a

El objeto a se encuentra en diversos momentos de la existencia del sujeto:

  • En el nacimiento, el niño es un resto de la cópula, un objeto que emerge entre lo biológico y lo simbólico.
  • En la constitución del fantasma, se convierte en el objeto que el sujeto cede como precio de su existencia, atándolo a una relación de reciprocidad disimétrica.
  • En la experiencia amorosa, encarna la falta maravillosa que el objeto amado oculta o revela.
  • En el acto sexual, opera como mediación ante la imposibilidad de la fusión total con el Otro.
  • En el afecto, se manifiesta en experiencias como el duelo (al perder a quien nos consideraba su objeto), la vergüenza (al ser expuestos a la mirada del otro), la angustia (como percepción del deseo inconsciente) y el suicidio (cuando se rompe la estructura del fantasma y el objeto a se desplaza fuera de la escena).
El Objeto a en la Enseñanza de Lacan

La evolución del concepto de objeto a en la obra de Lacan refleja su complejidad e inaprensibilidad. Inicialmente, designaba al objeto del yo, el "pequeño otro" imaginario. Posteriormente, en La ética del psicoanálisis (1960), Lacan lo asocia con das Ding freudiano: la Cosa, un real inaccesible, perdido con la entrada en el lenguaje.

El concepto se enriquece con la noción de objeto transicional de Winnicott, que ilustra cómo el objeto a se ubica en un espacio paradójico, ni interno ni externo al sujeto. En El deseo y su interpretación, Lacan lo define como objeto del deseo, y en Subversión del sujeto y dialéctica del deseo (1960), destaca su incompatibilidad con la representación: el objeto del deseo es un fantasma o un señuelo.

Con el tiempo, Lacan introduce la idea del objeto a como causa del deseo y de la división del sujeto. En La angustia (1962-63), desarrolla su topología, mostrando su función en diversas estructuras clínicas: enmascarado en la neurosis, objetivado en la perversión y alucinado en la psicosis.

En El revés del psicoanálisis (1969-70), el objeto a se asocia con el concepto marxista de plusvalía, convirtiéndose en el "plus-de-gozar" que estructura los discursos sociales. Finalmente, en RSI (1974), aparece como el punto de anclaje entre los registros real, simbólico e imaginario dentro del nudo borromeo.

El Objeto a y la Ciencia

Para Lacan, el objeto a no es un objeto de la ciencia. Mientras la ciencia busca eliminar la subjetividad reduciéndola al error, el psicoanálisis sostiene la imposibilidad de cerrar la brecha en el saber. La verdad, lejos de ser eliminada, retorna en lo real, manifestándose en los objetos producidos por la tecnología moderna, que no son más que nuevas formas de encubrir el objeto a.

El psicoanálisis no aspira a ser una ciencia del objeto a, sino que reconoce su función estructurante en el sujeto. Desde esta perspectiva, cada sujeto es responsable de su propia posición en el deseo, ya que el objeto a marca la falta fundamental que lo constituye.

sábado, 1 de febrero de 2025

La verdad en el psicoanálisis: Del Otro al límite con lo real

En L’étourdit, Lacan diferencia claramente el enfoque del psicoanálisis del de la ciencia: mientras esta última se ocupa del saber, el psicoanálisis se ocupa de la verdad, precisamente porque se ocupa del fantasma.

Sin embargo, la concepción de la verdad en la enseñanza de Lacan muestra una evolución significativa entre sus inicios y sus años finales. Este cambio también se refleja en cómo la verdad es vivida por el sujeto al inicio y al final de su análisis.

En un principio, la verdad aparece como aquello que pasó por el Otro, dado que el significante se inscribe en el Otro como lugar donde la palabra enuncia la verdad. Esto sitúa a la verdad en el ámbito de una estructura ficcional que actúa como un techo o límite, razón por la cual Lacan relaciona al Otro con la historia.

A medida que el análisis avanza y la escucha analítica enfrenta atolladeros y obstáculos en esta estructura ficcional, se aíslan puntos de límite que permiten redefinir la verdad como un "medio dicho". Este desplazamiento implica que la verdad deja de ser una ficción completa para situarse en su colindancia con lo real, donde encuentra su límite, descompletándola e introduciendo una inconsistencia.

