Los Mecanismos de Defensa son estrategias del Yo, en su vertiente inconsciente, que intentan preservar al sujeto de la angustia provocada por la irrupción de las Pulsiones provenientes del Ello y del Superyó. Cumplen una función esencial en la Economía Psíquica, dado que surgen para sostener la homeostasis del Aparato Psíquico frente a las exigencias internas demasiado intensas o inasimilables.
Como advirtió S.Freud, esa necesidad de defensa se funda en una verdad estructural, “el yo no es dueño en su propia casa”.
¿Qué son las Pulsiones?
S. Freud define las Pulsiones como montajes de energía libidinal, que se originan en los primeros tiempos de vida de absoluta indefensión, cuando el infans precisó de las asistencias del Otro de los primeros cuidados, quien interpretó sus necesidades: “tiene hambre”, “está con sueño”, “quiere más upa”.
La Pulsión es efecto de dicho desciframiento, nace como producto de la Demanda del Otro.
¿Por qué nos tenemos que defender de nuestras Pulsiones?
Nos tenemos que defender de las pulsiones porque al comienzo de la vida -debido a nuestra indefensión primaria- necesitamos del Otro para sobrevivir. En ese tiempo, es imposible interrogar la demanda que proviene del Otro de los primeros cuidados. Como infans nos alienamos al Otro y recibimos a cambio el baño del lenguaje y, con él, nuestra propia humanización.
Nos defendemos de esas marcas no interrogadas frente a la Demanda del Otro, que son incorporadas e inscriptas en el Aparato Psíquico, como imperativos provenientes del Superyó (mandatos crueles e insensatos) y/o compulsiones irrefrenables del Ello.
¿Cuáles son los Mecanismos de Defensa más frecuentes?
Los Mecanismos de Defensa más frecuentes con los que nos defendemos de los mandatos insensatos del Superyó o de las Compulsiones del Ello son: Represión
Proyección
Desplazamiento
Negación
Conversión
Racionalización
Cada uno opera de forma distinta, pero todos intentan proteger al Yo ante lo que resulta psíquicamente intolerable.
¿Cómo opera cada uno de los Mecanismos de Defensa en el Aparato Psíquico?
La Represión consiste en expulsar de la conciencia las representaciones irreconciliables, que luego retornarán en el sueño, síntoma, acto fallido.
La Proyección ubica fuera del sujeto deseos o afectos que no puede asumir como propios.
El Desplazamiento traslada la angustia hacia representaciones más soportables y menos amenazantes, característico del Síntoma Obsesivo: el conflicto se desvía hacia un sustituto.
La Negación admite el contenido, pero lo rechaza, permitiendo cierta tramitación. Se presenta con frecuencia en la Histeria y en el Duelo.
En la Conversión, el conflicto psíquico se manifiesta en síntomas somáticos.
La Racionalización construye explicaciones y justificaciones conscientes, a actos o decisiones determinadas por lo inconsciente.
¿Qué efectos producen estos Mecanismos de Defensa sobre la Subjetividad?
- El efecto propiciatorio de los Mecanismos de Defensa es que resguardan al sujeto de la angustia masiva en cualquiera de sus presentaciones: Ataques de Pánico, Acting Out o compulsiones incontrolables. Para dar respuesta a dichas manifestaciones, recurren a la Represión, el Encubrimiento o el Desplazamiento, y en su lugar aparece un Síntoma o una Inhibición, como respuesta frente al exceso.
- El efecto perjudicial de los Mecanismos de Defensa es que constituyen un obstáculo para que el sujeto acceda a su Deseo o incluso al saber sobre su posición deseante, impidiendo su despliegue. El Deseo queda desplazado, disfrazado o clausurado, como resultado de la defensa, y lo que se impone es una forma de malestar que limita el despliegue subjetivo
¿Cómo trabaja el análisis con estos Mecanismos de Defensa?
Interrogar los mandatos y revisar nuestras defensas
En un análisis, podemos revisar los mandatos que se volvieron imperativos superyoicos y se interponen al propio deseo, volviéndolos conscientes y propiciando su reinscripción.
El trabajo analítico se orienta hacia el reposicionamiento subjetivo logrando que las defensas sean compatibles con el deseo. Al decir de J. Lacan: “sólo se siente culpable quién cedió en su deseo”.
Se apunta a que los Mecanismos de Defensa que actúan en nuestro psiquismo sean los más propicios y benévolos para la subjetividad: que permitan transitar la vida con calma y favorezcan el lazo con los otros.
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