jueves, 4 de diciembre de 2025

El Padre como síntoma: excepción, orientación y función litoralizante

Existe en Lacan un planteo radicalmente novedoso por el cual la figura del Padre es llevada al nivel de un síntoma, lo que permite despejar toda la imaginería ligada a lo patriarcal y deshacer la idea de un Padre universal, homogéneo o normativo. Pensado como excepción, el Padre introduce una orientación en el sujeto y se inscribe como una versión —siempre particular— de la ley. Esa versión implica que no puede haber un único modo de encarnar dicha función.

Desde esta perspectiva, el síntoma puede entenderse como uno de los Nombres del Padre y operar como tal. Pero aquí ya no se trata del padre significante de los primeros desarrollos, sino de una función que se lee desde la litoralización de la letra. El síntoma, en tanto función lógica, hace excepción y cumple la tarea de anudar allí donde la estructura de la cadena presenta un fallo. De este modo, dos operaciones se conjugan: el síntoma demuestra la no relación y, al mismo tiempo, supone una suplencia —distinta de una obturación— en ese punto preciso.

Ese “ahí donde” nombra el lugar mismo de la falla que afecta la relación entre los toros. Y no debe olvidarse su alcance clínico: es un recurso para abordar el desarreglo estructural que marca la sexualidad del hablante-ser. El síntoma, al funcionar como cuarto, tanto demuestra como suple; y la orientación que introduce en la cadena depende de la incidencia de la ley, puesto que sólo bajo el efecto de esa limitación hay posibilidad de orientación. Esto abre preguntas sobre el modo en que se organizan los anclajes del sujeto, dado que la orientación que imprime el síntoma no es de la orden de la significación, sino un sentido real.

La caracterización de este cuarto elemento ocupa a Lacan a lo largo de varios seminarios, donde se interroga por su necesidad y por aquello que puede operar como tal. Se trata de un problema central en su enseñanza, que reaparece en el Seminario 23. Entre RSI y El sinthome se produce una transformación decisiva: la nominación ocupa el lugar del cuarto en el primero, mientras que el sinthome lo hace en el segundo. Una diferencia que no es meramente terminológica, sino que marca dos modos diversos de pensar la función que orienta y sostiene el nudo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario