“El despertar” es un eje a partir del cual Lacan puede interrogar tanto la función del sueño como guardián del dormir, como la orientación misma de la praxis analítica. En ese punto de despertar —en ambos campos, aunque no sean homologables— se emplaza un real que no es cualquiera: se trata de un real pulsional. Este real implica un pasaje de la significancia a lo denotativo, es decir, no se juega allí el efecto de significación ni una operación connotativa, sino aquello que queda fuera de sentido.
Puede plantearse que el despertar es correlativo al hecho de que el significante no alcanza a ese real que perturba, tanto el dormir nocturno como el dormir que es solidario del fantasma. Se trata de la incidencia en el sujeto de un agujero: una hiancia que deja la marca de un vaciamiento fundante y que, para Lacan, adquiere valor causal. Es esa abertura la que se articula con la causación del deseo en el sujeto.
Haciendo la salvedad de momentos teóricos dispares, puede decirse que esta hiancia es la que, en “De una cuestión preliminar…”, se plantea como condición de posibilidad de la llamada “simbiosis con lo simbólico”. Es la falta de un referente lo que vuelve indispensable la introducción del gran Otro, aquel de los primeros cuidados, que llevará a cabo la acción específica. Acción que puede pensarse también como una escansión inaugural, a partir de la cual comienza a esbozarse el armado de la cadena significante.
Desde esta perspectiva, la estructura neurótica —así como la perversa o la psicótica— se configura ya como una respuesta a esa hiancia. De allí que Lacan pueda hablar de una cicatriz. Esta noción resulta especialmente fecunda en tanto sitúa al sujeto en el centro de cualquier lectura psicopatológica: si se trata de una cicatriz, es porque neurosis, perversión o psicosis no son meros cuadros clínicos, sino posiciones subjetivas del ser, respuestas singulares a esa hiancia estructural que implica que no haya, en el significante, un término que garantice la identidad del sujeto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario