lunes, 2 de julio de 2018

¿Qué escribir en un certificado de tratamiento psicológico?


Por Lucas Vazquez Topssian.

¿Qué hacer cuando un paciente le demanda al profesional un certificado de tratamiento psicológico? Pensemos en el célebre caso de El Hombre de las Ratas de Freud: ante la dificultad que tenía para pagar las 3,80 coronas que debía por la restitución de sus anteojos perdidos, el paciente empezó a desarrollar una serie de acciones para evitar el dichoso pago. Una de las cosas que se le ocurrió fue pedirle a Freud que le hiciera un certificado para que otro teniente se ocupara de hacer el pago, teniendo en cuenta su incapacidad. Recordemos que en el caso, si se hacía el pago pero no lo hacía él, el paciente se liberaba de la tormentosa fantasía de lo que le iba a pasar a su mujer y a su padre. Freud no le hizo certificado; en su lugar, lo invitó a acostarse en el diván y le pidió que asocie.

El caso del Hombre de las Ratas nos enseña que a veces se consulta para resolver una urgencia o pedirnos algo y no hay por qué despacharlos sin darles la oportunidad de hablar. No obstante, a veces el pedido puede ser insistente y venir por parte de abogados, para presentar en los lugares de trabajo (licencias) y hasta educativas. A cada profesional le tocará intentar determinar qué es lo que realmente el paciente demanda al pedir un certificado: ¿Obtener una licencia laboral? ¿Ayudar a la defensa de un caso judicializado?

Por otro lado, no son pocas las veces en que el pedido de certificados proviene del tipo de pacientes que Freud llamaba "las excepciones": personas que dicen que ya han sufrido bastante, que tienen derecho a que no se les impongan más restricciones y que no están dispuestas a someterse a ningún nuevo displacer. Alegan que han sido víctimas durante su infancia de padecimientos injustificados, lo que los autoriza a no volver a someterse a privaciones; ni siquiera las derivadas de un análisis. El mundo está en deuda con ellos, y esto les daría algunas prerrogativas. En estos casos, creo que lo más sensato es alojar esta demanda, pero sin llegar a satisfacerla.

Empecemos por el modelo que suelo usar para los certificados, que no es de mi autoría, sino que es el que utiliza una institución en la que estudié, la cual responde brillantemente de la siguiente manera:

Membrete: nombre, apellido y matrícula del profesional.

Buenos Aires, (fecha del día de emisión)

Para ser presentado a quien corresponda,

Se deja constancia que (nombre y apellido), DNI (número), comenzó tratamiento psicológico a partir del (fecha).

Atte.
(Firma y sello)


El certificado consigna dos fechas. Una fecha es la de emisión y la segunda es la del comienzo del tratamiento. Esto disuade cualquier intento de hacer pasar un verdadero tratamiento por el hecho de ir a una o dos sesiones para buscar un certificado.

No hay diagnósticos ni pronósticos. Sabemos que la información de los pacientes está resguardada bajo secreto profesional, que resguarda  la seguridad, la dignidad y los intereses de los consultantes, sus familias y comunidades. Esto es un alivio para todo el mundo menos para los casos donde hay alguna intensión poco honesta o exagerada, donde justamente se busca que el engaño quede por escrito. Ante estos casos, suelo explicar:
- La importancia del secreto profesional para el paciente y el profesional responsable.
- Que llegar a un diagnóstico requiere de un proceso. 
- Que esta clase de información solo puede pedirla por escrito una autoridad judicial.

Al emitir un certificado, conviene hacer firmar un duplicado. De esta manera, el profesional tendrá un documento de respaldo ante posibles adulteraciones del certificado. Se trata de una copia, con la leyenda al final. COPIA recibida el (fecha), firma y aclaración del interesado.

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