sábado, 27 de diciembre de 2025

De la economía psíquica a la represión primaria: el giro freudiano hacia la articulación entre inconsciente y pulsión

El progresivo predominio del punto de vista económico en la obra freudiana no implica el abandono de las perspectivas dinámica y descriptiva del inconsciente; más bien marca un desplazamiento necesario para poder articular —de manera más rigurosa— el inconsciente con la pulsión. Freud advirtió claramente que la clásica oposición entre inconsciente y conciencia no sirve para pensar lo pulsional. Ese límite teórico abrió el camino hacia la noción de represión primaria, operación inaugural sin la cual no habría aparato psíquico.

Desde los primeros textos, la noción de defensa ocupa un lugar central. Vista desde lo económico, la defensa se vuelve un mecanismo indispensable: el aparato se constituye para resguardarse frente a una energía móvil, irrup­tiva, que amenaza con desarticularlo. Si nada obstaculizara esa presión, la red representacional —ese tejido articulado que compone el aparato psíquico— correría el riesgo de deshacerse ante lo que no admite forma ni enlace. La defensa, por lo tanto, se organiza frente a la tensión entre lo articulado y lo que puede romper toda articulación.

Con el desarrollo de su trabajo, Freud afina el concepto de defensa y diferencia diversos modos de su funcionamiento. Entre ellos, la represión adquiere un valor decisivo, hasta el punto de ser elevada a un estatuto estructural. Freud lo afirma sin ambigüedades: La doctrina de la represión es ahora el pilar fundamental del psicoanálisis, su pieza más esencial.

En su formulación de 1915, entre La represión y Lo inconsciente, define la represión secundaria como la operación mediante la cual una representación es privada de su investidura preconsciente, quedando así impedida de acceder a la conciencia. Esta precisión implica algo decisivo: si la distinción entre consciente e inconsciente no está previamente establecida, la represión no puede operar.

De allí que Freud deba postular una operación primera: la represión primaria, que no reprime un contenido específico, sino que funda la propia partición del aparato psíquico en sistemas diferenciados. Es la instauración del inconsciente como tal y, con ello, la posibilidad misma de que algo pueda ser reprimido en un segundo momento.

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