Si un paciente entra en un estado de “urgencia subjetiva” puede padecer ataques de angustia, momentos de mutismo, inhibición extrema, perplejidad, episodios de excitación psicomotriz e impulsividad, actings outs y/o pasajes al acto.
En estos momentos, la asociación libre y la interpretación no resultan clínicamente eficaces...
Entonces, ¿qué hacemos?
Entonces, ¿qué hacemos?
1. “Tomar de la mano, para no dejar caer” – Jacques Lacan
Nuestra labor es hacerle notar que estamos ahí para él.
Ofreceremos una relación humana, previsible y confiable que haga, al decir de D. Winnicott, de “holding” -sostén-, que promueva la integración del Yo que se ha desmembrado momentáneamente.
2. “Frente al no hay tiempo, el analista propone: hay todo el tiempo” – Inés Sotelo
Ante la urgencia, debemos ser pacientes. Como analistas, apostaremos a brindar un tiempo para que el paciente pueda desplegar aquello de lo que padece, para que emerja el sujeto y pueda armar una trama propia.
3. “¿Por dónde comenzar?”
En un primer tiempo, no nos centramos en el episodio que desató la urgencia porque allí hay un agujero, una falta de palabras que el paciente -en principio- no podrá tramitar a nivel de lo simbólico.
Nuestra apuesta será hablarle de otros aspectos de la vida, con la finalidad de ir reconstruyendo la realidad psíquica, las representaciones de su mundo, que abruptamente se han roto.
4. “La subjetivación de la urgencia”
La situación que suscita la urgencia irrumpe como algo del orden de lo ajeno. El desafío será que el sujeto que padece, haga el pasaje de esta extrañeza que lo embarga a un sentir que lo implique como propio.
Para esto, le explicaremos al sujeto que existe una causa que desató la urgencia subjetiva. Lo haremos partícipe -porque así se lo comunicaremos- de que vamos a intentar, por un lado, comprender aquello que le ocurre y, por el otro, descubrir el por qué de aquello que siente de manera tan aguda y profunda.
5. “Del acto a la palabra”
El trabajo analítico supone re-orientar al sujeto al marco de la palabra, en muchas oportunidades creando nosotros como analistas la propia maqueta de dicho marco. Así, se podrían realizar intervenciones del tipo: “cuando te aparezca la idea de lastimarte, me llamas”.
Seremos nosotros a través de nuestra función mediatizadora, quienes pongamos un tope simbólico, un borde al des-borde.
Ricardo Seldes plantea que “el analista interviene de modo tal que un pasaje al acto pueda transformarse en un acto fallido”.
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