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domingo, 13 de marzo de 2022

Características del Patrón de conducta tipo A (Beech, Bums y Sheffield, 1982)

 Instrucciones:


A continuación aparece una lista de características con las que, en ocasiones, puede definirse el modo habitual de comportarse de algunas personas. For favor, lea cada una de ellas atentamente y marque con una X la respuesta SI o NO, según considere que la característica en cuestión define o no su modo de comportarse habitualmente.



1

Me comprometo a la vez con muchas ideas y proyectos diferentes

SI

NO

2

Soy muy ambicioso

SI

NO

3

Trabajo más duro que los demás

SI

NO

4

Trabajo horas extra por propia voluntad

SI

NO

5

Me impaciento y me enfado ante Ia incompetencia y Ia ineficacia

SI

NO

6

Me satisface competir en el trabajo y en cualquier otro sitio

SI

NO

7

Las fechas limite son muy importantes para mí

SI

NO

8

Hago muchas cosas a Ia vez

SI

NO

9

Dependen de mí numerosos asuntos de trabajo

SI

NO

10

No soporto las bromas con agrado

SI

NO

11

Me enorgullezco de ser más rápido que Ia mayoría en la finalización de mi trabajo

SI

NO

12

Me irrita sobremanera tener que tolerar demoras

SI

NO

13

Prefiero asumir Ia completa responsabilidad de una tarea que compartirla con otros

SI

NO




Corrección:


  • Cada respuesta SI, contabiliza un punto; la puntuación total del sujeto es igual al número de ítems en los que contesta SI.

  • Rango de puntuación: 0- 13 puntos.

  • Puntuaciones más altas son indicativas de mayor número de conductas típicas del patrón de conducta tipo A en el repertorio de comportamientos habituales del sujeto.

lunes, 6 de mayo de 2019

Hostilidad, ira y agresión en la enfermedad cardíaca.

La hostilidad, rasgo característico del patrón de conducta tipo A, ha sido considerada de modo absoluto como un componente negativo y “tóxico” de esta personalidad asociado a la enfermedad coronaria.

Se parte de la hipótesis de que las personas hostiles son más vulnerables a desarrollar enfermedad coronaria. También se ha constatado que situaciones de ira precipitan episodios agudos de la enfermedad. En ambos caso sean o no expresados en una conducta agresiva.

La definiciones de hostilidad, ira y agresión, estrechamente vinculadas, dependen de la distinción que hacemos entre las dimensiones afectivas, cognitivas y conductuales.

Definimos la ira como una emoción desagradable de variada intensidad que surge como consecuencia de percibir un maltrato o una provocación en nuestro entorno.
La agresión es la conducta manifiesta de esta emoción. Supone acciones de ataque hacia el entorno con el fin de causar daño y destrucción.
La hostilidad, considerada como un rasgo estable de personalidad, relacionada con creencias y actitudes hacia los demás, que incluyen el cinismo, el resentimiento y la desconfianza, es una dimensión más duradera que las anteriores, y presupone venganza oblicua o encubierta.

Las personas hostiles son caracterizadas por:

  • esperar lo peor de los demás.
  • estar siempre a la defensiva crear ambientes de tensión y competitividad en la medida que perciben al entorno como el lugar de una lucha incesante para alcanzar sus objetivos.
  • permanecer en estado de alerta y vigilancia sobre los otros.

El estado de hipervigilancia permanente promueve una activación fisiológica constante y desorganizada, que se asocia al desarrollo de la enfermedad coronaria y que, a su vez, se incrementa con el desencadenamiento de la emoción de ira, lo que incide fuertemente en la ocurrencia de episodios agudos.

