En esta ocasión vamos a revisar un texto de Melanie Klein, “Simposium sobre ‘Enfermedad depresiva’; una nota sobre la depresión en el esquizofrénico”, Revista de Psicoanálisis de la APA, vol. XVIII, n.º 1, 1961, pp. 17-20. La pieza aparece como una contribución de Klein de 1960, inmediatamente anterior a su muerte; forma parte del conjunto de trabajos tardíos en los que retoma y articula sus conceptos de posición esquizo-paranoide y posición depresiva. La propia Biblioteca de la Asociación Psicoanalítica Argentina conserva el texto digitalizado.
Nos interesa que Klein está intentando resolver un problema metapsicológico bastante profundo: ¿qué relación existe entre la posición depresiva y la posición esquizo-paranoide? No se trata nada más de un texto sobre “depresión en pacientes esquizofrénicos”, en el sentido descriptivo.
Para Klein, lo esquizoide y lo depresivo no son dos mundos completamente separados. Su hipótesis es que las dos posiciones constituyen momentos fundamentales del desarrollo psíquico y que existe una oscilación permanente entre ellas.
✅La posición esquizo-paranoide está organizada alrededor de la ansiedad persecutoria la fragmentación del objeto; mecanismos de defensa como la escisión, la proyección, la identificación proyectiva, la idealización, la negación y la omnipotencia.
✅Mientras que la posición depresiva aparece cuando el objeto comienza a ser percibido como objeto total: el mismo objeto que se ama es también aquel hacia el cual se dirigió el odio y la agresividad.
La depresión, para Klein,es el efecto de una determinada posición frente al objeto total, donde estarían implicados la culpa, la preocupación por el objeto, el temor a haberlo destruido y el deseo de reparación.
Klein plantea que un paciente esquizofrénico puede haber alcanzado, en algún momento de su desarrollo, la posición depresiva, pero no haber podido elaborarla suficientemente.
Ante la angustia que implica reconocer al objeto total —y, por lo tanto, reconocer simultáneamente el amor y el odio hacia ese mismo objeto— se produce una regresión hacia la posición esquizo-paranoide. De esta manera, la defensa esquizo-paranoide no necesariamente aparece antes de lo depresivo como algo absolutamente independiente; puede funcionar también como defensa frente a la angustia depresiva. Esto modifica bastante la manera de entender determinadas depresiones que aparecen en sujetos psicóticos.
Para Klein, cuanto más integrada está la percepción del objeto, más difícil resulta mantener la escisión.
Supongamos que un paciente dice: "La persona que amo es también aquella a la que odio", entonces aparece la culpa: "Mi odio pudo haber dañado a quien amo."
Pero si esa culpa resultara insoportable, el paciente podría volver a separar, defensivamente, el objeto bueno / objeto malo. Entonces ya no tendría que experimentar "yo destruí a quien amo", sino "hay un objeto malo que me persigue".
Es una transformación radical de la angustia. La angustia depresiva puede convertirse nuevamente en angustia persecutoria.
Por eso Klein propone una especie de circuito: angustia depresiva → regresión → mecanismos esquizoides → angustia persecutoria.
Y esto también permite comprender por qué determinados fenómenos aparentemente "paranoides" pueden tener en su trasfondo una problemática profundamente depresiva.
Depresión esquizofrénica y melancolía: distinciones
No sería correcto pensar que una depresión en un paciente esquizofrénico es igual a un paciente melancólico.
El mecanismo difiere en que en la posición depresiva hay una mayor integración del objeto. El sujeto puede experimentar amor, odio, culpa, la pérdida, preocupación y necesidad de reparación.
En cambio, cuando predominan los mecanismos esquizo-paranoides, la relación con el objeto está mucho más marcada por la escisión, la fragmentación, la proyección, la persecución y la identificación proyectiva, como vimos. Por eso puede haber afectos depresivos muy intensos sin que el funcionamiento psíquico sea propiamente el de una melancolía.
Dato clínico: debemos separar el fenómeno afectivo "depresión" de la posición metapsicológica depresiva. Ambas están relacionadas, pero no son idénticas.
Relación esquizofrenia–manía–melancolía
En el texto que estamos viendo, Klein llegó a formular una hipótesis bastante audaz para su época: que las perturbaciones esquizofrénicas y las maníaco-depresivas podrían estar más relacionadas evolutivamente de lo que habitualmente se suponía, porque ambas estarían relacionadas con diferentes modos de afrontar la posición depresiva.
La posición depresiva exige tolerar que el objeto amado y el objeto odiado son el mismo. Cuando esto resulta insoportable pueden aparecer diferentes soluciones defensivas.
Una puede ser la regresión esquizo-paranoide: "No es que yo haya destruido al objeto amado; el objeto es malo y me persigue."
Otra puede ser la defensa maníaca: "No necesito al objeto, no lo he perdido, no tengo nada que lamentar."
Es decir, tanto la defensa esquizoide como la maníaca pueden ser entendidas como modos de evitar la angustia depresiva. Con esta perspectiva, la depresión puede constituir una problemática central frente a la cual la organización esquizoparanoide funciona defensivamente.
Otro concepto kleiniano fundamental se refiere a la reparación. Si el sujeto puede reconocer: "el objeto que amo es el mismo que ataqué", aparece la posibilidad de reparación.
La reparación supone que el objeto existe como objeto total, que ha sido dañado en la fantasía, que puede ser perdido y también ser recuperado/reparado.
Por eso la reparación es, paradójicamente, un indicador de mayor integración. Cuando la posición depresiva no puede elaborarse, el sujeto puede defenderse justamente contra esa posibilidad: si no reconozco al objeto total, tampoco tengo que reconocer que lo dañé. Entonces la escisión protege de la culpa, pero al costo de empobrecer la relación objetal.
Aplicación clínica:
Cuando aparece un paciente con depresión, la pregunta más fértil es: ¿Qué posición ocupa frente al objeto cuando aparece lo depresivo?
Si un paciente, por ejemplo, dice "Lo extraño, lo amo, estoy enojado con él, siento que hice cosas que lo dañaron y quisiera reparar." tenemos una problemática propiamente depresiva, con integración objetal.
En cambio, si un paciente dijera "Perdí todo, nadie me quiere, todos me atacan, no hay nada bueno, estoy completamente vacío", ahí vemos el afecto depresivo, pero coexistiendo con escisión, persecución y fragmentación.
Pero podría haber una tercera opción: la depresión como retorno de lo escindido. Y ésta quizá sea la formulación más notable: aquello que había sido evacuado mediante proyección o escisión retorna bajo forma depresiva. Entonces la depresión podría marcar un fracaso momentáneo de las defensas esquizoides.
Esto permite leer de otro modo determinados momentos clínicos: una aparición de tristeza, culpa, duelo o vacío no necesariamente significa un empeoramiento. En determinadas organizaciones puede indicar que algo previamente escindido comienza a integrarse y, por eso mismo, resulta más doloroso.
Me parece que este pequeño texto no debería ser leído como un artículo sobre "depresión en esquizofrenia", sino como una pieza sobre la continuidad estructural entre lo esquizo-paranoide y lo depresivo, lo que sucede en el desarrollo psicopatológico en tanto regresión esquizo-paranoide, la defensa maníaca y la organización depresiva.
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