lunes, 26 de enero de 2026

Módulo V – Aportes del psicoanálisis al lazo social en tiempos críticos

Catástrofe y lazo: efectos en lo colectivo, rupturas y reconfiguraciones

En este apartado se abordará cómo los acontecimientos catastróficos –ya sean naturales, políticos, sociales o sanitarios– inciden en el lazo social, desestabilizando formas instituidas de vinculación y forzando la aparición de nuevas modalidades. El psicoanálisis, desde su invención, ha advertido que el sujeto no existe fuera del vínculo con los otros, pero también que dicho vínculo está marcado por lo fallido, lo imposible, lo traumático.

Se analizarán:

  • Las catástrofes como momentos de ruptura del entramado simbólico, en los que el orden discursivo se ve comprometido y la comunidad queda confrontada a su fragilidad estructural.

  • El impacto subjetivo del colapso colectivo, considerando cómo los sujetos reaccionan cuando los lazos sociales fallan o se interrumpen, y cómo emergen respuestas singulares frente a lo que no tiene representación.

  • La dimensión traumática compartida, en tanto genera efectos que no se agotan en lo individual. Se trabajará sobre el concepto de trauma social, diferenciándolo del trauma en sentido clásico, para dar cuenta de fenómenos de resonancia grupal.

  • Las reconfiguraciones posibles del lazo, que no suponen necesariamente un retorno a lo anterior, sino que pueden habilitar la invención de formas nuevas de estar-con-otros, allí donde lo previo colapsó. Estas invenciones pueden tener carácter sintomático, segregativo, defensivo o creativo.

  • La función del psicoanálisis en la lectura de estas mutaciones, no como discurso restaurador del orden, sino como herramienta que permite leer qué se dice –y qué se silencia– en el malestar colectivo.

El síntoma social y su lectura desde el psicoanálisis

El psicoanálisis permite leer los síntomas que atraviesan el lazo social no como meras desviaciones o patologías individuales, sino como formaciones que condensan un malestar estructural. Se propone pensar el síntoma social no como algo separado del sujeto, sino como aquello que se anuda entre el discurso del Otro y las respuestas singulares.

Se desarrollarán los siguientes ejes:

  • El síntoma social como formación de compromiso, que condensa el malestar en la cultura en expresiones que afectan a los cuerpos, los vínculos y las instituciones. Ejemplos: el empuje al consumo, la violencia cotidiana, los fenómenos de segregación, los padecimientos contemporáneos sin nombre.

  • La distinción entre síntoma individual y síntoma social, considerando que este último se manifiesta como efecto colectivo, pero que sólo puede leerse desde la singularidad. El síntoma social interpela al sujeto, pero también lo excede.

  • El síntoma como respuesta al imperativo del goce, particularmente en contextos donde el discurso capitalista impone un goce sin límite ni mediación simbólica. Se explorarán los modos en que este imperativo produce cuerpos exhaustos, lazos líquidos, subjetividades culpables o desorientadas.

  • El estatuto político del síntoma, en tanto señal de lo que no anda en el orden establecido. El síntoma no es sólo aquello que duele, sino también lo que resiste al sentido común, lo que introduce una pregunta, una fractura o una posibilidad de transformación.

  • El lugar del analista como lector de estos síntomas colectivos, capaz de ubicar en ellos no sólo un efecto del discurso dominante, sino también un punto de invención posible.

El lugar del discurso analítico en lo público

En este apartado se interroga el modo en que el psicoanálisis puede intervenir en el espacio público sin renunciar a su lógica ni a su ética. Frente a los discursos dominantes que tienden a normalizar, segregar, medicalizar o moralizar el sufrimiento, el discurso analítico propone una lectura que respete la singularidad del sujeto y su posición frente al malestar.

Vertiente teórico-clínica:

  • El discurso analítico como uno entre otros discursos
    Jacques Lacan formuló en su enseñanza los cuatro discursos (amo, histérico, universitario, analítico), planteando que cada uno organiza un modo de lazo social. En el discurso analítico, lo que se pone en juego no es la producción de un saber sobre el sujeto, sino la posibilidad de que un sujeto hable desde el lugar de su verdad, sin ser capturado por la demanda del Otro.

  • El analista y su no-todo saber
    En los espacios públicos, institucionales o comunitarios, el analista no puede ubicarse en el lugar del experto que dictamina qué le pasa al otro. Su lugar no es el de quien ofrece respuestas acabadas, sino el de quien sostiene una escucha que aloja lo no dicho, lo que falla, lo que se desliza. Esta posición clínica, cuando se traslada a lo público, exige un trabajo de implicación sin absorción.

  • Escucha clínica vs. protocolos de intervención
    La práctica contemporánea está marcada por una proliferación de diagnósticos, dispositivos de control de riesgos y respuestas protocolizadas. En este marco, la intervención analítica no desconoce la urgencia, pero propone que aún en ella, es posible introducir un acto de lectura, un corte que restituya al sujeto allí donde el discurso dominante lo borra o lo totaliza.

