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martes, 4 de enero de 2022

Las neurosis actuales y su permanencia en las nosografías de Freud

¿Cuál ha sido el motivo por el cual Freud tanto en la primera como en la segunda nosografía mantuvo en un grupo diferenciado a las neurosis actuales, incluso en las diferentes precisiones que va produciendo de las entidades clínicas que ubica en dicho grupo? 

En el origen de las psiconeurosis encontramos conflictos infantiles, mientras que en el de las neurosis actuales el desencadenante de la enfermedad está en situaciones del presente. 


Las neurosis actuales prescinden de la palabra para su conformación. Dice Freud: “En su génesis faltan todos los complejos mecanismos anímicos de que hemos tomado conocimiento”  (Freud 1916-17, 352). En efecto, los síntomas de la neurastenia  y de la neurosis de angustia no poseen sentido psíquico alguno,  según Freud “carecen de significado psíquico”. Así, Freud concluyó que  los problemas de dichas neurosis no ofrecen al psicoanálisis puntos de abordaje. Para Freud, las neurosis actuales no constituyen una expresión simbólica y sobredeterminada, sino que son un resultado directo de la falta o inadecuación en el presente de la descarga de la energía sexual, con la consiguiente falta de consecución de la satisfacción.  


No contamos, en las neurosis actuales, con el recurso que Freud en La interpretación de los sueños llama "la otra escena", en lo que refiere a su enfermedad. Allí Freud dice que los sueños se producen en otra escena, que es la manera que en ese tiempo él llamaba a lo inconsciente.


En la angustia actual, propia de las neurosis actuales, tampoco está el recurso de la temporalidad inconsciente, que es la del nachtraglich: para darle un sentido a una vivencia, el sentido deviene en un segundo tiempo, de adelante hacia atrás. El psiconeurótico reedita su historia de esa manera, superando las fijaciones a las escenas traumáticas al darles un nuevo sentido.


En las neurosis actuales hallamos un padecimiento silencioso y un límite a la cura por la palabra. Sin embargo, Freud dio la  noción de “neurosis mixtas” y de esta manera se anticipó muy inicialmente a un núcleo indecible presente en todo síntoma psiconeurótico, que dará  cuenta, más adelante, de uno de los mayores obstáculos para la  finalización de una cura.


De todas maneras, no se puede independizar tan tajantemente a las psiconeurosis de las neurosis actuales. En “Lecciones Introductorias al Psicoanálisis” (1917), Freud indica unas analogías estructurales señalando que una neurosis actual se constituye con frecuencia como el núcleo y la fase precursora del síntoma psiconeurótico. Las correspondencias son las siguientes: 

— Neurosis de angustia y la histeria de angustia. 

— Neurastenia y neurosis obsesiva ó histeria de conversión. 

— Hipocondría y psicosis.

jueves, 30 de diciembre de 2021

La resistencia, una limitación clínica a la primera nosografía frediana

El pasaje de la primera nosografía a la segunda ha sido consecuencia de una limitación clínica en los desarrollos teóricos que aportó la primera nosografía. ¿cuál  es la razón que justificó el pasaje?  

El dispositivo creado por Freud encontró una limitación clínica, que es el detenimiento  de las cadenas asociativas, que al analista se le revela como un obstáculo:  la transferencia que se anuncia en tanto que resistencia. 


La transferencia se sostiene, para Freud, en un analista como objeto: “En lugar de los diversos tipos de objetos libidinales irreales, aparece un único objeto, también fantaseado: la persona del médico” (Freud 1916-17, 414).


Entre 1911 y 1913 Freud estudió dos vertientes de la transferencia: como motor y como  obstáculo. Concluyendo que sólo es posible llevar adelante una  cura cuando los síntomas cobran un significado transferencial: “La  transferencia tiene esta importancia extraordinaria, lisa y llanamente central para la cura, en las histerias, en las histerias de angustia  y en las neurosis obsesivas que por eso se reúnen con justo título  bajo el nombre de neurosis de transferencia” (Freud 1916-17, 404).


