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martes, 4 de agosto de 2026

4. El sueño a lo largo de la vida

Entrada anterior: 3. Las etapas del sueño

Dormimos toda la vida, pero nunca dormimos igual

Hasta ahora hemos estudiado el sueño como si fuera un fenómeno relativamente estable. Sin embargo, basta observar a un recién nacido, a un adolescente y a un adulto mayor para advertir que sus formas de dormir son profundamente diferentes.

El sueño cambia desde el nacimiento hasta la vejez. Se modifican su duración, su organización interna, los horarios en que aparece, la facilidad para conciliarlo, la cantidad de despertares y hasta la proporción entre sus distintas etapas.

Estos cambios forman parte del desarrollo normal del organismo y no deben confundirse con un trastorno del sueño.

Para el clínico, conocer estas diferencias es fundamental. Una conducta completamente esperable a una determinada edad puede resultar patológica en otra. Del mismo modo, interpretar como "insomnio" un patrón de sueño propio del envejecimiento puede conducir a tratamientos innecesarios.

El sueño en los recién nacidos
Los recién nacidos son, probablemente, los seres humanos que más duermen.

Durante las primeras semanas de vida pueden dormir entre 14 y 17 horas diarias, aunque algunos superan incluso esa cantidad.

Sin embargo, este sueño difiere enormemente del sueño adulto.

En primer lugar, todavía no existe un ritmo circadiano plenamente desarrollado. El recién nacido no distingue con claridad el día de la noche y alterna períodos de sueño y vigilia distribuidos a lo largo de las veinticuatro horas.

Esta organización responde principalmente a necesidades fisiológicas inmediatas, como la alimentación.

En segundo lugar, una proporción mucho mayor del sueño corresponde al llamado sueño activo, equivalente al sueño REM del adulto. Aproximadamente la mitad del tiempo de sueño transcurre en esta etapa.

Se cree que esta elevada cantidad de sueño REM desempeña un papel esencial en la maduración del sistema nervioso, favoreciendo el desarrollo de conexiones neuronales durante una etapa de extraordinaria plasticidad cerebral.

Recién hacia los tres o cuatro meses comienza a consolidarse progresivamente el ritmo día-noche.
El sueño durante la niñez
A medida que el niño crece, la duración total del sueño disminuye lentamente y su organización se vuelve cada vez más parecida a la del adulto.

Durante la primera infancia suelen persistir las siestas diurnas, que desaparecen gradualmente en la mayoría de los niños entre los tres y los cinco años.

Es también la etapa en la que aparecen con mayor frecuencia diversas parasomnias fisiológicas, entre ellas:
  • sonambulismo;

  • terrores nocturnos;

  • hablar dormido;

  • despertares confusionales.

Estos fenómenos suelen preocupar intensamente a las familias, aunque en la mayoría de los casos forman parte del desarrollo normal y desaparecen espontáneamente con el crecimiento.

Desde una perspectiva psicológica, la infancia también constituye el período en el que el dormir adquiere un profundo significado vincular.

Dormir implica separarse temporalmente de las figuras de cuidado, tolerar la ausencia y confiar en que el mundo permanecerá relativamente estable hasta el despertar.

Por esta razón, muchos problemas de sueño infantiles no pueden comprenderse únicamente desde la fisiología, sino también considerando la dinámica familiar, las ansiedades de separación y el proceso de adquisición de autonomía.
El sueño en la adolescencia

La adolescencia representa uno de los momentos de mayor transformación del sueño.

Contrariamente a una creencia muy difundida, muchos adolescentes no se acuestan tarde simplemente porque quieran hacerlo.

Durante la pubertad ocurre un retraso fisiológico del ritmo circadiano.

La secreción de melatonina comienza más tarde durante la noche y, en consecuencia, también se retrasa naturalmente la aparición del sueño.

Este cambio biológico explica por qué numerosos adolescentes sienten sueño cerca de la medianoche, pero tienen enormes dificultades para despertarse temprano al día siguiente.

Cuando los horarios escolares obligan a levantarse muy temprano, se produce una privación crónica de sueño que puede afectar:

  • el rendimiento académico;

  • la regulación emocional;

  • la atención;

  • la memoria;

  • el estado de ánimo.

A estos cambios fisiológicos se suman factores propios de la vida contemporánea: uso nocturno de pantallas, redes sociales, videojuegos y una creciente autonomía para organizar los horarios de descanso.

El resultado suele ser una combinación de predisposición biológica y hábitos poco saludables.
El sueño en el adulto

Durante la adultez, el sueño alcanza su forma más estable.

La mayoría de los adultos necesita entre siete y nueve horas de sueño por noche, aunque existen diferencias individuales determinadas en parte por factores genéticos.

En esta etapa predominan los trastornos relacionados con:

  • el estrés;

  • las responsabilidades laborales;

  • la crianza de los hijos;

  • los cambios vitales;

  • el consumo de sustancias;

  • enfermedades médicas o psiquiátricas.

El insomnio se convierte en el problema más frecuente.

Desde una perspectiva psicológica, la adultez suele enfrentar al sujeto con múltiples demandas simultáneas. Trabajo, vínculos, proyectos, preocupaciones económicas y conflictos familiares pueden generar un estado persistente de activación que dificulta el inicio o el mantenimiento del sueño.

Resulta interesante observar que muchas personas describen el momento de acostarse como el único espacio del día en que cesan las exigencias externas. Paradójicamente, ese silencio facilita la aparición de pensamientos, preocupaciones y emociones que habían permanecido relegados durante la actividad cotidiana.

No es casual que el insomnio aparezca con frecuencia precisamente en ese momento.

El sueño en el adulto mayor
Uno de los mitos más difundidos sostiene que las personas mayores necesitan dormir mucho menos.

En realidad, las necesidades de sueño disminuyen sólo ligeramente.

Lo que cambia de manera más marcada es la calidad y la organización del sueño.

Con el envejecimiento suelen observarse:
  • mayor dificultad para iniciar el sueño;

  • despertares más frecuentes;

  • reducción del sueño profundo;

  • sueño más fragmentado;

  • tendencia a acostarse y despertarse más temprano.

También aumentan la frecuencia de las siestas diurnas y la presencia de enfermedades médicas que pueden interferir con el descanso.

Es importante destacar que estas modificaciones normales del envejecimiento no deben confundirse con trastornos del sueño que requieren tratamiento.

Además, en esta etapa cobran especial importancia enfermedades como la apnea obstructiva del sueño, el síndrome de piernas inquietas y algunos trastornos neurodegenerativos que alteran la arquitectura normal del sueño.

Desde el punto de vista psicológico, la jubilación, las pérdidas afectivas, el duelo, la disminución de la actividad social o la aparición de enfermedades crónicas también pueden modificar profundamente la experiencia subjetiva del dormir.
Dormir también refleja el momento vital

Aunque los mecanismos fisiológicos del sueño son compartidos por todos los seres humanos, la manera de dormir siempre se encuentra atravesada por la etapa de la vida que cada persona está transitando.

El sueño del recién nacido acompaña el desarrollo del cerebro.

El del niño participa de los procesos de crecimiento y de la construcción de los primeros vínculos.

El adolescente reorganiza su reloj biológico al mismo tiempo que reorganiza su identidad.

El adulto intenta sostener el descanso en medio de múltiples responsabilidades.

El adulto mayor adapta progresivamente su sueño a las transformaciones del organismo y a los cambios propios del envejecimiento.

Esta perspectiva permite comprender que el sueño nunca es únicamente un fenómeno biológico. También expresa una forma particular de habitar cada momento de la existencia.
Una mirada clínica
Conocer las características normales del sueño según la edad constituye uno de los primeros pasos de toda evaluación.

Antes de preguntarse por qué una persona duerme de determinada manera, el clínico debe preguntarse si ese patrón resulta esperable para su etapa del desarrollo.

Muchas consultas se explican por expectativas poco realistas: padres preocupados porque un lactante se despierta durante la noche, adolescentes considerados "perezosos" cuando en realidad presentan un retraso fisiológico del ritmo circadiano, o adultos mayores medicados innecesariamente por cambios normales asociados al envejecimiento.

Una buena evaluación siempre comienza diferenciando aquello que pertenece al desarrollo normal de aquello que constituye un verdadero trastorno.
Ideas principales
  • El sueño cambia significativamente desde el nacimiento hasta la vejez.
  • Los recién nacidos duermen muchas horas y aún no poseen un ritmo circadiano completamente desarrollado.
  • Durante la infancia son frecuentes diversas parasomnias que, en la mayoría de los casos, forman parte del desarrollo normal.
  • La adolescencia se caracteriza por un retraso fisiológico del ritmo circadiano que favorece horarios más tardíos para dormir y despertar.
  • En la adultez predominan los trastornos del sueño relacionados con el estrés, los hábitos, las enfermedades médicas y los problemas de salud mental.
  • En el adulto mayor el sueño suele volverse más liviano y fragmentado, aunque las necesidades totales de descanso disminuyen mucho menos de lo que suele creerse.
  • La evaluación clínica debe considerar siempre la etapa del desarrollo antes de interpretar un determinado patrón de sueño como patológico.

lunes, 24 de abril de 2023

Evaluación Psicogerontológica: El psicodiagnóstico en la vejez

¿Qué particularidades tiene la Evaluación Psicológica en la Tercera Edad? O lo que podemos denominar como Evaluación Psicogerontológica.

De los campos de aplicación del Psicodiagnóstico, esta área es quizás la menos usual y tal vez a la que menos referencia se haga.
Veamos entonces algunas consideraciones.
En primer lugar se considera como población perteneciente a la tercera edad a las personas que tienen de 65 años en adelante. Este grupo etario en su abordaje tiene una similitud con la evaluación en niños dado que aquí entra en juego aunque desde un lugar diferente el factor evolutivo. En niños porque toda la evaluación psicológica requiere en primer lugar determinar la adecuación entre la edad cronológica, el desarrollo y maduración alcanzada sobre lo cual se imprime las características de la personalidad y su crecimiento. En adultos gerontes porque lo evolutivo está asociado a los procesos naturales del envejecimiento por lo cual muchas sintomatologías tienen relación con él.
A veces el envejecimiento se produce sin grandes alteraciones para el sujeto porque su estado de salud se mantiene aceptable, en otras se acentúan algunas sintomatologías previas o surgen nuevas y propias de la situación vital.
En esta etapa podríamos decir que hay algunos estresores biológicos, vitales y existenciales significativos:
- Etapa de jubilación (mas allá de que muchas personas sigan trabajando aun en edades avanzadas)
- Perdida de seres queridos como pareja o amigos.
- En muchos casos la menor agilidad ideo motriz, flexibilidad.
- Al Jubilarse formalmente se pierde un rol de trabajo, se pasa de ser activo a pasivo aún cuando la persona siga gozando de buena salud y capacidad laboral.
- Los cambios tecnológicos, los nuevos avances hacen que tengan que adaptarse permanentemente a estos y no siempre el sujeto en esta edad está preparado. Pensemos por ejemplo el simple hecho de que muchos de los trámites que se realizan, se solicita que se realicen vía internet en la página del organismo en cuestión, y no todos los adultos mayores están preparados para hacerlo ellos mismos. Por supuesto depende de su educación, formación y tipo de tarea realizada hasta el momento de su jubilación. Pero en general lo que es real que la sociedad actual se mueve a ritmos vertiginosos y cambiantes, y en mayor o menor medida generan una necesidad de asimilación y acomodación permanente.
- En casos menos favorecidos que no gozan de buena salud por ejemplo en enfermedades discapacitantes y progresivas como Alzheimer, Parkinson, artrosis avanzada, que cuando llegan a un estadio avanzado de la enfermedad requieren asistencia permanente de parte de terceros porque la persona pierde la posibilidad de asistirse a si mismo aun en pequeñas actividades cotidianas, como bañarse, cocinar…se comienza una situación de caer en una situación de dependencia en general con hijos o familiares allegados cuando antes se podía autoabastecer y cuidar de si como de otros. Por ello mencionamos al principio el paralelismo en cuanto al peso de lo evolutivo entre la evaluación en niños como en adultos mayores. En estos cuando hay patologías medicas, psicológicas, psiquiátricas o neurológicas comienzan a evidenciarse en la personalidad un marcado progreso a actitudes y posicionamientos mas infantiles. Recordemos que la regresión es un mecanismo de defensa siempre posible cuando la situación se hace insostenible o bien por una cuestión evolutiva se vuelve a estadios ya vividos en donde el sujeto estaba a merced y cuidado de objetos que garantizaban su supervivencia.
Ahora bien es importante destacar que dentro de las edades que comprende esta etapa vital podemos pensar en subgrupos por ejemplo entre los 65 y 70 años, 70 y 80 y más de 80 años como grupos etarios con particularidades siempre y cuando el proceso de envejecimiento siga por los cauces naturales.
Las temáticas por los cuales se puede requerir una evaluación psicodiagnóstica en estas edades suelen ser:
§ Depresión
§ Diagnostico diferencial con cuadros psiquiátricos y neurológicos
§ Somatizaciones sin base orgánica
§ Dificultades vinculares
§ Replanteos existenciales, ambivalencias, aceptación de nuevos roles.
§ Estrés
§ Evaluación de recursos y características de personalidad como información útil en procesos de internaciones por enfermedades que requieren tratamientos especiales
§ Acentuación de sintomatologías preexistentes (neurosis obsesiva, fóbica….)
La organización de la Batería Psicodiagnóstica en la tercera edad presenta similares características a la evaluación psicológica de cualquier adulto, pero podemos sumar y puntualizar algunos recursos y consideraciones específicos.
En primer lugar sería recomendable previa a la administración de test, realizar una buena entrevista que la podemos realizar en lugar de un encuentro en dos encuentros de menor duración. La entrevista puede durar media hora y podemos realizar las dos entrevistas en la misma semana o la segunda la semana entrante. Por supuesto esto dependerá del estado psicológico y de salud que tenga la persona y de los tiempos que se dispongan según el motivo de la evaluación.
La idea de fragmentar la entrevista inicial en dos etapas es a veces por la misma situación de salud del sujeto, otras porque permite un contacto más relajado que permite establecer un pequeño vínculo previo a realizar toda la batería de test que para algunos abuelos sobre todo en edades más avanzadas puede resultar agotador. Por supuesto depende de la situación particular si requiere o no premura (ejemplo en causas forenses) y la posibilidad de que en el caso de que no asista por sí mismo la persona que lo trae pueda acceder a este requerimiento.
A veces la persona que lo trae a la consulta generalmente hijos, es quien responde a las preguntas de anamnesis y situación del abuelo o geronte, en caso de que solamente la dificultad del evaluado sea solo física pero psicológica y actitudinalmente pueda sostener la entrevista, se puede recabar esa información histórica del sujeto con la familia, pero luego realizar con éste la entrevista normalmente. Recordemos que la entrevista es una técnica más que forma parte del mismo proceso evaluativo y en ella podemos obtener también información de los procesos del pensar, a través de las argumentaciones, ilación, memoria, reacciones y la propia concepción del sujeto respecto a cómo se siente y piensa en relación a la situación que motiva su evaluación psicológica.
Como información relevante en la Evaluación Psicológica de la tercera edad es importante:
* Estado de salud en general al momento de la evaluación y si hubo enfermedades preexistentes. Si ha realizado tratamientos psicológicos.
* Si toma medicación cual y para que la requiere.
* Nivel de autonomía dependencia: Vive solo o no, si es así con quien vive, estado civil.
* Red familiar implica ver cuál es su entorno actual, personas a las que puede recurrir de necesitarlo…
* Situación socio-económica
* Motivo de la solicitud de Evaluación Psicodiagnóstica y grado de conformidad con ella.
La batería psicodiagnóstica puede conformarse con los siguientes test:
* Entrevista clínica profunda
* Test de los colores
* H T P (Casa-árbol-Persona)
* Técnica de los 3 arboles
* PBLL (persona bajo la lluvia)
* Test de Bender
* Cuestionario Desiderativo
* Algún test de psicología profunda (TRO – TAT) O uno especial para tercera edad basado en el TAT que es el SAT (Test de apercepción temática para la tercera edad de L. Bellack) en donde las laminas que se le presentan al evaluado tienen imágenes de personas ancianas y de la tercera edad, más afines a su realidad y fantasmáticas propias.
Si se requiere descartar o confirmar posible patología neuropsiquiatrica o bien porque se han presentado indicadores en la batería administrada podemos incorporar:
* Test de la Figura Compleja de A. Rey
* Stroop (test de colores y palabras)
* MMPI 2
Si necesitamos profundizar aspectos relacionados con los procesamientos cognitivos tales como atención- memoria podemos sumar:
* Test de atención –concentración Toulouse-Pieron
* D2
* Kbit (test de inteligencia)
* MMSE (MINI MENTAL STATE EXAMINATION)
Si hay una sintomatología depresiva, un nivel de ansiedad alto podemos administrar:
Escala de Depresión de Hamilton o Escala de Depresión de Beck
Alguna escala de psicométrica de ansiedad (STAI…)
Lo importante en la evaluación psicológica en la tercera edad es poder relevar en el informe final:
* Características de la personalidad más destacada
* Fortaleza e integridad yoíca: Recursos, mecanismos de defensa…
* Capacidad cognitiva en general, inteligencia, atención, concentración y memoria. Juicio, razonamiento.
* Lenguaje
* Habilidades viso-espaciales
* Habilidad viso-motriz.
* Indicadores psicopatológicos
* Indicadores de organicidad o neurológicos.

miércoles, 19 de abril de 2023

Cuando el paciente debe hacerse cargo de sus hijos y de sus propios padres. Intervenciones clínicas.

El cuidado de los padres mayores puede ser una tarea desafiante para aquellos que también tienen que hacerse cargo de su familia. En muchos casos, las personas que cuidan a sus padres mayores también tienen responsabilidades financieras y de crianza de sus propios hijos. Esto puede crear una carga emocional, física y financiera significativa para los cuidadores. En este ensayo, se analizarán las demandas que sufre alguien que tiene que cuidar a sus padres mayores mientras se hace cargo de su familia.

En primer lugar, los cuidadores de padres mayores a menudo tienen que equilibrar las demandas del trabajo, la familia y la atención a sus padres mayores. Esto puede ser agotador física y emocionalmente. El cuidado de los padres mayores puede requerir mucho tiempo y atención, lo que puede afectar la capacidad del cuidador para dedicarse a su trabajo y otros compromisos familiares. Además, el cuidado de los padres mayores a menudo requiere una gran cantidad de planificación y coordinación, lo que puede añadir aún más estrés al cuidador.
Pintura de Joseph-Désiré Court "Escena del gran diluvio"


En segundo lugar, los cuidadores de padres mayores a menudo tienen que hacer frente a problemas financieros. El cuidado de los padres mayores puede ser muy costoso, especialmente si se necesitan cuidados médicos especializados o cuidados a largo plazo. Además, los cuidadores a menudo tienen que sacrificar sus propios ingresos y oportunidades profesionales para cuidar a sus padres mayores. Esto puede tener un impacto significativo en las finanzas del cuidador y en su capacidad para proporcionar a su familia el nivel de vida que desean.

En tercer lugar, los cuidadores de padres mayores a menudo tienen que hacer frente a problemas emocionales. El cuidado de los padres mayores puede ser estresante y emocionalmente agotador. Los cuidadores pueden sentirse frustrados, tristes o solos, especialmente si tienen que hacer frente a la enfermedad o el deterioro de la salud de sus padres mayores. Además, los cuidadores pueden sentirse atrapados entre el cuidado de sus padres mayores y el cuidado de sus propios hijos y familiares. Esto puede crear una gran cantidad de tensión emocional y aumentar la sensación de sobrecarga.

En conclusión, el cuidado de los padres mayores puede ser una tarea desafiante para aquellos que también tienen que hacerse cargo de su familia. Los cuidadores de padres mayores a menudo tienen que equilibrar las demandas del trabajo, la familia y la atención a sus padres mayores, lo que puede ser agotador física y emocionalmente. Además, el cuidado de los padres mayores puede ser muy costoso y puede tener un impacto significativo en las finanzas del cuidador y en su capacidad para proporcionar a su familia el nivel de vida que desean. Los cuidadores de padres mayores también pueden hacer frente a problemas emocionales, incluyendo estrés, tristeza y soledad. Por lo tanto, es importante que los cuidadores reciban apoyo y recursos adecuados para ayudarles a hacer frente a estas demandas y asegurarse de que puedan proporcionar el mejor cuidado posible tanto a sus padres mayores como a su familia.

Un psicólogo puede ser de gran ayuda para un paciente que está cuidando a sus padres mayores mientras también se hace cargo de su familia. A continuación, se detallan algunas maneras en que un psicólogo puede ayudar a un paciente en esta situación:

Proporcionando apoyo emocional: Un psicólogo puede ayudar a los cuidadores a hacer frente a las emociones que surgen al cuidar a sus padres mayores. El cuidado de los padres mayores puede ser emocionalmente desafiante, por lo que hablar con un psicólogo puede ser útil para procesar estas emociones. Pueden aparecer sentimientos de culpa, impotencia.

Ofreciendo habilidades de afrontamiento y pensar formas de respuesta: Un psicólogo puede enseñar habilidades de afrontamiento efectivas para el estrés y la ansiedad relacionados con el cuidado de los padres mayores. Los cuidadores pueden aprender técnicas de relajación, estrategias de resolución de problemas y técnicas de comunicación para ayudarles a lidiar con el estrés del cuidado de los padres mayores.

Proporcionando orientación: Un psicólogo puede ofrecer orientación y apoyo práctico sobre cómo manejar las demandas financieras del cuidado de los padres mayores. El psicólogo puede ayudar al cuidador a establecer prioridades y encontrar soluciones prácticas a los desafíos financieros.

Ayudando a establecer límites: Un psicólogo puede ayudar al cuidador a establecer límites saludables y a manejar las demandas del cuidado de los padres mayores mientras también se hace cargo de su familia. El psicólogo puede ayudar al cuidador a establecer límites claros en cuanto al tiempo y la energía que puede dedicar al cuidado de sus padres mayores y ofrecer estrategias para equilibrar el cuidado de los padres mayores con las necesidades de la familia.

En resumen, un psicólogo puede ser una fuente valiosa de apoyo y orientación para aquellos que están cuidando a sus padres mayores mientras también se hacen cargo de su familia. Un psicólogo puede proporcionar apoyo emocional, enseñar habilidades de afrontamiento efectivas, ofrecer orientación práctica y ayudar a establecer límites saludables para el cuidado de los padres mayores. Esto puede ayudar al cuidador a manejar mejor las demandas del cuidado de los padres mayores y a equilibrar sus responsabilidades de cuidado con las necesidades de su familia.

martes, 4 de octubre de 2022

La evolutiva de la adultez y las distintas edades

 25 a 40 años: Adultez temprana.

40 a 65 años: Adultez media.

65 años: Adultez tardía, 3º edad o vejez inicial.

Más de 75 años: vejez tardía.


Diferentes conceptos de edad:

Edad Cronológica

Número de años transcurridos a partir del nacimiento. Este índice es el que menos información nos da de la adultez. En cambio en la primera infancia la edad nos da más información.

Edad biológica

Está relacionada con la salud del sujeto. Podemos tener 2 personas de 70 años y diferentes edades biológicas.

Edad psicológica.

Se relaciona con la posibilidad de adaptación frente a las demandas del entorno, la posibilidad de responder y de adaptarse. Tiene que ver con la motivación y la posibilidad de actuar.

Edad funcional.

Reúne a la edad biológica y psicológica y se refiere a la capacidad de independencia del sujeto.

Edad social.

Son las expectativas sociales. Ej. Que un individuo esté trabajando a los 30 años, o que a los 40 años haya tenido un hijo. Es importante porque las experiencias que ocurren fuera de los márgenes habituales suelen causar estrés al individuo y desadaptación.

martes, 15 de marzo de 2022

Psicofármacologia del envejecimiento.

Entre 1980 y 1990 población de mayores de 85 años en EEUU creció 40%.

Medidas generales para uso de psicofármacos en gerontopsiquiatria

  • Las personas añosas responden bien a los psicofármacos. 
  • Nunca sabemos menos sobre una persona que cuando atendemos a un anciano, por sus diferencias a nivel psicológico , cultural y biológico. Si bien una persona anciana le puede parecer lenta, su patología se mueve rápido  y su capacidad de recuperación menor.
  • Se debe calcular la factibilidad del tratamiento (número de tomas , tabletas, alt.deglutorios). Empiece despacio, siga despacio. Piense en la necesidad de prescribir una droga-Dosaje correcto.
  • No prescriba fármacos que no son útiles. Dosis de fármacos –Renal -Hepática.
  • Forma farmacéutica de la droga adecuada.
  • Asuma que cualquier nuevo síntoma puede estar relacionado con efectos adversos. Evite tratamiento de efectos adversos con otros fármacos. 
  • Considerar la Historia Clínica minuciosamente. Usar asociaciones de fármacos solo bien estudiadas. 
  • Cuando añada una nueva droga, vea cual puede retirar. Ver si la adhesión es adecuada. Retirar una droga es tan importante como agregar otra.

Cambios fisiológicos .asociados con envejecimiento.
Farmacocinéticas.
Se altera la distribución:  por el aumento grasa y la disminución de albúmina.
Metabolismo: disminución de volumetría hepática. Disminuye el flujo hepático.
Eliminación: disminución del flujo renal.

Farmacodinámicas.
Sistema D2: -disminución de receptores dopamina.
Disminución. de neuronas.
Sistema ACH: -disminución de receptores. colinérgicos.
-disminución Activ.colinesterasa

Sistema Adrenérgico.: -disminución De receptores Beta y alfa.
Sistema Gabaérgico:- disminución de neuronas
-enzima que sintetiza

Sistema cardio vascular.: -disminución de la distensibilidad arterial y del volumen sanguíneo.

Implicaciones farmacodinámicas
D2: aumto. EA ATPS (antog D2).
ACH: aumto EA con antg colig( olzn)
Adrenérgicos: dism. Eficacia de drogas por estos receptores.(propanolol)
GABA: aumto efecto BZD
Cardiovasc: aumento riesgo de hipoTA.

Tratamiento Farmacológico de la depresión
La depresión Síndrome psiquiátrico más frecuente. 1,6-26 %. y genera un importante impacto funcional y en calidad de vida.
Las depresiones psicóticas o enmascaradas o monosintomáticas, son más frecuentes.

Uno de los errores frecuentes en tratamiento es la utilización de dosis inadecuadas. Hay un lema:  “empezar lento, continuar lento” no sig. Dosis subterapeuticas.

ISRS: seguridad cardíaca.-síntomas extrapiramidal-apatía gastrointestinales-hiponatremia. Ojo con suspensión brusca.

ATC: acción inespecífica. En otros Rc- mayor efectos adversos. Confusión mental, deterioro cognitivo previo.

Miartazapina : muy eficaz farmacocinética no cambia- sedación- no tiene síntomas extrapiramidales.-no causa hipotensión.

Venlafaxina: –hiponatremia – hipertensión arterial
Bupropion: util en apatia y apragmatismo , de las demencias

¿Cual es el ATD de primera elección?
Tener en cuenta los antecedentes de respuesta previa , antecedentes de tolerancia.
- El tipo de depresión( agitada –inhibida/unipolar –bipolar).
- El Tratamiento farmacológico concomitante /interacciones.
- Adhesión al tratamiento.
- Enfermedad medica concurrente.
- Predisposición a efectos adversos particulares (hipotensión, impacto cognitivo, sedación, etc).
- Agitación en pacientes ancianos. La agitación es un síntoma, incremento en la actividad motora, con un comportamiento físico o
verbal disruptivo para sí o para terceros.
Causa de internación, debido al estrés psicológico que ocasiona en familiares y cuidadores.

Síndrome confusional
Se trata de la primer causa de agitación en ancianos.
- Mortalidad sin tratamiento medico 10-65%.
- Factores de riesgo : edad , déficit cognitivo, episodio previo, operaciones, duración de operaciones, quemaduras , infección por VIH, alt. Metabólicas, insuf. De órganos, polifarmacia,
dependencia de sustancias, BZD, déficit en visión o audición, estrés, nuevo entorno ambiental.
El síndrome confusional es una expresión clínica de una lesión aguda o subaguda del SNC, que
provoca fluctuaciones en el nivel de la consciencia y alteraciones en los procesos cognitivos.
Alteraciones en la memoria a corto plazo, en la memoria de trabajo y en la atención general tnos
conductuales y adaptativos.

¿Qué hacer?
Obtener información del paciente y el cuidador.
Revisar cambio en la medicación.
Evaluar cambios cognitivos.
Evaluar deshidratación, desnutrición, retención urinaria o bolo fecal.

Exámenes de laboratorio.(rutina , orina , imágenes)
Causas más frecuentes.
Infecciones urinarias. Infecciones respiratorias. Insuficiencia cardiaca. Fármacos con acción
anticolinergicas o GABAergicas. Los cuadros son policausales.
Medidas generales (tratamiento no farmacológico)

Retirar del plan de medicación del paciente toda droga que sea causa de síndrome confusional.(preparados homeopáticos naturales, BZD, drogas introducidas recientemente en tratamiento)

Invertir tiempo en aconsejar e instruir a las personas que van a estar a cargo del pte.

Es importante saber que existe “un registro emocional”. Por esto una persona afectada por el sindrome  confusional puede no entender la situación, pero puede reaccionar emocionalmente.

