viernes, 28 de noviembre de 2025

De la elucubración al nudo: el saber que se demuestra en lo real

El pasaje del registro modal–cuantificacional hacia el registro nodal implica una verdadera transformación en la noción de saber. No se trata ya de una elucubración sostenida en el juego del significante ni del saber entendido como articulación lógica, sino del pasaje a un saber que se sostiene en la manipulación misma de las consistencias. Lacan lo formula con claridad: el tránsito es de la elucubración a la manipulación, y esta última anticipa aquello que más tarde llamará un saber hacer.

Esta manipulación no es empírica ni experimental en el sentido científico, sino una manipulación-demostración: una demostración en lo real, no de lo real. El real en cuestión no es un dato del mundo, sino el real del nudo, aquel que se deja atrapar o mostrar únicamente en la operación topológica.

En RSI, Lacan se pregunta: “¿Qué puede suponerse como demostración en lo real?”. Con ello apunta a un movimiento decisivo: intentar demostrar qué del inconsciente hace ex-sistencia, qué del inconsciente se sostiene en un real que no depende del sentido. Si en lo modal el inconsciente aparecía ligado al campo del no-todo, aquí el desplazamiento consiste en examinar cómo la imposibilidad de la relación —o proporción— sexual afecta al inconsciente mismo. Y eso concierne tanto a lo universal de la función fálica como al lado no-todo.

En este contexto, lo real deviene soporte del síntoma, y por eso el replanteo del inconsciente se articula con una nueva definición del síntoma y de su relación con el Nombre-del-Padre.

Lacan precisa que el síntoma tiene la estructura de una función: F(x). Se trata de la función que la letra cumple en el inconsciente, casi equivalente a una inscripción que no se negativiza. Su modo de escritura es litoralizante: el síntoma escribe borde, delimita zonas, recorta un real que no cesa de insistir.

Este síntoma ya no es la metáfora —sustitución significante, efecto de sentido— sino la inscripción misma que hace lazo. Es síntoma como escritura, síntoma que anuda, síntoma que —precisamente porque no cesa de escribirse— pone en evidencia el lazo indisoluble entre lo modal y lo nodal, entre la lógica de la imposibilidad y la topología del nudo.

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