Una urgencia clínica se presenta cuando un sujeto se encuentra en riesgo para sí mismo o para terceros, muchas veces en el contexto de un Pasaje al Acto o un Acting Out.
El Pasaje al Acto es un acto impulsivo e irreflexivo, completamente desligado de la palabra, en el que el sujeto, en un momento de máxima angustia, siente que no tiene un lugar de alojamiento en un Otro significativo. En ese instante, el Otro se le presenta como omnipotente, sin falta, lo que lo impulsa a intentar "castrarlo" mediante su acción. A nivel subjetivo, esto provoca una caída del sujeto fuera de su mundo psíquico y la desaparición momentánea de la relación con el Otro. En muchos casos, este proceso puede conducir al suicidio, entendido por Lacan como el Pasaje al Acto logrado.
Desde una perspectiva clínica, la intervención en acto es la estrategia fundamental para detener el empuje pulsional del sujeto hacia su desaparición. En ocasiones, la internación es necesaria para preservar la vida y permitir, en un tiempo posterior, un abordaje desde la palabra de la angustia que el aparato psíquico no pudo tolerar.
Por otro lado, el Acting Out es una acción desligada de las palabras que se le presenta al analista como una escena. En este caso, el sujeto no desaparece de la escena del mundo, sino que sostiene su relación con el Otro y busca, mediante su actuación, que este descifre un mensaje inconsciente. Es un intento de encontrar un lugar en el deseo del Otro cuando algo de su ser se tambalea.
La maniobra clínica recomendada en estos casos es abstenerse de interpretar el Acting Out de manera directa, ya que esto solo lo consolidaría. En su lugar, el analista debe generar una pregunta o puntuación que implique al sujeto en su propia acción, enlazándola a su cadena significante.
La diferencia central entre ambos fenómenos radica en que, en el Pasaje al Acto, el sujeto queda desintegrado y en posición de objeto desechado, mientras que, en el Acting Out, se mantiene en la escena y busca que el Otro le otorgue un lugar mediante la interpretación de su acto.
sábado, 1 de marzo de 2025
Urgencia en la clínica: pasaje al acto y acting out
martes, 12 de noviembre de 2024
Urgencias clínicas: entre la prisa y la pausa
En el seminario 17, Lacan señaló que el discurso capitalista había triunfado. En este contexto, no hay espacio para el amor; en cambio, predomina una compulsión por consumir bajo la promesa de alcanzar la felicidad. La búsqueda de satisfacción se realiza de manera acelerada, sin pausas. Como consecuencia, los malestares humanos han cambiado: la ansiedad, el pánico y la angustia han aumentado. Esto nos lleva a reflexionar profundamente sobre las estrategias que debe emplear el analista.
En la época de Freud, el desafío era descubrir las características del inconsciente. Hoy, nuestra tarea es inscribir lo que no pudo ser inscrito en su momento en él. El enfoque ya no está tanto en tratar el síntoma de manera directa, sino en acompañar y contener al paciente, tal como indicó el expositor anterior.
A nuestras intervenciones, añadimos la importancia de incorporar pausas. Así como el ataque de pánico está relacionado con la angustia, también lo están las urgencias subjetivas. Freud describe la angustia del desamparo, algo muy presente hoy en día, observable en los niños que, debido a la sobrecarga de actividades, no tienen tiempo para jugar.
Freud distingue entre la angustia señal, que prepara al sujeto para enfrentar situaciones difíciles, y una forma de angustia más ligada a la ansiedad y al pánico. En el caso de la ansiedad, se produce una complicación pulsional (como la ansiedad oral) y una carencia de palabras para expresar el malestar. Además, encontramos la dificultad de establecer un límite claro al Otro.
La angustia puede considerarse una oportunidad valiosa, ya que suele preceder al surgimiento de un deseo. Sin embargo, surge la pregunta: ¿está la persona preparada para llevar a cabo lo que desea? En este sentido, es interesante conectar el desamparo descrito por Freud con la posibilidad de desbloquear un deseo, dado que Lacan sostiene que la angustia emerge precisamente cuando se ausenta la falta. Entonces, ¿cuándo debe faltar el objeto para que surja el deseo? Es necesario identificar los tiempos simbólicos, reales e imaginarios.
El tiempo real se refiere al momento del acontecimiento, que a veces no es asimilado por lo simbólico y lo imaginario. Un ejemplo de esto son las mujeres que dan a luz sin saber que estaban embarazadas o las niñas que menstruan sin estar conscientes de que eso les ocurriría. Este tipo de situaciones generan angustia. En la actualidad, la velocidad con la que ocurren los eventos puede hacer que el sujeto no logre procesarlos de manera imaginaria y simbólica.
Lo imaginario nos proporciona un sentido de corporalidad y también nos permite ubicar temporalmente los acontecimientos, preparándonos simbólicamente para ellos. El desafío surge cuando lo real irrumpe y se impone sobre una persona que se encuentra en estado de desamparo, generando una dislocación en la trama de lo real, simbólico e imaginario.
El manejo del tiempo implica tanto la pausa como la urgencia. ¿Pero de quién es esta urgencia? El ser humano, a diferencia de la inteligencia artificial, posee un cuerpo y un psiquismo que le permiten sentir, algo que las máquinas no pueden hacer. Aunque los animales tienen un imaginario más desarrollado que el de los humanos, carecen de un registro simbólico; sus vidas están regidas por el instinto. Los humanos, en cambio, poseen la libertad de decidir qué hacer con aquello que se ha hecho de ellos, tal como sugiere Sartre.
Para Freud, la angustia estaba siempre ligada a la castración: implica la capacidad de renunciar a ser el falo del Otro para poder sostenerse en el propio deseo. Entonces, surge la cuestión: ¿de quién es la urgencia y en qué momento se manifiesta? Es aquí donde las viñetas clínicas pueden ayudarnos a comprender mejor estas dinámicas.
Carolina consulta preocupada por uno de sus hijos, pero rápidamente surge en la sesión una angustia más profunda: se da cuenta de que vive en un estado de desamor con su esposo y expresa su deseo de tener un verdadero compañero. Para lograrlo, se ve frente a la posibilidad de iniciar un proceso de separación, que aunque será doloroso y angustiante, también puede ser liberador. Carolina parece estar en condiciones de llevar a cabo esta decisión.
Mariela, por su parte, llega al consultorio tras un intento de suicidio mediante la ingesta de una gran cantidad de pastillas. Su diagnóstico no es claro, y no parece ajustarse a una estructura neurótica. Mariela también quiere separarse de su esposo, mencionando que no soporta su mirada. Su discurso es incesante y la analista tiene dificultades para interrumpirla; todavía no hay un "decir" propio en su relato. El trabajo con Mariela requiere tiempo y pausas, y la sublimación a través de la pintura le permite iniciar un proceso de conexión con otros artistas. Sin embargo, en el momento del impulso suicida, aún no estaban dadas las condiciones para una separación consciente.
Lacan afirma que la angustia no es sin objeto; siempre se trata del objeto a. Dependiendo de la posición que este objeto ocupe, puede ser causa de deseo o convertirse en un desecho. En el caso de Mariela, ella se percibe como un objeto de desecho en su intento de envenenarse. En cambio, en Carolina, la angustia se convierte en una vía para pensarse como una mujer que merece ser amada.
Hay casos de ansiedad que también requieren una respuesta urgente. Los padres de Sofía consultan angustiados por la condición de su hija, quien ha desarrollado un cuadro complejo de diabetes. Sofía tiene sobrepeso y sus padres descubren con frecuencia restos de golosinas que consume a escondidas. La urgencia de los padres se centra en su salud, pero en la sesión, Sofía evita hablar de su ansiedad con la comida. Expresa su deseo de ser bailarina, pero sufre una contradicción interna: coexisten en ella el deseo de bailar y una ansiedad oral que la lleva a un consumo compulsivo, un goce que termina siendo mortífero. La tarea terapéutica consistirá en ayudar a Sofía a identificar y dar forma a esta ansiedad que aún no encuentra representación inconsciente, trabajando para inscribirlo simbólicamente.
En el ser humano, el lenguaje introduce la posibilidad de la pausa, un momento de reflexión y espera que no es intrusivo, sino necesario para que se establezca una adecuada intrincación pulsional. Como una madre que puede privar al hijo de lo que le ofrece, esta pausa fundamental permite que el lenguaje no se inserte de manera invasiva, sino que actúe como un espacio de contención y simbolización.
En el caso de Sofía, la analista es consciente de que no puede precipitar los tiempos del proceso. En una sesión, Sofía menciona una de sus materias escolares donde los estudiantes deben exponer oralmente. Aprovechando la oportunidad, la analista interviene: "¿Qué pasa, que cerrás la boca donde no la tenés que cerrar?" Aquí se revela un contraste: mientras Sofía evita hablar de su ansiedad con la comida, es capaz de expresar otros aspectos de su vida escolar. La urgencia en este caso es de los padres, ya que Sofía no consulta directamente por su ansiedad, sino que es llevada al análisis por la preocupación de ellos.
Por otro lado, Daniel es un empresario exitoso que acude al consultorio por problemas de ansiedad. En sus relatos, se evidencia su impaciencia: quiere todo de inmediato. Además, mantiene varios amoríos extramatrimoniales, y uno de estos le ha traído complicaciones, ya que tiene un hijo con una de sus amantes. Durante la sesión, Daniel se enorgullece de sus logros, destacando que siempre consigue lo que quiere. La analista lo escucha y finalmente interviene: "Sí, sí... Eso ya lo sabemos. Usted siempre logra lo que quiere; el problema es cuando obtiene lo que no quiere". Acto seguido, interrumpe la sesión, poniendo un límite y dejando en el aire una pregunta clave para Daniel sobre el verdadero costo de sus deseos satisfechos.
Fuente: Notas de la conferencia de Clemencia Baraldi "Urgencias clínicas: entre la prisa y la pausa" (redactada por IA)
jueves, 5 de septiembre de 2024
Las urgencias en nuestra época
lunes, 12 de agosto de 2024
Las urgencias clínicas en púberes y adolescentes. Orientaciones clínicas.
LA PUBERTAD: Un Tiempo de Grandes Acontecimientos
La Pubertad es un segundo despertar sexual, un tiempo de cambios y de grandes acontecimientos. Se producen modificaciones notables:
A) A nivel del cuerpo: En la apariencia física y las funciones biológicas, como lo es la aparición de la Función Reproductora.
B) A nivel psíquico: La pérdida de los padres edípicos, la entrada impetuosa de una importante Fuerza Pulsional (Ello) y la subordinación de las pulsiones parciales a la Zona Genital.
¿Por qué son frecuentes los Acting Out y los Pasajes al Acto en la Adolescencia?
Para entender este tiempo que le prosigue a la niñez, debemos saber que la Adolescencia es una respuesta subjetiva -siempre singular- en la que cada adolescente trata de transformar la vorágine pulsional que lo habita en una escena fantasmática -inconsciente- que incluya y le de un marco a sus pulsiones.
No siempre se hace posible fantasmatizar las Pulsiones. Este es el motivo por el cual resultan frecuentes las Urgencias Subjetivas, los Actings Outs y los Pasajes al Acto.
LAS URGENCIAS SUBJETIVAS, LOS ACTINGS OUT Y LOS PASAJES AL ACTO
¿Cómo se manifiestan? A través de:
Los Consumos Problemáticos (de sustancias, pantallas, videojuegos).
El Aislamiento Severo, la Abulia, el Abatimiento.
Los Estallidos de Violencia que adoptan la forma de riesgosos Actings Out y Pasajes al Acto.
Las Problemáticas Alimentarias (las Anorexias, las Bulimias, la Vigorexia).
Estos son gritos sin palabras que, como analistas, debemos acompañar y leer para encontrarle su sentido.
¿Qué está ocurriendo en el estado de Urgencia Subjetiva?
En las Urgencias Subjetivas, los Actings Out y los Pasajes al Acto, los recursos simbólicos (inconscientes), la disposición a la palabra, la narrativa, quedan Momentáneamente en suspenso.
Y esto ocurre porque ha quedado fuera de juego la barrera de protección del inconsciente, que pone freno a las Pulsiones del Ello. Este Ello Pulsional se satisface en forma directa y desenfrenada.
¿CÓMO INTERVIENE EL ANALISTA ANTE UN ESTADO DE URGENCIA SUBJETIVA?
Sostén:
Le haremos notar al adolescente en estado de desestabilización psíquica que estamos-ahí para ayudarlo y, fundamentalmente, para escucharlo. Le ofertamos -esto resulta esencial- una relación humana, hospitalaria y confiable que haga, al decir de Winnicott, de "Holding" (Sostén), que lo ayude a la integración de su Yo, que momentáneamente se ha desmembrado.
Dar por verdadero:
Como analistas, le hacemos notar al adolescente que nosotros consideramos por verdadero aquello que está sintiendo. Las urgencias siempre demandan una posición activa del analista, que explicite que existe una causa para aquello que le ocurre (que habrá que construirla).
El analista irá armando -haciendo uso de las "Construcciones en Psicoanálisis"- las piezas sueltas que otorgan un sentido y una causa al desborde crítico y momentáneo del adolescente.
Participación en las decisiones
Si se hiciera necesario, realizaremos una interconsulta con un psiquiatra.
Resulta fundamental comunicarle al adolescente cualquier decisión que se tome, la razón de la misma, así como expresarle que es momentánea y de ninguna forma definitiva.Tendremos entrevistas con la familia y/o los encargados de la crianza del adolescente, para ayudarlos a que ocupen las funciones que -según estas crisis nos demuestran- se encuentran vacantes.
miércoles, 19 de junio de 2024
¿Cómo determinar la gravedad de un cuadro clínico? Las urgencias en la clínica
El síntoma en psicoanálisis no es el correlato de un proceso mórbido. Con lo cual no es el signo de una enfermedad que pudiera eventualmente eliminarse, perspectiva (esta última) que conlleva la idea de alguna especie de equilibrio o salud posible.
María Moliner, respecto de la urgencia, sitúa al verbo urgir como refiriendo a aquello que apremia al sujeto, que no solo lo condiciona, sino que esencialmente implica una exigencia, algo apremiante que conlleva fenoménicamente una cierta precipitación temporal.
miércoles, 18 de octubre de 2023
Intervenciones ante la urgencia subjetiva
- Ataques de angustia desmedida
- Actos impulsivos y/o violentos contra sí o terceros
- Ideación suicida
- Estados de desesperación y sin sentido
- Episodios de mutismo y aislamiento
- Excitación psicomotriz
miércoles, 21 de septiembre de 2022
Psicología en el ámbito asistencial: intersecciones con el ámbito judicial
Cuando el psicólogo trabaja en un dispositivo de salud mental, hay dos grandes áreas donde el psicólogo realiza su labor asistencial: Por demanda espontánea ó por pedido de otros organismos.
Vemos que en la asistencia de demanda espontánea que llegan al Equipo Interdisciplinario de Salud mental pueden haber situaciones tales como:
1) Emergencias en salud mental, donde hay un riesgo vital inminente. Son situaciones tales como:
- Paciente que ingresa con cuadro de sobreingesta de psicofármacos y alcohol
- Paciente que ingresa tras haberse arrojado de un segundo piso.
- Paciente que ingresa luego de haberse prendido fuego.
En todos estos casos, el manejo en primera instancia es clínico, porque hay que estabilizar al paciente desde lo orgánico. Luego, será evaluado por el equipo de Salud Mental.