  • La dimensión política del acto analítico
    Aunque el discurso analítico no es político en el sentido clásico, su acto tiene consecuencias políticas: rompe con la lógica del control, de la transparencia forzada, del bienestar como deber. Sostener un acto que se dirija a un sujeto más allá de las etiquetas diagnósticas o los mandatos sociales es, en este sentido, una intervención en lo público.

  • La clínica extendida
    Se considerará también el concepto de “clínica ampliada” o “clínica del lazo social”, que se ha trabajado en los contextos de trabajo institucional, en situaciones de violencia, catástrofe, duelo colectivo o desamparo estructural. Allí el analista no trabaja “como en el consultorio”, pero tampoco renuncia a los fundamentos de su práctica.

Bibliografía recomendada:

  • Lacan, J. (1969-1970). El reverso del psicoanálisis. Seminario 17. (Especialmente la elaboración de los discursos).

  • Lacan, J. (1975-76). El Seminario 23: El sinthome. (Sobre la función del síntoma como modo singular de inscripción en el lazo).

  • Laurent, É. (2011). La batalla del autismo. (Una crítica al discurso científico y sus efectos segregativos; valioso para pensar la ética en lo público).

  • Millot, C. (1983). El orden simbólico y la desordenación social. (Sobre las mutaciones contemporáneas del lazo social).

  • Porge, E. (2009). El psicoanalista en la ciudad. (Recoge intervenciones del psicoanálisis en contextos no clínicos).

  • Dunker, C. I. L. (2015). Malestar, sufrimiento y sintoma. (Desarrolla cómo el síntoma es efecto de la estructura social).

  • Kornblit, A. L. y Slatman, L. (comps.) (2021). La palabra en las catástrofes. La escucha en lo social. (Una compilación fundamental para pensar la intervención analítica ante lo colectivo).

El analista como testigo, como interlocutor, como lector del malestar

En contextos de crisis, el analista puede ocupar posiciones que exceden el dispositivo clásico de análisis individual. Sin convertirse en garante de ninguna verdad ni vocero de causas, el analista puede asumir una función ética que consiste en testimoniar, leer y sostener lo que del malestar resiste a ser absorbido por los discursos dominantes.

Vertiente teórico-clínica:

  • El analista como testigo de lo indecible
    En situaciones de catástrofe —sea una pérdida masiva, una represión estatal, una tragedia social— el analista no sólo escucha un síntoma, sino que deviene testigo de lo que no puede decirse de inmediato, de lo que no encuentra lugar en lo simbólico ni en lo colectivo. No se trata de decir en lugar del otro, sino de sostener un tiempo para que una palabra pueda advenir.

  • El analista como interlocutor sin garantía
    A diferencia del experto que ofrece respuestas, el analista se ofrece como interlocutor no sabido, que escucha sin evaluar, que sostiene sin imponer. Este lugar implica resistir la presión a “dar soluciones” inmediatas, abriendo una dimensión de espera, de interrogación, de no-todo.

  • Leer el malestar más allá del sentido común
    Allí donde el sufrimiento es rápidamente patologizado, diagnosticado o instrumentalizado, el analista puede introducir una lectura que haga lugar al sujeto y no sólo a su síntoma. Leer el malestar implica escuchar sus resonancias singulares, su inscripción en una historia, su lógica más allá de la normatividad.

  • La presencia analítica como acto ético
    En muchos dispositivos (escuelas, hospitales, programas de asistencia), el analista no interpreta como en el consultorio, pero su sola presencia encarnada, su modo de estar, puede producir efectos. Una mirada que no juzga, una escucha que no interrumpe, un acto que no se anticipa, pueden funcionar como bordes para una subjetividad en ruina.

  • Del analista empático al analista implicado
    Se tratará de pensar el pasaje desde una posición “empática” o asistencial a una implicación ética, que no se reduce a compartir el dolor del otro, sino que implica una toma de posición que habilite lo singular, incluso en medio del trauma compartido.

Bibliografía sugerida:

  • Lacan, J. (1964). Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Seminario 11. (Especialmente el concepto de “testigo” y de “acto analítico”).

  • Recalcati, M. (2012). El complejo de Telémaco. (Una relectura del lugar del testigo en la transmisión intergeneracional).

  • García, A. (2016). Testigo del trauma: clínica del acontecimiento catastrófico. (Obra central para pensar al analista en tiempos de desgarro colectivo).

  • Hernández, R. (2020). Psicoanálisis e implicación. El analista en las instituciones. (Para pensar el lazo institucional y la función del analista en lo público).

  • Miller, J.-A. (1998). El partenaire-síntoma. (Para ubicar el lugar del analista en el lazo, en tanto partenaire de un goce opaco, incluso en lo colectivo).

  • Fariña, J. y Aruguete, N. (2012). La intervención del analista ante catástrofes. (Estudios sobre la experiencia con víctimas y desplazados en situaciones de emergencia).

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