De esta manera, se reformula la segunda nosología, siendo la transferencia el referente conceptual que determina cuáles son los cuadros que quedan  dentro y cuáles fuera del campo del análisis. 


Las neurosis de transferencia son la histeria de conversión, la histeria de angustia y la neurosis obsesiva. En este tipo de neurosis, la libido admite una  reversibilidad entre el yo y los objetos; a partir de la cual se explican  diversos estados de la vida normal: el dormir, el enamoramiento y  la enfermedad.  


Las neurosis narcisistas son la paranoia, la parafrenia (esquizofrenia) y la melancolía.


Las neurosis  narcisistas “no tienen ninguna capacidad de transferencia o sólo unos restos insuficientes de ella. Rechazan al médico, no  con hostilidad, sino con indiferencia” (Freud 1916-17, 406). En este sentido, Freud señala que en las neurosis de transferencia  nada empuja a revisar el estatuto del objeto (Freud 1914), precisamente porque el neurótico mantiene el vínculo con los objetos en la  fantasía. Además, Freud ubica en estos cuadros una indiferencia frente  al analista, un obstáculo inquebrantable, que es distinto de la transferencia como obstáculo en sus vertientes erótica y hostil. 


Las neurosis actuales son la neurastenia, la neurosis de angustia y la hipocondría. Notamos que se mantiene esta categoría, pero Freud agrega a la hipocondría en Introducción al narcisismo (1914)


Este segundo ordenamiento se sostiene en un segundo dualismo pulsional:  Libido yoica –Libido de objeto. La división fundamental  se halla entre las neurosis de transferencia y las neurosis narcisistas. Dice Freud:

“Sitúo la diferencia entre esas afecciones y las neurosis de  transferencia, en las siguientes circunstancias: en aquellas, la libido  liberada por frustración no queda adscrita a los objetos de la fantasía sino que se retira sobre el yo” (Freud 1915, 193).


Las neurosis narcisistas llevaron a Freud a revisar el estatuto de la libido de objeto, porque allí puede ocurrir que “…un  determinado proceso, muy violento…” que obligue a quitar la libido de  los objetos. Y si la libido convertida en narcisista no puede entonces  hallar el camino de regreso hacia los objetos, “es este obstáculo a  su movilidad el que pasa a ser patógeno” (Freud 1916-17). De esta manera, un sujeto queda encerrado  en su propio narcisismo, sin volver a poder a enlazar  nuevamente con el mundo. Sin embargo, este estado que Freud  describe y que se acerca a un cuadro melancólico, habitualmente  se ve alterado por los intentos de restablecimiento o de curación  propios de la psicosis. En este segundo tiempo restitutivo, para Freud, no hay lugar para el analista, pues él insiste en sostener que la resistencia en las neurosis narcisistas “es insuperable”  (Freud 1916) y que son incapaces de transferencia. 


El estatuto del objeto en la libido de objeto nos permite precisar otras particularidades clínicas. Sabemos que el narcisismo es la investidura libidinal del yo. En Introducción del narcisismo, el depósito original de la libido es el yo (diferente de lo que postulará en el 1923, pues en El yo y el Ello donde dice que si el Éllo es el depósito de la libido, todo el narcisismo es secundario.) Esta hipótesis es la que Freud considerará para referirse al narcisismo primario, que es básicamente una especulación económica. El narcisismo secundario, siempre desde el texto Introducción del narcisismo, implica la vuelta sobre el yo ya constituido, de la libido retirada del objeto.


De esta manera, nos podemos preguntar sobre el destino diverso que encuentra la libido retirada de los objetos en la neurosis de transferencia y en las neurosis narcisistas.


En la Neurosis de transferencia, la libido sustraída de los objetos del mundo es colocada en los objetos de la fantasía.

En las Neurosis narcisistas, es el yo quien la recibe, y a partir de allí la  libido ve imposibilitada su regreso.


De todas maneras, Freud señala que en las neurosis de transferencia no toda la libido pasa a los objetos, “la  masa principal de la libido puede permanecer en el interior del yo”  (Freud 1916-17, 379).

domingo, 26 de diciembre de 2021

Los antecedentes de la defensa

 Si la nominación cómo neurosis hacía referencia a una inflamación del sistema neurológico, ¿qué llevó a Freud a incluir en su primer nosografía la palabra defensa? ¿Cuáles son los antecedentes  del concepto?  

Lo que llevó a Freud a incluir la palabra defensa fue la idea de trauma. 


Por un lado, Charcot consideraba la eficacia traumática de determinadas experiencias en la constitución de síntomas histéricos. A través de la hipnosis, él logró demostrar que estos síntomas eran de etiología psíquica, por lo que las representaciones con carga emocional podían inervarse en el cuerpo e influir sobre el estado de salud de la persona. Por otro lado, en la teoría de la histeria de Breuer, la enfermedad mental también comienza cuando la persona está expuesta a un trauma psíquico, definida como cualquier situación con un riesgo de daño físico o emocional grave. 


Breuer teorizó que si el individuo era incapaz de sentir y expresar las emociones relacionadas con la experiencia traumática, entonces están disociadas, lo que significa que es un estado separado de la conciencia que es inaccesible a la conciencia ordinaria. Breuer se apoyó en el trabajo de Pierre Janet, primero en reconocer la importancia de la disociación en la enfermedad mental. Breuer llamó a este estado alterado de conciencia  “estado hipnoide”, debido a su similitud con el estado inducido por hipnosis. El tratamiento de Breuer requiere de la “corrección asociativa”, que implica la capacidad de acceder y expresar las emociones asociadas a través de la catarsis, y su integración con las ideas en la conciencia normal.


La idea de defensa establece una concepción que se opone a Breuer y Charcot. Freud buscaba el nódulo del mecanismo psicótico productor de  síntoma, que hasta entonces se lo pensaba en términos de anatomía. La propuesta de Freud fue pensar en en concepto de  defensa, es decir, disociación del afecto de una representación intolerable que hace que la representación permanezca aislada y debilitada de la conciencia.


Para 1895, con Las neuropsicosis de defensa, el aparato psíquico es conceptualizado como un aparato defensivo, cuya capacidad de separar la representación irreconciliable del afecto, deja a la primera excluida de la consciencia y como “no acontecida” para ésta. Sin embargo, es esa representación sustraída la implicada en la formación del síntoma, producto del empleo de la excitación ligada anteriormente a ella Freud plantea 3 soluciones:


En la histeria, la representación se separa del afecto y va al cuerpo. Entonces tenemos la histeria, atravesada por la pulsión y un cuerpo que habla.

En las obsesiones, la energía se desplaza hacia otra representación.

En la psicosis alucinatoria, la representación directamente se arranca del yo y adviene desde el exterior.

lunes, 19 de abril de 2021

La formación del síntoma

A lo largo de la obra freudiana, se encuentran distintas formulaciones acerca del modo en  que Freud entiende la producción del síntoma, ideas que siempre están unidas y regidas por  la forma en que piensa el funcionamiento del aparato psíquico. Consideremoslas siguientes  puntuaciones:  

A. Desde 1882 hasta 1890. Nos encontramos con lo que E.  Jones llama “Psicopatología primitiva”. Es interesante abordarlos siguiendo las  primeras apreciaciones acerca de la Psicopatología que se pueden encontrar en los  trabajos de J. Breuer, en las cartas a W. Fliess y en los primeros trabajos freudianos  sobre las Neuropsicosis de defensa. Alrededor de 1895 escribe un extenso ensayo que  quedó inconcluso, el “Proyecto de una psicología para neurólogos”. Esta primera  psicopatología, la psicopatología primitiva, la concepción de Freud en este momento acerca del aparato psíquico sigue las ideas del “Proyecto…”, lo que se podría llamar una primitiva tópica aún atrapada en toda una terminología neurofisiológica. 

B. La psicopatología que resulta de tomar como eje  de su concepción “La interpretación de los sueños”, obra de 1900 en la que Freud funda  su primera tópica psíquica.  

C. La psicopatología que podemos pensar a  partir de la pulsión de muerte y el artículo de 1923, “El yo y el Ello”.  Es importante señalar que, aunque Freud, a lo largo de su obra, mantiene estas distintas  concepciones, se puede hacer una lectura “a posteriori” y pensar, por ejemplo, si entre  la forma de trabajar el aparato psíquico en “la interpretación de los sueños” y lo forma  de hacerlo en “El yo y el Ello” hay o no hay ruptura. Tomando como referencia las  “Conferencias de Introducción al Psicoanálisis”, anteriores al ´20, verán que hay en  ellas nociones de la “Psicopatología primitiva”, como así también, aquellas que  corresponden a “La interpretación de los Sueños”. Cada una de las cuales, a su vez es  producto de diversos procesamientos teóricos que Frued construye en su obra.  

Hay algunos conceptos muy importantes que permiten el pasaje de “la Interpretación de  los sueños” a la segunda tópica, tales como Narcisismo, Identificación, Complejo de  Edipo y Complejo de castración.  

Ocurren así, transformaciones de las distintas tópicas que tienen que ver con la producción  de nuevos conceptos; esto repercute directamente en la forma de pensar la psicopatología.  Hay distintos abordajes a la Psicopatología freudiana de acuerdo con el tema o problema en  el que nos situemos; también es diferente la forma de pensar el conflicto en cada una de  estas producciones: por ejemplo, en la psicopatología primitiva, el conflicto se da entre el  yo y la sexualidad.  

Cuando Freud introduce el concepto de Narcisismo (que a su vez es una modificación, del  desarrollo de su teoría sexual), el conflicto será pensado en términos de libido del Yo Libido de objeto; en “Más allá del principio de placer” el conflicto se pensará privilegiando  las concepciones sobre <pulsión de vida-pulsión de muerte>.  

Hago estas aclaraciones para que, al acercarse a algún texto, se pregunten con qué idea de  aparato o con qué idea de conflicto Freud está trabajando; o cuando se acerquen a un  historial, sepan en qué momento de su producción teórica se gestó. En “La interpretación de  los sueños” aparece el par de pulsiones de autoconservación-pulsiones sexuales, tema con el que tendremos que trabajar mucho; no es lo mismo la libido del Yo que las pulsiones de  Autoconservación; porque la autoconservación responde al registro de lo orgánico, de lo  biológico; en cambio, la libido responde al registro de la sexualidad.  

De todo esto se desprende pensar que de acuerdo a la época Freud hubiera podido pensar  los historiales de modo diverso, Por ejemplo, cuando escribe el “Caso Dora” no está  constituida la noción de “pulsión de muerte” ni de la “compulsión repetitiva”; entonces, se  podría plantear qué pasa en la histeria alrededor de estas cuestiones.  

Los primeros rudimentos de la concepción psicopatológica freudiana, entonces, puede  encontrarse en las cartas a Fliess, entre las que están los Manuscritos D, E, G, K, donde  Freud ya muestra su interés por la etiología. En la época en la que Freud gesta su  descubrimiento prevalecen las teorías de las localizaciones cerebrales respecto del  problema de la enfermedad mental; y es en el seno de este contexto teórico e histórico  donde cobra todo su valor estas diferenciaciones que hace Freud respecto de la ciencia de  su época. Una de las primeras diferenciaciones etiológicas que Freud puntualizará es la  división entre:  

✔Neurosis Actuales  

✔Neurosis de Defensa  

Llama Neurosis Actuales a dos complejos sintomáticos que corresponden a  1. Neurastenia  2. Neurosis de Angustia  

Y dentro de las Neurosis de Defensa se encuentran:  

a. Histeria  

b. Neurosis Obsesiva  

c. Fobia  

d. Locura Alucinatoria  

Esto es así hasta 1894; pero a partir de 1896 Freud incluirá también la Paranoia. Su interés  está dirigido a dar cuenta de cuál es el nódulo del mecanismo psicótico productor de  síntoma, lo que revoluciona un contexto científico e histórico en el que se trataban da dar  localización anatómica. De todos modos, Freud no fue el primero en pensar que las Neurosis  Histéricas, por ejemplo, tienen origen psíquico; ya Breuer, en su famoso caso “Anna O”, planteaba que los fenómenos histéricos era “ideógenos”, esto es, producidos por la eficacia  de las ideas. Pero la construcción freudiana es distinta de la de Breuer.  Entonces, la discusión es en torno a la  etiología: Freud dirá que las Neurosis Actuales son producto de una tensión sexual física  que puede, o bien tener una descarga inadecuada como ocurre en la neurastenia, o una  descarga insuficiente, como ocurre en la Neurosis de Angustia, cuyos síntomas detallo a  continuación:  

NEURASTENIA: se caracteriza por sensaciones de agotamiento, inhibición de la función  sexual (impotencia, por ejemplo) ; cansancio, pérdida de peso, constipación, astenia. 

NEUROSIS DE ANGUSTIA: se encuentra excitabilidad general, hipersensibilidad;  insomnio; espera angustiosa; hipocondría; perturbaciones de las funciones circulatorias,  respiratorias y de la inervación vasomotora (como la sudoración, por ejemplo); bulimia;  temblores, vértigos, mareos, diarreas.  

La “descarga inadecuada”, se refiere a la masturbación y a la polución espontánea. La  “descarga insuficiente” está determinada por la abstinencia deliberada y el coito  interrumpido. La polémica central es que entre la etiología de la estas Neurosis  Actuales, que para Freud provienen de una tramitación de la energía sexual somática, y las  Neurosis de Defensa, término este último que muestra que el énfasis será puesto en otra  etiología. Cuando en los primeros escritos se encuentra el término “neurótico”, Freud no se  refiere a lo que después se conoce como “psiconeurosis”, sino que remite a las Neurosis  Actuales:  

“tenía una histeria acompañada de algunos síntomas neuróticos”  

el término “neurosis de defensa” se transformará en Neuropsicosis de Defensa.  En un primer momento Freud, luchando por la teoría de la defensa, no establece una  distinción nosológica entre Neurosis y Psicosis, sino que agrupa a ambas con el término  “Neuropsicosis”. Esto quedará ulteriormente procesado en otra diferenciación entre las  psiconeurosis y las psicosis. Psiconeurosis: Histeria, Neurosis Obsesiva y Fobia. Al  introducir el concepto de Narcisismo diferencia la Psiconeurosis de Transferencia de la  Psicosis. Pero en aquella primera época, en la Neuropsicosis de Defensa reunía: Histeria,  Neurosis Obsesiva, Fobia, Locura Alucinatoria y Paranoia. 

El nódulo del mecanismo psíquico para la producción de estas neurosis será para Freud la  defensa; Breuer refería también un mecanismo psíquico de la histeria, pero pensaba que el  síntoma histérico no era producido por la defensa, sino porque el sujeto entraba en un  peculiar estado psíquico, una alteración de la conciencia que favorecería la producción de  síntomas. Los acontecimientos vividos en estados “crepusculares” de conciencia producían  síntomas. Para Freud, el nódulo del mecanismo psíquico en la producción de esos cuadros es la defensa. El problema teórico que interesa es ¿por qué se produce cierta perdurabilidad  en las representaciones, que tiene eficacia, fuerza y significación y que no está a  disposición de la conciencia del enfermo?, Esto introduce otro problema interesante, que es  la ruptura con la equivalencia entre psíquico=conciencia; representaciones  que producen eficacia y no entran en el campo de conciencia del enfermo.  

Este modelo es el precursor de lo que después será el concepto de Inconsciente. Se refiere a  la existencia de “grupos psíquicos” separados por la defensa que producen síntomas y que  no forma parte de la conciencia del sujeto. En este momento teórico, los grupos psíquicos  separados no tienen el estatuto tópico que encontrará en “La interpretación de los sueños”;  en el “Proyecto…” corresponde a la dinámica de la “neurona” y de la “cantidad”; esta  dinámica después estará representada por las ideas de representación y afecto.  

Así como Freud pone en juego la equivalencia “psíquico=consciente”, también nos hará  vacilar respecto a la diferencia tajante entre normalidad/ anormalidad”.  El aparato psíquico, este aparato rudimentario, tiene una tendencia defensiva normal, lo  cual significa que está regido por dos principios: Constancia y Placer. El aparato tenderá a  regular su funcionamiento en base a estos principios (el principio del placer para Freud es  evitación del displacer, no tendencia al placer). Hay representaciones capaces de suscitar un  displacer actual que el mecanismo psíquico no está preparado para afrontar: Freud llamará  a esto “defensa patológica”, y con la misma idea pensará la normalidad y la anormalidad. Si  decimos que el aparto psíquico tiene a producir una evitación de aquellas representaciones  displacenteras, ésta es una defensa normal del aparato, guiado por el ejercicio del placer;  aquellas representaciones que tienen una intencionalidad actual y dejan al aparato en  precaria situación para procesar esto, hará que el aparato deba recurrir a una defensa  patológica. 

A lo largo de los desarrollos freudianos, hay una concepción tópica, una concepción  dinámica y una concepción económica. Aquí, los rudimentos de la concepción tópica tienen  que ver con aquellas ideas en las que Freud habla de neurona y facilitación; la concepción  económica se halla en lo relativo al afecto y cantidad. En este momento lo que para Freud  da intensidad a estas manifestaciones de carga es la época de la pubertad; el terreno fértil de  donde surgen las representaciones displacenteras es el terreno sexual; esto es lo inédito en  la Psicopatología. La sexualidad es pensada en términos de “vivencias sexuales infantiles”,  acaecidas alrededor de los dos, tres o cuatro años. Cuando estas vivencias se repiten es el  recuerdo, quedan reactivadas por él después de la pubertad, esto es lo que da la  intensificación  

 A posteriori, en la formulación de las series complementarias, incluye como  “Predisposición” a los sucesos sexuales infantiles; pero no se está refiriendo a los primeros  “sucesos” sino a los que él menciona en los “Tres Ensayos…”( 1905): a la historia de la  sexualidad infantil, al nacimiento de la pulsión sexual y a la forma en que esta pulsión se  organiza en fases oral, anal, fálica. En esta época, “sexual” es equivalente a lo que se  entiende vulgarmente por sexualidad; con los “Tres ensayos…” Freud quiebra la identidad  entre sexualidad y genitalidad y produce la noción de “pulsión sexual”. Dentro de los  desarrollos de la teoría freudiana acerca de la sexualidad, encontramos una teorización de la  pulsión sexual como pulsión parcial que se apoya en zonas diversas y se organiza en fases;  procesada a posteriori por las teorías del Narcisismo, del Edipo y la Castración; distintos  desarrollos respecto de la teoría de la sexualidad.  

En este momento, entonces, “sexual” está originariamente emparentado con la noción de  genitalidad; pero cuando produce la idea de trauma comienza a diferenciarse, porque ya no  será el “hecho real empírico” que aconteció lo que ocasiona síntoma; sino que hubieron  acontecimientos que quedaron inscriptos y que, al ser evocados retroactivamente después  de la pubertad, le dan un montón de energía a tales acontecimientos que el aparato no puede  procesar; opera la defensa patológica y se produce el síntoma.  

La idea de defensa es el punto de partida de lo que después será la Primera Tópica:  diferencia de los sistemas, lo que después Freud teorizará en términos de represión primaria y  represión secundaria culmina con un artículo llamado “La escisión del Yo en el proceso de Defensa”, pasando por la “Metapsicología” y “Algunas observaciones sobre el término  inconsciente”.  

Entonces, entre el “Proyecto…” y “La interpretación de los sueños” la idea que irá  cobrando fuerza es la idea de trauma, que si bien está emparentada con las ideas de “lo  traumático” (shock emocional violento), no pueden homologarse la idea freudiana de  trauma, no encontramos ni el hecho de que el acontecimiento tenga que ser sexual ni que a  posteriori de la pubertad haya una reactivación en el recuerdo. Observemos que Freud toma  estas ideas, pero las redefine específicamente dentro de sus nociones propias.