lunes, 20 de julio de 2026

La arquitectura de los vínculos

 En este blog tenemos una pregunta abierta por el espacio y su relación con la subjetividad y con el padecimiento Más allá de conceptos como la territorialidad, muchas veces el espacio o la arquitectura gravitan de manera significativa en los síntomas, como veíamos en esta entrada al preguntarnos por los mapas que Freud incluía en sus historiales.

esta vez quería señalar los aportes de Marcela Iacub. Ella es una jurista, ensayista e investigadora argentina radicada en Francia, especializada en bioética, derecho de la familia y transformaciones de la sexualidad y el parentesco. Aunque no es arquitecta, en Les architectures du bonheur. De Charles Fourier aux Grands Voisins (2019) incursiona en la filosofía política de la arquitectura y el urbanismo.

La idea central del libro es muy potente: las formas de construir el espacio nunca son neutrales; siempre expresan una determinada idea acerca de cómo deben vivir las personas juntas.

Iacub sostiene que gran parte de nuestras ciudades fueron diseñadas alrededor de un supuesto muy específico: una pareja heterosexual, con hijos, económicamente autosuficiente, viviendo en una vivienda privada, donde gran parte del cuidado ocurre dentro del hogar. Ese modelo organizó durante más de un siglo la arquitectura residencial, la distribución de los barrios y hasta los servicios públicos. 

Sin embargo, hoy la realidad es muy distinta: los hogares unipersonales van en aumento; cada vez más personas mayores viviendo solas; parejas sin hijos; fproliferación de familias ensambladas; divorcios; convivencia temporal; estudiantes y trabajadores que comparten vivienda; personas que pasan buena parte del día fuera del hogar.

Por eso aparece una tensión: seguimos habitando ciudades pensadas para una familia que estadísticamente ya dejó de ser la dominante.

Uno de los argumentos más interesantes de Iacub es que la familia fue históricamente una institución de cuidado. Cuando disminuye el tamaño de los hogares o cambian sus formas, muchas funciones antes resueltas dentro de la casa deben desplazarse hacia otros espacios, como el cuidado de niños o el acompañamiento de ancianos. Pero también la alimentación, la recreación, la socialización y el trabajo sufren este desplazamiento. Eso obliga a repensar la arquitectura y también la ciudad.

De Fourier a los Grands Voisins

El título del libro resume esa historia. Charles Fourier (siglo XIX) imaginó los falansterios, enormes edificios donde cientos de personas compartirían múltiples aspectos de la vida cotidiana. No era simplemente una utopía arquitectónica, sino una nueva organización de los vínculos sociales.


En el otro extremo están Les Grands Voisins, un proyecto parisino contemporáneo que reutilizó un antiguo hospital como espacio mixto de viviendas temporarias, talleres, emprendimientos, actividades culturales y servicios sociales. Para Iacub representa un ejemplo concreto de cómo la arquitectura puede fomentar nuevas formas de convivencia sin depender exclusivamente de la familia nuclear. 

El segundo texto de la bibliografía consultada, La famille contre la démocratie ("La familia contra la democracia"), complementa esta idea.

Allí Iacub argumenta que la familia funciona con una lógica distinta de la democracia: en la familia predominan relaciones de dependencia y jerarquía, mientras que en la democracia predominan relaciones entre ciudadanos formalmente iguales.

Su planteo es que muchas funciones que antes recaían casi exclusivamente en la familia podrían redistribuirse mediante instituciones públicas y nuevas formas de organización colectiva, lo que tendría consecuencias también sobre la forma de construir viviendas y ciudades. 

Para la clínica: Tomemos la pregunta que se hace Iacub las tramas que determinan la subjetividad la subjetividad: ¿qué ocurre cuando esa trama ya no coincide con los espacios materiales donde vivimos? Es decir, no solo cambian las familias, sino que la arquitectura y el urbanismo participan activamente en la producción de determinados modos de vincularse.

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