lunes, 9 de marzo de 2026

¿Cómo diferenciar la ansiedad de la angustia?

En la práctica clínica, la Ansiedad y la Angustia se presentan con síntomas similares: taquicardia, sudoración, insomnio, dolor de pecho, mareos, contracturas. 

Pero entonces… ¿qué es lo que verdaderamente orienta una cura?


“La mente es como un iceberg, flota en un 70% de su volumen bajo el agua”.
— S. Freud


S. Freud expresa con profunda claridad y convicción que los síntomas son sólo la punta del iceberg.

Entonces, entre ansiedad y angustia, ¿dónde se juega la diferencia decisiva que orienta la cura?


Entre ansiedad y angustia, la diferencia decisiva está en la posición subjetiva que el sujeto asume frente a sus Otros significativos (pareja, padres, profesores, figuras de autoridad).

Ahora bien, ¿Qué posición asume el sujeto en la angustia…
y cuál en la ansiedad?
  • El Sujeto Angustiado
En la angustia, el sujeto se coloca como objeto pasivo para cubrir la castración del Otro.

La angustia le señala que se halla en una encerrona;
y, al mismo tiempo, abre la posibilidad de separarse y configurar su propio deseo.

 
  • El Sujeto Ansioso
En la ansiedad, el sujeto está en un sin salida porque queda tomado enteramente como objeto por el Ello pulsional. 

El sujeto del inconsciente queda momentáneamente fuera de juego y ante la ausencia de las representaciones-palabra sólo queda la acción:
Actuar de manera compulsiva, o
-Someterse al mandato del Superyó: “Todo es posible, pero nunca es suficiente”. 


 
Entonces, frente a cuadros clínicos tan diferentes como la Angustia y la Ansiedad, ¿cómo interviene el analista para no equivocar la cura?
  • Intervenciones Clínicas frente a un Sujeto Angustiado
El sujeto angustiado tiene el inconsciente en función.

Por este motivo el analista puede intervenir mediante la asociación libre y la interpretación, operatorias clínicas que abren una posibilidad decisiva: que el sujeto se desaloje del lugar de objeto pasivizado y cruce el umbral hacia su propio y singular deseo.

  • Intervenciones Clínicas frente a un Sujeto Ansioso 
Frente a un sujeto ansioso que le demanda al analista -de manera imperativa- la extracción inmediata de su malestar, las primeras maniobras son: 
- Alojar, escuchar y validar lo penoso de sus síntomas 
- Crear un marco de confianza para que el paciente pueda creer, y luego admitir, que existe una causa psíquica que provoca su estado de urgencia subjetiva frente al “no puedo parar de..." 
- El analista introduce preguntas puntuales:
▪️ ¿Cuándo comenzó el desborde?
▪️ ¿Dónde se manifiestan las compulsiones?
▪️ ¿Cómo es la relación con sus Otros significativos y sus semejantes?

Así el terapeuta comienza a poner palabras que funcionen como dique frente al empuje pulsional. 


En estos inicios, el analista hace función del inconsciente allí donde éste ha quedado fuera de juego

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