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jueves, 10 de junio de 2021

Diario de un psicólogo en apuros: la pedofilia en la era de Jorge Corsi

Uno de los capítulos avergonzantes de la historia de la psicología argentina fue el caso de Jorge Corsi, psicólogo de la línea "psicología integrativa", especialista en violencia familiar, un hombre respetado en su profesión, autor de varios libros y conferencista... Que detrás de sus ropajes académicos resultó ser un depredador de menores de edad, en su casa de Barrio Norte. Corsi fue arrestado en el año 2008, acusado de ser partícipe en la corrupción de un menor de 16 años. En su momento, también se publicó la existencia una posible conexión con una red española de pederastas, lo cual nunca fue comprobado. Los medios también se dedicarona a hacer elucubraciones sobre el tema, con la parcialidad amarillista esperable para estos casos.
Como muchos perversos, encontró refugio en diversas instituciones: dio la materia "Terapias breves" en la Universidad de Palermo. También Director de la carrera de especialización en Violencia Familiar del área de Posgrado de la UBA desde 1989 hasta julio de 2008, entre otros hechos de una extensa trayectoria. La UBA, en julio del 2008, comunicó que la institución realizaría “las averiguaciones correspondientes” para tomar “medidas pertinentes”... Y rápidamente decidió apartar a la manzana podrida de su cajón, suspendiéndolo. 

Más allá de lo que los medios dijeron en su momento, hoy quisiera relatar la misma historia con una perspectiva diferente. 

Digamos que para 2003, casi 20 años atrás, la sociedad porteña era otra. El país se recuperaba de la crisis del 2001. En lo particular de lo LGTTBI, aún no existía el matrimonio igualitario, ni la ley de identidad de género. Las políticas de género estaban en boca de pocas personas y era común que programas televisivos como No hay dos sin Tres hicieran "humor" con temas que actualmente serían motivo de escándalo. Por ejemplo, el sketch donde Julieta Prandi hacía de colegiala que aprobaba los exámenes seduciendo a sus profesores:

Aún no habiendo ocurrido la tragedia de Cromañón, cualquier sótano se transformaba fácilmente en un antro donde se podía hacer cualquier cosa, si su dueño pagaba la coima correspondiente a la policía del entonces gobernador bonaerense Sergio Ibarra. Las redes sociales estaban apenas naciendo y las cámaras de foto aún no estaban incorporadas a los celulares, los cuales tampoco tenían pantalla táctil ni internet a la velocidad que hoy tenemos. Es decir, las fotos eran algo específico que uno sacaba y su difusión era rara. Los videos, muchó más, por no decir inexistentes. Sí existían las salas de chat, a las cuales uno accedía desde las computadoras en las casas o en los ciber, donde la comunicación era predominantemente escrita. 

Con este breve contexto, quiero situar que era una época con menos control que la actual, tanto externo como de valores. En la noche LGTTBI de aquellos tiempos, habían lugares como Cero Consecuencia, Search y Godess, que permitían el ingreso a menores de edad sin hacer demasiadas preguntas. El problema era que a esos lugares también concurrían mayores de edad. 

Realmente, en estos lugares la pedofilia lograba matizarse con bastante éxito dentro de la clandestinidad de estos espacios, donde parecía confluir todo lo que la sociedad de entonces segregaba. Los gays jóvenes -menores ó jóvenes adultos- buscaban divertirse, socializar, gozar y amar sin los acusadores ojos y los impedimento del mundo exterior. Los viejos siempre rondaban por ahí, buscando "carne fresca", como decíamos en aquella época. Dichos señores se valían de halagos -cuando no era dinero, droga o tragos- para conquistar a su joven presa. Se pavoneaban por el mundillo presumiendo sus chicos-trofeo, hablando entre ellos y vociferando cosas como "Decile que lo ves muy maduro para su edad, que le deben haber pasado muchas cosas par que sea tan diferente al resto. Les gusta ser mas maduros que vos."

Yo seguí escuchando aquella reveladora charla, que poco tenía de privada en el ágora de las locas: "Si te llama viejo dos o tres veces no te hagas problema. Después va a decir que te lo dice con onda, que le gustan los viejos más que los jóvenes"Esto es interesante: "Llevalo a tu casa y chupale el cuello. Se desnudan solas. Depués te va a decir que es la primera vez que le hacen eso, que sos fantástico y que te la cogiste con pasión".

En ese contexto conocí a Lola, una pequeña chica trans que andaba de aquí para allá, muy presente en las incipientes redes sociales de la época, donde volcaba sus relatos. Realmente tuve poco trato con ella, solamente compartíamos espacio en aquellos infames antros. No obstante, siempre me llamó la atención la manera con la que ella escribía. Leerla, al menos para mi, era como ver el mundo a través de sus ojos. 
Lola Bhajan mostrando su libro "Lola cruda" (2019) ed. Milena Caserola

Con el tiempo, le perdí el rastro a Lola y también a sus escritos, pero siempre la recordé. Grata fue mi sorpresa al ver, muchos años después, que ella había escrito un libro contando todas sus andanzas. El mismo se vendía en la mítica tienda Maricafé, la primera librería-bar LGTTBI. Sin pensarlo, lo compré y al leer sus páginas, encontré información velada sobre el caso Corsi.

A sus 13 años de edad, Lola relata:
"En el famoso chat #Gayargentina, había un famoso operador, su nick era su nombre. Una vez me mandó un privado, ofreciéndome un encuentro. Yo no estaba muy segura, pero igual acepté. Me dijo que me esperaría en la esquina del parque cercano a mi casa, que su auto era de color champagne. Comencé a desesperarme, la ansiedad era tan grande que me fue imposible salir de casa, no me animé.
Tiempo después, Alí, quien fue mi compañero de aventuras de esa época, quien también conocí en el chat y nos juntamos porque teníamos la misma edad, me econtó que él sí se había encontrado con ese señor operador y que era un mounstro, un viejo peludo, pelado y totalmente depravado. Tiempo después me enteré que se trataba de un psicólogo, quien estuvo preso junto a otros pedófilos, que algunos conocí, con algunos salí, pero por suerte con ninguno nunca llegué a hacer nada".

Esta es la única referencia sobre este hombre que Lola hace en el libro. Sin mencionarlo, como veremos, este hombre es Corsi.

Ella sigue relatando:
"Ahora puedo ver que he sido abusada por mucha gente, nunca se me ocurriría estar con alguien tan chico. Todos mis encuentros fueron con gente de más de veinte años. Solo una vez hubo hubo chicos de mi edad, pero ese encuentro fue gestionado por uno de los pedófilos de esa época, Mar, quien tenía una oficina muy famosa ubicada en el Microcentro. No tengo secuelas de esos abusos, o tal vez sí. Sé que hoy los puedo ver como abusos, pero en realidad, en ese momento nunca me sentí así, tampoco tuve ningún episodio de violencia física o verbal. He visto mucho a muy temprana edad, pero he aprendido mucho."

La referencia a "Mar" es por Marcelo Rocca Clernent, otro imputado de la banda, que en ese momento tenía 34 años y que gracias a la desidia judicial lo sacaron de la cárcel después de dos años en los que estuvo preso, sin haber sido enjuiciado. Este hombre, junto a otro, son las tres únicas personas que los medios ubicaron como integrantes del grupo. Sobre este personaje "Mar", Lola cuenta: 

"Aquel verano de 2002, Mar, el pedófilo, me había invitado a su famosa oficina ubicada cerca del Obelisto. Me dijo que estaba con un ex-novio suyo de quince años, que se llamaba Sebastián y con un amigo de dieciseis llamado Juan. (...)
Una vez dentro, pude conocer a Sebas, con quien me puse a tomar champagne, mientras que Mar nos mostraba videos de niños chupando pijas a viejos que ocultaban el rostro. Al rato, nos pusimos a jugar a la botellita y nos besamos todos, después seguimos con el cuarto oscuro y nos desnudamos.
Mar me había comentado de un amigo de él que estaba volviendo de España, que tenía muchas ganas de conocerme. Se trataba del gordo Johnny. Me pasaron a buscar una noche en la 4x4 del gordo, me senté adelante y atrás quedaron Mar y Ciro, su amante favorito de catorce años (...)
Llegamos al famoso departamento ubicado en Microcentro y entramos, me sirvieron champagne y Mar preparó su compu para mostrarnos unos videos. El primero era de unos adolescentes practicando sexo anal en el borde de una pileta (...)
Mar se encerró en otro cuarto con Ciro, me quedé sentada en el sillón junto a Johnny, que de a poco se acercaba. Trataba de alejarme porque no quería saber nada con él, su perfume me asfixiaba, su aliento me era muy fuerte. (...) para mi suerte, todo terminó cuando enseguida aparecieron los otros dos".

En su libro, Lola relata otros encuentros con pedófilos además de los tres nombres que se conocieron en la banda de los "boy lovers", identificándolos con los seudónimos que convenientemente tenían. En cierto momento, relata un encuentro de varios hombres con menores de edad, en este caso un tal Gabo, un maestro de primaria de más de treinta años de edad:
"Aquellos hombres tampoco tenían ni una minima intención de tocarnos, al menos que nosotros diéramos alguna que otra señal. Sus movimientos siempre fueron muy cuidadosos, de todas maneras, nuestra presencia junto a ellos demostraba el poder que tenían. Eran capaces de tener a unos niños que apenas conocían, como trofeos.
¿Dónde estaba sus padres? ¿Por qué estaban solos? Alguien le recordó a Gabo que un día se había comido a dos de sus alumnos de cuarto grado. Se sintió un poco incómodo, pero todos sonrieron y nadie siguió hablando del tema"

Lejos de querer enterrar el caso, todos deberíamos preguntarnos por las condiciones que permitieron que esta clase de hechos sucedan. Más allá de hablar de tal persona, con cuál estructura, ¿Qué escenario posibilita la impunidad? ¿Qué instituciones están ausentes? ¿Qué discursos normalizan la explotación de un menor o de cualquier otra persona?

miércoles, 22 de julio de 2020

Técnica de perfilación de pedófilos y pederastas

Las parafilias son patrones sexuales poco habituales que incrementan la excitación y a los que el sujeto se siente atraído de forma permanente, ya sea hacia la forma de objetos de obtención de placer y no como simples variantes durante el acto sexual (definición de Roy Hazelwood). Es decir, si esta variante no está, no se puede conseguir el climax ni la excitación. Existen combinaciones infinitas. 

Roy Hazelwood dice que una persona puede excitarse con:
• Objetos: fetichismo, necrofilia. Los casos de sumisión química también enyran en este grupo: se trata de mantener relaciones con personas inanimadas.
• Personas de cualquier condición o edad.
• Animales: zoofilia, bestialismo.

El pedófilo es un sujeto que se excita sexualmente con menores de edad, pero que no siempre pasa al acto. 
El pederasta es un pedófilo que pasa al acto y lo abusó de diversas maneras.

En las parafilias, se puede obtener placer de distinto modo:
Sentido de la vista: voyeurismo, exhibicionismo.
• Sentido del oído: escatología telefónica, sado-masoquismo (que es consensuado, a diferencia del sadismo criminal, no consensuado).
• Sentido del olfato: copropfilia y urofilia.
• Controlado aire a los bronquios del partenaire o para sí mismo en asfixia autoerótica, con ataduras: bondage, sexo no consensuado, etc. Puede dar lugar a muertes por rotura del hueso ioides, inhibición vagal o anoxia.
• Sentido del tacto: froteurismo.
• Fijando la atencion en un solo lugar del cuerpo: parcialismo. Por ejemplo, los pies o las manos.

El sujeto que consume la mal llamada pornografía infantil (material de explotación sexual infantil) tiene una dirección al voyeurismo, porque lo que acumula son imáganes de abuso a menores para mirar. Muchos se quedan en este punto y no pasan al acto.

  La pedofilia implica la atracción sexual por niños menores de 13 años. 
  Entre los 13 y los 15 años, se denomina hebefilia. 

En cuanto a la criminogénesis de la pedofilia, no hay nada comprobado científicamente.
1- Primarios: consumen material de explotación sexual infantil.
2- Secundarios: son sujetos adictos a la pornografía en general. La pedofilia aquí es una variante más, pero pueden consumir otra clase de material como la zoofilia.

Algunos pedófilos se ofenden al ser llamados pederastas se denominan virtuosos. Otros los definen como pedófilos abstinentes, que no pasan al acto. También se habla de pederastia online (Antonio A. Pueyo, Prevenpsi, 2019), que contribuyen a la explotación sexual infantil. Las redes de pedofilia funcionan como un club del trueque, donde hay intercambios de material.

El acto pederástico también puede ser producto de una enfermedad mental y hacer al autor inimputable. Ej: Demencia fronto-temporal (Facundo Manes, INECO, 2019). Esto es muy diferente al sujeto que pasa al acto porque tiene deseo de hacerlo y es responsable por sus actos.

El intercambio de este tipo de material comenzó a fines de los años '70 y comienzo de los '80, con algo que se llamó la Paedophile Information Exchange.
Se trataba de una agrupación de pederastas y pedófilos que se hacían llamar "amantes de los niños" y se presentaron ante la sociedad inglesa como sujetos que abogaban por los derechos de los menores. En un inicio, la gente los aceptó pensando que se trataban de derechos como a no ser golpeados, abusados, o a tener educación. Se asociaron con otras minorías como las feministas, minorías homosexuales y fueron tomados en cuenta. Cuando se supo que lo que verdaderamente buscaban era una ley que permitiera que los niños dieran consentimiento el sexo con los adultos a partir de los 5 años, todas las demás minorías se desprendieron de ellos.

En la dirección que aparece en el logo solían intercambiar fotografías, tips, cuentos e historias de relaciones sexuales con menores.

Para lo que es la técnica de perfilación criminal, lo que buscamos analizar son las cuestiones que tienen que ver con la parte práctiva del actor de un hecho delictivo. Una de ellas es el modus operando (MO) que hace que una persona pueda llevar a cabo un hecho delictivo o cualquier otro tipo de acto (por ejemplo, cocinar una pizza)

El M.O. tiene tres objetivos: 
Ocultar la identidad para escapar del delito. Cuando el autor de un hecho no oculta su identidad, hay algo que está fallando y que tiene que ver con la firma, con la necesidad psicológica.
Comisión del delito
Función intrumental


El modus operandi de la PIE del Reino Unido era ocultar su identidad a través del logo donde decían amar a los niños. Cometían el delito a través del sistema postal. Esto cambió con las nuevas tecnologías, como internet. Por ejemplo, aquí hay un rastrillaje que hicieron Richard Amores y Pierluigi Paganini, que son hackers especializados en la Deep Web:


Estos sitios utilizan la palabra "Lolita", una definición muy antigua para definir a una púber muy joven. A veces, en las imágenes el pederasta está con la cara cubierta. Esto es para proteger el modus operandi. Con el TOR, el pederasta protege su IP para tener un escape efectivo. 

En criminalística se utilizan diversos métodos para identificar al actor:  huellas plantares, dactiloscopía, radiología forense, huelas zapatos, biometría de la voz, patrones de las orejas, biometría facial, señas particulares como lunares, nevos, tatuajes o cicatrices, la lengua, el ADN, la caligrafía forense, la antropología forense y la odontología forense. También está le queiloscopía, que es la identificación por la forma de los labios.


La firma es la huella psicológica que deja una persona a la hora de atacar. Aquí entran gustos, preferencias y fantasías del actor.
• Innecesaria para la comisión del delito.
• Necesaria emocional y psicológicamente.
• Patrón no criminal expresado en el acto criminal. Hay una continuidad y una consistencia en lo que es la conducta del día a día de un sujeto y lo que deja expresado en el acto criminal. Ej: llevarse cosas de la víctima que no tienen un sentido económico, dejar a la víctima en una posición determinada, etc.
• Función expresiva.

Tipologías del pederasta

En los sujetos que pasan al acto y tienen relaciones sexuales con menores o abusan de ellas, vemos que su motivación puede ser de dos tipos:


El pederasta exclusivo dedica su vida a esto, tiende a ser más cauteloso. El ocasional tiene una versatilidad criminal. Los trastornos que puede tener el pederasta ocasional puede ser el T. antisocial de la personalidad, un psicópata, que tiene esta habilidad de tener una vida común y corriente y pasar desapercibido. También puede tener trastorno narcisista de la personalidad. Este último trastorno comparte algunos puntos con la psicopatía, como el egocentrismo, la insensibilidad, la superficialidad en los vínculos, la manipulación. El TNP lo que tiene es una hipersensibilidad con los vínculos y ve como un enemigo a quien no lo valora. Acá aparecen cuestiones que tienen que ver con la paranoia y la mirada del otro. Aparecen también trastornos esquizoides, en los ocasionales.

En los pederastas exclusivos, aparece una necesidad psicosexual real y realmente están enamorados de los niños. Su motivación principal no es el poder ni la ira, sino netamente sexual. Pueden coleccionar material temático relacionado con el sadismo criminal y el voyeurismo, que es ilegal y acumulan y coleccionan para masturbarse.

El pederasta ocasional suele actuar más por impulso, mientras que el pederasta exclusivo lo hace más por reiteración, porque se estanca en eso. El pederasta ocasional privilegia el riesgo; el pederasta exclusivo privilegia su necesidad psicológica.

Intrafamiliares Vs. Círculos de pedofilia. La diferencia entre uno y otro es que los círculos de pedofilia abarcan agresores y víctimas múltiples. Puede ser un solo agresor con múltiples víctimas, por ejemplo, el caso del Padre Grassi. El caso de Jeffrey Epstein es también un círculo de pedofilia.