Un momento clave en este tránsito aparece en el Seminario 12, donde Lacan plantea que la verdad del saber reside en aquello que el saber "no cesa de no escribir": la diferencia sexual. En este punto, la verdad se posiciona en el borde o litoral entre lo simbólico y lo real, revelando su condición fragmentaria y su relación estructural con lo imposible.

Así, la verdad en el psicoanálisis transita desde su inscripción en el Otro como ficción hasta su articulación como límite, un medio decir que pone en evidencia su ineludible vínculo con el real.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Construyendo puentes entre las Ciencias Sociales.

 Conferencia anunciada en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) –Bunge-


Hay 2 estrategias posibles de unificación: la reducción y la integración:

  1. Reducción: Ha fallado, y no puede triunfar debido a la especificidad y la naturaleza multifacética y poliforme de los hechos sociales.

  2. Integración o Transdisciplinariedad: Puede tener éxito, porque unifica sin obliterar la diversidad.


El éxito de la transdisciplinariedad en los estudios sociales se debe en parte al hecho de que cada evento social tiene aspectos biológicos, psicológicos, económicos, políticos y culturales.

Se proponen las condiciones lógicas y semánticas para la integración fructífera de 2 o más disciplinas.


Las ciencias sociales están notoriamente fragmentadas. Esta fragmentación es artificial y deplorable:

  • Artificial: Porque se espera que todas esas disciplinas estudien hechos sociales, y es verosímil que cada hecho social tenga múltiples aspectos: biológicos, económicos, políticos y culturales.

  • Deplorable: Porque dividen los problemas y bloquean el flujo de ideas, datos y métodos utilizables en mas de una disciplina.


Dos estrategias ingenuas de reducción.


Hay 2 propuestas reduccionistas ingenuas de unificación de todas las ciencias:

  1. Otto Neurath: Adoptar un solo lenguaje, el de la física, particularmente el empleado en la redacción de los protocolos de laboratorio.

Lo que esta en cuestión en la ciencia son hechos y conceptos, no solo símbolos. Los símbolos que aparecen en la ciencia y en la tecnología tienen sentido en tanto y en cuanto representan ideas, cosas o procesos.

Los únicos lenguajes universales viables y útiles son los de la lógica y las matemáticas. Aunque, por supuesto, la interpretación de sus símbolos variara necesariamente según el campo de investigación.


  1. Considerar la teoría cuantica (“teoría del todo”) como ciencia universal.

La estrategia de cuantificación del universo no ha funcionado en la biología.

Si la física cuantica no puede arreglárselas con una bacteria, ¿por qué debería ser capaz de arreglárselas con las personas y los sistemas sociales que ellas constituyen? Y si la teoría cuantica no puede abordar el problema del metabolismo, la enfermedad o la percepción, ¿por qué afirmar que seria capaz de dar cuenta de la cooperación y el antagonismo entre los hombres, de la adopción y el rechazo de las convenciones sociales, el crecimiento y la decadencia de las instituciones?


El cuadrilátero Biología-Economía-Política-Cultura.


Cada hecho social tiene 4 aspectos diferentes pero estrechamente conectados entre sí:

  1. Biopsicologico.

  2. Económico

  3. Político

  4. Cultural.


Cada cambio social puede tener su origen en cualesquiera de estas fuentes.

Ejemplo: Una política gubernamental (3) produce el deterioro de la salud publica (1), que hace disminuir la productividad de la fuerza de trabajo (2), lo que deprime la asistencia en las escuelas publicas (4).

Los reduccionistas intentan reducir todos los hechos sociales a hechos de un único tipo: biológico, psicológico, económico, político o cultural.


Las principales estrategias reduccionistas.

El reduccionismo biológico ha sido mas usado como justificación “científica” para hacer guerras, llevar a cabo “limpiezas étnicas”. Tratar a los criminales como irredimibles y descuidar la educación publica bajo la suposición de que el coeficiente intelectual es hereditario.


El psicologismo es la tesis de que todo lo social es en ultima instancia psicológico, y de que, en consecuencia, todas las ciencias sociales son en principio reductibles a la psicología.


Politicismo: Sostiene que todos los empeños humanos son juegos de poder.


Culturalismo: Todos los hechos sociales son o simbólicos y, mas particularmente, espirituales.

Como ignora tanto los instintos biológicos como la producción y la lucha por el poder, no puede explicar notables hechos macrosociales como la migración de masas, los ciclos económicos, las rev. sociales.


Economicismo: Tiene dos variantes:

  1. Economicismo colectivista (ej: marxismo): Se centra en las fuerzas económicas impersonales que generan la lucha de clases

  2. Economicismo individualista: Se centra en la elección y acción individuales, gobernadas por el egoísmo.


El economicismo sostiene que todos los hechos sociales son, en ultima instancia, económicos, que las personas siempre actúan teniendo en cuenta la satisfacción de sus intereses económicos.

El economicismo abarca tanto que no explica nada en particular. Por ej: no explica por que la gente común permanece soltera, se casa o se divorcia; por que las desigualdades en el ingreso continúan creciendo en todo el mundo a pesar de los espectaculares aumentos en la productividad; por que la India y Pakistán gastan mas en armamento nuclear que en la salud publica.


Bunge: Todas las estrategias reduccionistas mencionadas han fallado en resolver cualquier problema social interesante. En consecuencia, no han aportado mucho en el diseño de políticas sociales viables y moralmente admisibles. Han fracasado en unificar las ciencias sociales.

Son, el mejor de los casos, programas de investigación frustrados y, en el peor, ideologías.


La alternativa sistémica.


Una alternativa viable al reduccionismo es el abordaje sistémico. Según esta perspectiva, cada cosa, desde el átomo y la célula hasta la sociedad y el universo, es un sistema o un componente de un sistema.


Un abordaje sistémico al estudio de la sociedad muestra que esta es un sistema compuesto por 4 subsistemas principales:

  1. Biológico: Se caracteriza por los lazos biológicos y psicológicos.

  2. Económico: Se caracteriza por la producción y el comercio.

  3. Político: Se caracteriza por el poder y la gestión.

  4. Cultural: Se caracteriza por la creación y difusión de ideas, imágenes, métodos, valores y normas.


Cada uno de estos subsistemas esta fuertemente conectado a los otros 3 subsistemas, así como a la naturaleza.

Ej: No hay una actividad filosófica original y sostenida con el estomago vacío o bajo una estricta censura ideológica.

El entrelazamiento de los varios subsistemas de la sociedad sugiere, para el estudio de los hechos sociales, la necesidad de un abordaje multidisciplinario e incluso interdisciplinario.


El eje del evento social: interacción en contexto.

Se espera, de los cientistas sociales, que estudien hechos sociales, y un hecho social ocurre en un sistema social o entre sistemas sociales. De ahí que deben estudiar los lazos sociales además de los contextos sociales, ya que esos lazos son los que mantienen a los sistemas, y su debilitamiento es lo que los desmantela.

El individualismo institucional (o contextual) es insuficiente porque subestima la interacción. En particular, no da cuenta de la actividad grupal, porque no admite la existencia misma de los grupos

Los grupos tienen propiedades (emergentes) de las que sus miembros carecen (ej: organización y cohesión). Y un miembro de un grupo, intenta optimizar los logros del grupo y no sus propios logros personales.

En resumen, las ciencias sociales estudian sistemas sociales. Algunos, a los que les disgusta la palabra “sistema” prefieren el termino “estructura”. Pero las estructuras son propiedades, no cosas, mientras que los sistemas sociales son cosas concretas.


Ejemplos de multidisciplinariedad.

Multidisciplinariedad: Suma de campos de investigación.

Interdisciplinariedad: Intersección de disciplinas.

Un caso que muestra la necesidad de la multidisciplinariedad es el problema del desarrollo nacional. La mayoría de los gobiernos de las naciones subdesarrolladas consultan a los economistas para abordar ese problema. La decisión presupone, o bien que es solo el crecimiento económico lo que importa, o bien que una vez que la economía despega, todo lo demás le sigue. Pero este no es el modo en que Europa, los EEUU o Japón se volvieron naciones modernas. En realidad, esos países desarrollaron al mismo tiempo sus economías, sus políticas y sus culturas. Pusieron en practica un desarrollo integral.

El éxito de estas políticas de desarrollo mas o menos tacitas se debe al hecho de que cada sociedad moderadamente compleja puede ser considerada como un supersistema compuesto por un sistema natural, el biológico, y 3 sistemas artificiales: la economía, la política y la cultura. Estos sistemas interactúan vigorosamente.

Por lo tanto, si el desarrollo nacional fuera totalmente planificado, debería ser diseñado por un equipo multidisciplinario.


Ejemplos de interdisciplinariedad.

Ej: Explicación de la Rev. Francesa de 1789 ofrecida por Tocqueville, quien dio cuenta de ella en términos políticos, sociológicos, económicos y culturales. En realidad, la explico como el resultado del agotamiento del sistema social feudal con sus 4 castas cerradas, extrañas y mutuamente hostiles: campesinos, burgueses, aristócratas y corona.

El sistema social tradicional fue desarticulado cuando los dueños de la tierra abandonaron sus propiedades (dejando en ellas a sus arrendatarios) como consecuencia de la concentración del gobierno y la nobleza en Paris. Los lazos entre patrones y dependientes se rompieron.

La centralización del poder político dejo una vacío político que fue llenado por los intelectuales, que criticaban el orden social injusto.

Los hechos sociales, al ser multifacéticos, se abordan mejor de modo multi o interdisciplinario. Y esos hechos son multifacéticos porque la sociedad no es una colección desestructurada de individuos independientes, sino un supersistema de individuos interactuando que se organizan en sistemas o redes de diversos tipos (familia, escuela)


Lógica y semántica de la integración.

La naturaleza multifacetica y el carácter interconectado de los hechos sociales deben reflejarse en los estudios de las ciencias sociales. Deberíamos promover no solo los estudios multidisciplinarios, sino también las disciplinas mixtas o interdisciplinas.

Unión de disciplinas en las ciencias naturales: Biofísica, Psicofísica.

Unión de disciplinas en las ciencias sociales: Socioeconomía, Sociología política, Sociolingüística.

Un campo de investigación consta no solo de disciplinas, sino también de multi e interdisciplinas.

Ej: Lingüística: contiene no solo lingüística general sino también interdisciplinas: neurolinguistica.


Ciencias y tecnologías integradas.

Una multidisciplina o interdisciplina es:

  • Una multiciencia o una interciencia si es científica.

  • Una multitecnologia o intertecnologia si es tecnológica.


Para que una multidisciplina o una interdisciplina sea científica (o tecnológica) en necesario:

  • Que las formulas puente pertinentes estén razonablemente bien probadas, o al menos sean comprobables.

  • Que al menos uno de los precursores de la disciplina híbrida sea científica (o tecnológica).


El híbrido debe demostrar que se atiene a un método científico y que es compatible con la mayor parte del conocimiento (científico o tecnológico) relevante, así como también con la perspectiva realista y naturalista de la ciencia.



Tesis 1: Dadas 2 disciplinas con algunos referentes en común, una tercera disciplina puede ser interpolada entre ellas.

Cualquier fracaso en el intento por inventar una interdisciplina puede ser atribuido a defectos de las personas que hacen ese intento.


Corolarios:

  • Al menos en principio, no hay ciencias o tecnologías independientes.

  • Si el campo de conocimiento esta desarticulado de todas las ciencias, entonces no es científico. (Ej: la grafología, el psicoanálisis y la parapsicología son extraños a la psicología experimental y la neurociencia. Son seudocientificas.


Consideraciones finales.

El conocimiento de las partes es necesario pero insuficiente para explicar cómo se combinan en el todo con sus propias propiedades (emergentes). Esta es la razón por la cual la reducción debe ser suplementada con la integración porque el mundo es a la vez único y diverso, y no es un agregado de unidades simples, sino un sistema de sistemas.

Ciencias sociales: cada una de ellas da cuenta solo de algunos aspectos de la sociedad, lo que sugiere que la integración, mas que la reducción radical, es el medio apropiado.

La complejidad de los sistemas sociales vuelve ilusoria la reducción e invita a la integración de las diversas ciencias sociales.

Los diversos aspectos de un todo social, aunque distinguibles entre si, no pueden ser separados unos de otros.


Carpeta:

Concepto de multi e interdisciplina surgen casi en forma paralela al concepto de paradigma (Kuhn)

Estos conceptos aparecen confundidos. Se hace un uso indiscriminado.


Multidisciplina: Tengo un hecho x (psicosis)


                       Psicomotricidad Psicosis Fonoaudiologia


                                                             Psicología


Todos estos tienen relación con el objeto de conocimiento (no todo esta relacionado con todo). No voy a llamar a un arquitecto.

Tomo diferentes aportes de diferentes disciplinas. Cada una conserva su autonomía.

Saca conclusiones en forma rápida. Tiene bajo costo. Pero es muy precario a nivel científico. De alguna forma se negocia y se suma (pero es una suma de gatos y perros).


Interdisciplina: Tengo diferentes disciplinas que convergen. A partir de un acuerdo epistemológico se construye un marco teórico que posteriormente deviene en disciplina, para dar cuenta de objetos de conocimiento nuevos.


Es un acuerdo epistemológico. (Castorina: No porque Freud y Piaget tienen el mismo objeto, las puedo juntar)

Tienen mayor duración. Tienen mayor índice de producción teórica. Generalmente, no se toma en consideración para el trabajo empírico.


Ejemplo:

  • UBA: Lic. En Ciencias Políticas (multidisciplina)

  • UCA: Lic. En Ciencia Política (interdisciplina) Tiene un corpus teórico propio independiente de las ciencias políticas.

Cuando aparece un nuevo objeto, las maestrías, doctorados, van a iniciar la construcción de un marco teórico (interd). Luego deviene en carrera de grado (corpus teórico ya propio: ya da incumbencias laborales).

Psicología Educacional: Esta tomando un estatuto de Interdisciplina. Para eso tendríamos que pensar en un marco teórico propio.


Equipo y grupo.

Equipo: Se utiliza este concepto por una cuestión de marketin. Tiene una traducción mas directa al ingles (teem). Este concepto tiene una posición Fordista (trabajo en serie) y Taylorista (producir tantos x por min.)


Huberman: El equipo es una instancia superadora al grupo.

Ferber: El equipo es la 1° instancia para luego pasar a una 2° instancia superadora que es el grupo.



Grupo: Concepto mas Pichoniano: “Conjunto restringido de personas ligadas por constantes de tiempo y espacio y articuladas por su mutua representación interna, que se proponen en forma implícita o explicita una tarea que constituye su finalidad. Estas personas interactúan a través de complejos mec. de adjudicación y asuncion de roles”


Tarea: Conjunto de acciones destinadas al logro del objetivo.

Tarea explicita: Consiste en trabajar el tema u objeto de conocimiento.

Tarea implícita: Consiste en la elaboración de 2 ansiedades básicas: miedo a la perdida de estructuras existentes y miedo al ataque de la nueva situación. Estas configuran la resistencia al cambio.

Pretarea: Es la conspiración en el grupo  tendiente a inmovilizar y a defenderse del cambio que implicaría asumir la tarea y abordar el tema u objeto de conocimiento.

Mutua representación interna: Proceso en el que los otros van siendo significativos para mi, los necesito.



Evelyn Levy: Las personas que forman un grupo van a tener 2 posiciones:

  1. Objetiva: Cual es el nivel de articulación que cada persona hizo de ese nivel de conocimiento. Va a determinar determinadas características de ese devenir de la construcción grupal. Como cada uno se apropio de ese saber.

  2. Subjetiva: Características personales de esa persona. Tiene dos dimensiones:

    • Tiene que ver los roles: rol asignado y rol asumido.

    • Lugar histórico que predetermina la dinámica o el lugar de ese hombre.


Lugar histórico: lugar que tiene el medico: la medicina le da un lugar que lo preexiste. La fuerza que tiene el discurso de la medicina: si lo dijo el medico, palabra santa.

Dentro del imaginario de la construcción hay determinadas características que preexisten al hombre y hay áreas mas valoradas que otras.


Equipo Multidisciplinario:

  • Hay rápida resolución de problemas (porque se trabaja en serie, se privilegia la producción)

  • El tiempo para su resolución es corto.

  • El nivel de resolución no es relevante.

  • Es de bajo costo.

  • No requiere de profesionales con una alta trayectoria académica, pero sí con buena experiencia clínica o práctica.


Grupo Multidisciplinario:

  • Las resoluciones de conflictos demoran mas tiempo.

  • Demanda un mayor costo.

  • Es fundamental la presencia de un coordinador que no deje que el grupo se quede en la pretarea, que no este estereotipado, que pueda marcar y discriminar las diferencias de orden epistemológico de las de  orden personal.

  • Hay un nivel de producción más importante.

  • Deviene en un grupo interdisciplinario: Construye un marco teórico propio, con un objeto de estudio nuevo


Equipo Interdisciplinario:

  • Es un imposible. No existe.