miércoles, 31 de diciembre de 2025

El discurso inaugural: marcas, lenguaje y dirección de la cura

“Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis” constituye tanto el texto inaugural de la enseñanza de Lacan como la piedra fundamental sobre la que se edifica una lectura radicalmente renovada de Freud. No es casual que dicho comienzo adopte la forma de un discurso: la apuesta lacaniana por la palabra hablada ocupa allí un lugar decisivo.

El contexto histórico en el que surge se enlaza estrechamente con su valor simbólico. Lacan subraya la existencia de determinaciones —circunstancias que catalizan la aparición del texto— y las nombra marcas. Este concepto, central en su obra, remite no sólo a la preexistencia del lenguaje sino también a la función del Nombre del Padre y, con ello, a la posibilidad misma de una genealogía.

Conocido como “El discurso de Roma”, debido al lugar donde fue pronunciado en septiembre de 1953, el escrito que hoy leemos es una versión reelaborada de aquella exposición oral. Este texto se articula con otra conferencia dictada dos meses antes, titulada “Lo simbólico, lo imaginario y lo real”, donde Lacan delimita por primera vez sus tres registros a partir de las referencias conceptuales que los sustentan.

En ambos trabajos, los registros simbólico, imaginario y real encuentran su lugar en el campo del lenguaje, entendido como el espacio propio donde se ejerce la práctica analítica. Esto implica afirmar que el psicoanálisis trabaja sobre los efectos del lenguaje en el sujeto, efectos que exceden con mucho la dimensión del sentido.

A partir de estos textos iniciales se formula una crítica decisiva: la denuncia de toda concepción de la praxis analítica reducida al ejercicio de un poder. Lacan reabre así la pregunta por el estatuto de la transferencia y por el modo en que el analista interviene en la cura. Su distinción sigue siendo tajante: el psicoanalista dirige la cura, pero no dirige al sujeto.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario