viernes, 25 de septiembre de 2026

¿Dispositivo o encuadre?

Ciertas ideas preconcebidas del analista acerca de lo que debería ser un psicoanálisis pueden transformarse en obstáculos para la cura. La cuestión obliga a distinguir entre la estructura propia del dispositivo analítico y la rigidez de un encuadre.

Por supuesto que el análisis tiene una estructura que se cimenta en una serie de posiciones que se juegan en la transferencia. Y, por ende, de lugares que el analista ocupa. O sea que eso da cierta estructura del dispositivo analítico, pero que no participa de nada del orden de un encuadre, porque el encuadre sería algo fijo, estático. Y rígido.

Si existiera tal encuadre, el sujeto debería ser empujado a entrar ahí.

A diferencia de eso, entiendo que cuando Lacan plantea que el dispositivo analítico tiene una serie de relaciones que se sostienen de una serie de posiciones, no está planteando nada del orden de lo rígido, sino que estas posiciones se van jugando a lo largo de la cura en función de aquello que el analista escucha. Con lo cual vuelvo a tomar un término al cual hago referencia muy habitualmente, porque me parece esencial que es el término acomodación.

El analista debe acomodar su posición al sujeto que está escuchando cada vez, ¿qué quiere decir esto? Quiere decir que el analista, acomodando esa posición, hace posible hacer lugar a ese sujeto subvertido que el psicoanálisis propone, acomodarse es entonces hacer lugar a la falta, la falla, la inconsistencia y la incompletitud.

De este modo un analista asume una posición que está en las antípodas del forzar al sujeto a entrar a un dispositivo rígido. Sino que es al revés, con esa acomodación el analista le hace posible a un sujeto encontrar un modo particular y singular de analizarse.

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