El M.O. está relacionado a lo que tiene que ver con la actividad pedófila, el material y las víctimas. Hay tres estadíos o tres tipos de sujeto: 
Solitario. Descarga y distribuye lo que va acumulando. 
En transición. Comparte con muy pocas personas el material que tiene y su secreto. Están en trasición al círculo mayor de la pedofilia, que es el sindicato de pedófilos.
Sindicado: utilizan símbolos de reconocimiento, palabras, con buena organización y reclutamiento de víctimas. El FBI dio a conocer unos símbolos desde hace 10 años, que ya no están a la vista porque se han dado a conocer. Son símbolos que suelen estar camuflados, escondidos y pasan desapercibidos. Hoy en dia utilizan palabras claves que utilizan las iniciales C - P (child porn), por ejemplo, Caldo de Pollo.

Caso práctico de perfilación
Vamos a ver un caso de ataque sexual pederástico. Por respeto a la dignidad de la víctima, se ha reemplazado la fotografía del cadáver del menor (recostado en la mesa de Morgani) por un dibujo del mismo.

Referencias:

(1) Mano y antebrazo faltantes por roedores que se lo comieron. El brazo no podía ser estirado cuando llegó a la morgue porque todavía estaba en estado de rigor mortis. Por eso, el antebrazo está doblado.

El cadáver, aparentemente, tiene buen estado de nutrición y no tiene lesiones previas. Carece de caracteres sexuales secundarios, por ejemplo, de vello público. Era un niño de alrededor de 8 años, menor de 12.

(2) Estigmas ungueales en el vientre. Es decir, las uñas le fueron clavadas para poder accederlo analmente. Esta lesión tenía infiltración hemática, es decir, la víctima estaba viva cuando se las produjeron y por eso se ven rojas. Cuando las lesiones carecen de vitalidad, no hay infiltración hemática.  

(3) Equimosis (hematoma): la víctima fue puesta boca abajo, en decúbito ventral y esto podría haber sido una rodilla que lo presionó para que la víctima no pudiera pararse. Es decir, una fuerza física orientada al control para atacar a la víctima.

El cadáver tenía una mancha verde en el abdomen, que aparece cuando el cadáver está a punto de empezar la fase de putrefacción cadavérica. Cuando alguien muere, ocurren distintos fenómenos naturales hasta su reducción. Al morir, la persona se deshidrata y en los ojos pueden observarse el signo de Stenon Louis. Luego, empieza a perder temperatura y aparecen las livideces cadavéricas: unas manchas propias del livor mortis. Si el cuerpo está apoyado más de 6 hras sobre una superficie, al levantarlo aparece una copia en negativo de la trama de la superficie donde estuvo: es la sangre que decanta por fuerza de la gravedad y se asienta en las partes declives. Cuando el cuerpo pierde temperatura aparece el rigor mortis. 

Si la muerte es violenta, aparece el espasmo, que ocurre antes de una muerte violenta. Este no es el caso.

Cuando aparece la mancha verde abdominal, nos habla de la fase cromática, donde el cuerpo pierde el color natural que tiene y se vuelve pálido. En la zona del abdomen están los intestino, con todas las bacterias naturales que antes tenía y que ahora comienzan a abrirse paso por el cuerpo. De verde se va poniendo negro. Luego vienen los fenómenos mediatos, como el período de putrefacción efisematosa, luego pasa el período licuativo, donde se licúan las partes blandas del cuerpo. Finalmente, la reducción esquelética.

Escala de Knight: Tomando como parámetro un ambiente de 16° C,
• Cuando el cuerpo está caliente y flácido, tiene menos de 3 horas. 
• Cuando el cuerpo está caliente y rígido, tiene de 3 a 8 horas.
• Cuando el cuerpo está frío y rígido, tiene entre 8 a 36 horas
• Cuando está frío y flácido, más de 36 horas.
En climas fríos estos tiempos se se retrasa más; en cambio en los climas cálidos se acelera.


Relevamiento del caso
Cadáver masculino con signos compatibles de lucha, ataque sexual y asfixia mecánica. Buen estado de nutrición. Hallado desnudo en decúbito dorsal ventral sobre terreno baldío próximo a un barrio de recursos socioeconómicos bajos. Mano y antebrazo izquierdo faltantes, con bordes compatibles con impronta de roedores. Presencia de materia fecal humana en la espalda. Presencia de mancha verde abdominal. Temperatura ambiente 9° C. El cuerpo no fue reclamado. El rostro de la víctima no figura en los archivos de menores denunciados como perdidos. Ausencia de señas particulares y lesiones de vieja data. Ausencia de semen o líquido seminal. Presencia de vello púbico masculino localizado en zona anal. Desgarro.


Análisis del caso
Con la foto y los datos que tenemos, podemos determinar:

• El método de ataque: fuerza orientada al control. La víctima trata de salir y el actor intenta apretarla hacia sí mismo para poder accederla analmente. Por eso presenta los estigmas ungueales, las uñas clavadas en la víctima por la fuerza contraria.

Esto descarta sumisión química ni anestesia previa de Brouadel (es cuando el actor golpea a la víctima para atontarla y la víctima queda inerte e indefensa). Por los datos, no nos consta el engaño.

• En relación al modus operandi, es decir, el método necesario para la comisión del delito, tenemos las lesiones necesarias para controlar a la víctima para poder accederla analmente. Son las lesiones que vimos en la foto y que podríamos probar en un expediente: 
- Excoriaciones
- Equimosis
- Estigmas ungueales

No nos consta herida de arma blanca. Si las tuviera, tendría que ver con la firma por su contenido expresivo, puesto que una herida de arma blanca no es necesario para el abuso. Si aparecieran, nos haría pensar en un contenido emocional.

Lesiones de la firma: Asfixia. Excitarse con las heces (coprofilia), pues se encontró materia fecal en el cuerpo, que tiene un contenido emocional y sexual. Pederastia. 

No consta fetichismo, ni acceso carnal post-mortem.

Criterios de elección de la víctima. El actor elige con algún criterio a la víctima y nos importa saber cuál fue. Estamos hablando de una víctima bien alimentada, sin desnutrición propia de los niños de la calle. Es probable que este niño viviera con alguien y el hecho de que nadie lo reclamara aumenta las posibilidades de que aquella persona que el agresor fuera un familiar cercano.

La víctima tenía una temperatura ambiental de 9° C, lo que retardó la mancha abdominal que ya estaba, es decir, pasó mucho más tiempo del normal y el cronotánato diagnóstico o la data de muerte es mucho más larga. 

"Vulnerabilidad" podría ser si fuera un menor que vive en la calle. "Oportunidad" podría llegar a ser también, pero el niño debería haber sido reclamado en alguna morgue o Missing Children. Es extraño que un niño bien alimentado que desaparece no haya nadie reclamándolo.

Precauciones del actor. La víctima estaba a la vista, en un baldío cercano a un lugar habitable, así que no había mucha precaución. 

La víctima apareció desnuda y en este caso fue una precaución, pero a veces tiene un sentido sexual. Las ropas fueron ocultadas porque podrían tener algún tipo de fluído, líquido o polvo que los hacen particulares de algún sitio como una panadería, un taller, etc. La ropa del menor puede arrastrar materiales que conduzcan a un lugar cercano a ese lugar de abandono del cadáver. Esto es parte del M. O.

El actor usó preservativo, aunque en el cuerpo apareció un vello púbico.

La perfilación es una técnica, no una ciencia, que tiene métodos y procedimientos que no son fáciles de llevar a cabo. Los materiales con los que se trabaja son fuertes.

Fuente: Curso "Técnica de perfilación de pedófilos y pederastas" viernes 3 de julio de 2020.

viernes, 22 de mayo de 2020

El abuso sexual contra la infancia: perfilación del agresor sexual en menores

Los abusadores sexuales de menores ¿tienen características de personalidad o patrones de conducta similares?
Antiguamente se decía que no había un perfil o patrón de personalidad del abusador. Los hallazgos a lo largo del tiempo muestran que los patrones pueden dividirse, sobre todo en los aspectos más subyacentes. 

Cuando el abuso sexual tiene que ver con el deseo sexual y con una problemática subyacente, podemos encontrar elementos similares, que son los que busca cuando uno los va perfilando. Por otr parte, cuando el abuso sexual tiene que ver con la expresión de poder, de control y de dominio, el perfil es otro: pasamos a rasgos y estructuras psicopática, donde el abuso sexual es una expresión más. 

Cuando se trata de perversiones, no aparecen las mismas características subyacentes en ellos que en el resto de los abusadores, por ejemplo, que en un abusador eventual, que en los abusadores consuetudinarios, los oportunistas. 

Podemos dividir a los abusadores en dos grandes grupos:
- Intrafamiliares-
- "Cazadores"

Otros son los abusadores psicopáticos, donde el abuso pasa a ser un factor de dominio y control, mostrarle a la víctima quién manda. 

No se puede poner a todos los abusadores sexuales de niños en el mismo grupo. La experiencia clínica y forense ha logrado construir tipologías de agresores. Cada grupo depende de la elección de la víctima, de el estado mental, si lo hacen de manera frecuente o si se trata de un evento cicurstancial. El conocimiento de estas tipologías nos puede ayudar a por qué lo hacen y cómo lo hacen. El modus operando es el modo que vamos a poder conocer a este tipo de agresores. Conocer quién es el grupo de riesgo es importante para tomar medidas efectivas.

¿Qué busca la perfilación...?
¿Cómo identificar estos patrones de conducta o modus operandi?

Perfil psicodinámico del abusador sexual
Los aspectos psicodinámicos tienen que ver con cuáles son los factores que subyacen a la dinámica conductual. La perfilación conductual tiene más que ver con cuál es el patrón de conducta. Acá lo que vamos a ver es qué siente un abusador y cuáles son los conflictos que subyacen al tipo de comportamiento que tienen.

Definición de abuso sexual.
"Cuando el niño está inmerso o depende de actividades sexuales que por su desarrollo inmaduro o su adolescencia, no puede realmente comprender y sobre las que es incapaz de dar su consentimiento" (Garrote)

El primer concepto importante es "comprender", que no significa entender. Los niños y adolescentes pueden entender que la práctica a la que están siendo sometidos tiene una connotación sexual, pero no la comprenden acabadamente en su trascendencia personal, social y a futuro. Esto es muy importante, porque hasta los fiscales se confunden entendimiento con comprensión. 

Un niño, al no comprender, no puede dar su consentimiento. El consentimiento tiene que ver con la libertad y la plena comprensión, no con el miedo o el sometimiento.

"El uso sexual y victimización de los niños al exponerlos a un estímulo sexual inapropiado para su edad y nivel de desarrollo psicológico intelectual y físico, lo que puede ir desde un comentario sexual sutil a la violación con lesiones graves" (Hayez) 

No hace falta que un menor sea sometido a una práctica sexual de contacto. Hayez introduce el factor de la distancia, como un comentario, una verbalización o un gesto.

Cuando la parafilia es la pedofilia, el abusador siente una preferencia sexual franca y a veces exclusiva hacia niños. Los pedófilos son la minoría de la minoría del Poder Judicial y la mayor proporción son abusadores eventuales o circunstanciales. Esto también lo dice Marshall, que es Director del programa para agresores sexuales de la penitenciaría federal de Bath. La mayoría de los abusadores usan niños para satisfacción sexual porque por distintas razones se sienten más cómodos con ellos. 

Los pedófilos son del 2 al 10% de toda la muestra, aunque otras investigaciones dicen otra cosa. Estos pedófilos se llaman "pedófilos estructuraales, fijados o preferenciales". El resto son otras tipologías.

Distinciones escenciales.
Debemos distinguir el parafílico (objeto o método de excitación menos convencional) del delincuente sexual (transgresor de normas jurídicas). No todo parafílico es delincuente. Por ejemplo, un exhibicionista puede ser un delincuente y un parafílico; un masoquista puede ser un parafílico y no ser un delincuente, un proxeneta puede ser un delincuente y no un parafílico; un sádico puede ser un parafílico y puede ser o no un delincuente, etc.

Hay que separar SERIALIDAD de CONTINUIDAD. El abuso continuado en el tiempo generalmente es intrafamiliar y se suele producir en una sola persona. No es lo mismo violador serial que abuso continuado o reiterado.

Un pedófilo puede tener predilección por una sola persona (niño, niña o adolescente) y abusarla el tiempo que dure el secreto. Algunos de ellos terminan declarando su amor a la víctima. En general, este abuso es del tipo intrafamiliar.

Puede tener predilección por una edad particular y abusar a uno o varios niños de esa edad. Cuando crecen, el pedófilo pierde el interés y busca otras víctimas acorde a la edad de su gusto.

Puede resultarle indistinto el sexo y/o la edad mientras sean preadolscentes. En general, este tipo de abusador contacta con varios tipos de víctimas: familiares, vecinos, desconocidos, etc.

¿Qué vamos a encontrar en abusador?
En los abusadores vamos a tener mecanismos, rasgos o estructuras psicopáticas. Los mecanismos dan pie a la posibilidad de actuación, pero no tanto como el rasgo psicopático y tampoco tanto como la estructura. A mayor profundidad en la personalidad, mayor es la posibilidad de actuación.
1) El mecanismo psicopático, que tiene que ver con una de las formas de adaptación a la realidad, tiene que ver con comportamientos adaptativos, eficaces o no. 
2) Rasgos psicopáticos. Es un poco más profundo. Se trata de un aspecto de la personalidad que atraviesa a toda la personalidad y surge como una conducta.
3) La estructura psicopática Es la base más profunda de la personalidad y está ligada o es directamente proporcional a la posibilidad de actuación. Se refiere a la psicopatía descripta por Cle Ckley y Hare (y no al trastorno antisocial de la personalidad, que hablan del perfil conductual). CleCkley y Hare hablan de los aspectos cognitivos y emocionales, lo cual completan el fenómeno.

¿Qué los habilita, habiendo tanta gente con fantasías sexuales con niños? Hay muchísimas más de lo que se piensa. Es el contenido psicopático el que da permiso y habilita a la acción. Hay que ver qué es lo que habilita a estos sujetos a actuar, porque hay gente con estos elementos que no hacen nada y queda solo en la fantasía. 

Características de la estructura psicopática.
• Transgresión, pasan al acto.
• Refractariedad al tratamiento: son egosintónicos. El comportamiento no les genera malestar y no les genera necesidad de cambio.
• Justificación: Se trata de racionalizaciones, intelectualizaciones, etc. Hay un grupo de abusadores que promueven la legalización del abuso sexual, porque dicen que esto tiene que ver con el amor a los niños y se consideran una minoría sexual discriminada. Niegan ser delincuentes sexuales y dicen que las víctimas consienten las prácticas. Si una víctima consiente esa práctica es porque está paralizada de miedo o porque está corrompida.

En cuanto a la dinámica psíquica del abusador, lo que siempre vamos a encontrar es la disociación. La mayor parte de los abusadores son socialmente adaptados. Se adaptan a la demanda social siendo padres, buenos vecinos, etc. El abusador se contecta con este aspecto que oculta solamente cuando va a abusar. De esta manera es posible la coexistencia de facetas contradictorias de la personalidad. Estas son puestas en acción en distintos momentos. Los aspectos incompatibles no se contactan entre sí ni generan complictos intrapsíquicos. Esto no es así cuando el abusador está deteriorado, no tiene control de impulsos, es alcohólico o débil mental.

Son manipuladores, seductores, atraen, amenazan, atemorizan, corrompen. 

El abusador niega los aspectos perversos y no los van a reconocer nunca. Proyectan esto sobre otras personas, muchas veces sobre las víctimas. "Es que nunca me dijo que no" para ellos eso podría ser consentimiento.

Solo entre el 3% y el 5% reconocen haber abusado, salvo cuando ya han sido condenados. En estos casos, cuando intentan una disminución de la pena les conviene aceptar que han sido abusadores. Antes del juicio, no lo aceptan. 

Los abusadores tienen miedo a la relación sexual con adultos, porque les produce ansiedad, inseguridad y miedo. Los niños no critican la performance sexual, cómo se comportan, si son buenos o malos amantes.

¿Cuál es el aspecto de personalidad que con más frecuencia se observan en abusadores?
En gran parte de los abusadores, los aspectos que más se ven son los aspectos femeninos y egocéntricos; no tanto los narcisistas. Esto son tres los aspectos que hay que buscar en primer lugar, cuando se busca a un abusador.

• Pasivo: Pasividad como posición vital, dificultades para tomar decisiones, para ser asertivo y proactivos. No son buenos proveedores.
• Femenino: Más o menos aspectos femeninos, hasta francos elementos homosexuales subyacentes. Va a depender de la madurez del sujeto, porque un sujeto varón con aspectos femeninos que es maduro va a poder integrar estos aspectos a la personalidad. Cuando estos aspectos están integrados, se expresan como sensibilidad, sujetos estéticos, perceptivos, contenedores y hasta homosexuales que no tienen conflictos. 
El fememnino que no acepta esto y tiene como paradigma ser macho/masculino y además es inmaduro, no logra integrar estos aspectos y terminan siendo expresado a través de comportamientos abusivos.
(En las mujeres abusadoras de niños y niñas es al revés, aparecen elementos masculinos)
• Dependiente: Establecen relaciones vinculares/afectivas altamente dependientes. No quieres prescindir del objeto de afecto, que puede ser su madre, la mujer o el niño abusado. El vínculo también lo pueden establecer con una sustancia. Dependencia y pasividad no es sumisión. A veces suelen ser muy agresivos. 

Si a esto le agregamos un aspecto psicopático, tenemos el combo para perfilarlos. Esto no quiere decir que toda persona que tenga estos tres aspectos sean abusadores.

Solo a veces hay indicadores sexuales de perversión. Cuando hay perversión vamos a ver prácticas lesivas sin consentimiento del otro. Los elementos perversos pueden ser complementarios de la atracción sexual por niños o aspectos que no se animan a expresar con adultos.

Cuando no hay elementos pasivos, femeninos y dependientes, suele haber rasgos psicopáticos importantes. El abuso es un modo más de expresar la psicopatía, tiene que ver con mostrar quién manda.

Abusadores impulsivos
La impulsividad se define como acciones pobremente concebidas, prematuramente expresadas, inapropiadas a la situación, con consecuencias indeseables. ¿Los abusadores impulsivos, son también agresivos? No.

Muchas veces se confunde agresividad con impulsividad. La mayor parte de los impulsivos no son agresivos. La impulsividad tiene que ver con la indamurez. Por ejemplo, en un niño inmaduro vamos a ver que hace antes de pensar. Un abusador puede ser impulsivo sin agredir a la víctima, por ejemplo seduciéndola o dándole dinero.

El grado de inmadurez se plasma en la dinámica del abuso y en la predilección de la edad de la víctima. Mientras más inmaduro, la dinámica es más infantil. Muchos abusadores abusan a la manera de la exploración sexual de los niños de 3-4 años. En los protoclos aparecen aspectos altamente inmaduros y regresivos.

La inmadurez también los conecta con la irritabilidad, la demanda, la regresión, el egocentrismo (sobre todo) y el narcisismo. 

Abusadores con rasgos obsesivos
Hay una diferencia en el modus operandi del abusador impulsivo y el abusador con rasgos obsesivos. Uno de los rasgos fundamentales del obsesivo es el control de la situación, el orden, la secuencia, la lógica... Para sostener esto, se necesita de un mayor nivel de sofisticación del desarrollo de la personalidad.

Estos abusadores son pacientes, pueden trabajar seis meses sobre la víctima antes de tocarla. Meditan y planifican, seleccionan muy bien a la víctima, a la que se acercan y acceden paulatinamente a ella. Prestan mucho cuidado con el tiempo y el lugar del abuso. En estos casos, la corrupción de la víctima tiene mucho éxito.

La falta de discriminación emocional en el abusador
Otra de las cosas que vamos a ver en el abusador es la falta de discriminación emocional. La discriminación  emocional es diferente que la discriminación cognitiva (que tiene que ver con un análisis lógico de variables y es intelectual). La discriminación emocional tiene que ver con darse cuenta del tipo de relación que uno mantiene con cada quien, según la condición ajena y propia: diferencia de roles, de edad, de simetría o asimetría y de poder. ¿Qué relacion se va a establecer con un niño, con un par, con un desconocido, etc?

Los niños no discriminan emocionalmente, así que esto nos remite nuevamente al tema de la inmadurez. Los abusadores tienen un déficit en este tipo de discriminación, que también aparece en los protocolos.

Fantasías del abusador
El abusador tiene más o menos fantasías. Mientras menos permiso se da un abusador para pasar al acto, más fantasía hay.
La fantasía depende de lo que subyace, del permiso para pasar al acto, de lo que aún no se animan a hacer, de lo que ya han hecho y quieren más. Los abusadores seriales se alimentan de la fantasía.
Es un sistema de retroalimentación en los consuetudinarios o en los que recién empiezan y terminarán como consuetudinarios o seriales.

Autoestima del abusador
En la mayoría de los abusadores -no en los psicópatas-, la autoestima es baja. Se aprecia la autoimagen masculina denostada, deteriorada, insuficiente, que no tiene que ver con la sexualidad ni la genitalidad.

Temen al rechazo a la genitalidad femenina y una desfavorable opinión de la propia performance sexual con los adultos. 

Entienden a la agresividad como potencia sexual. En otros casos se ven traumas a nivel de la historia sexual, con experiencias sexuales pasadas traumáticas, aunque esto no es en la mayoría. 

Aparece el temor a la castración y sentimientos de minusvalía genital y sexual.

Perfilación criminal y criminológica del abusador de menores
El término perfilación criminal se ha utilizado para designar cualquier tipo de estudios relacionados con el agresor. La evaluación del agresor que ha sido capturado la hace el psicólogo forense y desde esa área se confecciona un informe pericial, tendiente a ser expuesto en el juicio. El informe no solo tiene la utilidad de que se entienda a quién se lo va a presentar, sino cuál es el objeto de estudio y cuál es la pregunta a contestar.

La perfilación nutre e ilustra al juez de quién esta persona, obviamente sin buscar atenuantes. Es necesario conocer quién es la víctma y quién es el agresor.

Cuando hablamos de perfilación criminológica, ya tenemos una utilidad más allá del juicio, pues al Juez no le interesan las iferencias de los perfiladores para llegar a un sospechoso. Aquí, la mayor utilidad es durante la investigación, orientando a los investigaciones ante qué tipo de persona se deberían orientar.

Durante todo el proceso, el conocimiento del agresor resulta relevante pensando en para qué se va a utilizar. 

En la perfilación criminal se extrae información de un agresor cuando ya lo conocemos, que es lo que vimos anteriormente y que tendría implicación en un juicio. En la perfilación criminal tradicional ya se conoce al agresor:
Historial: Familia desestructurada, maltrato infantil, crianza inadecuada.
Características: rasgos de personalidad, empatía disminuída, distorsiones cognitivas, manipaulador/seductor
Tipología: extrafamiliar/intrafamiliar, regresivos/obsesivos, según su mostración.  

La perfilación criminológica es el reflejo del agresor en los espacios y en las víctimas, para inferir cómo es esa persona. La perfilación criminológica es una investigación y se utiliza en los casos que no se sabe quién es el agresor. Es un producto de la criminología forense, que se nutre de distintas áreas como la medicina, la antropología, la psiqutaría, la psicología, la estadística, etc. 

El perfilador criminológico evalúa los elementos de la escena y en la víctima, que le permiten empezar a leer al agresor. Es una lectura multidisciplinaria que se hace de un expediente, con fotos, relatos, autopsias y otros elementos 1.2.5

miércoles, 24 de julio de 2019

Cuando el amor enloquece: erotomanías.

Notas de la conferencia dictada por Élida Fernandez, el 03/07/2019

Cuando Clerambault sistematiza la erotomanía, dice que se da predominantemente en mujeres. Prácticamente no lo sitúa en los hombres y ahí viene mi primera pregunta: ¿Se da la erotomanía exclusivamente en mujeres? La erotomanía toca la pasión, la posición femenina, la temática amorosa y en general es un tema que se sitúa equivocadamente: dicen “Es una erotómana, está enamorada de…”. Es un error, porque la erotomanía tiene como postulado más importante “Él me ama”, no “Yo estoy enamorada de él. La erotomanía es suponer que el otro me ama. En 1920, Clerambault estudia la erotomanía. Pone este postulado fundamental y va a hablar de un trayecto que tiene este amor sin destino.

Partimos de que es el otro el que me ama, es el único que me ama o por lo menos el que más ama. El otro es de rango superior, más elevado, social o culturalmente. Todo esto es de Clerambault, que fue maestro de Lacan. “El otro no puede ser dichoso sin ella. El otro no puede tener un valor completo sin ella. Su matrimonio no es válido”. Clerambault era muy fino en su observación, fundamentalmente en mujeres, que eran su pasión, y él dice que los temas que se comprueban y que están derivados de esto es que hay una vigilancia y protección contínua por parte de ese otro que ama. Hay conversaciones indirectas por parte de ese otro. El otro que ama posee recursos enormes y este romance trae como consecuencia una simpatía casi universal. La conducta paradójica y contradictoria de ese que ama es leída desde ese postulado y es signo de amor.

Los sentimientos básicos que va a marcar Clerambault en la erotomanía son el orgullo, el deseo y la esperanza. El orgullo es el principal sentimiento, el que comanda todo. Clerembault incluye a la erotomanía dentro de las psicosis paranoicas y él va a mostrar que este delirio, que se basa en tomar señales, signos de ese otro que supuestamente ama desde una lógica psicótica, ese delirio se va a desarrollar en 3 estadíos.

Esperanza. El sujeto, casi siempre mujer, se da cuenta que él le manda todo tiempo de mensajes para enterarla de su amor. Ella necesita interpretar esos mensajes. Se va enterando que es amada, que ella posee algo sin lo cual él no es feliz. La necesita. Ella está orgullosa de ser elegida para completar a alguien que en apariencia es su superior. Interpreta todo como signos del amor que él le ofrece.
Despecho. Desde el primer momento de la erotomanía, tiene la idea de que todo el mundo sabe, comparte y está de acuerdo con este amor, pronto se va a a empezar a encontrar, para quien padece la erotomanía, con que no puede seguir sosteniendo este delirio, porque lo que ella entiende como mensajes que son indirectas para un encuentro en determinado lugar, ella va al lugar y él nunca llega. Lo que si llega es el despecho, el segundo momento de este delirio. Él no responde, no la perdona por no haber entendido rápidamente sus mensajes, él la ama y la odia, pero no puede olvidarla.
Reivindicación. Es el estadío final del delirio. Tiene que ver con algo típicamente paranoico, que es el rencor, la reivindicación y la venganza. Él no puede tratarla así, él no puede perdonarla. Todos saben que este amor ha caído. Todos saben que este amor ha muerto y ella sufre muchísimo por este destino feroz de este amor que la había elegido.

Este delirio, descrito y sistematizado por Clerambault, nos mete de lleno en el tema de las pasiones, en la psiquiatría. No porque antes no estuviera, sino porque él le da un lugar diferente dentro de su propio delirio. Las pasiones han sido tema de la literatura y de la filosofía desde Aristóteles hasta la actualidad. Podemos decir que las pasiones, ya sean movidas por la lucha de clases, por el fanatismo religioso o político, pensadas como vicios, que llevan a la locura o como germen de la creación artística tienen algunas características comunes.
  • Las pasiones son irresistibles.
  • Borran los límites del sujeto.
  • Poseen al sujeto, que se transforma en el que padece la pasión.

La característica de la pasión, desde que nace el romance, lo que llamamos novela, es el obstáculo. Toda pasión tiene que tener en su estructura un impedimento. Un impedimento de que esos amantes se encuentren. Toda novela, como las que hay actualmente, tienen que ver con esa imposibilidad. Sabemos que el final es feliz, pero los amantes por mucho tiempo tienen que pasar por una serie de obstáculos para lograr estar juntos. Es decir que es la separación de los amantes la que arma la novela. Es lo que caracteriza el romance de Roman Roland. Todos sabemos que al final va a venir el capítulo feliz, pero es muy fugaz, porque nadie escribe una novela que siga cuando los amantes se encuentran, porque sería aburridísima. El final es feliz y corto.

¿Qué tiene que ver todo esto con la erotomanía? ¿Y por qué es femenino? ¿Las mujeres encarnamos desde cualquier estructura la necesidad de ser amadas? Y digo desde cualquier estructura porque la erotomanía, no como delirio como vimos, sino con cierta certeza de que el otro me ama, de darse cuenta del amor del otro, también lo escuchamos en las neurosis. Uno le pregunta al paciente cómo se dio cuenta y las razones que dan son muy subjetivas, muy imaginarias. Hoy en día los signos no son claros, no hay tirar el pañuelito, ni las mujeres andan con abanicos haciendo un lenguaje con eso, con lo cual los signos del amor se hacen más sutiles. Y digo amor, no atracción sexual.

Pensemos que esta patología que aparece dentro de una sociedad patriarcal, donde el destino de las mujeres dependía de la alcurnia y de las posibilidades económicas del pretendiente. Ser amada por un hombre importante marcaba su destino, no tan solo su buena suerte. Muchas veces el destino de las mujeres era conseguir un buen hombre, un buen marido que le diera refugio y un nombre. Pasaban a ser “la señora de…”, con lo cual el amor de un hombre a una mujer, durante muchísimo tiempo, le daba identidad. En el código romano, del que se basan nuestras leyes, el hombre era dueño de la mujer, de los hijos (les pone su apellido) y de los bienes (patrimonio). Con esto no explico el cuadro, sino que lo quiero contextuar. Más allá del patriarcado, hay una necesidad humana de ser amados que persiste a pesar de cualquier aplicación moderna para encontrar pareja.

¿Por qué la erotomanía se encarna con mayor asiduidad en las mujeres? Vamos a Freud. Él hizo un aporte sustancial a la psiquiatría cuando planteó que el delirio no era una construcción falsa o mentirosa, como sostenían los psiquiatras de esa época y lamentablemente muchos aún hoy. El delirio es una tentativa de curación fallida. Además, el delirio no es patognomónico de la psicosis, sino que aparece, como Freud lo demostró en la Gradiva, en las neurosis.

Delirio y alucinación no son patognomónicos de la psicosis. Los neuróticos, cuando se desencadenan, pueden alucinar y pueden delirar. Con lo cual, el diagnóstico diferencial es algo muy fino, muy preciso y de mucha responsabilidad. debemos tomarnos tiempo, porque sabemos que aunque hay alguien que delire y alucine, eso no quiere decir que esté psicótico. El delirio tiene, para Freud, una verdad mal dicha, una verdad a descifrar, una verdad de ese sujeto particular. Las formas pueden recrearse, los pasos que siguen pueden establecerse, pero el contenido particular del delirio es de de cada uno. Los hilos con los que se tejen son de la historia de cada uno y todos son intentos de tapar un agujero. Lo que nunca hubo, lo que debería estar y no estuvo, algo que no se imprime. Hay una lógica del delirio, pero también hay una historia del sujeto. También sabemos que cuando hay un delirio, es más posible que el tratamiento posible, que hay un intento de curación por parte de él, que tiene recursos para armarlo. No todos los sujetos psicóticos arman delirios, pero cuando pueden hacerlo, algo de ese relato se vuelve posible de ser escuchado y preguntado.

¿De qué nos habla el erotómano? De que alguien muy importante la amó. Ella no supo leer los signos de ese amor, se desencontró. Finalmente fue un amor abortado, fallido, sin otro destino que la persecución. La erotómana vuelve al desamor con el que empezó a delirar. Para que se construya un delirio, algo tiene que haber sido forcluido en la constitución de la subjetividad. Algún significante fundamental para la constitución de un sujeto faltó. La forclusión, revelada como falla en la estructura simbólica, repercute sobre la estructura imaginaria, la disuelve, la reduce a la estructura elemental llamada el estadío del espejo. Esta frase es de Lacan. ¿Qué es el estadío del espejo? El infans se reconoce en su imagen en el espejo mediante la mirada amorosa de otro. Se reconoce alienadamente cuando mirando al espejo dice “Ese soy yo”. ¿Por qué es sostenido por la mirada amorosa de otro? Porque es en el campo de ese Otro fundamental para el niño que se va a reconocer deseado, amado. El Otro aloja, da significantes, da un lugar en el linaje. Hijo de, le da un lugar en su deseo inconsciente y estructura así el inconsciente. En este período del estadío del espejo se constituye el yo como instancia psíquica, como lugar de reconocimiento. Se configura el pequeño otro y el cuerpo como propio. El cuerpo como propio es una adquisición que en muchas psicosis no está. Es decir, el cuerpo no es reconocido como propio. Cuando Lacan en El Sinthome dice que el analista puede sospechar una psicosis, habla de la caída del cuerpo como propio.

La literatura tiene a un británico, McEwan, que escribe maravillosamente bien, que noveliza la erotomanía en su obra “Amor perdurable”. Quiero leerles un párrafo que me parece muy esclarecedor:

Era como si un encaje delicado se reparase su propio tejido desgarrado con la sola fuerza de su complejidad. Me vino de golpe, y parecía imposible que lo hubiese olvidado. El palacio era el de Buckingham, y el rey, Jorge V; la mujer delante del palacio era francesa, y la época, poco después de la Primera Guerra Mundial. Había viajado a Inglaterra en varias ocasiones con la sola intención de apostarse ante las verjas de palacio con la esperanza de vislumbrar al rey, de quien estaba enamorada. Nunca se había encontrado con él, y jamás lo haría, pero a él iban todos sus pensamientos.
[...]
Aquella mujer estaba convencida de que toda la sociedad londinense comentaba sus amores con el rey, que estaba muy afectado. Cuando en una de sus visitas no encontró alojamiento en ningún hotel, creyó que el rey había utilizado su influencia para impedir su estancia en Londres. La única certeza que tenía era que el rey la amaba. Ella lo quería a su vez, pero estaba amargamente resentida con él. Él la rechazaba, pero no dejaba de darle esperanzas. Le enviaba señales que sólo ella sabía interpretar, dándole a entender que por muy inconveniente, por violento e inadecuado que fuese, la amaba y siempre la querría. Se servía de las cortinas de las ventanas del palacio de Buckingham para comunicarse con ella. La mujer vivía en la lóbrega cárcel de aquella vana ilusión.

Me parece interesante cómo él describe este caso real, de ella esperando el movimiento de una cortina para que ella tomara esto como un mensaje hacia ella. Los signos de amor pueden ser tan frágiles y superfluos como el movimiento de la mano que descubre una cortina. Y si bien son sutiles, evanescentes, como una mirada o una sonrisa que se demora, el neurótico no tiene certeza, hasta el punto de preguntar hasta el hartazgo si él nos ama, si nos ama todavía y cómo, cuánto y por qué. En cambio, el erotómano sabe. Su saber no tiene duda ni vacilación. Y si no lo ama, es porque lo odia, no hay matices.

Ahora bien, la pulsión va a ser presentada por Lacan, en su retorno a Freud, como una trayectoria, como un circuito donde la pulsión se origina en una zona erógena en los agujeros del cuerpo; gira en torno al objeto y vuelve de regreso a la zona erógena. Las zonas erógenas son las zonas del cuerpo donde la pulsión se hace presente. Este circuito está estructurado por 3 goces gramaticales: la voz activa (ej. ver, en el caso de la pulsión escópica), la voz reflexiva (verse) y la voz pasiva (ser visto). Los primeros 2 tiempos, la voz activa y la voz reflexiva, son autoeróticos, en la medida en que falta el sujeto. Solo en el tercer tiempo, en la voz pasiva aparece el sujeto, donde la pulsión completa su circuito, como dice Lacan en el S. XI Los 4 conceptos fundamentales del psicoanálisis. Aunque el tercer tiempo del circuito pulsional es pasivo, la pulsión es escencialmente activa, razón por la cual Lacan describe ese tercer tiempo no como ser visto, sino como hacerse ver. Hacerse ver, hacerse oir, etc.

Lacan describe a la pulsión como una trayectoria que circunscribe el objeto y esa trayectoria es, en última instancia, significante y simbólica. A esta cara significante de la pulsión se opone una cara real, que apunta directamente al goce. La verdadera finalidad de la pulsión es obtener la satisfacción, sin que importe el objeto de la pulsión. Freud fue muy claro en distinguir pulsión de instinto. Los animales tienen instintos, pero los humanos por la acción del lenguaje sobre el cuerpo somos los únicos que podemos tener un orgasmo con un fetiche, ya sea un zapato o una prenda de la amada. Por ejemplo, en la novela “Reflejos en tus ojos dorados”, de Carson McCullers, llevada al cine. A veces pensamos que lo que buscamos es la satisfacción. Tenemos el consultorio lleno de insatisfechos, debemos decir que la satisfacción por lo menos es paradójica. El camino del sujeto, en búsqueda de la satisfacción, pasa entre 2 murallas de lo imposible. Es decir, la erotómana dice una verdad mal dicha. Ella supo que alguien importante, el rey de su mundo, su otro hisórico e inolvidable, debería haberla amado. Es más, ella le correspondió y lo amó. Pero no es que su primer postulado esea erróneo (que él no la amó), sino que él no se enteró que ella le correspondía. Esto es lo que dice el erotómano. Ella construye en el delirio algo donde ella le correspondió, pero que él nunca se enteró y por eso el amor no fue.

El gran amor del erotómano es imposible, no tiene pasado, ni presente ni futuro. Su amor es un amor muerto. ¿Es un hombre el que la rechaza? Podríamos decir que es él o ella, que de amarla le hubiera dado un nombre propio. Él la hubiera hecho su dueña, le hubiera otorgado un amor perdurable. A veces escuchamos en algunas pacientes neuróticas algo parecido, algo que no admite réplica, algo puede dar vueltas todo lo que el otro diga como para llevar agua para su molino. No importa que el otro diga “No te amo”, ella puede pasar por encima de sus palabras, aplastarlas y convertirlas en su opuesto. Si estamos más o menos en la idea de que se trata de una neurosis, o por lo menos de que no es una estructura psicótica, debemos preguntarnos qué sostiene en ella ese amor para defenderlo con uñas y dientes, para no querer saber ninguna otra cosa que ese postulado: él me ama.

El amor es difícil, no tiene manual, no tiene credenciales, puede aparecer en cualquier lado. Pero puede estar ausente cuando más se lo desea o supone, cuando más se lo necesita. La erotómana protesta locamente porque no ha tenido un amor que la haga reina. Como dice Freud, nunca ha sido “su majestad el bebé”. Lo que denuncia la erotómana es que ese amor, que debería ser a primera vista como la madre con su hijo, ese amor que parte de la madre, del Otro primordial que aloja, no ha existido. Lo que el delirio cura es de ese dolor espantoso de no haber sido amada, transformándolo en “si me ama; no se enteró que yo lo correspondía”. Es una vuelta de tuerca para no pasar por la insoportable verdad de “no he sido amada, no he sido traída al mundo con amor”. Por eso, el delirio erotómano es un intento de curación fallido, como todo delirio, como todo intento de curación que hace el propio paciente, que intenta transformar algo que es muy insoportable, que lo transforma en “Él me ama, es muy importante, todos lo saben pero él nunca se entera que yo le correspondo, nunca le llega mi aceptación”. Con lo cual, trata de paliar ese sufrir de este modo tan amargo.

Es como si la erotomanía no se pudiera rendir al desamor que la arroja al anonimato. Ella se hace notar, se hace ver. Si el amor es para Lacan dar lo que no se tiene a quien no lo es, para donar la falta hay que haber sido alojado en el campo del Otro. Hay que haber estado alienado al campo del Otro, para poder separarse con el efecto de la castración y forjar la falta. Nadie que no ha atravesado estas operaciones tan complejas puede donar su falta. No ha llegado a tenerla nunca, porque no se ha podido alojar en el Otro y de eso mal habido dicen los psicóticos, dicen las erotomanías, dicen los delirios. El me ama, cualquier gesto, movimiento o palabra sirven para confirmar esto.

Caso clínico.
Hace mucho tiempo, un colega me llama desesperado para derivarme una paciente suya, que según él dice, le está haciendo la vida imposible. Lo sigue, se la encuentra en todas partes, está en todos los lugares donde él transita, lo vuelve loco. Antes de llamar a la policía, que le sonaba muy agresivo, quería intentar una derivación.
La paciente viene a verme. Ella está muy mal, atravesada del dolor. No tiene dudas de lo que él le hizo saber, que estaba enamorado de ella. Él está casado y ella comprende sus dificultades y le hace saber todo el tiempo que ella le corresponde y que está dispuesta a esperarlo. Todo lo que él dice le confirma su certeza. El profesional publica artículos en el diario que él sabe que ella lee. Son mensajes dirigidos a ella, para que se encuentren en algún lugar. Ella va todas las veces a ese encuentro y él no aparece. Él no aparece porque no se entera que ella le corresponde. Él no da muestras de saber lo que ella siente por él o de la manera que ella eligió para que ella fuese. Parece hacerse el desentendido. Ella no lo entiende, porque además él le dijo que no podía seguir atendiéndola y ella pensó que seguro era para poder empezar una relación estable, porque era necesario que él dejase de ser su analista poder estar juntos. Pero ahora él no le atiende el teléfono. Ella lo llama constantemente, le deja mensajes y él no responde.
“Él no me puede hacer esto, es un chanta. Me engañó, me animó a armar algo fuerte entre nosotros y ahora que me convenció, me deja. Esto son los hombres, una no puede confiar”. Todo lo que hizo se dedicó a informarla que la amaba y ahí le pregunto cuándo empezó a pensar esto. Ella contesta que una vez llegó al consultorio. Él le abrió la puerta con el portero eléctrico. Ella entró a la sala de espera y escucha al analista hablando por teléfono y él repetía “Si, la quiero, sí, la quiero”. Ahí ella tuvo la primera revelación. Después, cuando ella lo confrontó, él dijo “El boludo me dijo que se refería a una boleta que le debían del taller del auto. Cree que soy idiota, él no estaba peleando ninguna boleta, había elegido esa manera para que me entere, justo cuando yo entro”.
Otro día, ella ve en un pizarrón que el analista tenía en su consultorio (él daba clase), que había escrito en marcador:  DM y N de P, deseo de la madre y nombre del padre. Era un mensaje que ella tenía que descifrar. D era la primera letra del nombre de ella y P la primera letra del nombre del analista. La M era “maravillosa”. Le pregunto “¿Y la N? Ella vacila, dice que lo sabía, pero que ahora lo olvidó. “Demasiado dolor, en su momento lo supe ver”. D tuvo que ser medicada. La vi muchas veces en los primeros tiempos. Tuve que convocar a la poca red de familia que tenía: una hermana, una buena amiga. Tratamos que el psiquiatra evitara cualquier tipo de intervención.
Con el tiempo, D dejó de hablar de P. Su relación transferencial conmigo seguía siendo de muchísima desconfianza. Ella se preguntaba qué relación tendría yo con él. El peligro de convertirme para ella en su rival especular me llevó a confrontarla. En un momento dado le digo que P era un colega con el que yo no había otro lazo que el que se tiene entre colegas. Y que si ella no me podía creer, quizá deberíamos pensar que ella no podía tratarse conmigo, que tendríamos que interrumpir el tratamiento. Aclaro que yo estaba dispuesta, pese a que yo tenía muchas ganas de atenderla, a no seguir atendiéndola si esta seguía esta transferencia de desconfianza y resquemor. Ella ahí dio un giro y dijo, en tono cálido que de ninguna manera, que ella me creía, que cómo iba a pensar que P, además de su esposa y ella, podría amar a alguien más. Entonces, algo de ese amor total se escuchó por primera vez compartido: ella compartí a P con la esposa. Algo importante había acontecido, ese amor no era único, no era todo, no era de su pertenencia. Se lo digo, que por primera vez ella había incluído a la mujer.
Una vez, en sesión, volvió al anagrama N de P. Y dijo que lo que no podía recordar de su lectura anterior, ahora pensaba que debería leerlo como “nunca de P”.
Gracias.

Pregunta: ¿Por qué pensar que solamente la erotomanía ocurre en las mujeres, en especial en este tiempo?
E.F.: El relato de una paciente que me relataba un acoso por parte de su jefe, era algo muy parecido a una erotomanía. Él se le vino encima y ella le dijo que qué hacía, que ella lo veía como un padre, por la diferencia de edad. Él le dice que ella le dio un montón de señales. Y yo, escuchándola, pensé que por qué esto no se incluía como erotomanía. Porque lo que él tomaba como señales para autorizarse a abalanzarse sobre ella eran gestos que ella no le había dirigido. Ella estaba de novia, con un tema amoroso y no con este señor. Supongamos lo peor, que ella fuera una histérica, que puede seducir a todos los que tiene alrededor, pero no específicamente a este señor, que tomaba los gestos dirigidos exclusivamente hacia él. Por eso yo me empecé a preguntar por qué no hay tantos erotómanos, ¿será que el instrumento con lo que los buscamos no es viable y las mujeres si hablamos más de todo este tema, que los hombres tienen otra manera de abordar a una mujer y confirmar eso de ‘ella me ama’?

Pregunta: ¿Faltaría ahí el postulado, no?
E.F.: Obvio, es verdad. Ya cuando hay unos pasos tan especificados estaríamos en una erotomanía. En la residencia en el Borda, yo me encontraba con un erotómano en el pasillo de la residencia hasta la guardia, que era bastante largo. En la residencia teníamos habitaciones donde pasábamos la noche de guardia. Yo quería para mi habitación un espejo y mi padre se ofreció a traérmelo. Cuando él lo ingresó, se encontró con el erotómano y le dijo “Su hija me ama y yo pensé que podría ir a su casa, si me permite la dirección, a tomar mate”. Ese es el erotómano, “su hija me ama…”, no “yo la amo”. Después me esperó a la salida varias veces para que le diera la dirección de mi casa.

Pregunta: ¿Qué pasa cuando los pedófilos culpan a los niños de haberlos seducido?
E.F.:  Yo no sé si esto es la manera de un sujeto perverso de justificar su acto y no que realmente piense eso. Hay ausencia de sufrimiento y tiene como base la renegación, el “Si, pero no”, yo estoy abusando de él, pero a él le gusta. En este punto está la perversión.

Pregunta: Es como cuando cierto actor dijo “Mirá cómo me ponés”
E.F.: Si, es una manera perversa de poner en el otro la actividad, de manera que él no pueda hacer otra cosa que cometer el hecho. Una cosa es la perversión y la justificación perversa y otra cosa es la erotomanía, cuando aparece como postulado tapando el agujero de “No he sido amada”, esta posibilidad de ser amada por alguien muy importante, para quien ella pasa a ser quien la completa.

Pregunta: En esto del delirio, ¿existe la imposibilidad de hacer duelo por no haber sido amado?
E.F.: Cuando Freud se mete a descubrir que las neurosis también pueden enloquecer y desencadenar, él se basa en un autor, que es Meynert, que había escrito las amencias de Meynert. Es lo que hoy llamamos locuras y Freud dice que en las amencias había un duelo imposible, un duelo que por haber perdido algo tan importante y querido, no se puede soportar, entonces se lo alucina, se lo delira y pone el caso de la mujer que mece un leño como mecía a su bebé que había muerto. Frente al horror de que se le había muerto el bebé y no poder hacer el duelo por la pérdida de este bebé, hace una locura sustituyendo al objeto, como que no se lo perdió. Este es un diagnóstico muy fino para hacer entre locura y psicosis.
  • En las locuras, tenemos que investigar si no hubo un duelo previo que no se pudo transitar.
  • En las paranoias y en las erotomanías, no es posible hacer un duelo porque la falta del amor es el fundante. Es el amor del Otro, de la madre, del padre, lo que está en juego. No hay posibilidad de constituirse subjetivamente como un neurótico, entonces tampoco hay cómo hacer un duelo, porque no hay inscripción de la falta.

En las neurosis hay inscripción de la falta, pero las contingencias y los avatares pueden hacer que un sujeto no soporte el duelo y enloquezca.

Pregunta: ¿Cómo es el desencadenamiento en las neurosis para hablar de delirio?
E.F.: Para hablar de delirio en las neurosis, hay que buscar un duelo imposible de elaborar. Pero no se trata de un duelo fundante, de la madre y el padre de crianza. Se trata de un duelo por un novio, un trabajo, un lugar donde estaba realmente equilibrado y compensado o nombrado. Esto se pierde y no hay posibilidad de tramitar el duelo. La presentación de locuras y psicosis son muy similares, por eso es muy importante:
  • Tomarse tiempo para discriminarlas.
  • No hacer interpretaciones por polisemia significante.
  • Hay que trabajar como si fuera una psicosis, tratando de hacer intervenciones que discriminen, que sitúen, o construcciones. Para eso, pueden leer Construcciones… en Freud, que es un trabajo precioso, que es como uno trabaja con un persona psicótica o tan grave que no sabe de que se trata.

En cuanto al duelo, pensaba en una paciente que cuando vino decía que estaba muy mal, que se quería tirar por la ventana del consultorio y decía que se veía cara de rata. Estaba a punto de perder el trabajo porque se la pasaba encerrada en el baño tratando de verse la cara de rata. Se trataba de estos casos terribles donde no hay familia, ni a quien llamar. No quería ir al psiquiatra. Lo único que me decía era que se quería suicidar.

Empiezo a preguntar por la historia, porque sin historia no podemos trabajar. Ella dice que la había dejado el novio. El novio era precioso, divino, fantástico y la dejó. Le pregunto por qué. Ella venía vestida de una forma sumamente provocativa, muy llamativa. Dice “Porque dice que soy puta, no le gusta como me visto”. A partir de que él la deja, se ve cara de rata. Ahí me tiro un lance y le pregunto si se le ocurre algo con ratas. ¿Por qué? Porque si es una psicótica, me va a decir “nada” y va a seguir su camino. No le hago ningún daño pidiendo una asociación. Ella me dice que sí se le ocurre y empieza a contar un montón de cosas donde aparece su historia. Cuenta que su papá siempre comía queso y la madre le decía que era una rata. Le digo “Bueno, capaz que vos tenés cara de rata porque te parecés a tu papá”. Esto de ponerla en la genealogía con el padre la lleva a ella a seguir asociando. Esto llevó mucho tiempo, aunque yo lo cuento resumidamente. Llevó mucho tiempo que ella pudiera pedir una licencia en su trabajo, traer a una hermana lejana, que era lo único que ella tenía de familia. Como ella fue trabajando, resultó ser una neurótica. Finalmente, ella cursó un análisis con buenos efectos para ella.

En este caso, habían muchos indicadores que decían que era una psicótica, pero ella empieza a asociar y a situar su drama a partir de este novio que la dejó, que la remite a su padre, que era muy denigrado, ahí aparece otro tipo de duelo y de faltas. No era que faltaba el significante del nombre del padre, sino que estaba devaluado.

Pregunta: En el caso que vos contabas de N, ¿cómo se llegó a hacer un descompletamiento de este amor absoluto?
E.F.: Yo creo que es transferencia. Cuando yo le digo que estoy dispuesta a interrumpir el tratamiento ante su desconfianza y suspicacia puesta en la relación transferencial, ¿cómo seguir trabajando con alguien que deconfía? Si ella no me cree que tenía una relación de colegas con P, ella ahí puede hacer ese movimiento, al no querer perderme, y dice que me cree. Ahí dice “¿Quién va a pensar que P, además de amar a su mujer y a mi, va a amar a otra?” ¡Por suerte P no es único, también ama a la mujer! A partir de ahí, en transferencia se juga algo de la posibilidad de perder y puede llegar a Nunca P.

Pregunta: ¿Cuántas veces a la semana la veías?
E.F.: Cuando empezó, la he llegado a ver 3 veces en un día. Se trata de situaciones muy límite donde se juega un pasaje al acto, un intento de suicidio, homicidio… Yo nunca he sido internista, por eso podía llegar a ver -ya no tengo la juventud ni el entusiasmo para abordar este tipo de pacientes- muchas veces. Esto durante los primeros meses, luego se van viendo los primeros efectos por la medicación, la palabra, por la relación transferencial que se empieza a armar.

La transferencia es un instrumento importantísimo. Es en transferencia y desde ella que trabajamos. No podemos trabajar sin ella, aun en transferencia negativa, Lacan dice que puede ser muy fructífera siempre que no sea un obstáculo total. Cuando es un obstáculo total, como la erotómana con el analista, ahí no se puede trabajar. Peor puede darse una derivación posible y que el tratamiento siga.

Pregunta: ¿Es cierto que los suicidas no avisan?
E.F.: No es que los suicidas no avisan, sino que algunos melancólicos no avisan, lo que no es lo mismo. El suicidio lo puede cometer cualquier persona con cualquier estructura, que no siempre sigue la regla de no decirle a nadie. Eso de no avisar ocurre en ciertas melancolías, no todas, donde no dan datos y sorprenden a todos. Pero muchas veces el suicida avisa, dicen que no pueden más y que quieren tirarse por la ventana. La clínica no es “Los que se van a suicidar no avisan”, no, muchísimos avisan. Los melancólicos no.