Es importante proveerles ambiente tranquilo y afectuoso. Asegurar de proveer al paciente un ambiente rico en
estímulos que le ayuden a orientarse. Mantener habitación del paciente un poco iluminada.
Mantener una buena estimulación auditiva (radio o tv cuando paciente esta solo). Poner al alcance
de su vista reloj y almanaque. Poner fotos u objetos familiares.
Asegurar que la persona que está sufriendo un síndrome confusional se mantenga bien hidratado,
correctamente nutrida.
Aconsejar a los cuidadores sobre la creación de una HC mínima .(reportes diarios ,cambio de
medicación, etc.)
Tratamiento farmacológico 
Se aplica cuando fracasan las medidas generales.
Fármacos sedativos, sin generar depresión respiratoria, sin efectos anticolinérgicos.(haloperidol en dosis bajas-risperidona –olanzapina-quetiapina)
- Mantenimiento por unos días luego retiro gradual.
- No usar benzodiacepinas, salvo que la causa sea por abstinencia alcohólica o a BZD o crisis epilépticas. (lorazepam).
Agitación psicomotriz en pte con demencias.
La prevalencia de agitación en pacientes con demencia es del 60%. La incidencia aumenta progresivamente con el deterioro cognitivo.

Tratamiento no farmacológico
Son los más importantes. Es la primera indicación.(leve a moderada). El plan tiene que ser pensado a largo plazo.
Utilizar mediciones objetivas de la respuesta al tratamiento para comprobar su efectividad. La
mejor estrategia es la que funcionó en el pasado. Identificar factores reversibles (déficit visuales,
auditivos no tratados) evitar contacto con personas que producen descompensación.
Adaptarse a los déficit cognitivos del paciente. Utilizar carteles para orientar al paciente. Educar a los cuidadores.

En cuanto al tratamiento faracológico, hay que recordar que el cerebro de pacientes con demencia es sensible a los psicofármacos. Hay que utilizar dosis menores. En caso de Agitación severa , identificar síntomas más sobresalientes .

Antipsicóticos: Tener presente que pueden producir déficit cognitivo-acatisia. Los Antipsicóticos atípicos son mejor tolerados por EA.
Antidepresivos: Los ISRS y la trazadona son los más utilizados para los síntomas afectivos y ansiosos
Anticonvulsivos: Acido Valproico y carbamazepina, para síntomas maniacos, impulsividad o labilidad afectiva.
Benzodiazepinas: No hay evidencias que avale la utilización de estos fármacos en esta población.

lunes, 25 de octubre de 2021

Siempre hay alguien que cobre más barato, pero tu trabajo y experiencia valen

Me llegó esta imagen con la frase y me hizo pensar primero en mí, en los 13 años de experiencias como trabajadora social en el campo gerontológico, en las distintas capacitaciones que hice, en mi inversión de dinero, tiempo y energía para brindar lo mejor. Es lo mismo tenerlo que no tenerlo? Claro que NO.

Muchos profesionales se capacitan, estudian, buscan actualizarse y repensar sus prácticas… Además de lo importantes y valiosas que son sus intervenciones para el cuidado de la vida humana y la calidad de vida de las personas. Con seguridad podemos decir que no es lo mismo que cuide, acompañe y estimule alguien que sabe del trabajo con personas mayores a alguien que no sabe y no tiene interés de aprender.

Se puede pagar “barato” la hora de un cuidador y/o profesional que no tiene formación ni experiencia, pero se pagan caras las consecuencias del maltrato e infantilizacion a las personas mayores, como así también de alguien que no higieniza bien, que no brinda la medicación correctamente, no conoce del buen trato a las personas mayores ni sus derechos.

Creo que todos debemos tomar conciencia que cuidar es lo que posibilita la vida humana. Sin cuidados integrales no hay vida. Es una gran responsabilidad brindar espacios de cuidado de la salud, en los aspectos físico, psicológico, emocional, social y espiritual. No deberíamos trabajar con quien no reconozca esto, tanto con esas familias que ofrecen un valor de la hora ínfimo para cuidar a su familiar una Navidad y Año Nuevo, a la obra social que ofrece poco el valor de la hora del acompañante terapéutico y de todos los que se quieren aprovechar de la necesidad del trabajo del otro. Muchas veces se debe decir "si no me cuido, no puedo cuidar".

Muchos dirán…¿y las familias vulnerables? ¿Los que no tienen para pagar? Para esos casos deberíamos exigir políticas por parte del Estado para garantizar los sistemas de cuidados. Lamentablemente es a veces el Estado el que ofrece un valor de la hora de trabajo muy por debajo de lo que corresponde, sin ningún tipo de beneficio ni reconocimiento. Trabajemos para que las cosas cambien. Deseo que todos vayamos aprendiendo a no regalar nuestro trabajo y a poner el valor del mismo de acuerdo a lo que sabemos hacer…