viernes, 29 de mayo de 2026

No hay cuerpo sin corte

 El corte es un concepto que bascula entre la lógica y la topología. Se trata de una operación que funda y que en su dimensión topológica establece la superficie corporal.

La necesariedad de esta operación fundante toma, respecto de la topología, la forma de un corte primero que delimita el borde de la superficie del cuerpo, elaboración que es, a la vez, consistente con ese estatuto topológico del lenguaje que Lacan propone a partir de “La identificación”.

Con esas coordenadas, es posible abordar al cuerpo sin reducirlo a la imagen en el espejo. Además conlleva el paso de las referencias métricas (que son propias del espacio euclidiano, del espejo) a una consideración del espacio de otro orden, lo que abre la posibilidad de operar sobre los agujeros, delimitados por los bordes.

Esta separación entre lo euclidiano y lo topológico posibilita ese sesgo a-esférico del cuerpo. Este término destaca en primer lugar que no hay cuerpo sin corte y a este corte lo podemos situar en la separación que indica el guión, en la palabra misma.

Es una operación que conlleva la caída de ese resto, el objeto a, producto de la entrada del sujeto al campo del Otro, de resultas de lo cual el cuerpo del hablante no podrá tomar la forma de la estructura de la esfera -una superficie cerrada y sin bordes.

Por otro lado, el cuerpo del sujeto está organizado a partir de una serie de bordes, efectos del corte topológico que lo establece y, por ende, el cuerpo, sexuado, no permite separar tajantemente interior de exterior, sino que se asemeja más a una superficie del tipo de la banda de Möebius o a la botella de Klein. Una superficie que conlleva la continuidad entre el interior y el exterior. Sin embargo, puesto a elegir entre ambas superficies, me parece que la banda de Möebius presenta con mayor rigurosidad lo que está en juego, debido a que no es una superficie cerrada y a que el borde es esencial a su estructura.

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