En la angustia, el sujeto se coloca como objeto pasivo para cubrir la castración del Otro.
La angustia le señala que se halla en una encerrona; y, al mismo tiempo, abre la posibilidad de separarse y configurar su propio deseo. En la ansiedad, el sujeto está en un sin salida porque queda tomado enteramente como objeto por el Ello pulsional.
El sujeto del inconsciente queda momentáneamente fuera de juego y ante la ausencia de las representaciones-palabra sólo queda la acción: - Actuar de manera compulsiva, o -Someterse al mandato del Superyó: “Todo es posible, pero nunca es suficiente”.
Entonces, frente a cuadros clínicos tan diferentes como la Angustia y la Ansiedad, ¿cómo interviene el analista para no equivocar la cura? |
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