2) Urgencias en salud mental, donde la situación es crítica pero no hay riesgo vital.
- Un paciente que ingresa con un cuadro de excitación psicomotriz.
- Paciente que ingresa con intento de ahorcamiento, intento de caída al vacío, etc.
- Paciente que ingresa con episodio de ataque de pánico.
- Paciente que ingresa con cuadro de consumo problemático de sustancias.
- Paciente que ingresa con cuadro de descompensación psicótica.
3) Situaciones clínicas diversas. Ej, un paciente que consulta por ansiedad. pero también:
- Menor que denuncia en el colegio malos tratos por parte de algún familiar.
- Paciente que solicita hablar por angustia asociada a problemas vinculares.
Estas últimas dos son situaciones clínicas que pueden tener conexión con lo legal, porque en CABA cada vez que un niño refiere un maltrato por parte de una persona adulta, hay un protocolo que implica la llamada al Consejo de Niños, niñas y adolescentes, una evaluación por parte del equipo de salud mental, un informe, etc.
Otras situaciones que llegan a los centreo tienen que ver con oficios judiciales, intervenciones solicitadas por otros organismos relacionados (OVD, CDNNYAy otros).
Muchos psicólogos creen que lo anterior es lo único que van a hacer en una guardia de salud mental. La asistencia, no obstante, puede estar pedida por otros organismos, como el fuero civil, el penal y el Consejo de Niñas, Niños y adolescentes ó la Oficina de Violencia de Género. Muchas veces el trabajo asistencial se encuentra articulado con otros organismos, como el caso de las internaciones involuntarias con el fuero civil, las intervenciones con las infancias, intervenciones en abuso sexual.
Incluso hay situaciones que ocurren únicamente en el ámbito de demanda espontánea que requiere interacciones con el ámbito civil. Toda nuestra práctica está atravesada por leyes, que muchas veces se desconocen.
Evaluación del estado mental del paciente al momento de la consulta
Habiendo descartado causas orgánicas, el psicólogo procede a evaluar las funciones mentales del paciente: conciencia, memoria, atención, pensamiento, sensopercepción, timia, sueño, orexia, juicio.
La valoración de estas funciones son competencia del equipo de salud mental. De un análisis adecuado de las mismas depende un diagnóstico lo más certero posible, aunque presuntivo, que guía nuestra práctica y las intervenciones terapéuticas (en la guardia) que se determinen necesarias al caso.
La elaboración de un diagnóstico en Salud Mental requiere de una mirada interdisciplinaria. La mirada psiquiátrica, psicológica y social integradas son fundamentales.
Luego de la evaluación, se determina qué paso a seguir:
Las internaciones involuntarias están regladas por el artículo 20 de la ley de Salud mental 26657. Es para los casos de personas con riesgo inminente para si o para terceros que no acepta ser internada voluntariamente, sin contención interna o externa, cuando ya han fallado todas las demás intervenciones.
Estos son los pasos en caso de una internación voluntaria:
En cuanto a las internaciones involuntarias:
Informe de 10 horas: Cada vez que se hace una internación, dentro de las primeras 10 horas hay que hacer un informe que se eleva por vía jerárquica al Juzgado de turno (7.30 a 13.30 hs). No es la obligación del equipo de Salud Mental cuándo el Juzgado recibe el informe. Los Juzgados controlan la legalidad de lo que va sucediendo en una internación. Si la internación pasa a ser voluntaria, si el paciente se externa, si se escapa, si se le da el alta, son todas situaciones que hay que avisarle al Juez.
El juzgado que sea sorteado continuará controlando que lo que suceda en esa internación involuntaria esté dentro de parámetros legales. Se incluyen los equipos del órgano de revisión para dicha tarea. Todo lo que ocurra en esa internación debe ser informado por vía jerárquica hospitalaria.
Los jueces, en algunas ocasiones, pueden internar gente, en dos ocasiones:

