En el libro El cuerpo. El Otro trauma. Las neurosis narcisistas, Héctor Yankelevich aborda una cuestión de gran interés para la clínica psicoanalítica: ¿qué ocurre cuando la constitución del sujeto, la relación con el cuerpo y la posibilidad de establecer un lazo con el Otro presentan dificultades que no se dejan explicar adecuadamente por el modelo clásico de la neurosis?
Yankelevich intenta ampliar la clínica psicoanalítica hacia sujetos cuyo sufrimiento no se organiza de modo evidente alrededor de una formación sintomática interpretable. Su hipótesis es que ciertas fallas tempranas en el don de amor pueden dejar marcas en la constitución narcisista, el cuerpo y la relación con el goce, y que esas marcas exigen una modalidad particular de escucha e intervención.
El eje de su propuesta puede pensarse alrededor de tres términos: cuerpo, trauma y narcisismo. Pero conviene no tratarlos como tres temas independientes: la apuesta es articularlos para pensar determinadas formas de sufrimiento psíquico y sus condiciones de constitución.
El «Otro trauma»: una falla en el don de amor
La tesis más distintiva de Yankelevich es que existe un trauma infantil que no se reduce a la violencia sexual ni a un acontecimiento brutal y puntual. Se trata de lo que llama el Otro trauma: las fallas en los cuidados, la incuria parental, el rechazo o la carencia de amor en momentos en que el niño depende del Otro para constituirse como sujeto deseante.
Esto no significa simplemente que los padres no hayan sido suficientemente cariñosos. La cuestión es más estructural: el amor del Otro es una condición para que el niño pueda constituir una relación con su propio deseo. Cuando ese don falla, pueden quedar comprometidos el narcisismo, la relación con el cuerpo y la posibilidad de tramitar las exigencias pulsionales.
Una formulación que resume su planteo es: ¿Qué es el yo, finalmente, sino el modo en que fuimos amados?
La frase no debe entenderse como una explicación psicológica lineal del yo, sino como una indicación de cuánto participa el modo en que fuimos investidos por el Otro en la constitución narcisista.
Desde una lectura lacaniana, Yankelevich trabaja el cuerpo como algo que se constituye en la relación con el Otro y con el lenguaje. El cuerpo excede a la realidad biológica y a la imagen especular: es también un cuerpo libidinal, marcado por las investiduras, los significantes y los modos en que el sujeto queda situado frente al deseo y al goce.
El problema clínico aparece cuando algo de esa constitución no logra organizarse de manera suficiente. En ese contexto, pueden surgir fenómenos corporales, dificultades en la relación con la imagen, alteraciones del sentimiento de sí o modos de satisfacción que no se dejan ordenar fácilmente mediante el sentido.
Es importante una precisión: no propone que toda enfermedad orgánica sea causada por un trauma afectivo. Su interés es el cuerpo en la constitución subjetiva y en la clínica psicoanalítica.
¿Qué entiende por neurosis narcisistas?
Yankelevich retoma la categoría freudiana de neurosis narcisistas y la trabaja desde una perspectiva lacaniana. Se interesa por sujetos que no encajan fácilmente en las neurosis de transferencia clásicas, pero que tampoco deben ser ubicados automáticamente en el campo de las psicosis.
En la descripción de esta clínica aparecen, entre otros fenómenos:
Alteraciones persistentes del yo y del sentimiento de identidad.
Una relación problemática con el cuerpo.
Fenómenos de sensitividad, interpretatividad o tonalidad melancólica.
Manifestaciones corporales funcionales que no encuentran una explicación médica suficiente.
Dificultades para que el sufrimiento se articule en formaciones del inconsciente y pueda ser trabajado por las vías habituales de la interpretación.
La cuestión central no es construir una nueva etiqueta diagnóstica, sino pensar qué tipo de funcionamiento subjetivo y qué condiciones de analizabilidad están en juego.
Uno de los conceptos que Yankelevich destaca es la Ableugnung, término freudiano que suele traducirse como desmentida o renegación, según el contexto.
La diferencia que le interesa subrayar es que no todo desconocimiento de una realidad psíquica funciona como represión. En la represión, un contenido queda apartado y puede retornar bajo la forma de una formación del inconsciente. En la desmentida, en cambio, se produce una modalidad distinta de desconocimiento que puede comprometer la división del yo.
En la clínica que describe, el sujeto puede no disponer de un conflicto inconsciente claramente formulable que permita interpretar de la manera clásica. El malestar puede aparecer más bien en los fracasos, los desencuentros, los vínculos, el cuerpo o situaciones inesperadas.
Esto abre una pregunta clínica muy interesante: ¿cómo intervenir cuando no hay un síntoma organizado como formación del inconsciente, pero sí hay sufrimiento y repetición?
Yankelevich señala que, cuando las exigencias del adulto superan las posibilidades del niño, pueden producirse dos modalidades extremas:
Entrega al goce inmediato. Una respuesta en la que la satisfacción pulsional inmediata puede predominar sobre la mediación del deseo y la elaboración.
Sumisión completa al ideal. Una respuesta en la que el sujeto queda sometido a las exigencias ideales del Otro, con dificultades para sostener un deseo propio.
Esta formulación aparece en la presentación del libro y en materiales de enseñanza vinculados a su propuesta.
No se trata de dos diagnósticos ni de una clasificación exhaustiva, sino de dos modos de respuesta frente a una falla en el amor y a exigencias que el niño no puede tramitar.
La consecuencia clínica que se desprende de esta propuesta es que no siempre se puede comenzar por interpretar el sentido oculto de un síntoma. En algunos casos, el trabajo analítico requiere primero construir condiciones para que aquello que se presenta como goce, malestar corporal, repetición o desorganización narcisista pueda adquirir un borde y articularse con el significante.
Esto implica una posición del analista atenta a:
Las modalidades de transferencia y de demanda.
La relación del sujeto con su cuerpo y su imagen.
Las formas de satisfacción que no están suficientemente ligadas a la palabra.
La posibilidad de producir una articulación simbólica allí donde predomina un goce sin borde.
La idea de trazar un borde es especialmente relevante: no se trataría de imponer un sentido desde afuera, sino de favorecer una transformación en la relación del sujeto con aquello que lo invade o lo deja fijado.
Una lectura clínica posible
Creo que el aporte más fecundo de Yankelevich es que permite distinguir dos problemas que a veces se confunden:
Clínica de la neurosis de transferencia | Clínica de las neurosis narcisistas según esta orientación |
|---|---|
El conflicto puede organizarse en síntomas y formaciones del inconsciente. | El sufrimiento puede presentarse más directamente en el yo, el cuerpo o el lazo con el Otro. |
La interpretación puede apuntar al sentido reprimido. | Puede ser necesario construir primero condiciones de articulación y un borde para el goce. |
El deseo y la defensa se abordan a través de la lógica del conflicto. | Se interroga cómo se constituyó el narcisismo y qué fallas en el amor incidieron en esa constitución. |
Esta tabla es una síntesis interpretativa de los ejes que presenta el autor, no una clasificación textual completa de su libro.
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