viernes, 30 de enero de 2026

La serie significante, el límite y la infinitud del goce

El concepto de serie, pensado como cadena significante, ocupa un lugar central en la enseñanza de Lacan. Dicha cadena no se define simplemente por su articulación sucesiva, sino por una condición precisa de posibilidad: la existencia de un límite, en el sentido matemático del término. Es este límite el que introduce la lógica de la convergencia.

En matemáticas, una serie numérica converge cuando sus términos se aproximan progresivamente a un punto determinado. Ese punto es el límite de la serie, hacia el cual ésta tiende sin necesidad de alcanzarlo efectivamente. De allí que la noción de límite se encuentre estrechamente vinculada al cálculo diferencial y a la idea de un “paso al límite”.

Esta operación resulta solidaria de los desarrollos cantorianos sobre los conjuntos infinitos. La pertinencia de este recurso matemático para Lacan radica en que se trata de una operatoria algebraica que permite pensar la delimitación de lo infinitamente pequeño. En este marco, lo serial es aquello que entra en la cuenta, mientras que la serie designa la articulación que avanza de modo asintótico hacia un límite. Así se introduce una manera precisa de situar la infinitud no como totalidad, sino como efecto propio de la serie misma, lo cual permite pensar la relación entre lo serial y el goce.

Es en este punto donde se vuelve pertinente la paradoja de Zenón: Aquiles puede aproximarse indefinidamente a la tortuga, incluso sobrepasarla, pero sin jamás coincidir con ella en el punto exacto. Este rasgo de infinitud, que caracteriza al goce, da cuenta del efecto de la castración, en tanto señala la imposibilidad de capturarlo, fijarlo o sustancializarlo.

Allí donde el goce se localiza como inalcanzable, la referencia a lo infinitamente pequeño permite precisar la hiancia que éste comporta. En Aún, Lacan formula una afirmación decisiva: “el goce del Otro, del Otro con mayúscula, del cuerpo del otro que lo simboliza, no es signo de amor”. Esta frase, de notable densidad conceptual, introduce una doble disyunción: por un lado, separa el goce del amor; por otro, vincula el llamado goce femenino con el goce del Otro, entendido como aquello que implica una alteridad radical.

Con ello se señala un campo del goce que no queda capturado por la única Bedeutung que el lenguaje ofrece —el falo—, es decir, una porción del goce que permanece fuera de la simbolización fálica y que insiste como límite estructural de la cadena significante.

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