jueves, 8 de enero de 2026

Del significante a la lógica: el borde real de la división del sujeto

En la medida en que Lacan se orienta a situar lo real implicado en la división del sujeto, se produce en su enseñanza un desplazamiento decisivo: el pasaje de la lingüística a la lógica. Este corrimiento se vuelve explícito en La identificación, aunque sus efectos se prolongan en los seminarios posteriores, como puede constatarse, por ejemplo, en el Seminario 13.

Si más adelante Lacan podrá definir a la lógica como la ciencia de lo real, en este primer momento su función consiste en posibilitar la delimitación del “ombligo” del sujeto. Esta formulación retoma, no sin resonancias precisas, el ombligo del sueño freudiano: aquello que enlaza o empalma con un real irreductible. El ombligo del sujeto designa así un punto opaco y paradojal, que oscila entre la inconsistencia y la incompletud. Intentar definirlo a partir de esta serie conduce a hacer de la lógica el recurso que permite deslindarlo allí donde el nombrar fracasa. De este modo, se establece un vínculo entre el sujeto y un borde, lo que justifica el abandono de la gramática como herramienta suficiente para su aprehensión.

La referencia a la lógica fregeana en particular, y a la ciencia en general —aun cuando Lacan la considere desde el prisma del galileanismo tal como lo piensa Koyré—, se precisa en este punto. La lógica permite circunscribir ese borde concomitante al sujeto, pero no pretende resolverlo; y cabe incluso interrogarse acerca de qué sería lo que habría que resolver allí.

Mantener esa opacidad sin clausura es, justamente, lo que distingue al psicoanálisis de la ciencia. Mientras esta última se ve llevada, casi necesariamente, a la empresa de suturar ese borde, el psicoanálisis se sostiene en no hacerlo. En este sentido, la referencia a la ciencia vale en la medida misma de su fracaso.

¿De qué se trata entonces aquello que no se resuelve? Puede abordarse a partir de la afirmación según la cual “el sujeto está, si puede decirse, en exclusión interna de su objeto”. Esta fórmula indica el cariz topológico que adquiere el sujeto y hace eco de aquel “centro exterior al lenguaje” formulado en Función y campo…. Si este sesgo real de la división no puede decirse, se intentará escribirlo; pero aun así, queda abierta la pregunta: ¿esa escritura lo resuelve?

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