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lunes, 1 de julio de 2024

Depresión y renegación

Notas de la conferencia dictada por Raul Yafar, Martes 12 de octubre de 2021 "Depresión y renegacion" - Centro Dos. Sumamos las notas de la conferencia "La anulación del sujeto" del 2022, centro DosEn esta conferencia del 2016, el autor delimitó el discurso depresivo. Para ese entonces, no estaba seguro del mecanismo estructurante implicado. 

Existen cuadros en el borde de la neurosis, en el sentido que no siguen los patrones clásicos que fuimos aprendiendo. No están por fuera del contexto de la neurosis, podríamos decir que se encuentran en "la antesala de la neurosis", como es el caso de las depresiones. 

De las depresiones, existe la referencia a Duelo y melancolía, un díptico muy cerrado en sì mismo. La depresión, sin embargo, puede ser considerada un tercer cuadro (Lo sostiene en su libro). La depresión es muy diferente a la melancolía. Insisto en que vale elevar a la depresión al nivel de un discurso, en el sentido de los discursos de Lacan, más allá de las manifestaciones conductuales.

Existen otros cuadros "paraneuróticos", que no entran dentro del terreno de las neurosis clásicas -histeria, neurosis obsesiva, fobia-, sino que la suplementan. Se trata de los fenómenos de anulación subjetiva, mecanismos donde queda abolido el efecto sujeto. Para ello me dirigí al concepto freudiano de renegación ó desmentida. En Freud hay de 20 a 30 referencias a este concepto. Lo interesante de este concepto es que responde a una multiplicidad de mecanismos. Quien notó esto fue Claude Rabant, por ejemplo en "Inventar lo real", donde a él le llama la atenciónla relación entre la renegación y la desubjetivación o anulación subjetiva.

A esto, hay que sumarle los conceptos de locura no psicótica, como las teorizaciones de Hegel en Fenomenología del espíritu, que no son psicóticas. Además, el concpto de carácter, que en Freud aparece desarrollado. Podemos pensar que en las depresiones hay un funcionamiento fantasmático coagulado, cerrado.

Empecemos diferenciando cuadros relacionados a los dolores, las tristezas y fenómenos de variación del estado del ánimo. Hay mucha variedad clínica que se medica con antidepresivos. Si a eso le sumamos los duelos, tenemos un campo vasto. La melancolía es un campo, pues hay melancolizaciones neuróticas y también las hay psicóticas. Las depresiones tienen que ver con la tristeza, la congoja, que incluyen cuadros como:

- El duelo.

- Melancolía.

- Duelos patológicos.

- Bipolaridad.

La depresión como cuadro. No se trata de la conducta depresiva, porque en sí mismo eso no dice nada. La manifestación de la conducta no resulta suficiente, acá pensamos a la depresión como mecanismo, estructura ó un discurso. Alguien puede ser un irónico y presentar un discurso depresivo. Incluso puede ser alguien que frecuentemente hace chistes y tener un discurso depresivo.

Aunque Freud nunca habló de esto, en Freud hay unas interesantes referencias en La transitoriedad (1915), mismo año que Duelo y melancolía. que se refieren a lo queremos situar. Duelo y melancolía es un texto metapsicológico, junto a Pulsiones y sus destinos, La represión, entre otros. 

La transitoriedad, en su comienzo, habla de algo interesante para situar la represión. Freud está caminando por una campiña florida en verano, junto a dos amigos. Uno de ellos es un poeta amigo de Freud y del otro está el amigo taciturno, que no dice una palabra. En el poeta se escucha el discurso depresivo. Pese a que Freud no lo indica, Freud debe haber dicho algo tipo "Qué linda esta mañana", porque según Freud dice:

El poeta admiraba la hermosura de la naturaleza que nos circundaba, pero sin regocijarse con ella. Lo preocupaba la idea de que toda esa belleza estaba destinada a desaparecer, que en el invierno moriría, como toda belleza humana y todo lo hermoso y lo noble que los hombres crearon o podrían crear. Todo eso que de lo contrario habría amado y admirado le parecía carente de valor por la transitoriedad a que estaba condenado.

 Es decir, el poeta reconoce la belleza (sensorialmente), PERO no la puede disfrutar (acontecimiento del cuerpo). Se niega a aceptar circular su vida pulsional ante esa belleza que lo podría hacer gozar. Esto mismo es lo que le pasa al depresivo. Entre la admiración y el disfrute posible del poeta, se interpone una valoración negativa: las flores se van a marchitar. El poeta se niega a toda una intrincación pulsional (mirar u oler las flores, por ejemplo) porque algún día se van a marchitar. El terreno de lo que se pierde y de la falta, para este poeta, es algo negativo.

El depresivo es un argumentador, está a nivel de lo conceptual. Es decir, no es alguien que camine solo y hace de su discurso depresivo casi una ideología. Como si fuera un filósofo, conceptualiza la situación y argumenta. Por lo tanto, más allá de las conductas que asociamos a la depresión, nos interesa esta argumentación y este discurso.

Todo el texto de Lo perecedero gira alrededor de esta discusión ética, pues hay una ética en la depresión y Freud responde a eso en el contexto de 1915 y la Primera Guerra Mundial. 

¿Vale la pena amar, disfrutar del amor, si ese vínculo puede marchitarse? ¿Vale la pena, pese a que no sea eterno? Este poeta diría que no. El depresivo se niega a entrar al circuito del amor y del dolor. No hay amor sin dolores posibles, tarde o temprano el amor puede terminar y extinguirse. El depresivo no quiere amor ni dolor, solo aceptaría algo eterno, algo inteligible  y no corruptible como el mundo de las ideas de Platón. El discurso del depresivo, en este punto, se convierte en ideología, porque lo defiende conceptualizando y argumentando. Es el caso del poeta que debate con Freud.

Pensemos el objeto en el depresivo: más que idealizado, está "idolizado". Por ejemplo, en el caso de las flores. No es que estén idealizadas, sino idolizadas. En estos casos, el ideal está profundamente alterado. Se trata de un narcisismo que solo acepta la eternidad, sino se niega el disfrute. Entonces escuchamos cosas como "No vale la pena amar, porque el amor termina", "Si no es el príncipe azul, no me enamoro". Se queda fuera del juego del deseo y, por lo tanto, fuera de la castración y la pulsión. está en la antesala del intercambio de objetos.

El depresivo cree en un falo que jamás cae, un ídolo, un objeto eterno, "platónico". Esto, conceptualmente, es una forma de goce que si bien no está en el objeto (ej. las flores), está en este objeto inexistente. Por otro lado, el depresivo intenta destruir prematuramente el objeto, pues el pintor ya se imagina la flor marchita antes de que se marchite. 

Indicaciones clínicas

El depresivo hará con su analista lo mismo que hace con los objetos del mundo. El depresivo les hará esta pseudo-pregunta: ¿Y para qué...?. En cambio, el melancólico se aparece a la consulta con autorreproches, creyendo que merece la muerte, no el amor. 

- No se trata de un duelo, ni del dolor frente una pérdida. 

- Tampoco es una melancolía, que tienen una alteración profunda del yo. En la melancolía no hay lazo social, mientras que el depresivo hace discurso. En ese sentido, el depresivo está dentro del discurso puede ir a análisis a buscar a un Otro con el cual discutir, refutar, hace ideología.

- Finalmente, no es un duelo patológico, es decir, aquellos que no han cumplido con los pasos esperables del duelo. Es como si el muerto solo hubiera desaparecido y en cualquier momento fuera a aparecer. 

- Tampoco es bipolaridad, es decir, estas manías medicadas que aplanan al sujeto. En estos casos, la manía es lo central y las fases depresivas el resultado de la medicación y las intervenciones para el brote.

La posición del depresivo que estamos viendo es la antesala de la neurosis. Mira todo desde afuera. 

No hay que creer que el depresivo entró en análisis porque hace 5 años está en la consulta. El gran trabajo a hacer es que entre en análisis, que su discurso varíe y entre en la concatenación del deseo. Para el depresivo, ni vale la pena traer un sueño. 

En la dirección de la cura, no se trata de alentar ni confrontar este discurso. El depresivo es un filósofo con afilados argumentos. Más bien hay que ir a revelar este objeto eterno que él ha inventado, por ejemplo, la flor eterna, el príncipe azul, etc. En nombre de este objeto existente, el depresivo destruye al mundo.

Por otro lado, son pacientes que no quieren saber nada de lo femenino, es decir, con el  manejo de la falta y el no-todo. El falo está en estado de exaltación.

 La anulación subjetiva

Verleugnung fue traducida como renegación, o más tarde, desmentida. En la obra de Freud, el concepto está utilizado de diversos modos. A veces lo aparenta con la psicosis, con la perversión; otras veces, con la neurosis. El punto en común de los usos que Freud les dio es que en todos los casos se anula la subjetividad, lo que Lacan llama efecto sujeto se empieza a volatilizar.

La Verleugnung siempre se relaciona con la castración y el universo de la falta, en el sentido de los modos que el sujeto encuentra diversos modos de evitarla. Freud y otros autores señalan contenidos de tono negativo (aunque no siempre preciso), siempre se trata de desdecir, negar, retractar, desaprobar, desautorizar, repudiar, negar, renegar... Todas estas formas de anulación del sujeto tienen este tono negativo, impreciso, inespecífico, variado y siempre aluden a hacer algo con la falta, para anularla. 

Por momentos la Verleugnung se presenta de forma negadora, rehustativa, expulsiva y renunciativa. La negación y la renuncia se refieren más al objeto, que no es aceptado o incorporado. La expulsión y el rehusamiento tienen más que ver con actos del sujeto. 

Freud vuelve una y otra vez al concepto de Verleugnung, pero la aplicación que Freud le da varían de sentido. Por cuestiones metapsicológicas, ya no se puede hablar de represión para la neurosis y renegación para las perversiones, cosa que se popularizó con las estructuras clínicas del primer Lacan. En el seminario 4, aparece la fobia relacionada con el fetiche y se establecen estructuras. Podemos decir que la Verleugnung es un mecanismo cotidiano que cualquier estructura puede utilizar, incluso en la psicosis

Algunos sentidos para pensar la Verleugnung son:

- La creencia.

- Lo insoportable, el dolor.

- Las particiones del sujeto.

- La mentira, la desmentida.

- El borramiento de las huellas.

- Adjuración.

- Los mecanismos del sacrificio y el chivo expiatorio.

- Los canallas.

Son mecanismos que vemos todos los días, en la vida cotidiana o en los consultorios. Todos tienen un matiz de "Si, pero no", como expuso Maud Mannoni. Veámoslos con más detalle.

1) Asunción del sujeto. 

Comenzamos con la falta en ser del sujeto asumida, para después ver las formas de anulación de esa falta. El sujeto, inicialmente, se enfrenta a algo que no le agrada, que lo turba, le molesta o le produce una herida narcisista. La subjetividad es un hueco que se abre para el yo, por eso Lacan pone la S barrada. En el primer mecanismo, el sujeto asume que esto ocurrió, se angustia y lo acepta. Esta aceptación puede ser parcial, por ejemplo el que asume pero prefiere no hablar de eso. Esto que describimos tiene la estructura de un duelo. En esta primera forma, no hay anulación del sujeto.

2) El descreimiento como causa

Supongamos que aquello que al sujeto no le gusta es egodistónico, en el sentido que se entera, pero no lo acepta. Las razones pueden entrar en conflicto con el ideal del yo. Si por ejemplo uno se entera que una persona a la que consideraba buena hace una maldad, uno diría "No puedo creerlo". Hay una creencia ligada al ideal del yo previa que genera un descreimiento. La persona anula el efecto subjetivo, la barradura que lo afecta. La creencia se impone sobre el sujeto y lo obliga a no creer. El yo finalmente se afirma, diciendo "esto es falso", convenciéndose a sí mismo. La respuesta es una afirmación mediante una creencia previa apoyada en el ideal del yo. Es un acto de fe, se retrocede ante una verdad, amparándose en una creencia. Aquí hay un esbozo de anulación del sujeto, en tanto barrado.

3) El descreimiento como consecuencia. Lo insoportable del dolor.

En este caso no hay una creencia previa, de manera que tiene que forjar o crear alguna. Esto no es perverso, lo vemos en las religiones. Por ejemplo, el sujeto puede enfrentarse a la muerte de un ser querido. Puede inventar, entonces, la creencia en el "más allá". Es un mecanismo más colectivo.

En este tercer momento, la creencia previa no alcanza y se tiene que inventar algo. Se juega la dimensión de lo intolerable o insoportable. Volviendo a Lo perecedero de Freud, de lo que se trata es de un enfrentamiento a la finitud. Esto exige crear una creencia, ante lo insoportable. El discurso sería "No lo soporto, tengo que crear una respuesta a esto".

4) El proceso específico de las perversiones. 

Es el que aparece desarrollado en El fetichismo ó La escisión del yo en el proceso de defensa. Freud plantea que la creación del fetiche es un triunfo sobre la castración, aunque en realidad es un fracaso. La percepción de la castración es tan intensa, que por un fracaso en su tolerancia se apela a este mecanismo. 

El fetiche es individual, es una especie de religión privada. Por eso no tiene que ver con el tercer mecanismo. El sujeto lo inventa para defenderse de la castración y sólo le sirve a él: el brillo en la nariz, el zapatito, etc. No se trata de una creencia, ni del ideal del yo (colectivo) ni una obra de arte. Se parece más a la singularidad del objeto transicional.

5) No darse por enterado.

De nuevo, ante la experiencia de la castración, el sujeto puede no darse por enterado: le entra por un oído y le sale por la otra. No hay trabajo, sino un signo automático, un abolición de lo aceptado y no aceptado. La subjetividad queda anulada, el sujeto hace de cuenta que no escuchó.

El único rastro que queda de no darse por enterado. No es una censura, porque eso implicaría algún alojamiento. Es un no registro, solo queda la señal de una "estupidización", porque a quien todo le resbala, parece tonto. genera desesperación en el otro, que no sabe si es tonto o un vivo.

6) Las particiones del yo.

El yo tiende a la síntesis, agrupa. El psicoanálisis, en cambio, al análisis. Las escisiones del yo hay una simultaneidad que se aparenta con el mecanismo anterior de no darse por enterado. Acá encontramos el famoso artículo de Maud Mannoni "Ya lo sé, pero si embargo...". Es un sí pero no, aunque Mannoni lo trabaja por el lado de la neurosis. 

Cuando uno va al teatro a ver una obra, pone en suspenso la realidad que conoce, la credibilidad. Uno no está pensando en que es un actor haciendo que lo matan, sino que se conecta con la historia, aún sabiendo que no es cierta. es el mecanismo esencial del arte, en tanto la obra puede tomarlo a uno y causarle indignación, gracia o tristeza. Por eso en el cine y en el teatro se apagan las luces: para suspender la realidad y sumergirse en la trama. Luego de la obra, uno recupera la realidad.

7) "Ya lo sé, porque quiero creer"

Este mecanismo tiene que ver con el fantasma, la propia realidad de cada uno. Por ejemplo, la pareja de uno puede serle infiel y aunque hay muchas huellas y todos lo saben, la persona quiere creerle. 

8) "Ya lo sé, pero eso no rige para mí (o mi grupo)"

Se trata de asumir una ley universal, pero la partición rige en tanto hay una excepción. Este "si pero no", tiene que ver con este carácter excepcional. Este mecanismo puede ser colectivo, como por ejemplo las mafias y sus propios ejércitos. 

9) "Ya lo sé, pero no me importa (porque hay algo que me importa más)".

Es lo que Lacan llama "el ataque al Otro". La melancolía tiene algo de esto, porque sabe que no es una basura, pero igual se tira por la ventana. En Antígona hay algo de esto, ella sabe que la ley de la ciudad va a castigarla si sepulta a su hermano, pero ella lo hace igual. El heroísmo también está ligado a esto.

10) La mentira... y la desmentida.

Con Lacan hay una complejidad respecto a la verdad y la mentira. Nos referimos acá a la mentira concreta, la que alguien le dice a otra persona. También está la desmentida, es un acto de enunciación "Yo no lo hice", es una declaración de desmentida. Una apelación dirigida al otro, pública y colectiva.

11) Borrar las huellas.

Es el caso del "crimen perfecto": se comete un crimen y se borran las huellas. En Moisés y la religión monoteísta, Freud habla de borrar las huellas de Moisés. En nuestro país, el caso de los desaparecidos. O borrar razas. 

12) Adjuración.

Ocurre cuando alguien reniega sobre que algo que hizo o que amó y dice "Nunca lo quise", "Nunca lo hice". No es una arrepentimiento, sino fanatismo.

13) La venganza.

El sujeto espera el "plato frío" para vengarse un tiempo después, lo que conlleva una satisfacción. Por ejemplo en Hamlet al matar a Claudio. 

14) El sacrificio.

Es el mecanismo del chivo expiatorio, que carga con las culpas. El mecanismo de los linchamientos. La comunidad se salva sacrificando a alguno. En el seminario 10 hay algunos párrafos sobre el sacrificio, diciendo que la comunidad convoca a los dioses para calmarlos y les entrega algo valioso a cambio.

15) Los canallas.

En canalla es un buen lector del deseo del otro (con minúscula), porque de él se aprovecha. Lacan habla en dos lugares del canalla, donde dice que hay que negarle el psicoanálisis. Es el caso del dealer, que comercia con la necesidad del adicto.

domingo, 14 de agosto de 2022

¿Qué es la desmentida? Definición de varios autores

 La desmentida es un mecanismo de defensa ante la angustia de la amenaza de  castración y apunta a la percepción de la realidad externa. Dicho proceso defensivo no implica  en este caso una anulación de la percepción (cosa que resulta del rechazo psicótico), sino más  bien una acción sumamente enérgica para mantener renegada una percepción traumatizante  para el yo. 

La desmentida de una percepción no implica la pérdida de la percepción. Por lo  tanto, la definición de desmentida no pasa por el rechazo de una percepción del mundo  exterior, sino por el rechazo de las consecuencias que dicha percepción provoca sobre una  creencia previa que se quiere mantener. Esto da origen a una paradójica coexistencia de una  antigua creencia con un saber que ha venido a anularla Este saber subsiste, pero sus  consecuencias son desmentidas. De dicha coexistencia de dos vías opuestas se llega a la noción  de escisión del yo. Si bien existe una escisión entre consciente e inconsciente, lo característico es  que la escisión se produce en el inconsciente. 

La desmentida es una defensa fallida, solo logra a medias su objetivo, su dinámica  nunca permanece del todo inactiva. Generalmente suele expresarse en el lenguaje bajo la  fórmula privilegiada del “ya lo sé,... pero aún así”. 

BLEICHMAR, HUGO B. 

Introducción al estudio de las perversiones 

Bleichmar entiende que el fetichista mediante la ecuación fetiche-falo afirma en el  inconsciente que la madre tiene falo, que la castración no existe. Esto permite renegar  (desmentir)(verleugnung) de la castración. La renegación se realiza en el inconsciente y el  engaño no es a la consciencia, ya que en ella si se reconoce que la mujer no tiene pene. 

Concluye Bleichmar diciendo que en la construcción del objeto fetiche ha habido entonces: a) Un desplazamiento, algo se ha conectado asociativamente con el genital, y se ha extendido a  ese algo la sobrevaloración. 

b) La castración ha quedado renegada (desmentida) y afirmada al mismo tiempo, el yo esta  escindido. 

c) Relacionado con lo anterior, se ha producido una transformación (realización de deseos): lo  que era una ausencia (el falo) ha quedado transformado en presencia, el fetiche. 

La diferencia principal que Bleichmar señala entre la represión y la renegación  (desmentida) sería que la primera actúa contra la demanda pulsional y la segunda contra la  percepción. 

En la represión el inconsciente sabe de la realidad, la consciencia no, y ésta solo conoce  elementos que se le aparecen como desprovistos de sentido. La represión se ejerce sobre la  representación de la realidad, nunca sobre la realidad misma. 

La renegación es el reemplazo de una realidad por otra no cualquiera sino la recíproca.  Este sustituto recíproco sin embargo no tiene cualidad sensorial, no es una alucinación, sigue  estando a nivel de la consciencia. La renegación consiste en el rechazo de una representación a  través de una afirmación de la opuesta. No se rechaza la percepción sino que la suplanta por  otra. El fenómeno mismo del reemplazo es la renegación. La presencia de una creencia  implicaría la renegación de la otra.  

La renegación implica una escisión del yo que no se define por ser exclusivamente entre  consciente e inconsciente, sino que puede serlo entre ideas inconsciente o ideas conscientes. 

LAPLANCHE Y PONTALIS 

Renegación/Verleugnung

Utilizado por Freud como modo de defensa consistente en que el sujeto rehusa  reconocer la realidad de una percepción traumatizante, principalmente la ausencia de pene en  la mujer. Este mecanismo fue especialmente invocado por Freud para explicar el fetichismo y  las psicosis. Lo relaciona con la angustia de castración. Freud comienza a utilizar este término  en sentido más específico a partir de 1924. Lo atribuye tanto a la niña como al niño, conviene  hacer observar que Freud relaciona este proceso con el mecanismo psicótico, proceso que no  parece raro ni muy peligroso en la vida psíquica del niño, pero que en el adulto, constituirá el  punto de partida de una psicosis. 

Las dos actitudes del fetichista, renegar la percepción y reconocer la carencia, persisten  toda la vida una junto a la otra, sin influenciarse recíprocamente. Esto puede llamarse escisión  del yo. 

SOL APARICIO 

De la verdrängung a la forclusión 

Lo reprimido, lo rechazado y lo renegado: 

El problema de la psicosis en los escritos de Freud. 

Freud en su intento de elaborar términos teóricos que diferencien la neurosis de la  psicosis, centra su esfuerzo en definir un mecanismo análogo al de la represión. Así fueron  surgiendo proyección, abolición, rechazo, renegación. 

Renegación utilizada primero para designar el mecanismo psicótico, adquiere luego definición  precisa referida con el problema de la castración, a través de la siguiente formulación:  “Preguntémonos cual puede ser el mecanismo análogo a una represión x el cual el yo se separa  del mundo exterior”. Da dos nombres a este mecanismo análogo: rechazo y renegación. Por lo  tanto agrega al campo de la neurosis y psicosis el de la perversión, referido al problema de  castración (angustia de castración). 

En el estudio sobre el fetichismo da una definición acabada: “el niño rehusa reconocer  su percepción, porque reconocerla lo llevaría a aceptar la posibilidad de su propia castración, y  añade que el “proceso defensivo no implica en este caso una anulación de la percepción” (cosa  que resulta del rechazo psicótico), sino mas bien una acción sumamente enérgica para mantener  renegada una percepción que sigue presente. Paradójica coexistencia de una antigua creencia  con un saber que ha venido a desmentirla. De dicha coexistencia de dos vías opuestas se llega a  la noción de escisión del yo, que no se presenta solo en este mecanismo. 

Se diferencia de la psicosis en que es una defensa que no logra sino a medias su  objetivo; aunque el fetichista no reconozca la ausencia de pene en la mujer tampoco afirma  haberlo visto, y no solo no lo afirma sino que crea un sustituto, aceptando así que está al tanto  de la falta. El niño no alucinó un pene donde no lo había, solo realizó un desplazamiento de  valores ayudado por el mecanismo de la regresión. 

RAFAEL MOSES 

Rev. de psicoanálisis - Tomo XLVI, Nº 1. Pág. 13 (enero-febrero 1989) 

La desmentida en los adultos no psicóticos 

Habla de desmentida en los adultos no psicóticos e intenta describir algunos de sus  aspectos adaptativos y no adaptativos. 

Freud (1927) en relación al fetichismo señala que coexisten dos percepciones de material  amenazador: una es exacta pero inconsciente o no del todo consciente, la otra, la desmentida  que contradice la realidad y resulta menos dolorosa y amenazadora. Dada tal disociación  existen dos posiblidades: la desmentida puede ser tan completa que no exista ninguna  percepción consciente exacta a la realidad que es necesario evitar, ó la desmentida puede ser 

parcial de modo que a consecuencia hay una percepción consciente o parcialmente consciente  de la realidad amenazadora. 

El mecanismo de desmentida es al comienzo primitivo en tanto lo utilizan los niños en  una fase temprana. Se trata de una defensa que tiene su origen en los esfuerzos de un niño por  librarse de percepciones displacenteras del mundo exterior. Para el niño la desmentida es muy  adecuada y adaptativa, mientras que, en el adulto su uso para muchos autores es una  indicación de considerable psicopatología, ya que implica una prueba de realidad  distorsionada. Freud en 1930 acepta que la desmentida también constituye un mecanismo  normal en los adultos. 

Habla de distintos empleos de la desmentida y aclara que cuando se utiliza en forma  limitada es un mecanismo muy común en los adultos. 

En estos una desmentida más amplia se ve activada por una realidad externa  particularmente amenazadora y peligrosa para la propia existencia física o psicológica. Esta  desmentida no parece la misma forma primitiva de la desmentida empleada en una etapa  temprana ó en individuos psicóticos o fronterizos. Esta versión adulta de la desmentida actúa  sobre todo en personas no muy perturbadas; su activación es inconsciente y apunta de manera  principal, sino exclusiva a la realidad externa. 

La realidad externa y la interna están siempre y necesariamente interrelacionadas. En una persona más perturbada y en un niño pequeño, los mecanismos primitivos  predominan y así la realidad interna domina la externa. 

En el adulto menos perturbado la realidad externa sirve como estímulo de los conflictos  internos. Los dos niveles de percepción coexisten. 

La desmentida tiene altibajos, que se producen cambios a lo largo del tiempo con  respecto a lo que se desmiente y a la medida en que se lo desmiente. 

Como uso adaptativo de la desmentida podemos encontrar que frente a un peligro  extremo para la vida o la integridad física, parecería que el hombre necesita desmentir ese  peligro externo para poder seguir funcionando con eficiencia. En esta forma de desmentida lo  más notable es la falta de percepción por parte del soldado del peligro al que está expuesto. Sin  embargo en los soldados persistía la impresión de que podían resultar heridos o muertos. 

Una forma muy acentuada de desmentida en los soldados es cuando hacen uso  excesivo de los sentimientos de omnipotencia, en un intento por apartar la realidad peligrosa. 

OCTAVE MANONI 

La otra escena: claves de lo imaginario 

Relaciona la problemática de la desmentida con el tema de la creencia. Considera que  ante todo lo que es repudiado es el efecto que una realidad inflige a una creencia. 

Manoni distingue cómo se observa este mecanismo en el niño, en el adulto neurótico, en  el fetichista, en la situación analítica, etc. 

Destaca muy especialmente la función del crédulo, necesaria para el sostenimiento de  una creencia que de otro modo sería destituída por la percepción de la realidad Resume el mecanismo de la desmentida con la fórmula : "ya lo sé...pero aún así" 

Definición operativa de desmentida 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de una definición operativa? 

Si definimos la desmentida como un mecanismo por el cual el sujeto rehusa aceptar la  realidad traumatizante de la ausencia de pene en la mujer, nos encontramos con la necesidad de 

definir qué entendemos por "ausencia de pene en la mujer". Si traducimos "ausencia de pene en  la mujer" por "castración" nos encontramos con enormes diferencias en los textos freudianos  acerca de lo que debemos entender por castración. Y las dificultades aumentan cuando tenemos  que ubicar la "castración" en un caso clínico concreto. 

Si en cambio analizamos las afirmaciones de Freud sobre desmentida y aislamos sus  ejemplos analizando sus aspectos formales, obtenemos una serie de elementos que se repiten en  casi todos los casos. 

Elementos para una definición operativa del mecanismo de defensa: DESMENTIDA 

Del seguimiento del concepto en la obra de Freud, obtuvimos las siguientes  conclusiones: 

Hay desmentida cuando se produce: 

a) Una afirmación, seguida de una preposición adversativa ( pero, mas, aún así, etc) y luego una  negación ó desvalorización de la afirmación inicial, o una afirmación contradictoria. 

Ejemplo :  

"(Sí, sucedió tal cosa) ,  

(pero)  

(no tiene ninguna importancia) o (también sucedió tal otra cosa opuesta a la primera)” 

b) Una afirmación "1" , seguida de una preposición adversativa, luego una proyección y  finalmente una afirmación "2".  

Ejemplos:  

" (sí, yo hice tal cosa) ,  

(pero)  

(fuiste vos)  

(el que me dijo que lo hiciera)" . 

Paciente que le dice a su analista: 

"( Esto es efectivamente así ) 

(pero) 

( Se le ocurrió a usted ) " 

c) Aparición de un prejuicio que desmiente una percepción. 

Ejemplo :  

Freud se refiere a las teorías sexuales infantiles : "Si el varoncito llega a ver los genitales de una  hermanita, sus manifestaciones evidencian que su prejuicio ya ha adquirido fuerza bastante  para doblegar a la percepción” (...) “Ella tiene...pero todavías es chiquito; claro es que cuando  ella sea mas grande le crecerá”. (Freud, S. : “Sobre las teorías sexuales infantiles”, 1908) 

d) Afirmación de la castración o del afecto seguida de una acción compensatoria que desmiente  la castración ó......afirmación de una creencia compensatoria (poder divino) que la desmiente.  

Ejemplo:  

"Estoy desprotegido/a, lo que me hace sentir desconsuelo. Pero como existen los poderes  protectores infantiles (Dios me ama) desmiento el desconsuelo.” 

e) Aparición de un elemento "x" (fetiche, doble) - que implica por el mismo hecho de su  existencia - la desmentida de un elemento "y" (castración, muerte)

Aquí se introcude una variante, porque no es necesario el pero . La desmentida se infiere  producto de una construcción teórica, a partir de la aparición del elemento "x". 

Ejemplo:- Ante la presencia de un fetiche, inferimos que hay desmentida de la castración.- Ante  la presencia de un doble, inferimos la posibilidad de que se esté desmintiendo la muerte f) Ignorancia o no aceptación de una realidad basándose en una creencia que se sostiene o se  acompaña de un comportamiento"como si".  

Ejemplo :  

Es el caso de los pacientes cancerosos o terminales que desmienten su enfermedad sin negarla.  La desmienten con su comportamiento, que es "como si no estuvieran enfermos" aunque  racionalmente aceptan su padecimiento. También se puede observar en el paciente infartado  que fuma o sigue hiperactivo, aún aceptando la gravedad de su situación. 

g) Registro de una realidad, seguido de acciones que la "hacen desaparecer"  

Ejemplo :  

(Freud cita el Romance-lamento “! Ay de mi alhambra ¡” en el que el rey Boabdil mata al  mensajero y quema las cartas que lo notifican de la pérdida de su reinado) 

h) Creencia previa o básica en función de la cual o cuya consecuencia es la ignorancia, no  aceptación o rechazo de una realidad  

Este mecanismo sigue el siguiente esquema: 

Creo que sí, por lo tanto ignoro que no 

Creo que no, por lo tanto ignoro que sí 

Para ignorar a veces hace falta un no, que es una negación.  

Eso quiere decir que la desmentida es un mecanismo abarcativo que requiere  herramientas, como por ejemplo la negación, las acciones, los productos sustitutivos (fetiches) ,  etc.  

La negación formando parte de la desmentida, se diferencia de la negación propiamente  dicha, en que en el primer caso la negación viene acompañada de una afirmación contraria  conciente. El sujeto que dice: "- no soy homosexual" está ignorando su homosexualidad pero sin  aceptarla simultáneamente . En cambio el que dice "esto no puede ser cierto" pero sabiendo que  es cierto, está haciendo una desmentida. La negación en este último caso está tratando de  ignorar aquello que obstaculiza un sistema de creencias que afirma otra cosa. Así, es una  negación que actúa sobre una percepción o un conocimiento del cual se rechaza , mas que la  percepción o el conocimiento en sí, las consecuencias que esa percepción o conocimiento  producirían en contra de una creencia previa. 

i) Realización de un acto seguida de una preposición adeversativa - pero - y luego una  creencia que desmiente el acto. 

Ejemplo:  

Tomo conocimiento que he desvirgado a una mujer, pero inmediatamente afirmo que  es una heroína, la rodeo de atributos fálicos o la describo como castradora o mas fuerte que los  hombres, etc. 

Freud sostiene que la fantasía de asesinato del padre (Moises) es desmentida con la  posterior creencia en Dios. 

j) La desautorización ( de la percepción o de sus consecuencias) - es complementada por - el  simultáneo reconocimiento de la percepción o de sus consecuencias.

Aquí la desmentida se deduce de una escición del yo.

martes, 18 de mayo de 2021

La escisión del yo: la perversión y la neurosis frente a la castración

En su último texto, Freud habla de los tiempos de la constitución subjetiva según el modo en que el sujeto se enfrenta al trauma psíquico en la neurosis y en la perversión.

Hoy les propongo un recorrido por el último trabajo de Freud, “La escisión del yo en el proceso defensivo”, escrito en la Navidad de 1937.

Lacan dice que luego de escribir este breve ensayo, la pluma de Freud “cayó”, lo que nos sugiere que se trata de un texto importante y concluyente para la clínica.

Este trabajo, junto con “El fetichismo” y “La pérdida de realidad en la neurosis y la psicosis” (que ya hemos trabajado), forma parte de los textos en que Freud plantea las soluciones que hacen al complejo de castración para las tres estructuras clínicas: cuál es la respuesta del sujeto al enfrentarse con el trauma psíquico.

La escisión del yo” habla de los tiempos de la constitución subjetiva en el modo en que se enfrenta el trauma psíquico en la neurosis y la perversión.

El yo del niño se encuentra al servicio de una poderosa exigencia pulsional, una excitación que busca ser satisfecha, mediante la masturbación. Cuando recibe la prohibición de continuar con esa satisfacción, de pronto se siente aterrorizado: existe una amenaza sobre la integridad de su pene, y eso es algo difícil de soportar.

Se establece, por lo tanto, un conflicto entre la exigencia de la pulsión que busca satisfacción y la renuncia exigida.

El sujeto debe decidirse: o reconoce el peligro real, se inclina ante él y renuncia a la satisfacción, o desmiente la realidad objetiva e ignora la amenaza.

Entonces o bien reconoce el peligro y asume la angustia ante él como un síntoma por el cual sufre y luego busca defenderse de él; o bien rechaza la realidad objetiva que coloca la prohibición y no se deja prohibir.

Cualquiera de las opciones es una solución de la dificultad a expensas de una desgarradura del yo que nunca se va a reparar.

La experiencia clínica lleva a Freud a recolocar un punto que merece nuestra atención. Nos dice que la amenaza de castración, casi siempre atribuida al padre, como prohibición a la satisfacción no impresiona mucho por sí sola; el niño no cree que sea posible. Si ha visto los genitales femeninos, pudo convencerse de la posibilidad de la amenaza, lo cual fue apaciguado mediante las teorías infantiles: lo que les falta a las niñas luego les va a crecer, y aquí no ha pasado nada.

La amenaza, ahora, despierta el recuerdo de la percepción que se tuvo por inofensiva y encuentra en él la corroboración.

Entonces el niño comprende por qué la niña no tenía pene (le falta porque se lo cortaron) y entonces son sus propios genitales los que corren peligro.

En adelante, no podrá sino creer en el peligro de la castración.

La consecuencia normal del temor a la castración es que el niño ceda a la amenaza con una obediencia total o parcial, no llevándose más la mano a los genitales. Renuncia así, en todo o en parte, a satisfacer la pulsión.

Sin embargo hay otro camino para algunos sujetos: crearse un fetiche, un sustituto del pene que no se soporta que esté de menos en la mujer.

Con el sujeto habrá desmentido la realidad objetiva, y al mismo tiempo habrá salvado su propio pene.

El varón, nos dice Freud, “no ha alucinado un pene allí donde no se veía ninguno, sino que sólo ha emprendido un desplazamiento de valor, ha transferido el significado del pene a otra parte del cuerpo […]. Ese desplazamiento solo afectó el cuerpo de la mujer [madre]; respecto de su propio pene nada se modificó”.

Este tratamiento “mañoso” de la realidad objetiva decide sobre el comportamiento práctico del varón: sigue con la masturbación, “como si eso no trajera peligro a su pene, pero al mismo tiempo desarrolla, en plena contradicción con su aparente valentía o despreocupación, un síntoma que prueba que ha reconocido […] aquel peligro”. Se produce un síntoma de poca monta, que no arma conflicto pero marca un vaivén entre la desmentida y el reconocimiento.

No podemos dejar de mencionar el aporte de Lacan con relación al concepto de castración –que se trata en realidad de la castración materna– de que el trauma es la castración del Otro y cómo cada sujeto se enfrenta a eso.

En “La escisión del yo…” Freud nos trae la solución frente a la castración con el mecanismo de desmentida para la estructura perversa y este punto clínico entre desmentida y reconocimiento que escuchamos en esta subjetividad. Marca la relación del sujeto con la falta, clave para el analista en la dirección de la cura.

El ensayo completo de Freud puede leerse en La escisión del yo en el proceso defensivo.

martes, 9 de marzo de 2021

El fetiche

El fetichismo constituye una oportunidad excepcional para examinar una serie de problemas centrales de la teoría psicoanalítica que trasciende la importancia de esta perversión.

En “Tres ensayos para una teoría sexual” Freud diferencia entre condición fetichista y fetichismo. La condición fetichista es el requisito que debe cumplir el objeto sexual a fin de que tenga ese carácter para el sujeto, para que pueda devenir en un objeto de su deseo. Esto nos señala ya que el objeto sexual no es de por sí, por su simple naturaleza, sino en la medida en que posea determinados atributos que sean significativos para ese individuo en particular. Se trata entonces de examinar cuáles son las circunstancias, pero sobre todo los mecanismos que conducen a que un rasgo se convierta en condición de amor.

Tenemos entonces que en la ”condición fetichista”, se conserva lo que se le llama el fin sexual normal: el acoplamiento de los genitales en el acto conocido como copulación. El punto de contacto del fetichismo con lo normal está provisto por la esencial sobre valoración psicológica del objeto sexual que inevitablemente se extiende a todo lo que está asociado con él. Con lo de inevitablemente se está indicando que no se trata de algo ocasional, sino que es una forma esencial del funcionamiento psíquico: el fenómeno del desplazamiento, del valor o del interés que se produce con todo lo que asociativamente esté ligado con aquello que significativo para el sujeto, desplazamiento que no se produce solamente con el objeto de deseo sino también con lo displacentero, como el caso de las fobias lo ilustra suficientemente.

Pero el punto a destacar en el caso de la “condición fetichista” o del amor normal es que el desplazamiento no tiene carácter defensivo: no por ser estimulante el rasgo que ha devenido en “condición” el sujeto deja de estar estimulado por el genital. El fin sexual normal se conserva, la copulación no es evitada. Se podría decir que se “extiende”, o sea, abarca nuevas áreas. Este desplazamiento no sólo es un fenómeno al servicio de la defensa sino algo que caracteriza al funcionamiento psíquico, cantó al proceso primario; en el que hay desplazamiento de cargas, como el proceso secundario en que el desplazamiento es de pequeñas cargas, pero desplazamiento al fin.

A diferencia de este tipo de desplazamiento, en el caso del fetichismo se produce un fenómeno muy singular: el fetiche se separa de una persona en particular y deviene el sólo objeto sexual. El fetiche está entonces en una relación inversa con respecto al genital: si uno es estimulado entonces no el otro. El fetiche es excitante, sobrevalorado, en reemplazo del genital.

Que el genital pasé a ser indiferente para la conciencia del sujeto, o que le inspira horror no es lo esencial, sino que se ha sustituido. La noción del sustituto que aparece así el juego en el caso del fetiche lejos de ser privativa de esta anomalía, es capital en toda la psicopatología freudiana: el síntoma histérico es sustituto de otra cosa que permanece por fuera de la conciencia, igual con la fobia, con la obsesión , con el recuerdo encubridor, con el contenido manifiesto del sueño en vez del contenido latente. En todos estos casos el sustituto permite que algo no se ha sabido por el sujeto: función defensiva de desconocimiento.

Volviendo al fetichismo tras la digresión que intentaba señalar que su conceptualización es en la obra freudiana el resultado de la aplicación del modelo psicopatologico básico. El fetiche cumple la finalidad de evitar el desarrollo de angustia. En una nota agregada por Freud el 1915 dice: el psicoanálisis ha demostrado que el fenómeno puede ser también accidentalmente determinado por la currencia de una temprana disuasión de la actividad sexual debido al temor, que puede apartar al sujeto delfín sexual normal y alentarlo a buscar un sustituto para el mismo.

Pero la evitación del desarrollo de angustia mediante el uso del fetiche no es totalmente equiparable a la evitación fóbica, como por ejemplo el adolescente que se masturba por temor a iniciar el contacto con el objeto sexual, pero que lo hace con la conservación de la imagen y del deseo de ese objeto sexual. La foto del desnudo que puede actuar como estímulo en la masturbación, aún cuando se disponga a total voluntad, como también sucede con el fetiche. Se diferencia sin embargo claramente de éste: el fetichista ha hecho una modificación en el objeto de su deseo, gracias a que algo está sobrevalorado, el genital deja de estarlo.

En un artículo de Freud de 1927 sobre el fetichismo, menciona qué el fetiche es el sustituto del pene de la madre. En este artículo propone que el propósito del fetiche es permitir la renegación de la castración, es la prueba del triunfo sobre ella. El fetiche, sustituto del pene materno permite seguir creyendo que aquel existe y por lo tanto que la castración no es una eventualidad que pueda ocurrirle al sujeto.

Por ejemplo, el chico espiando desde abajo el genital femenino en el momento en que la mujer se desnuda elige como fetiche al pie, la ropa interior, el vello púbico, porque ahí se “cristaliza” el último momento en que la mujer podía ser considerada como falica. Se ha producido entonces un desplazamiento del falo prejuzgado como existente hacia algo que está contigo témporo-espacialmente. Por el desplazamiento no es en sí lo que crea el fetiche, sólo relaciona el falo con lo consigo. Se requerirá por lo menos una operación adicional para que lo contigo devenga en fetiche: el mecanismo de la renegación.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Nota sobre las entrevistas preliminares en psicoanálisis.

El presente ensayo tiene como objetivo introducir de forma panorámica al lector dentro del momento lógico de las Entrevistas preliminares (EP), trazando inicialmente un recorrido por los antecedentes freudianos, pasando por los cambios “técnicos” introducidos por la Ego-psychology. Las EP corresponden a la propuesta de Lacan para situar el diagnóstico estructural, la transferencia y la rectificación subjetiva. Se propone la necesidad de hacer existir lo inconsciente para el paciente, reconociendo el valor de las sus producciones y otorgándole un valor causal.

El tiempo es un factor determinante en este tipo de encuentros, una presión que me fuerza a presentar un trabajo que más que intentar agotar el tema busca generar una apertura, y precisamente de eso es lo que se tratan las entrevistas preliminares, de crear una apertura ¿a qué? a lo inconsciente.

El psicoanálisis es una práctica clínica que se ubica allá de una mera teoría y/o técnica; su praxis se enmarca en el campo de la ética. Esta defensa se encuentra claramente desde Freud, sólo basta revisar su artículo “Sobre la iniciación del tratamiento”, para percibir su interés en no ofrecer directrices ni reglas técnicas a los analistas jóvenes. Invita a que la única regla fundamental del análisis sea la asociación libre, principio rector de la terapia psicoanalítica.

Como se sabe, las entrevistas preliminares son una práctica propia de la enseñanza de Lacan, nacen en el contexto de la separación de Lacan con el órgano rector del psicoanálisis –la IPA–, en la época en la que se posiciona la Ego-psychology como paradigma teórico dominante, lo que trajo paralelamente un afán de estandarización de la técnica psicoanalítica.

Las entrevistas preliminares son entonces una práctica que permite convocar al paciente para la entrada al análisis. A diferencia del encuadre, no se cuenta con un número de sesiones determinadas, más bien se trata de presentar al paciente la indeterminación que propone el enfoque, a decir, la variación –escansión– del tiempo, la asociación libre y en últimas, a la falta control. Esto sirve de soporte para indicar que el psicoanálisis es una práctica que trabaja con la falta –la castración–.

Voy a presentar tres funciones que tienen las entrevistas preliminares, tres elementos que se desarrollan de manera paralela y simultánea; su clímax desemboca en el inicio del análisis.

La primera es una función diagnóstica. Este tiempo le servirá al analista para localizar las particularidades del goce y deseo del sujeto, de tal forma, que se logre situar en una estructura y más específicamente en un tipo clínico. Este diagnóstico pondrá en evidencia la forma de relación del sujeto con el Otro.

Para el ser humano el encuentro con la sexualidad es estructural, el Edipo será el estadio donde este encuentro se consolidará, es el momento inaugural del sujeto. Allí el sujeto tendrá que vérselas con los goces paternos, con la prohibición, la ley, la castración.

El sujeto tendrá diferentes maneras de resolver este encuentro; tres indica Lacan. Es posible que un sujeto pueda reprimir este encuentro, sin ningún tipo de garantía de su éxito, pues esta represión falla y lo reprimido retorna a manera de síntoma; esto para el caso de las neurosis.

Otro camino es la renegación de este encuentro con la diferencia sexual, apareciendo el objeto fetiche como aquello que llena la ausencia fálica denegando la diferencia de los sexos. Siendo este el mecanismo de la perversión.

Para el caso de las psicosis el sujeto rechaza –forcluye– el encuentro, así el psicótico estaría inmerso en un mundo simbólico donde no tendrá los elementos que posee en neurótico para responder, apareciendo el delirio como un intento de curación, un retorno en lo real.

Cada estructura se caracteriza por tener unos tipos clínicos determinados, herederos, en parte, de la nosografía de la psiquiatría clásica. Profundizaré un poco más en la neurosis. Freud consideraba que existían tres neurosis básicas, la histeria, la obsesión y la fobia.

Para Lacan, la fobia no cumple la condición de estructura, más bien, su mecanismo es análogo al del objeto fetiche en la perversión, aparece para tapar algo que falta a nivel de la función paterna. Así cada tipo clínico se caracteriza por tener una relación particular con el goce y el deseo.

Por su parte la transferencia será el motor de la cura analítica, sin embargo, una relación transferencial de alta intensidad podrá generar las más fuertes resistencias por parte del paciente; así que es necesario maniobrar la transferencia en la justa medida que requiera cada caso.

La instauración de la transferencia analítica será decisiva para el inicio del análisis. Es necesario resaltar, que la transferencia se empieza a perfilar incluso desde antes de la primera cita con el paciente, en la medida que lo que está a la base es el saber; el saber que supone el analizante al analista sobre su padecer.

Esta es la propuesta de Lacan, situando el Sujeto supuesto Saber cómo eje pivote de la transferencia. Por consiguiente, la transferencia es producto de esta demanda de saber y lo que se encuentra tras esta demanda es una demanda de amor; el amor que produce el saber, una demanda de amor que se dirige al analista.

Lacan va aún más allá, situando que lo que está en el fondo no es sólo el saber, sino el objeto causa del deseo, es decir el objeto a, del cual el analista es responsable es cuanto es el semblante de este. Este objeto a está en la misma posición, tal como lo indica Lacan, que el agalma que se atribuye a Sócrates en el Banquete de Platón.

En tercer lugar, las entrevistas preliminares deben contribuir construcción de un síntoma que se distinga claramente de la queja inicial que presenta el paciente, así se develará la estructura de su padecer, la cual en el mejor de los casos tendrá que ser dirigida al analista; implicando que el sujeto asuma una posición frente al mismo, que se haga responsable de su sufrimiento. Procedimiento que podemos titular como rectificación subjetiva.

Esta rectificación subjetiva varía del tipo clínico, para el caso de las neurosis se trata de posicionar al sujeto en las coordenadas de su deseo imposible, del lado de la neurosis obsesiva y del deseo insatisfecho del lado de la histeria.

En la teoría todo parece sencillo, pero los practicantes del psicoanálisis, sobre todo los jóvenes, saben que no es así. Por ejemplo, Colombia es un país donde no hay una cultura de la salud mental, quien asiste al consultorio de un analista muy pocas veces lo hace bajo una demanda explícita de un psicoanálisis. Las personas no saben de la existencia de lo inconsciente y precisamente la función del analista será dejarlo ser.

Para nada se trata de someter al paciente a un seminario sobre teoría lacaniana, pero sí de demarcar el sentido que tienen los lapsus, los olvidos, los sueños; demarcar la existencia del Otro, el goce, el deseo. Que allí está lo inconsciente, que habla y es un saber no sabido, que nace de la mano con el equívoco y el malentendido.

Se debe ser muy cauteloso en este punto, pues existe el gran riesgo de pasar de un discurso a otro. En el discurso del psicoanálisis el saber está del lado del sujeto, aun así el analista también posee un saber y deberá encontrar la forma precisa de usarlo para no generar una fascinación al saber.

Me atrevería a poner este último elemento como una cuarta función de las entrevistas preliminares, precisamente, hacer existir lo inconsciente para el sujeto, una posición epistémica contribuiría a una invención óntica, por medio de una apuesta ética.

Nota: Texto tomado de la ponencia titulada “Las entrevistas preliminares: la existencia de lo inconsciente”. Dicho trabajo fue presentado en el “Primer Encuentro Nacional de los Foros del Campo Lacaniano de Colombia”, organizado por el Foro de Psicoanálisis del Campo Lacaniano de Pasto y la Corporación Universitaria Minuto de Dios, en San Juan de Pasto, Colombia, el día 3 de noviembre de 2017.

Bibliografía Sugerida
Bekerman, J. (1986) “Estructuras Clínicas”. En Revista Espacio Analítico. Publicación del Centro de Estudios Psicoanalíticos Sigmund Freud de Tucumán. 3-4 Año III. Pág. 195- 200.
Freud, S. (1913) “Sobre la iniciación del tratamiento” Obras completas. Tomo XII. Amorrortu editores. Buenos Aires.
Quinet, A (1996) Las Cuatro Condiciones Del Análisis. Editorial Atuel, Buenos Aires.
Silvestre, M. (1986) “Al encuentro de lo Real en la clínica psicoanalítica”. Revista Espacio Analítico. Publicación del Centro de Estudios Psicoanalíticos Sigmund Freud de Tucumán. 3-4 Año III 1986. Págs. 9-17
Sinatra, E (2004) “Las entrevistas preliminares y la entrada en análisis”. Cuadernos del instituto Clínico de Buenos Aires -9. 1° Ed. Buenos Aires.
Soler, C. et al. (1984). “Standars no Standars”. En ¿Cómo se analiza hoy? Buenos Aires: Manantial; Pág. 100-123.

Fuente: Fabián Yesid García Valenzuela (2018) "Nota sobre las entrevistas preliminares en psicoanálisis.".