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lunes, 8 de agosto de 2022

El psicólogo y la historia clínica

La historia clínica es un documento obligatorio (según la Ley Argentina 26.529) que le pertenece al paciente y recopila material clínico sobre el tratamiento llevado a cabo.
¿Qué incluye y cómo se escribe?

La historia clínica, a diferencia de una anamnesis médica que recopila datos formales, tiene como función registrar la evolución del paciente en tratamiento, sesión a sesión.

En la historia clínica se escriben todos los datos significativos en relación al motivo de consulta del paciente y su respectivo cuadro clínico.

Por ejemplo:

✓ “El paciente presenta una angustia desbordante, relata que esta culminó en un ataque de pánico con síntomas como ahogos, palpitaciones y falta de aire”

¡Importante!

La historia clínica debe…
. Poseer un lenguaje muy cuidado, que no resulte ofensivo o perjudicial para el paciente
. Llevar un orden cronológico, acorde al desarrollo de las sesiones
. Actualizarse después de cada encuentro con el paciente

¡Recordemos!

. La historia clínica registra los componentes objetivos del cuadro clínico del paciente.
. Por este motivo, se diferencia del cuaderno de anotaciones del terapeuta, que refleja aquello que el analista considera relevante de los decires del paciente.
. La historia clínica es obligatoria y debe guardarse por 10 años, según lo estipulado por la Ley.
. Si el paciente la solicita, se le debe entregar una copia.

¿Te interesa saber cómo realizar una historia clínica? No te pierdas estos consejos prácticos.


domingo, 4 de julio de 2021

Marketing para psicólogos: ¿Sirven los portales Doctoralia, RedPsi, Psychology Today...?

En esta entrada vamos a hablar sobre ciertos portales de búsqueda de psicólogos, para ver sus ventajas y sus desventajas. 

Los portales como Doctoralia, Redpsi, Psychology Today, entre otros, crean directorios/listados de psicólogos por ubicaciones que después posiciona en Google y en los que incluye si te suscribís.

Entonces, si por ejemplo alguien busca "psicólogo en Buenos Aires" en Google, le aparecerá en las primera posicisiones de la búsqueda algo así:


El potencial paciente se meterá en estos listados y elegirá a su profesional en estos listados. Ahora, dependiendo de cuál sea el posicionamiento del profesional dentro del listado, tendrá más o menos chances de ser elegido. La mayoría de los psicólogos consultados dijeron que les suele traer uno o dos pacientes al mes

Ventajas👍

Para los profesionales que no tienen una página, este tipo de portales puede resultarles cómodo. Aparte, las páginas están hechas a la manera de una cartilla de obra social, así que le dará autoridad a quien se inscriba (aún se haya recibido ayer), pues aparecen lemas como "los mejores psicólogos" y demás. Por otra parte, estos portales cuentan con su propio programa de gestión de citas.

Desventajas👎

El tema es que resulta más caro inscribirse a estos portales que colocar la propia página por Google ads. Estos portales no enlazan páginas personales. La permanencia es peligrosa, ya que ellos dependen del SEO (Search Engine Optimization) y esto puede cambiar en cualquier momento. 

La autoridad de estos sitios se construye de manera cuestionable. Es decir, se han posicionado primeros en Google pagando y siendo enlazados por varios sitios de psicología. Esta práctica se llama linkbuilding. Incluso hay sitios, como Doctoralia, que te proponen gestionar tu usuario de Google My Business, para enlazarse a sí mismos y ganar en SEO. 

En conclusión, estos portales son una manera fácil y sencilla de tener una entrada regular de pacientes, pero que para nada considero suficiente. Lo ideal, para quien pueda, sería tener su propia web, administrar su propia publicidad ó posicionamiento orgánico, tema del que muchos psicólogos desconocen. 

miércoles, 12 de agosto de 2020

Certificados psicológicos: aspectos a tener en cuenta.


Los certificados psicológicos son documentos legales poderosos que pueden dar derecho a una persona a prestaciones económicas o de otro tipo. Por lo tanto, los psicólogos deben ser conscientes de sus obligaciones cuando se les pide que completen cualquier forma de certificación psicológica.

Si usted no cree honestamente que el paciente tenga una condición psicológica que afecta su capacidad de asistir al trabajo o a la escuela, no proporcione un certificado.

Si lo hace, o si proporciona un certificado por más tiempo del razonablemente necesario, podría estar expuesto a acciones disciplinarias, civiles o incluso penales.

Que es un certificado psicológico
Un certificado psicológico es un documento que emite un psicologo matriculado con el fin de validar un trastorno o padecimiento psicológico en quien consulta.

Tipos de certificados psicológicos
Existen diferentes tipos de certificados:
  • Certificado psicológico para licencia laboral (estrés, depresión)
  • Nota o certificado psicológico escolar (colegios, universidad, carreras terciarias, etc)
  • Certificado psicológico para licencia de conducir
La redacción de certificado psicologico
Es importante mantener ciertas formalidades en su diseño, redacción y rúbricas, lo importante es no olvidar el objetivo del mismo.

Un certificado es un documento, por ende, su utilización tiene valor de prueba a nivel legal.

Intente y esfuércese en escribir en letra clara. Una letra ilegible no significa que ud sabe, todo lo contrario, hacer letra irreconocible sólo puede ser interpretado como una muestra de desinterés o poco profesionalismo para informar el diagnóstico de sus pacientes

Como hacer un certificado psicológico
  • Encabezado con los datos del profesional.
Más allá de utilizar uno u otro estilo de redacción, lo importante será que este documento legal contenga la información imprescindible:
  • Apellidos y nombres completos del paciente
  • Número de documento
  • Número de afiliado al sistema de cobertura médica (obra social o cobertura médica prepaga)
  • Contenido del certificado
El contenido de un certificado debe limitarse al hecho de que el paciente está enfermo, incapacitado para trabajar y el tiempo que se espera que esté incapacitado para trabajar.

A menos que lo exija un régimen legal, la información médica privada no debe incluirse en un certificado médico.

Intente redactar el motivo de terapia, tratamiento o consulta de forma clara pero sin entrar en demasiados detalles. No es necesario hacer una lista de todo.

Escriba el trastorno o enfermedad específica por el cual se está tratando, sin describir síntomas o demás detalles por los cuales se está llevando adelante el tratamiento o consulta.

En caso de ser necesario, mencionar cualquier necesidad de interconsulta con otros médicos o profesionales

Pronóstico  o evolución
Esto es predecible para muchas enfermedades, como la gripe o un resfriado, sabemos que lo peor pasará en uno o dos días.

En el caso de los trastornos psicológicos los plazos no son tan previsibles dado que dependen de muchos factores (gravedad del caso, rasgos de personalidad, estilo de afrontamiento, etc.).

Para estos casos, si no se está seguro de cuánto tiempo demora el tratamiento, es mejor, no especular y dejar abierto ese aspecto hasta un próximo informe.

Mostrar disponibilidad para comunicarse.
Si lo cree necesario, es conveniente incluir un número de teléfono o correo electrónico en caso de que necesiten comunicarse con usted.

Cierre profesional.
Termine el certificado imprimiendo un sello con su nombre y apellido, título del profesional y matrícula correspondiente (nacional o provincial)

Notas y copias de respaldo
Cualquier certificación psicológica se defiende mejor con buenas notas sobre el caso.

Siempre guarde un registro o archivo con los datos sobre el certificado, cuando se emitió, los detalles de la historia clínica, los hallazgos del examen y cualquier otra información clínica que respalde ese diagnóstico.

También le recomendamos que guarde una copia del certificado en su archivo.

Proporcionar atención a familiares y amigos
En algunos casos, es inevitable que personas cercanas a usted intenten pedirle un certificado.

Como psicologo inexperto, puede ser difícil negarse a proporcionar certificados psicológicos cuando se lo piden familiares y amigos, pero es importante recordar que cada certificado que usted escribe viene con responsabilidades clínicas, éticas y legales.

Los terapeutas tienen un deber ético de actuar de acuerdo con las normas profesionales.

Se espera que un psicologo explique y justifique su conducta si se aparta significativamente de esta norma.

En relación con el tratamiento de familiares y amigos, siempre que sea posible, evite proporcionar atención psicológica a cualquier persona con la que tenga una relación personal cercana.

En la mayoría de los casos, el tratamiento de parientes cercanos, compañeros de trabajo y miembros de la familia es inapropiado debido a la falta de objetividad, la posible discontinuidad de la atención y el riesgo para el médico y el paciente.

Por eso mismo, siempre que este sea el caso, la buena práctica profesional requiere el reconocimiento de las cuestiones antes mencionadas.

También debe recordar que si algo sale mal, además de afectar negativamente su relación con su familia o amigo, es posible que se le pida que justifique su decisión de proporcionar un certificado psicológico a la Junta Médica, al tribunal o a la corte.

Fuente: Peritopsicologo.com.ar. 

¿Te interesan otras situaciones acerca de la ética en la clínica? Chequea Aspectos a tener en cuenta al derivar pacientes graves y también ¿Qué escribir en un certificado de tratamiento psicológico?

sábado, 8 de febrero de 2020

El humor de Tute



jueves, 26 de diciembre de 2019

Almas en pena por Whatsapp: con el sufrimiento no alcanza


Por Lucas Vazquez Topssian

En la práctica clínica cotidiana, cualquier profesional puede dar cuenta de cierta raza de no-pacientes, caracterizados por un gran sufrimiento que reclama una urgente atención. Tinen una particular manera de consulta anónima: comienzan la comunicación sin siquiera presentarse, enviando texto por Whatsapp. Colocaré dos ejemplos:




Fuera de un consultorio, uno podría esperar que el desconocido salude y se presente antes de entablar cualquier tipo de comunicación y si esto no se produjera, también podríamos juzgar el comportamiento según las normas del protocolo y los buenos modales. Dentro del espacio de trabajo, por otra parte, nos preguntamos qué hace que esta gente no se detenga ni siquiera ante la alteridad de un extraño a quien nunca se le ha visto la cara. 