La hostilidad en relación con la enfermedad coronaria:
1. La hostilidad contribuye a la enfermedad coronaria en la medida en que se asocia con una reactividad cardiovascular elevada: incremento de la presión sanguínea, aumento de la frecuencia cardíaca, aumento de los niveles de norepinefrina que provocan trastornos en las arterias coronarias.
2. Las personas hostiles, generalmente, presentan bajos niveles de apoyo social, tanto en cantidad como en calidad: la ausencia de soporte social y la excesiva hostilidad aumentarían el riesgo a padecer enfermedad coronaria y la ocurrencia de episodios agudos mortales. Se ha observado, también una disminución de los niveles de soporte social que refuerza sus creencias y conductas.
3. Las personas hostiles son más vulnerables a constituir hábitos nocivos para la salud coronaria: se ha señalado la asociación de hostilidad con el sedentarismo, la ingesta de alcohol y el tabaquismo.

El impacto que tiene la ira en la función cardíaca:
Actualmente, la tendencia a las investigaciones que relacionan la enfermedad coronaria con las emociones negativas han enfocado la cuestión en la ira como la emoción base que, en relación con la percepción que hacemos del entorno a lo largo de la vida, permite la constitución de una actitud permanente de hostilidad hacia el medio ambiente.
En pacientes que habían sufrido al menos un ataque cardíaco, cuando se sentían furiosos, o, incluso cuando recordaban ese episodio, se producía una disminución en la eficacia del bombeo o de su corazón.
Si una persona se enfurece repetidas veces, cada episodio de ira añade una tensión adicional al corazón aumentando el ritmo cardíaco y la presión sanguínea.

jueves, 18 de abril de 2019

El patrón de conducta tipo A y la enfermedad cardíaca.

Un patrón de conducta es un modelo que integra rasgos de personalidad, creencias, actitudes, conductas y una determinada activación fisiológica.

Tradicionalmente se han definido tres tipos de personalidad relacionados con diferentes trastornos de salud: los tipos A, B, y C.
El patrón de conducta tipo A resulta de la interacción entre ciertos rasgos de personalidad y características del medio ambiente.

Concretamente se lo considera como un patrón de conductas de enfrentamiento a las demandas del entorno, al que perciben como desafiante, con el fin de controlarlo.

Los individuos con un patrón de conducta tipo A presentan una respuesta autonómica al estrés (por la activación del sistema simpático adrenal) y están más propensos a padecer enfermedades cardiovasculares.

Características del patrón de conducta tipo A
El tipo A implica disposiciones conductuales como:
y conductas específicas como:
  • hipervigilancia
  • altos niveles de tensión muscular
  • un habla rápida y enfática
  • una acelerada realización de las actividades
Desde el punto de vista de las emociones se lo ha asociado fuertemente con la ira, expresa o reprimida, y más concretamente con la actitud cognitiva de hostilidad permanente.

  • Las personas tipo A tienen una notable conciencia del tiempo.
  • Son ordenadas y autocontroladas.
  • A menudo se encuentran muy involucrados con su vocación o el trabajo que realizan, siendo muy difíciles de distraer de su tarea y prefiriendo llevarla a cabo de modo solitario.

El PACTA es un estilo de vida aprendido que reflejaría patrones de conducta familiares y
comunitarios.

TipoA y enfermedad cardíaca:
Los sujetos tipo A presentan un tipo de activación fisiológica que implica una respuesta autonómica al estrés con una mayor demanda de oxígeno y el aumento de la frecuencia cardíaca. Esta activación presenta una importante secreción de cortisol y catecolaminas. El cortisol tiene una gran influencia en procesos psicobiológicos como la ansiedad, la ira, el miedo y la depresión.
Los tipo A suelen presentar altos niveles de colesterol, y una mayor tendencia a la adopción de un estilo de vida nocivo para la salud cardiovascular, con hábitos como el tabaquismo y el sedentarismo.
La asociación con la ansiedad se apoya en los rasgos de agresividad y competitividad y alta motivación para los logros. Según algunas hipótesis los rasgos manifiestos del PACTA estarían ocultando características esenciales de inseguridad y ansiedad encubierta.
Con respecto a los vínculos sociales, el Tipo A resulta menos funcional en el campo interpersonal que en el laboral. Esto podría llevarlo a padecer ansiedad, baja autoestima y depresión; y estos sentimientos podrían conducirlo a un aislamiento social y a la inmersión en sus tareas, convirtiéndolos en adictos al trabajo.