SIGNO: Son las observaciones o hallazgos objetivos realizados por el medico, como la constricción del afecto, ictericia o el retraso psicomotor.
SÍNTOMA: Son las experiencias subjetivas descriptas por el paciente. Ej: animo depresivo, falta de energía.
SÍNDROME: Es un grupo de síntomas y signos que configuran un estado reconocible y que puede ser menos especifico que un trastorno o enfermedad concreto
DELIRIUM: Alteración de la conciencia. Reacción caracterizada por aturdimiento, inquietud, confusión y desorientación, que se asocia con miedo y alucinaciones.
ANIMO DISFORICO: Estado de animo desagradable
ANIMO EUTIMICO: Animo dentro del rango normal
DUELO: tristeza debido a una perdida real
ANSIEDAD: Sentimiento aprensión que produce la anticipación del peligro.
MIEDO: Ansiedad causada por un peligro real
VERBIGERACIÖN: Repetición sin sentido de palabras o0 frases
ECOLALIA: Repetición de palabras o frases pronunciadas por otra persona
DESCARRILAMIENTO: Desviación gradual o brisca del curso del pensamiento sin que exista bloqueo.
FUGA DE IDEAS: Verbalización rápida y continua de palabras que produce un saltar constante de una idea a otra. Las ideas suelen estar relacionadas y es posible seguir el curso del pensamiento si no se trata de una forma muy grave del trastorno
DELIRIO: Alteración del contenido del pensamiento. Falsa creencia, basada en una inferencia errónea de la realidad. Es irreductible mediante razonamiento.
HIPOCONDRÍA: Preocupación excesiva por la propia salud, que no esta basada en la patología orgánica real, sino en la mal interpretación, sino en la mala interpretación de síntomas físicos o sensaciones normales.
FOBIA: miedo persistente, irracional, exagerado y patológico frente a un estimulo especifico
JERGAFASIA: Alteración en la pronunciación. Las palabras que se emiten son todos neologismos. Se repitan palabras sin sentido.
ALOGIA: Incapacidad para hablar debido a un trastorno mental o un episodio de demencia.
ALUCINACIÓN: Alteración de la percepción. Percepción sensorial falsa que no se relaciona con un estimulo externo real
Mostrando las entradas con la etiqueta fuga de ideas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta fuga de ideas. Mostrar todas las entradas
martes, 14 de septiembre de 2021
Definición de los signos y síntomas psiquiátricos típicos
martes, 21 de mayo de 2019
Fenómenos elementales y estabilizaciones en las psicosis maníaco-depresivas.
«Mis padres, abuelos, bisabuelos, mis hermanos y hermanas y toda mi familia, así como los parientes próximos, los familiares, yen particular todos mis amigos y amigas, mis conocidos, tanto hombres como mujeres, así como las personas menos allegadas que en el curso de estos últimos años se han relacionado conmigo, tanto los militares como los empleados, mis relaciones mundanas y financieras, muy a menudo me han mentido, engañado, insultado, despreciado, ridiculizado, burlado, escarnecido, deshonrado, maltratado, golpeado, apaleado».
Autobiografía de un paciente maníaco comunicada por Aschaffenburg, Die Ideenflucht, p. 326, citado por H. Liepmann.
¿Existen fenómenos elementales característicos de la psicosis maníaco-depresiva?
Sabemos que, estrictamente hablando, J. Lacan reelaboró esa expresión a principios de los años treinta para hablar de la paranoia; tal reelaboración correspondía, como hemos señalado en otro lugar (1) , a tres temas de interés:
1.- La posibilidad de aislar síntomas (incluso uno solo) patognomónicos de la psicosis, aunque posiblemente fuesen bastante discretos. Es sabido que aparecen en el momento del desencadenamiento, pero también antes o después.
2.- Estos síntomas mínimos resumen el conjunto de la problemática delirante ulterior.
3.- Estos síntomas mínimos también serían capaces de proporcionar datos relevantes respecto a los modos de estabilización que pueden ser tenidos en cuenta para un paciente determinado. No insistiremos sobre la importancia de esta problemática en nuestro campo, ya que es fundadora de la concepción lacaniana del tratamiento de las psicosis.
Por lo tanto, planteamos acerca de la PMD la misma pregunta que planteó Neisser en 1892 a propósito de la paranoia: «¿Existe un síntoma que permanezca siempre igual a lo largo de la enfermedad?». Creemos que se puede responder: es la forma en que la instancia de lo real se muestra insuficiente para detener la cadena significante. Un ejemplo citado por Lacan en una de sus interviews, la realizada en Lovaina, será probablemente lo bastante locuaz: se trata de una paciente que sueña que la muerte ya no existe. Parece evidente que la inquietud experimentada por Lacan respecto a ella tiene que ver con la amenaza de un acceso maníaco o melancólico.
Desde esta perspectiva, el «afecto» de tristeza o de elación no es algo esencial en sí mismo; si hay alguna razón para pensar en el afecto es como «aviso de lo real», sensación de que algo no va bien en lo real, de que ya nada puede dominar la cadena significante. Recordaríamos además que la capacidad de detener la cadena significante, de extraerse a sí mismo de ella, de bajarse de ella en marcha, etc., debe ser referida a la función paterna, como bien lo muestra el pequeño Hans cuando deseando escapar del pequeño circuito materno evoca el gran circuito en el que convoca a su padre, en tanto que padre real, precisamente para que le ayude a bajarse del tren y a llegar a algún destino, incluso aunque se trate de una estación equivocada. Esta desaparición de una suplencia capaz de limitar eficazmente la cadena significante podría quizá escucharse tras los ejemplos de recaídas maníacas que da Henri Ey en sus Estudios (2).
Creemos que la literatura acerca de estos trastornos de la temporalidad puede releerse a partir de esa imposibilidad de interrupción, de articulación de lo simbólico por lo real, lo cual ha sido en general entendido como «trastorno de la temporalidad».
Los trastornos afectivos: un malentendido duradero
En la actualidad, la presencia de fenómenos elementales en la PMD apenas se considera evidente. Varias razones pueden explicar esta situación de hecho: la insistencia casi exclusiva sobre el carácter «afectivo» de la PMD, así como ciertas características subjetivas de los pacientes afectados (3).
Centrémonos de momento sobre el primer aspecto. El carácter «afectivo» de estos trastornos, engañosamente evidente, destacado ya desde los trabajos más antiguos, tuvo la desventaja de evocar a su respecto una misteriosa organicidad, hasta hoy no elucidada (4), a partir de lo cual era difícil delimitar un «fenómeno elemental» entendido en el sentido que señalábamos más arriba. Los pacientes, según esa perspectiva, sólo podían dar testimonio de su «fondo mental», como ya decía J. P. Falret. Desde ese punto de vista, el melancólico no haría otra cosa que manifestar su aflicción, el maníaco exhibiría su agitación o su jovialidad pícnica, y, por el contrario, los sujetos que se encontrasen en intervalos libres sólo mostrarían la normalidad de su humor; resumiendo, lo afectivo gobernaría las manifestaciones delirantes, y como dicen los reduccionistas con su duro lenguaje, todos ellos «cimentarían la hipótesis» biológica, genética, etc., de una organicidad sin fisuras de la PMD, a despecho de los resultados un tanto aleatorios de los tratamientos derivados de esa conclusión.
Temas:
depresión,
fenómenos elementales,
fuga de ideas,
manía,
melancolía,
muerte,
psicosis,
psicosis maniaco-depresiva,
sadismo,
tiempo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)