Muchas de estas conversaciones, extrañamente, han terminado cuando les pregunté por el nombre y todo se ha limitado a este breve intercambio evanescente sin yo y sin voz (sin vos). Intrigado, aventuro una hipótesis: estas efímeras presentaciones estuvieron del lado del ello, pese a estar enunciadas en primera persona del singular. Ese je, en estos casos, fue tan solo un efecto gramatical y la pregunta por el nombre ha sido un vano intento de alambrar estrellas en tierra de nadie, citando a León Giecco.

Aún habiendo pasado "la prueba del nombre", lo interesante aquí es que estos (im)pacientes que no se presentan, probablemente tampoco se presentarán a la consulta, pese al gran sufrimiento que relatan. Estará del lado del analista interesarse y llamar para ver qué pasó, ofrecer otro turno, etc.

El tiempo en la clínica aparece desde lo más concreto (día y hora de la sesión, frecuencia, duración de sesión) hasta en los aspectos más subjetivos, como la historización. Si logramos efectivamente que estos pacientes se "presenten", es de esperar que en los primeros tiempos el analista tenga que estar recordándole, al menos durante las primeras veces, el día y la hora del encuentro. O que avisen acerca de las faltas con anticipación y por qué es importante el cumplimiento de los horarios. Lo mismo sucede con en tiempo a nivel de la historización: en algunos casos resulta muy pobre; en otros, el tiempo presente aparece desestimado con frases al estilo "¿Y esto que me preguntás qué tiene que ver? A mí me importa lo que me pasa ahora". Son personas que no están situadas en el tiempo presente. Viven en un tiempo actual, diferente a la lógica del presente, determinado por el pasado. Padecen en la urgencia del ahora mismo, como las almas del infierno de Dante. El tiempo de lo actual impide la reflexión y por ende, esperamos pacientes actuadores, comandados por la pulsión. Por otro lado, también es difícil que sean capaces de anticipación.

Un sufrimiento sin nombre y fuera del tiempo. En el infierno que describe Dante en La Divina Comedia, las protestas y blasfemias de las almas condenadas llenan la atmósfera del lugar. En los distintos círculos infernales, las almas están fijadas eternamente a un mismo estado, agrupadas según un castigo que se repite incesantemente según el pecado cometido. Su pecado -goce, podemos decir- los ha tomado por completo y esto es lo que los agrupa dentro del mismo círculo, del cual nunca saldrán. En el caso concreto de los castigados por usura, por ejemplo, no están identificados por su nombre, sino por un escudo de un monedero que llevan colgado en el cuello. En la Divina Comedia leemos que no hay capacidad de salvación en el infierno, pues se trata de almas que no se han arrepentido. 

En el purgatorio, sin embargo, las almas se encuentran en un estado transitorio de purificación y expiación. También se trata de almas sufrientes, castigadas hasta que limpien ciertas manchas, lo cual pueden hacer por no están empedernidas en la "opción del mal". Aquí se trata de almas salvadas, pero con una purificación incompleta. En esta dimensión aparece el caso por caso: cada alma debe realizar su propia purificación en un tiempo determinado para cada quien, según los pecados cometidos.


¿Qué diferencia de posición encontramos entre las almas del infierno del purgatorio? El arrepentimiento, que implica un sentimiento de pesar y el empuje a enmendar una acción o un pensamiento del pasado, en base a una evaluación hecha acerca de esos hechos. Sin hacer de esto una clínica del arrepentimiento, rescataremos está implicado algo del tiempo lógico: tiempo de ver, de comprender y de concluir. A propósito, dice el Viejo Testamento en Daniel 12.10 "Muchos serán purificados, emblanquecidos y refinados; (...) ninguno de los impíos comprenderá, pero los entendidos comprenderán". Para arrepentirse, hay que por lo menos poder hacerse una pregunta sobre la participación de uno en los hechos pasados. Este poder preguntarse, dicho sea de paso, es también característica del síntoma analítico.

La propuesta para el consultorio, entonces, es la de pasar de una lógica del infierno hacia una lógica de purgatorio. Pienso que las intervenciones posibles van en torno a todo lo que vimos relacionado al presente: presentarse en relación al nombre, presentarse como asistencia y el presentarse en cuanto  a asumirse inserto en una historia.

Una explicación desde el psicoanálisis
Evidentemente, estos pacientes no presentan una neurosis clásica. A nivel de la estructuración psíquica, el yo de estos pacientes se encuentra en directa conexión con el ello pulsional, alejados así de lo simbólico.

Estos pacientes han constituido su subjetividad a la manera de lo que Freud llama pacientes de carácter, mientras que otros la constituyen con tendencias actuadoras (acting out y pasaje al acto).

En El yo y el ello, nos dice Freud que en estas presentaciones clínicas, las pulsiones toman al yo, lo capturan y lo obligan a ser un siervo fiel del ello. En consecuencia, el yo adquiere la fijeza propia de la pulsión, al tiempo que se aleja de la vereda de la castración  y de la angustia que la misma produce. 

Referimos aquí problemáticas que si bien se sufren y motivan la consulta, no implican la interrogación por parte del paciente, quien ubica la razón de su padecer por fuera, exigiendo así que los cambios los produzcan los otros.

El desafío con estos pacientes es no intervenir de manera especular. Esto quiere decir que no se deben tomar sus comentarios ni sus acciones (a veces nada agradables) de manera personal. Hay que entender que la subjetividad de estos pacientes está muy ligada a las pulsiones tanáticas del Ello.

La paciencia y el cuidado son las herramientas clínicas del psicoanalista. Así, se les donará a estos pacientes dimensión de la espera, el límite y la reflexión, sobre las cuales ellos tienen poco registro.

Los analistas debemos, con estos pacientes más que con quienes presentan una neurosis clásica, trabajar en nuestro análisis lo que Freud denominaba los propios puntos ciegos para no sucumbir en la especularidad contra-transferencial. 

martes, 24 de diciembre de 2019

El humor de Tute



martes, 12 de noviembre de 2019

El humor de Tute

miércoles, 23 de octubre de 2019

El humor de Tute



martes, 8 de octubre de 2019

¿Qué hace a un buen psicólogo?

Patricio Leone, fundador de “Psicólogas y psicólogos en Argentina” grupo que funciona desde Noviembre del 2008, nos acerca esta reflexión que me parece interesante destacar:

Hace algunos años, en una Institución a la que prefiero no recordar, tuve la desdicha de conocer una Colega, con una interesante particularidad: había leído a Freud y Lacan de pies a cabeza, y de cabeza a pies, y podía decir, con absoluta precisión, en que tomo, seminario, capítulo, y párrafo, se encontraba aquello que le preguntaran.
Y acertaba. Siempre.

Tenía otra particularidad, igualmente interesante: su Consultorio tenía un resorte que catapultaba a sus Pacientes por los aires.
Por los aires, fuera de su Consultorio.
Trabajaba para una Obra Social, con lo cual los Pacientes no llegaban por recomendación, sino que se asignaban de acuerdo a disponibilidad horaria.
El ritual era ampliamente conocido por las Secretarias.
El Paciente llegaba, esperanzado y sonriente, entraba, transcurrían los 30 minutos de rigor y, al salir, enfilaban agobiados y frustrados a la Recepción.
- Señorita – decían, tímidamente – cómo hay que hacer para cambiar de Profesional?
Invariable.
Difícilmente los Pacientes le duraban más de 2 ó 3 sesiones.
Los más resilientes, de manera casi heroica, podían sobrevivir un mes y medio. No más.

Casi no tenía Pacientes privados.
Y digo casi para ser piadoso.
La pasaba mal.
Estudiaba y releía lo que ya había estudiado y releído en innumerables ocasiones.
Pero de Pacientes nada.
Una vez, me contaron de un ofrecimiento laboral de paga muy escasa en Isidro Casanova, un lugar lejano y algo áspero, y lo comenté en el Office.
Al llegar a mi casa y abrir el mail, me encontré con un correo suyo en el que me pedía encarecidamente que la recomendara para ese puesto, porque necesitaba desesperadamente trabajar.
Lo hice, pero no consiguió que la tomaran.
Probablemente, al entrevistador le interesara poco saber en qué capítulo de Escritos 2, Lacan habla de Melpómene.

Compartí un par de Jornadas con Ella.
Sus intervenciones y ponencias eran absolutamente soporíferas.
Todos, incluídos compañeros de mesa, coordinadores y hasta personal de limpieza, entrábamos en un trance colectivo, y cabeceábamos casi sin disimulo, frente a un estilo monocorde, y absolutamente despojado de la más minúscula gota de carisma y dinámica.
Madres con bebés inquietos, sujetos con insomnios primario o de fragmentación, o personas bajo los efectos de metanfetaminas que necesitaran bajar, se acercaban para lograr conciliar el sueño.
Ella lo hacía posible. Una inducción del sueño que ningún psicofármaco podría igualar.
Al finalizar, alguien, entre cabeceo y cabeceo, comenzaba a aplaudir, y todos se sumaban, mientras se desperezaban y meneaban su cabeza con un gesto de aprobación ficticio.

No sé muy bien que convierte a un Psicólogo en un buen Psicólogo.
Ella me dejó absolutamente claro que con la erudición no alcanza.
He conocido cientos de eruditos, carentes de eficacia profesional.
He conocido Colegas con excelentes promedios, que eran zapatos sin cordones a la hora de atender, y otros con promedios mediocres, dueños de una prodigiosa muñeca clínica.
He conocido egresados de Universidades prestigiosas que hacían desastres, y otros de Universidades de menor valía, que eran requeridos en cantidad.
He conocido cantidad de Colegas que no se analizan ni supervisan, y logran un éxito terapéutico tras otro.
Contrariamente, he conocido Colegas que respetan a rajatabla el famoso tridente, y provocan estampidas de Pacientes en fuga de sus Consultorios.

Sé que lo que digo es controvertido, pero descubrir qué convierte a un Psicólogo en un buen Psicólogo es algo que no deja de perturbarme, y para lo cual no he encontrado más que algunas tentativas de respuesta.

Mi hipótesis es que una intangible mixtura de carisma, un saber decir, ética, vocación, bajo la forma de devoción, recursos emocionales propios, experiencia de vida, escucha ávida, sentido común, empatía, buena memoria, ingenio, flexibilidad, repentización, humildad, prudencia, capacidad para ejemplificar, humor, curiosidad, entre otras cualidades, son vitales.
No alcanza con la erudición.
Excelentes Docentes pueden ser pésimos Terapeutas.
Y viceversa, claro. 

Por supuesto, sigo leyendo.
Y tratando de mejorar cada día.

lunes, 19 de agosto de 2019

El humor de Tute



jueves, 27 de junio de 2019

Consentimiento informado de tratamiento psicoterapéutico para menores de edad.

A la hora de solicitar tratamiento para un menor, son los padres (o tutor) quienes autorizan las intervenciones del profesional, representando legalmente al menor y en cumplimiento de la patria potestad. Textualmente, el Ministerio de Salud dice que:
Los niños y niñas, es decir, las personas menores de trece años, son incapaces para tomar decisiones en materia de salud y, en consecuencia, requieren de la representación de sus progenitores quienes prestarán el consentimiento para el acto médico sin perjuicio de la necesaria información y participación del niño, conforme resulta del artículo 2° inciso e) de la ley 26.529 de Derechos del Paciente (2009).

Presunción de autonomía: Se presume iuris tantum (es decir, admitiendo prueba en contrario) que el adolescente entre trece y dieciséis años tiene aptitud para decidir por sí, en forma autónoma, respecto de aquellos tratamientos que no resultan invasivos, ni comprometen su estado de salud o provocan un riesgo grave en su vida o integridad física. Pese a su vaguedad, el concepto de “invasivo” debe vincularse con el riesgo que el tratamiento cause para la salud, la integridad o la vida.
La siguiente es la autorización que propone FEPRA para el consentimiento informado en los tratamientos a menores de edad, que debe ser agregado a la historia clínica:
AUTORIZACION DE TRATAMIENTO  
Por la presente doy mi consentimiento para que la/el menor …………… en mi carácter de (vínculo) ….. y D.N.I. ……., inicie tratamiento psicológico con el/la prestador/a ………………………del listado ofrecido por la Obra Social/Sistema……………………… Manifiesto además conocer las normas de funcionamiento del mismo. Firma, Aclaración y DNI del Padre.................................................  Firma, Aclaración y DNI de la Madre............................................. Lugar y fecha………………….., ………./………./………. 
Este, más completo, pertenece a una Institución y contempla además el secreto profesional y el asunto de las derivaciones.
El/la padre, madre o tutor legal _____ DNI N°____ del niño (Nombre y apellido), DNI N°____ manifiesta la veracidad de los datos personales aportados para la confección de su historia clínica, y que ha recibido información suficiente acerca del tratamiento que realizará junto al profesional ___, M.N.___, al que presta voluntariamente su consentimiento, de acuerdo a las condiciones que se transcriben a continuación:

1) Se garantiza la confidencialidad y el debido secreto respecto a la información recibida en el ejercicio profesional, cuyo límite solo puede justificarse en una justa causa, de acuerdo a lo establecido en los códigos de ética y Ley 26.061 Protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes.
2) El responsable del paciente menor de edad, se responsabiliza a seguir las indicaciones que el profesional actuante le imparta, en el caso de que considere necesrio realizar una inter-consulta psiquiátrica y/o médica, o bien una derivación a una Institución cuando la complejidad de la problemática no pueda ser abordada por el dispositivo asistencial que el profesional puede ofrecerle.
Firma y aclaración del padre, madre o tutor.

Bibliografía:
Ministerio de Salud - "El consentimiento informado de las personas menores de edad"
Fepra.

lunes, 22 de abril de 2019

El humor de Tute

Terapia on-line y encuadre: "¿usted no hace terapia a distancia?"


Por Lucas Vazquez Topssian
La inmicción de las TICs  dentro de los consultorios es inevitable. ¿A quién no le han cancelado una sesión por Whatsapp? ¿Quién ha asistido al sufrimiento de un paciente a quien le clavaron el visto? ¿Quién no ha escuchado a un paciente quejarse porque su anterior terapeuta miraba mucho el celular? En fin, Lacan decía que el psicoanalista tenía que conocer la espira a la que  su época lo arrastraba y por eso hoy quería hablar de la terapia web o terapia on-line. Específicamente, me preguntaba acerca de la pertinencia y la efectividad de los tratamientos psicológicos on-line. Una de las cosas que más me han sorprendido en el ámbito psi es el tabú que se armó alrededor de este tema, siendo pocos los profesionales que admiten abiertamente llevar adelante esta modalidad de su práctica. Sabemos que la llamada terapia on-line no es una modalidad terapéutica en si misma, sino un aspecto del encuadre que fija el profesional, sea psicoanalista o no. En este sentido, un profesional de cualquier corriente psicológica podría elegir esta modalidad.

Sus defensores, ubican como principal beneficio la posibilidad de brindar atención a pacientes con movilidad reducida o que se han mudado lejos.
Sus detractores, exponen las siguientes objeciones.
  • Problemas de conexión con la red, que afectan a la fluidez o directamente pueden acabar una sesión.
  • Se pierden ciertos regitros corporales (olfato, tacto y todo lo que pase más allá del marco de la pantalla).
  • Sin la “actualidad de los cuerpos”, la transferencia que sostiene el análisis puede verse amenazada.
  • No hay garantía de privacidad, puesto que no se puede garantizar quién más pueda estar fuera del rango de la cámara.
¿Qué hacer entonces? Hay que ir al caso por caso, así de sencillo y así de complejo. Sabemos que el encuadre no es algo rígido y está del lado del analista fijarlo según la lógica del caso. En el mejor de los escenarios, el analista debería poder dar cuenta de por qué y para qué encuadra el espacio terpéutico de manera on-line, en el consultorio o en el café de la esquina. De todas maneras, aunque el analista establezca un encuadre y oriente sus intervenciones persiguiendo determinada intención, los efectos siempre se pueden leer retroactivamente.

Por el canal de contención a las víctimas de la  AALCC recibo la consulta de un hombre de 30 años, residente de la Ciudad de Buenos Aires. El señor, llampemoslo J., cuenta que conoció a una mujer por Facebook, llamémosla B, que vivía en otra provincia del centro de Argentina y con quien mantuvo una relación por un año, sin jamás encontrarse físicamente. “No tuvimos un vínculo físico, pero estábamos todo el tiempo en contacto”. J. cuenta que B. tenía una hija que lo trataba a él de papá. Utilizando la cámara de la computadora o del celular, J. y B. cenaban juntos, charlaban y hasta dormían. Él le envió dinero a ella. Cuenta que las relaciones sexuales entre ambos “era con fantasías habladas y escritas sin la cámara, porque a mi me daba daba vergüenza”. Él ubica  que los problemas comenzaron cuando  ella empezó a hablar de sus ex parejas: “Después de la relación sexual ella sacaba a relucir a sus ex y me arruinaba la noche que metiera a más tipos en la cama”. “Ella se fue alejando, se volvió fría y caprichosa”. “Ella me presionaba para vernos y esto me anulaba. Como yo no iba, ella me decía que ya no me podía esperar” Un día, J. ve que en el Facebook de B. varios comentarios de un hombre, que según él averiguó, era de su misma provincia. J. estalla en ira los insulta, particularmente al nuevo hombre, quien le responde a J. que es un bobo y un cornudo. Este tercer hombre y B. terminan bloqueando a J. de todas las aplicaciones y de las redes sociales. J. me pregunta: “¿Por qué ese tipo se pensó que tenía derechos, si nunca se vieron personalmente?” Le señalo que él tampoco se vio personalmente con B. y le pregunto por qué. “No confío en las personas, me da miedo conocer a alguien. M me siento poco hombre, me da angustia, impotencia, no quiero ser descartable”. Relata, además, sentirse sumamente culpable por haber insultado a B. y al hombre. ¿Por qué fui así?, se pregunta.

A la hora de concretar un encuentro presencial, él me pregunta “Ah, ¿pero usted no hace terapia a distancia?” A cada analista le tocará evaluar de qué distancia se trata antes de caer en la trampa de la comprensión. Le respondo “¿A distancia?, ¡mirá todos los problemas que te trajo la distancia!”. J. acepta venir a la consulta con el dispositivo clásico.

La apuesta en esta intervención, fue poder acotar algo de este goce de permanecer a la distancia. Nosotros sabemos que donde hay goce hay satisfacción, satisfacción que lo hace sufrir y de la que J. apenas estaba anoticiado. Como este caso, he tenido demandas similares: “Busco terapia on-line, así puedo tener la sesión en la hora del almuerzo del trabajo”, “Prefiero encuentros on-line, así no tengo que viajar y me es más barato”, etc. En todos los casos, se trata de tomar a la virtualidad como una modalidad de encuadre, que el analista debería definir, no por capricho del paciente o de él mismo, sino por lo que escucha.

¿Buscás psicólogo en CABA u on-line?

Lucas Vazquez Topssian es psicólogo clínico y forense. Podés hacerle tu consulta por Whatsapp o seguilo en su página de Facebook.

lunes, 18 de febrero de 2019

Aspectos a tener en cuenta al derivar pacientes graves.


Tomaré un caso real que Raúl Courel relata en el texto 16 notas sobre la formación universitaria del psicólogo.
Un psicólogo atiende a un paciente grave. Durante el tratamiento, el enfermo se descompensa, el profesional entiende que es necesaria su internación y comunica la indicación a los familiares. Ellos aceptan lo propuesto pero, algunas semanas más tarde, le envían una carta documento en la que le advierten que sus responsabilidades con el caso no han terminado, que su desempeño previo no fue idóneo y que iniciarán las correspondientes acciones legales.
El autor expone este y otros casos como ejemplos la carencia de conocimientos éticos y legales para abordar distintas situaciones de la clínica en el ámbito universitario. Si bien no tenemos más datos que los expuestos, podemos pensar en cuál podría ser la forma más adecuada para manejar las derivaciones.

En el Código de Ética de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires. la derivación está ubicada dentro de los límites de la competencia de un psicólogo. Según el punto 1.04 inc, b:
Cuando el psicólogo considera que alguna característica particular de los individuos o grupos que lo consultan pueden afectar de manera significativa su desempeño profesional (por ejemplo raza, etnicidad, religión, discapacidad o lengua) [...].realiza la derivación pertinente.
¿Y para qué un psicólogo deriva a un paciente? El artículo 1.14 dice: 
a) Los psicólogos disponen las consultas y derivaciones apropiadas basados principalmente en los mejores intereses de sus clientes o pacientes con el consentimiento apropiado y en todos los casos a profesionales habilitados legalmente. b) Los psicólogos aconsejan internaciones y externaciones de las personas que asistan respetando su voluntad, salvo en los casos que contempla la ley.
El tema de las derivaciones es bastante delicado. De la experiencia de colegas y la mía propia, rescato algunos puntos a tener en cuenta:

Ubicar la falta del lado del psicólogo: Las derivaciones ocurren cuando el psicólogo no posee el dispositivo adecuado para el tratamiento de su paciente y esta es una manera honesta y tranquilizadora de comenzar a abordar el asunto. No se trata de un "no querer", sino de un "no poder". El paciente debe entender que, por sus intereses, actualmente necesita otras intervenciones que el psicólogo es incapaz de procurarle. Por ejemplo en el caso antes citado, podría ser la medicación, los estudios médicos, la internación, etc.

Evitando sentimientos de expulsión: una derivación puede deslizar fácilmente a que el paciente se sienta desalojado. Esto puede atenuarse si el psicólogo que deriva le pide al paciente que, una vez que consiga ser atendido por el profesional a donde se lo derivó, le envíe el contacto del nuevo profesional para enviarle un informe. Es probable que el nuevo profesional nunca lo pida, pero el paciente se irá con la idea de que el psicólogo sigue trabajando en su caso, aunque sea desde otro lugar.

Nota: los informes psicodiagnísticos se remiten por escrito a otro profesional que ha efectuado la derivación pertinente. Hay que utilizar un lenguaje adecuado para la comprensión apropiada de quien lo recibe sin exceder aquello que es pertinente a los propósitos que motivaron dicha derivación. Nunca entregar un informe a un paciente, siempre hacérselo llegar por vía directa al profesional.

Hacer firmar una constancia de la derivación. En muchas fundaciones hacen firmar constancias de las derivaciones en las historias clínicas y resulta conveniente hacerlo en los consultorios privados también. Los textos varían, pero tomaré el texto de una de estas instituciones:

(Encabezar con lugar y fecha)
Se efectúa derivación externa para el paciente (nombre y apellido) ya que el dispositivo resulta inadecuado e insuficiente para abordar su problemática actual. Se deriva al paciente a (lugar/profesional).

Si se trata de un familiar o alguna persona responsable del paciente, que indique bajo su firma y aclaración el vínculo con el paciente. Obviamente, hay que tener tacto para solicitar esto, sobre todo en pacientes paranoicos.

martes, 11 de septiembre de 2018

Por dónde empezar: los comienzos del tratamiento.

¿Qué se pone en marcha cuando abrimos la puerta del consultorio por primera vez a quien nos consulta por un padecimiento? ¿Y qué hacer a partir de allí?


En qué momento y con qué ejes damos comienzo a un tratamiento psicoanalítico es un interrogante que tiene su comienzo en nuestro artículo anterior: 6 reglas de Freud para la clínica psicoanalítica.

Freud nos brinda en su trabajo “Sobre la iniciación del tratamiento” de 1913 la metáfora del juego de ajedrez, para decir que las reglas a las que está sujeto un tratamiento tienen movimientos precisos y no son de cualquier manera.

Es una metáfora para la posición del analista: teniendo en cuenta la jugada y los efectos que vuelven del contrincante, resuelve qué pieza mover en cada ocasiónl

En otros textos, con relación a la mirada del paciente, utiliza otra metáfora y dice que un análisis es equivalente a emprender un viaje.


Tiempo de prueba

Durante un primer “período de prueba”, el analista se toma unas semanas para ubicar una cuestión diagnóstica: ¿frente a qué subjetividad estamos? Es fundamental establecer esto antes de proponer el comienzo de un tratamiento, ya que la dirección de la cura será diferente en cada caso.

Años más tarde, Lacan tomó este modelo freudiano y lo llamó entrevistas preliminares. Este tiempo de entrevistas no es fijo, y en el caso de la neurosis se trata de esperar la transferencia.

Una vez concluido el período de prueba y teniendo en claro la posibilidad de trabajo con el futuro analizante se le propone el “pasaje a diván”. Esto implica dejar fuera la mirada, ya que el analista queda fuera de la mirada del paciente.

Freud lo colocó para poder abandonarse a la atención flotante, que es la contraparte de la propuesta que hacemos al paciente, la asociación libre, como lo hemos visto anteriormente.

Comienzo de tratamiento: el contrato analítico

Pasado el período de prueba y considerado el comienzo del tratamiento, se establece el contrato analítico: el tiempo y el dinero.

EL TIEMPO

Se le asigna al paciente una hora de trabajo o más por semana. Es su hora aunque no la utilice. ¿Por qué esto es fundamental? Porque la hora estipulada sirve para medir cuando aparecen las resistencias o el valor de las ausencias, enfermedades ocasionales, etc.

Nos dice Freud que si tenemos una actitud más tolerante, las ausencias se multiplican hasta amenazar la continuidad del tratamiento.

En su tiempo, Freud trabajaba con cada paciente seis días por semana.

En relación al tiempo, hay una pregunta frecuente por la duración del tratamiento. Es una pregunta imposible de responder, ya que en el psicoanálisis nos remitimos a un tiempo lógico, no cronológico, y a la atemporalidad del inconsciente. No se puede prometer tiempos cortos, aunque es necesario un compromiso de trabajo.

EL DINERO

El punto de los honorarios es un ítem difícil. En el dinero participan las equivalencias simbólicas, o sea que se juega lo sexual.

Los honorarios no solo se fijan dentro de un parámetro profesional, sino que también tienen relación con la comodidad del analista al establecer el valor de su hora de trabajo.

Por lo general se cree que un honorario bajo sería mejor tomado por el consultante; al contrario, muchas veces fomenta la dimensión del síntoma, por ejemplo, dificultades con el dinero o con el trabajo. El dinero es un elemento de intercambio simbólico y coloca un acotamiento.

En relación a este punto, Freud planteó que una actitud filantrópica del analista produce problemas transferenciales importantes que llevan a interrumpir la cura.

El dinero entra en juego de diversas maneras, no solo está quien quiere pagar menos; también está el que paga más de más, por ejemplo en un equívoco.

Hay una anécdota al respecto. Lacan recibió a un paciente, quien en la primera entrevista le habló sobre su situación precaria. En el momento de la pregunta por los honorarios, Lacan le dijo que simplemente le pague con lo que llevaba en los bolsillos. Resultó ser una cantidad mucho mayor a la que él solía cobrar, lo cual demostró el verdadero valor de la intervención.

El contrato analítico muchas veces no lo explicitamos, pero es importante tenerlo en cuenta, en especial, y no sin la consideración sobre el dinero, el punto del horario convenido más allá de que el paciente lo utilice o no.

A lo largo del tratamiento, nos sirve para evaluar qué relación a la falta tiene el sujeto: si está dispuesto a perder su hora con el pago consiguiente; si se niega a perder, y entonces el que pierde es el analista; si nos pide recuperar para no hacerse cargo, etc. Son distintos modos en que se juega la pérdida en transferencia.

¿Con qué material se comienza el tratamiento?

Una vez ubicadas las condiciones de la cura, pasamos a la cuestión de los materiales.

Hay que dejar al paciente hacer su relato. No se trata de un diálogo, sino que debe comunicar todo lo que se le ocurre, sin dejar nada de lado.

Cada fragmento de la historia va a ser contado muchas veces y en esa repetición aparecerán elementos que ni el paciente tenía en cuenta. Esto permite construir nexos importantes que dan lugar a nuevas asociaciones.

La transferencia

Freud nos da una indicación precisa, para la interpretación, el analista debe esperar que se dé un momento preciso en el comienzo de la cura.

La meta del primer tiempo de tratamiento es el surgimiento de la transferencia.

Se necesita tiempo. El paciente por sí solo, nos dice Freud, “produce un allegamiento y enhebra al médico en unas imagos de aquellas personas de quienes estuvo acostumbrado a recibir amor”.

Es el primer tiempo del amor de transferencia. El paciente reedita rasgos antiguos y repite reacciones infantiles: se pone en juego lo más pulsional. El amor de transferencia es el carácter del enamoramiento.

Los desafíos más serios para el trabajo del analista consisten en el manejo de la transferencia.